Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

miércoles, noviembre 17

Fronteras

 


Unos de los rasgos más característicos del repulsivo mundo político y económico que sufrimos supone la creación de fronteras de todo tipo. Cuando decimos fronteras, algunas de las cuales son casi invisibles en nuestras llamadas sociedades desarrolladas, también podríamos hablar de muros físicamente explícitos que impiden el acceso a tantos desposeídos hacia lo que creen algo mejor. Aunque esta situación es continua, y usualmente cerramos miserablemebte los ojos ante ella cuando no la justificamos, en los últimos días ha saltado a la palestra la situación de miles de migrantes atrapados y muriendo en la fronteras de Polonia con Bielorrusia. Los gobiernos, malditos ellos, se culpan unos a otros de forzar a todas estas personas, que huyen de conflictos y calamidades de todo tipo en África y Oriente Medio, a pasar un territorio a otro mientras perecen en el empeño. Resulta estremecedor que, mientras escribo estas líneas, tantas personas se encuentran en esa terrorífica situación permitida por la vieja y cruel Europa. En la frontera, policías, soldados y bandas nacionalistas, gentuza de la peor especie, van a la caza y saqueo de los migrantes, que ya son víctimas previas de contrabandistas sin ningún escrúpulo o, directamente, no tardan en ser deportados. Un nuevo horror en tierra polaca, donde ya se produjo un holocausto hace no tanto tiempo; mientras resultaba fácil poner nombre y rostro a los culpables de aquello, ahora hay que señalar a los muchos culpables de esta permanente crisis humanitaria que estamos permitiendo.

Esta situación descrita se repite en otras fronteras de Europa, como es el caso de la de Turquía con Bulgaria, donde la vida humana no vale nada. Y toda esta corrupción moral, donde todos los Estados con sus fronteras e insolidaridad son culpables, se produce en el contexto de un auge de la extrema derecha, la peor cara del nacionalismo, en toda Europa. Pocos días antes de la crisis en la frontera bieolorrusa la gentuza de Vox convocó unas jornadas en Gran Canaria con la participación de sus principales líderes, léase los borricos fascistas Abascal y Ortega Smith, junto a lo más granado de la ultraderecha europea. No es poca cosa que este partido, el más explícito heredero del franquismo, sea supuestamente la tercera fuerza parlamentaria y pueda recibir todo tipo de ayudas, oficiales y privadas, para hacer alarde de un repulsivo discurso legitimador de un genocicio más o menos encubierto. Tampco es casualidad que esta isla fuera escenario de este vomitivo encuentro, cuando uno de los pilares del discurso de Vox estriba en afirmar que quiere convertirse a las Canarias, que ya sufre auténticos campos de concentración inhumanos, en una autopista para el tráfico de inmigración; por supuesto, de una manera u otra, también quiere identificarse a los migrantes con delincuentes y terroristas. Me pregunto qué diferencia hay entre los que sueltan estos argumentos y los que, armados, van a la caza de las personas más indefensas y que más deberían recibir nuestra ayuda.

Afortunadamente, una parte de la sociedad reacciona y, a pesar del esfuerzo de la ultraderecha para tratar de convocar a todo tipo de chusma militante, ya que medios les sobran, se produjeron también manifestaciones de repulsa. En ella, tuvo protagonismo la Federación Anarquista de Gran Canaria, que tan buena labor está haciendo ayudando a los más desprotegidos en cuestiones esenciales como la vivienda. Es significativo que los cretinos ultrarreacionarios de Vox se dedicaran a atacar a los libertarios, tras el lamentable evento, por encima de cualquier partido político de izquierdas. Los que levantan fronteras físicas, o los que quieran blindarlas aún más, son los mismos que trazan de otro tipo en la propia sociedad. Es fundamental, frente al discurso de odio de esta gentuza de extrema derecha, que pretende enfrentar a las clases populares con los más débiles introduciendo la idea de que el enemigo viene de fuera, trabajar de forma solidaria, fraternal y sin mediadores. Como bien demuestra la FAGC, en su trabajo por un anarquismo de barrio junto a los más desfavorecidos, entre los que se encuentra también la comunidad migrante. Vivimos en un mundo plagado de conflictos armados, mantenidos por intereses de todo tipo, y con necesidades de toda índole producto de terriblemente injustos sistemas políticos y económicos. A las personas que huyen de todo ello, en una actividad tan natural como es la migración en pos de una vida mejor, les cierran las fronteras los mismos que apuntalan el estado de las cosas. Frente a todo ello, más necesario que nunca para anular los nacionalismos y la reacción, es ese viejo concepto de fraternidad universal.

