viernes, febrero 23
jueves, diciembre 7
El atractivo de escapar de los estado-nación
Este mes llegamos apresurades a vuestros oidos para preguntarnos por qué
el nacionalismo supone un atractivo para tanta gente y, en particular,
el nacionalismo del reino de España, que no es nada sin saqueo colonial.
A modo de crónica de un programa anunciado, lo haremos intercalando
punk melódico y arisco desde tierras ibéricas, entrando en ciertos temas
que querremos abordar en un futuro con mayor profundidad. ¿Hay algo más
cutre que una identidad colectiva basada en una patria y su trapo?
POSDATA; Sentimos la calidad del audio, prometemos también conseguir un equipo nuevo!
MÚSICA;
Música ambiente; A través - Relevo
Extracto película Martin H.
Canciones;
Mentiras en red - Accidente
Antipatrias - Bestiario
Odio mi patria - RIP
Manada - Columna
Tu patria - Venganza
Romper España - Antidoto
La construccio de las massas - Fera
martes, febrero 2
Apuntes sobre periodismo
El arraigo de la revolución en un pueblo se comprueba en la cantidad de sus periódicos. Ellos son el alma de ella; le toman todos sus juegos, los amargos y los dulces, y los graban, los esculpen, los estampan. Y sí aparecen después, violentos y desparejos, fatales y esperanzados.
Así hay que amarlos. Pequeñitos, mal escritos, peor impresos, como sean, pensemos que son, no más, golpes de hacha contra el muro; clamores de libertad dentro de los calabozos. Las rebeliones del pueblo.
Miremos a ellos y no a los burgueses.
Rodolfo Gonzalez Pacheco
Toda la crítica del viejo mundo se ha hecho con el lenguaje de ese mundo y sin embargo contra él, y por lo tanto, en un lenguaje otro. Toda teoría revolucionaria ha tenido que inventar sus propias palabras, destruir el sentido dominante de otras, y aportar nuevas situaciones al “mundo de las significaciones” que correspondan a la nueva realidad en gestación y que hay que liberar del revoltijo dominante.
Internacional Situacionista
Todas las sensaciones, esperanzas, miedos, angustias, acciones, vergüenzas, ambiciones, encuentros, peleas, entornos que habitamos están determinados por relaciones de poder. Desde cómo cogemos hasta cómo nos relacionamos con la Tierra y lo que ella contiene, la forma en que enseñamos, la forma en que criamos, la forma en que nos organizamos, la forma en que trabajamos y conversamos. Proponemos que todos los aspectos de nuestras vidas sean pensados detenidamente a través de un ejercicio de desnaturalización que no caiga en una supremacía de la Razón sobre la sensación, que no separe el cuerpo de la mente. Aquí, en esta hoja de apuntes, trataremos de pensar sobre el periodismo, ese oficio que se ocupa de recabar, escribir y transmitir información ya que consideramos que la circulación de información es una de las tareas fundamentales para la descentralización del poder y para la autonomía de los pueblos.
Creemos que si el periodismo no se nutre de hechos reales y concretos no puede ser llamado periodismo. Contar las cosas a medias, privilegiar unos hechos por sobre otros, falsear datos y silenciar voces no es un acto inocente. A eso lo llamaremos publicidad, ya que a través de el ocultamiento o la tergiversación de ciertos hechos, no buscan informar, sino influenciar, y condicionar el comportamiento y la subjetividad de las personas, generando desinformación. Así, filtrando información y adulterándola a su gusto, los medios masivos bajan línea camuflada de “neutral” y objetiva. Podríamos decir que cuanto más énfasis en una supuesta “neutralidad”, más tenemos que desconfiar del mismo. Así, las proclamaciones de Clarín cuando dice “periodismo independiente” no pueden más que hacernos reír.