 

Juan Cáspar

domingo, noviembre 14

Técnica y civilización

 

Lewis Mumford

 

Técnica y civilización presentó por vez primera su fascinante historia de la máquina y el estudio crítico de sus consecuencias sobre la civilización en 1934, antes de que la televisión, el ordenador personal o internet pudieran intuirse siquiera.

Basándose en el arte, la ciencia, la filosofía y la historia de la cultura, Lewis Mumford explicó los orígenes de la era de la máquina y rastreó sus consecuencias sociales, llegando a la conclusión de que la tecnología moderna hundía sus raíces en la Edad Media más que en la Revolución Industrial. Mumford consideraba, muy atinadamente, que eran nuestras decisiones morales, económicas y políticas, no las máquinas que utilizábamos, las que determinaban nuestra economía, ya por entonces impulsada por la industria.

Historia de gran calado y crítica polémica a partes iguales, Técnica y civilización fue el primer intento exhaustivo de presentar el desarrollo de la era de la máquina a lo largo de los últimos mil años, y de predecir la atracción que la tecnología sigue ejerciendo hoy en día sobre nosotros.

 

Lo puedes leer aquí

lunes, noviembre 8

El desencanto

 


Desangraron 

nuestra esperanza

y nos inculcaron

que incinerar un contenedor

era mucho más valioso

que quemar una vida.

 

Ahora, nuestras cenizas

descuartizadas,

comparten fondo del mar

con plásticos indemnes.

 

 

 Mag Márquez. Antropofagia poética 2. Edicións Malcrías d'Agràcia. 2021

viernes, noviembre 5

Banderas e identidades colectivas

 

 

Uno posee una profunda aversión por las banderas, los himnos y toda suerte de símbolos de identidad colectiva; soy consciente de que exagero, pero es más fuerte que yo, y creo que nunca mejor dicho. Esto es extensible, ya que uno es coherente hasta la extenuación en sus manías, a la cuestión ácrata. Es más, hace muchos años, cuando el que suscribe era joven e ingenuo (sigo siendo ambas cosas, por supuesto), participó en la creación de una publicación libertaria y no se me ocurrió otra cosa que proponer el bonito nombre Sin bandera. El caso es que la revista duró unos cuantos números, con esa misma denominación de cabecera, pero el asunto no estuvo exento de polémica, ya que hay quién afirmó con rotundidad que, por supuesto, los anarquistas también tienen bandera. Leo un artículo reciente, en la imprescindible publicación libertaria actual Todo por hacer, en el que se sostiene que es un pensamiento erróneo muy extendido creer que los ácratas no entienden de banderas ni estandartes, ya que sencillamente son símbolos que representan a una comunidad de personas organizadas con unos intereses comunes, pero no necesariamente a Estados-nación ni a ningún tipo de idea autoritaria o grupo basado en alienantes identidades colectivas. Para exponer su argumentación, el texto abunda en dispares ejemplos más o menos libertarios y no solo en la bandera negra o rojinegra: la Comuna de París, la Makhnovia en Ucrania, Rojava en el Kurdistán, comunidades zapatistas en México o las mismísimas colectividades españolas de 1936.

Como uno es contumaz en sus actitudes, pero no dogmático, hay que decir que el interesante y didáctico texto está cargado de razón; las banderas pueden representar sencillamente un ideal, una comunidad del tipo que fuere o ser simplemente un símbolo de resistencia. Es más, seguramente uno mismo los ha empleado en alguna ocasión, ya que resulta casi inevitable hacerlo para exponerse a la vida social. Sin embargo, y ahora voy a ponerme moderadamente sesudo, si uno ha elegido el anarquismo frente a otras filosofías vitales, e incluso propuestas políticas, es porque cree fundamentalmente en el desarrollo de la identidad personal frente a todo intento de hegemonía por parte de una identidad colectiva. Claro que, los reaccionarios habituales sostendrán que el individuo necesariamente debe abrazar unos rasgos identitatarios, normalmente referidos a esa abstracción que tantas vidas ha costado llamada nación, lo mismo que tiene que creer en algo que le trasciende, normalmente referidos a todo tipo de disparatadas creencias religiosas. Bien, frente a semejantes aseveraciones, que sumen al individuo en la alienación más lastimosa y que justifican todo tipo de jerarquización social, uno se permite de entrada dudar. Y uno está convencido de que la duda es la base de eso, por otra parte, tan cuestionable que es el progreso.

Pero, claro, tal vez es necesario matizar que no se trata de un simple escepticismo o actitud negativa, en el sentido de eso tan necesario que es decir «no» a todo aquello que imposibilita una libertad con tintes (también) positivos. Como dijo el clásico, «la pasión destructora es también la pasión creadora»; máxima, según la entiendo, en absoluto de intenciones violentas, que creo que define muy bien la intención moral ácrata-nihilista del que suscribe. Uno cree y confía en la libertad individual y en el desarrollo personal, efectivamente; y como no lo hace a costa de la del prójimo, no abraza sin más un liberalismo que, habitualmente, supone sumir al otro en poco menos que en la subordinación. Tal vez, de modo paradójico, podemos ser ferozmente individualistas y creer firmemente en la solidaridad, en que nuestra identidad personal no se ve enajenada por algún colectivismo ni se construye necesariamente aplastando la del prójimo. Como dijo otro clásico, no recuerdo ahora si el mismo del caso anterior, «Nuestra libertad no se limita con la de los demás, sino que se enriquece y completa». En definitiva, que uno apuesta por el permanente movimiento, por una constante interacción con los demás producida en contextos sociales plurales, por lo que a la fuerza hay que mostrarse crítico con lo instituido. Y, las banderas, sigo sintiendo eso, no puedo evitarlo, me producen sensación de algo instituido. ¿Cuál puede ser la enseña de lo que uno propone, un anarquismo con tintes nihilistas? Ni idea, pero no me desagrada el trapo negro. Tal vez, con un par de tibias y una calavera.

 

Juan Cáspar

martes, noviembre 2

Defender el Mar Menor, construir poder popular

 

 

Durante este mes de agosto, el Mar Menor, una de las lagunas saladas más grandes de Europa, por fin ha tenido un especial protagonismo en telediarios y periódicos a pesar de que lo ocurrido no ha sido más que otra crisis dentro de un largo proceso de agónica destrucción de este hábitat. Una vez más, miles y miles de peces y otros animales acuáticos muertos por anoxia, falta de oxígeno, fueron arrastrados a la orilla de las playas del Mar Menor. El excesivo calor de aquellos días, como hace dos años lo fue la entrada de un elevado caudal de agua dulce procedente de las riadas formadas por la gota fría, fue la puntilla a una laguna cuyo equilibrio se rompió hace ya tiempo por la acción de la agroindustria. Y realizamos esta afirmación con rotundidad pues la evidencia científica no deja lugar a dudas, el actual estado de las cosas es resultado de la acción de determinados compuestos químicos provenientes de abonos y fertilizantes así como de los residuos generados por las desaladoras que plagan el Campo de Cartagena, por mucho que afirmen las múltiples campañas del lobby agrícola, capaz de comprar páginas enteras en los periódicos locales o de tratar de desviar la responsabilidad hacia el sector turístico, que a pesar de no ser el actor principal en el actual escenario, genera otros múltiples problemas a nivel social, laboral y también sobre el territorio. Si no estuviera en juego la vida de nuestro mar interior, podríamos sentarnos y disfrutar de cómo las diferentes patronales y capitales se enfrentan entre sí cuando sus intereses entran en conflicto.