Quienes tienen la potestad de decidir qué información circula, cuál no y cómo se la transmite, serán capaces de determinar y manipular las condiciones sociales que rigen determinados contextos. La hegemonía de las clases dominantes se basa, precisamente, en la construcción de noticias/realidades ficcionadas que buscan confundir y desviar nuestra atención de la raíz de los problemas y hechos que se suceden a nuestro alrededor. A esto se le debe sumar la sobreinformación con la cual somos bombardeades constantemente. Hechos que se suceden uno detrás de otro tan rápido que nos saturan e inhiben, ya que la posibilidad de responder es inexistente. La catarata de malas noticias es tal que comenzamos a acostumbrarnos a ellas, naturalizándolas. Es así como el Poder logra determinar/moldear la sociedad en su favor, sosteniendo a través de nuestra pasividad y confusión, su estructura asesina.
Los noticieros no paran de reproducir información que sustenta frases como ¨sin Estado la vida sería un caos¨, “la solución a la pobreza es más trabajo”, “alguien tiene que gobernar”, “el capitalismo y la democracia son los sistemas más avanzados”, “los desastres ocurren cuando el Estado está ausente”, “hay que protestar sin salirse de los márgenes legales”. Todas esas afirmaciones que los periodistas profesionales repiten sin cesar se nos cuelan por las orejas y se clavan en nuestras carnes formando un “sentido común” que de común no tiene nada, ya que, como podemos comprobar leyendo la historia, tanto el capitalismo, como el Estado, el patriarcado, la supremacía racial y mercantil, o la religión organizada, no fueron procesos “necesarios”, “lógicos” e “inevitables” del progreso humano, sino que fueron procesos impuestos a fuego y espada, a todas las otras culturas pre-estatales. ¨Hay que mentir, mentir y mentir, porque mientras más grande es la mentira, algo queda como verdad¨, afirmó una vez Joseph Goebbels, ministro de la Alemania nazi.
De esta forma, los medios masivos de comunicación que se encargan de operar al nivel simbólico trabajando con el lenguaje, son una herramienta de constante ideologización. No podría ser de otra manera: el lenguaje en sí es político y una herramienta. Aquí no hay equívocos, toda palabra está minuciosamente calculada para producir determinado efecto en quienes lo reciben. Detrás de una aparente objetividad, se encuentran los fríos cálculos de los mercenarios al servicio del poder. Pondremos un ejemplo: frente a un hecho como la “Conquista del desierto” (nótese la referencia a “desierto”, sugiriendo que las pampas al sur de Argentina estaban deshabitadas, cuando en realidad estaban pobladas por miles de originaries), el progresismo nacionalista, el fascismo y los liberales (corrientes políticas bastante inundadas por el sentido “común”) nos dicen que el exterminio de les originaries estuvo justificado porque los tiempos avanzaban, porque el progreso tiene la necesidad de liquidar las formas de vidas “salvajes” o “incivilizadas”, y que era necesario, para construir la “patria Argentina”, tener tierras disponibles para el desarrollo económico de la nación. Así, todas las muertes y sufrimiento de los pueblos pre-existentes al Estado argentino son justificadas bajo el argumento “el fin justifica los medios”.
Pero frente a este hecho, también podemos decir que el asesinato y despojo de los pueblos originarios no es justificable de ninguna manera. Decimos que el Estado no representa un “progreso” universal, sino que representa un progreso patriarcal y capitalista, reflejo de la cosmovisión de las clases dominantes, y que su expansión no se debe a una mejora de la calidad de vida para todes, sino que se debe a la expansión territorial de su dominio hacia todo el mundo. Aquí aparece otro término que busca aparentar neutralidad: la “globalización”, la cual no es más que la invasión mercantil de todas las formas de vida que se oponen a la proletarización de la existencia.