El principal grupo de presión, con fachada de Fundación, centra también su discurso en repetir de forma reiterada el carácter sostenible de esta industria, algo imposible pues tantas hectáreas de regadíos son totalmente insostenible en un área tan seca, así como en tratar de esconder que gran parte de los operadores presentes en el Campo de Cartagena son multinacionales agrícolas con capital extranjero (inglés, alemán, etc.) que concentran cada vez más tierras. La imagen romantizada del pequeño agricultor no existe desde hace ya muchos años en el Campo de Cartagena. La Región exporta producciones enteras que inundan los supermercados de los países del norte y centro de Europa. Aun así, la importancia de la agroindustria en la economía local es reducida, las empresas asentadas en el Campo de Cartagena no generan ni el 1% del PIB de la Región, según datos de las organizaciones ecologistas, y los beneficios acaban concentrados en los caciques locales y los inversores extranjeros mientras que los trabajadores, la mayoría migrantes, sufren interminables jornadas a cambio de sueldos raquíticos. Durante este 2021 hemos visto como las inspecciones laborales han sancionado a empresas agrícolas que pagaban poco más de 1 euro la hora o imponían jornadas de 12 horas al día.

Pero hay otras consecuencias de este ecocidio que no son medibles. La generación de nuestras madres y padres aun recuerda como cogían el FEVE, el “tren minero” que une Cartagena con Los Nietos, para disfrutar de una jornada de baño en el Mar Menor, cuando los caballitos de mar llenaban la laguna. Aun sus hijos disfrutamos de los últimos coletazos de este entorno único pero, en las dos últimas décadas, se ha encaminado a toda velocidad a convertirse en un fangal tóxico. El shock emocional que muchos de nosotros hemos vivido al ver las playas de toda nuestra vida convertidas en un enorme cementerio debe transformarse en acción política para evitar la parálisis fatalista. Debemos defender el Mar Menor como parte intrínseca de nuestra cultura popular, de la vida social de los pueblos de la zona y de nosotras mismas.

Durante el verano también pudimos comprobar el consenso generalizado entre la clase política autonómica y nacional para no alterar los privilegios de la agroindustria, polemizando sobre medidas superficiales, escenificando una falta de acuerdo para sostener cierto rédito frente a su electorado pero también para justificar una situación de parálisis. Demasiadas promesas hemos oído desde agosto por parte de la Ministra de Transición Ecológica y del Presidente de la Región y seguimos exactamente en el mismo punto.

La imagen que proyectan al resto del país los últimos resultados electorales, ciertas declaraciones de políticos locales, etc., sumado a la versión caricaturesca que se presenta de la Región, no transmite mucha esperanza sobre las posibilidades de un cambio que revierta la situación. Pero en los últimos años, las gentes del sureste peninsular han mostrado su capacidad organizativa y de respuesta. La lucha por el soterramiento de las vías férreas, presente de forma diaria durante casi dos años, la contestación del antifascismo y del colectivo LGTBIQ+, las recientes protestas de #SOSMarMenor y el gran esfuerzo realizado para la recogida de firmas por la ILP, etc., es decir, el aumento de la presencia en la calle, junto a la experiencia acumulada más el impulso de las victorias que ha habido, plantean un escenario con las condiciones mínimas necesarias para la creación de un tejido asociativo autónomo con poder de transformación. Esperemos que se empiece a recorrer este camino.

 

Extraído de https://www.todoporhacer.org

sábado, octubre 30

Palestina quiere huir de la jaula. La fuga de seis presos palestinos de una prisión de máxima seguridad israelí


Siempre que se habla de Palestina se hace desde la condición de pueblo ocupado y expuesto a las violencias del terrorismo sionista; siempre se muestra mediáticamente a Palestina desde el dolor, el desaliento, y creando la idea de un destino fatídico del que jamás podría emanciparse. Sin embargo, consideramos que los palestinos no son solo una comunidad social encaminada a sufrir agresiones pasivamente, ni una entidad política infantilizada que no sea capaz de articular acciones propias en la lucha por su liberación entre un bombardeo y otro del ejército israelí. Su continuada resistencia de varias décadas convierte al pueblo palestino en un sujeto político de gran magnitud, su experiencia de vida atacada les configura como un frente de acción latente, y prueba de ello son las diversas intifadas que han llevado a cabo contra el Estado de Israel.