Creemos que no basta solamente con describir los hechos, sino que también es necesario posicionarse frente a los mismos. De ahí que “no existen hechos, solo interpretaciones”. No es posible ver las cosas de forma objetiva y neutral. Quien hable desde un lugar de supuesta objetividad nos está queriendo embaucar. De hecho, es lo que constantemente hacen los medios masivos, abogar por la objetividad, cuando en realidad a la hora de procesar y preparar la información tienen muy en claro su posicionamiento. De allí que digamos que no hacen periodismo sino que hacen propaganda del Estado-Capital. Nos distraen de lo que realmente sucede, de la continua estafa a la que estamos sometides. Cómo olvidar aquél titular de Clarín que decía “La crisis causó dos nuevas muertes” luego de la masacre de Avellaneda.
También tenemos que advertir cuando los medios denominados alternativos son condescendientes con los aires políticos de turno, ya sea por temor a perder lectorxs, audiencia, beneficios económicos o por adquirir un sutil conformismo dejando de lado críticas profundas que en otros contextos políticos tuvieron. Por ejemplo, en estos territorios, sorprende la cantidad de reflexiones y crónicas que adoptaron una prosa laudatoria hacia la asunción de Alberto Fernández y su séquito de pactadores sociales. Crónicas que te llevan a presentificar la escena de un triunfo eufórico y esperanzador pero que no son más que narrativas obsecuentes que maquillan la nueva cara del Estado, esta vez (nuevamente) con colores progresistas que esconden/justifican el ajuste, el extractivismo y la represión. El periodismo, en tanto que práctica de la comunicación, deja de tener sentido cuando se alinea con una estructura cuya característica principal es adueñarse de la comunicación. Al Estado no le interesa ni conviene que se hable de todo lo que sucede, sino más bien que se hable de sus buenas acciones y no tanto de las malas. ¿Cómo informar realmente cuando se está con el gobierno?
Nada podemos esperar de los medios conservadores que han edificado la “opinión pública” de este territorio, nada podemos esperar de los medios liberales que profesan el culto a la propiedad privada, a la competencia y a la libertad individual y capitalista, nada podemos esperar de los medios progresistas que enaltecen al Estado de Derecho como garante de la vida. ¿Podemos esperar algo de esos medios que ante un cambio de amo hacen silencio frente a los padecimientos del pueblo?
Otro aspecto que queremos mencionar es lo que se resume en la conocida frase de Marshall Mcluhan de “el medio es el mensaje”. No solo el contenido es importante, sino también la forma en que se transmite. Supongamos que el día de mañana los grandes medios de desinformación comienzan a producir información antipatriarcal, anticapitalista y comunista. ¿Cambiarían verdaderamente las cosas? Nosotros creemos que no, ya que si la forma de producir información sigue siendo la misma, es decir, continúa una monopolización en el manejo de la información en tanto cómo se clasifica y cómo transmite, seguiríamos en el mismo problema. La palabra “comunicar” viene del latín y significa hacer algo en común con otre. ¿Qué posibilidad de comunicación real hay con el bombardeo constante de información que recibimos a través de pantallas, diarios y radios? ¿Hay alguna posibilidad de respuesta por parte del pueblo? ¿Qué tienen en común un periodista que cobra $80.000 pesos por mes y que no va hacia el territorio, con un laburante promedio que se toma el bondi (término para el autobús, en Argentina) todos los días para trabajar 8 horas y cobra $25.000 dejando la vida en ello?
Hoy en día, la información tiene dos polos: uno que emite constantemente información, y el otro que recibe pasivamente toda la mierda que le tiran con escasa posibilidad de respuestas. El Estado nos ha robado la posibilidad de comunicación a la vez que asegura fomentar la “libertad de expresión”. Esa es, estructuralmente hablando, la esencia de los medios de comunicación, es imposible que puedan comunicar algo, ya que su esencia, el objetivo para el cual fueron creados, es instaurar la unilateralidad, la ausencia de respuesta, el monólogo constante del Poder, su auto-justificación eterna. Es por ello que es imposible que sean neutrales. Su funcionamiento está pensado para manipular, seducir y penetrar en el inconsciente de las personas. Los problemas están siempre relatados desde lo alto, y siempre desde el mismo punto de vista, cuando en realidad, la esencia de informarse es tratar de adquirir la mayor cantidad posible de puntos de vistas, buscando escapar de los “buenos” y los “malos”, profundizando en los matices de la realidad que es siempre compleja.