Evasión en Israel: una misión imposible que abre una brecha en la seguridad sionista

El pasado mes conocíamos una noticia inmersa en esta tendencia de acción y autodefensa palestina, la fuga a través de un túnel excavado por seis presos palestinos de una prisión de alta seguridad en el territorio ocupado por el Estado israelí. Rápidamente comenzó una intensa búsqueda que llevaron a cabo conjuntamente la policía y el ejército israelí. Un revés a un sistema penitenciario y de reclusión como el de Israel, que presume de ser de los más infalibles en el mundo de las prisiones a nivel internacional. Cuatro de estos presos palestinos habían sido juzgados bajo la legislación penal israelí, y condenados a cadena perpetua; por lo que tenían mucho por ganar, y muy poco que perder.

La cárcel de alta seguridad de Gilboa, construida en el año 2004, era conocida como ‘la caja fuerte’, por lo que esto nos da una idea de la hazaña y la organización de los presos palestinos en la consecución de su fuga. El lunes 6 de septiembre estos militantes palestinos decidieron llevar a cabo un plan que venían preparando desde hacía tiempo. Eligieron como fecha la víspera del Año Nuevo judío, aprovechando que se reduce la presencia de guardias en la prisión.

Durante las siguientes semanas un dispositivo frenético por parte de las autoridades sionistas tenía como objetivo la captura de estos presos; y desgraciadamente han sido arrestados, no sin un esfuerzo israelí fruto de la vergüenza internacional que han sufrido con este suceso. Los dos primeros fugados cayeron en la noche del día 10 de septiembre en el área de Nazaret, a unos 20 kilómetros al norte de la prisión. Al día siguiente, dos presos más fueron arrestados en un aparcamiento de Shibli Umm Al Ghanam, una localidad árabe próxima. Tras la espectacular fuga no tenía un plan organizado para escapar hasta Gaza o a Jordania, por lo que fueron improvisando una ruta para pasar desapercibidos hasta que fueron capturados debido a la intensa búsqueda sionista. Los dos últimos presos palestinos fueron arrestados el domingo 19 de septiembre tras haber dejado demasiados rastros en su huida y acabar completamente cercados.

Las fuerzas policiales israelíes estaban apoyadas por comandos infiltrados entre la población palestina, perros rastreadores, drones, y principalmente, por los sistemas electrónicos de espionaje más punteros. Estaban deshidratados y hambrientos, pues la población local no pudo arriesgarse a darles cobijo ante el seguimiento tan asfixiante. Un ejemplo de que una fuga de tal calibre hubiera podido tener un final de liberación definitiva de no ser por la tecnología utilizada en favor del poder autoritario, la pesadilla de la sociedad orweliana hecha realidad.


Un túnel con una cuchara, huida de película de los seis presos palestinos

Pero la gran pregunta que todo el mundo se formula es: ¿Cómo lograron vulnerar el sistema de seguridad de una cárcel de máximo control? Pues bien, durante meses estos seis presos que compartían celda abrieron un hueco en el suelo del baño excavando diariamente con una cuchara que escondían hasta construir un estrecho túnel que conducía a un campo justo fuera de los muros de la prisión. Una acción propia de cualquier guion de película por lo espectacular de la fuga, y que a muchas pueda recordarnos al papel de Tim Robbins en el filme ‘Cadena Perpétua’ (1994). Días antes se había extendido en la prisión un rumor de un posible motín organizado por los 400 presos palestinos que allí se encontraban, y que todo apunta fuese una maniobra de distracción.

Tras salir de la celda a través de este hueco excavado, los prófugos utilizaron algunos pasadizos subterráneos de la propia cárcel para continuar excavando hasta el exterior. Los fugados posiblemente estaban en contacto con personas fuera de la prisión, pues lograron comunicarse con un teléfono introducido de contrabando en la cárcel.

Si bien el desenlace de la fuga no se ha materializado en una victoria definitiva, estos seis presos palestinos lograron poner en jaque a toda la inteligencia israelí durante cerca de dos semanas. Abrieron una brecha psicológica, y literalmente, en los cimientos de una de las prisiones más seguras del Estado terrorista israelí. Un camino mostrado a los 4.650 presos palestinos aproximadamente para continuar con la resistencia activa frente a Israel.

 

Extraído de https://www.todoporhacer.org

 

 

miércoles, octubre 27

Migrantes, refugiados y oprimidos

 


Aunque los inicuos medios generalistas, del llamado «primer mundo», no siempre lo reflejen, son habituales las muertes de personas al tratar de atravesar los muros hacia una supuesta sociedad mejor. Estamos ya acostumbrados a los numerosos males cotidianos del mundo en que vivimos: migraciones, campos de refugiados, explotación laboral… Sí, se pone el foco en uno u otro país deprimido cuando la cosa llega a un extremo, ayer Colombia o Marruecos, hoy Cuba, mañana ya veremos, pero no existen medidas radicales para paliar lo más mínimo dichas desgracias perfectamente evitables. El mundo está así estructurado, política y económicamente, y pocos profundizan, si hablamos de piezas dentro de este repulsivo puzle, la mayoría voces marginales. Atendiendo a la inmigración, las políticas de la muy civilizada Europa son cada vez más represivas; se insisten en los muros físicos que han construido regímenes abiertamente autoritarios, mientras se construyen continuamente muros invisibles mucho más efectivos por su perduración en el tiempo y por mantener intacto un statu quo que separa a los que tienen algo de los que no tienen nada.

los intereses del suyo de origen. Es tan sencillo y tan humano como comprender que las personas que deciden huir de una realidad terrible, por supuesto empujados por las circunstancias, lo hacen de una manera consciente como una apuesta por una vida mejor. De acuerdo, nos gustaría que la situación en los países de origen cambiara, pero es la realidad del mundo en que vivimos y creo que la libertad de movimientos es primordial, como solución humanitaria hoy, pero también como base para un mundo más libre y justo mañana. Máxime, si los migrantes o refugiados (que viene a ser lo mismo) escapan de regímenes opresores y de necesidades vitales (que viene a ser también algo muy relacionado), pero en cuya situación, seguramente en la mayor parte de los casos, el primer mundo tiene bastante responsabilidad. Solo hay que recordar el colonialismo y la continua esquilmación de recursos en África o Asia.

partes del mundo, que han contribuido a crear dicha riqueza, se ven sometidos a la represión de no poder cruzar las fronteras. Por otra parte, hay que señalar la hipocresía de, por un lado mantener esa represión, por otra permitir que cierta inmigración llegue en condiciones nefastas en cuanto a derechos laborales, para poder ser explotados mejor, y con la amenaza constante de la deportación. Nuestro sistema es tan inicuo que por ejemplo en España, a pesar de una derecha y ultraderecha que no esconden en absoluto sus repugnantes discursos, han sido gobiernos del PSOE los que más ha reprimido a nivel legislativo, los que crearon los Centros de Internamiento de Extranjero (que en la práctica no son muy distintos a cárceles) y los que más personas han expulsado durante sus mandatos. Es decir, lo de siempre, gobiernos supuestamente progresistas, para asegurar la paz social, mientras realizan políticas represivas propias de otros más conservadores. Libertad de movimientos para las personas y solidaridad con migrantes y refugiados, así como con los oprimidos de nuestros países y de culquier región del mundo, mientras se denuncia la opresión de ciertos regímenes y la esquilmación y explotación de recursos por parte del llamado «mundo civilizado». El mundo en que vivimos (y que combatimos, aunque formemos parte de él).

 

Juan Cáspar

domingo, octubre 24

Ludopatía del poder

 

               Óleo sobre lino – Puntillismo- 162 x 130 – 1987-1998

 

NADA os distraiga de lo importante.

Nuestro es el mensaje de la contingencia. Recordad que la verdad puede ser tan variable como la mentira y para eso tenemos televisiones.

(Un abismo de bolas se cierne sobre el poeta / el pintor).

Regocíjense todos, ya tenemos escuelas para secuestrar las ganas de Aprender de nuestros niños, tenemos perros para ladrar al Olvido, tenemos al Miedo para controlar las luces y no se insubordinen las sombras.   ¿Para qué la lucha? ¿Acaso el azar seguro de la ceniza calienta mejor que este fuego frío? ¿Acaso el embate de las luces contra el talud de la carne sirve de algo? ¿Acaso la violencia no engendra violencia?

Nada os distraiga de lo importante.

Tenemos un cortejo de luces dispuestas a ingresar en nuestra organización criminal (perdón, internacional) del consumo. Queremos reclutar luces que lleven espejos o sombras que [no] delaten nunca la verdad ni la mentira (según convenga); queremos que este infinito cortejo de luces disperse imágenes y palabras hueras, ángeles de sombra y ángeles sin sombra. ¿Qué, sino la Sombra, puede detener el avance de Luz? Busquemos sentidos en este perímetro cercado de alambre de espino. Contra la (im)precisa melancolía: ˗ ¿Qué, sino la Sombra (o la Luz) puede elevar nuestra imaginación hasta el altar de la delincuencia?      


* Este poema se empezó a escribir en 2009 y se rehizo en enero 2021 después de leer Balance anual de A. Orihuela                        

jueves, octubre 21

Yogur y carne, alimentos de alto impacto ambiental y animal, aunque sean ecológicos o de ganadería extensiva

 

 

Este artículo se inspira en una papelera. Una papelera que estaba llena de plásticos. No es un caso aislado. Si ojeas las papeleras de la ciudad las verás llenas de material reciclable: botellas, latas, bolsas… Mi papelera tenía una curiosidad. Albergaba siete o diez, envases de yogur. No los conté. Eran demasiados.

La publicidad funciona, aunque mienta. La inconsciente ciudadanía quiere creerse esos bonitos anuncios de vacas felices regalando su leche a cariñosos granjeros que las llaman por su nombre. También prefiere pensar que el reciclaje es ecológico.

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) recomendaba la ingesta de CINCO lácteos al día. Años más tarde, sus anuncios solo recomiendan TRES lácteos al día. Lo de cinco era exagerado. Pero… ¿quién financia la FEN? Un vistazo a su web les hace perder toda credibilidad. Los que pagan esos “estudios” son las empresas más contaminantes del planeta. Vemos empresas interesadas en que se consuman lácteos en envases de usar y tirar, tales como Puleva, Pascual o Nestlé. La FEN tiene otros socios sospechosamente interesados en estudios alimenticios a medida: Coca-cola, Pepsi, McDonalds, Campofrío…

Esas empresas no pagan para que la FEN difunda resultados de una investigación científica objetiva. Las empresas pagan para que nos engañen. La realidad científica no tiene que reflejarse en la publicidad.

Tampoco hace falta ser científico para percatarse del infierno que suponen las granjas de animales en las industrias actuales. No hay vacas felices que regalen su leche. El concepto de granja ecológica y de bienestar animal no es viable. Y si lo fuera, no verías sus anuncios en TV. Lo rentable es tratar a los animales como si fueran máquinas insensibles. Los animales de granja huirían si pudieran.

Los que consideran que comer carne y lácteos es algo esencial en su vida, se agarran a la ganadería extensiva como salvación. Los estudios científicos indican que la ganadería extensiva tiene un nivel de emisiones de carbono superior a la intensiva. Toda ganadería (extensiva o intensiva) es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad. Otros estudios reflejan que:

Digámoslo muy claro:

Es mejor comer de forma vegana aunque nuestros alimentos procedan de lejanos países y se hayan producido en las peores condiciones ambientales.

En otras palabras, si el mundo adoptara una dieta basada en plantas las tierras de agricultura podrían reducirse de cuatro mil millones de hectáreas a solo mil. Otros estudios ofrecen resultados similares. RECORDEMOS ESTE DATO: El 85% de las tierras de cultivo se utilizan para alimentar ganado y solo produce el 32% de las calorías. Esto implica que solo el 15% restante de tierras se usa para cultivar plantas para consumo humano directo y eso supone el 68% de las calorías. Liberar tierras de agricultura (rewilding) supone un respiro a la naturaleza (reducir pesticidas, reducir consumo de agua, etc.). Dejando de comer chuletones al punto, podemos reverdecer el planeta azul.

Hay al menos cuatro argumentos para comer menos carne y otros seis para rechazar los lácteos. No hace falta ser científico para entenderlos. Solo hace falta tener un poco de sensibilidad ambiental y animal. Mientras haya indiferencia, seguirán muriendo vacas porque no dan suficiente leche.

 

Extraído de https://blogsostenible.wordpress.com