A continuación pensamos algunos apuntes sobre un periodismo de guerrilla, horizontal, autonomista, proletario, que busque informar, fortalecer lazos y conciencias. Una mente nutrida es, indefectiblemente, enemiga del Poder y amante de la libertad:
- · Pensamos un periodismo que tome la cotidianeidad de les de abajo como punto de partida, evitando enaltecer la vida de los “ricos y famosos”. Todes, a pesar de no ser millonarios o famosos, tenemos una historia que contar. La constante publicidad que reciben las distintas marionetas mediáticas de la farándula como triunfadores y modelos a seguir no es inocente. La misma busca imponer modelos de felicidad y éxito prefabricados para el consumo en masa.
- Proponemos un periodismo anti-estatal, es decir, no alineado con ningún partido político u otra estructura jerárquica, promotor constante, tanto en su contenido como formas, de una autonomía a la hora de recabar y difundir información. Cuantas más personas hablando y recopilando, mejor. De lo que se trata es de multiplicar voces contrarias a las gobernanzas del mundo.
- Pensamos un periodismo como herramienta política de ofensiva de les oprimides. Cuanta más información concreta tengamos sobre nuestras condiciones de vida, cuanta más gente socialice sus historias y vea que los problemas que aquejan son los mismos, más podremos comunicar, es decir, hacer en común. Queremos informarnos sobre nuestras condiciones de vida para poder organizarnos y mejorar nuestras vidas. El objetivo no es solo informar, sino transformar funcionando como una herramienta de contra-psicología, una herramienta de comunicación sensible y revolucionaria contra la ideología capitalista-patriarcal dominante.
- La circulación de la información no debería estar controlada por los grandes grupos económicos de desinformación, sino que es responsabilidad del pueblo tomar la iniciativa en la actividad comunicativa, tanto como fuente originaria como también antena retransmisora de la información. Ya Malcolm X nos lo decía: “Cuídate de los medios de comunicación, porque vas a terminar odiando al oprimido y amando al opresor”.
- Proponemos un periodismo que se base en la libertad de circulación de la información contra la clase dominante y contra las formas opresivas de gestión de la vida. El objetivo es combatir y descolonizar las conciencias y los cuerpos invadidos por la normalidad. Para ello, intentamos producir información, y sobretodo fomentar la auto-organización de redes de comunicación, acercándonos a otres en el proceso y tomando decisiones sobre cómo hacerlo y qué comunicar.
- Al hacer circular información que busca contagiar para liberar, también tiene la función de fomentar la organización de las diferencias a través de órganos descentralizados de información y difusión. Tanto el contenido como la forma en que nos organizamos para comunicar son importantes.
- Un periodismo en el cual sea el pueblo quien escribe sus propias noticias, ordenando la información y no ya recibiendo noticias que fueron elegidas y ordenadas por otros para su beneficio.
- En tanto que nueva forma de informar y comunicar, la tarea de crear un nuevo lenguaje que se ajuste y exprese las ideas del nuevo periodismo será primordial. Al no haber un mando centralizado de noticias, la creación de palabras y sentidos será constante y caótico, es decir, libertario.
No hay una forma de hacer periodismo, sino que hay miles. Quienes intentamos practicar otra forma de periodismo que no separe nuestras vidas cotidianas de nuestras ideas y sueños, intentamos organizarnos en una estrategia de negación de las formas tradicionales de circular información que solo benefician al Estado-Capital. El periodismo es una herramienta más para que como comunicadorxs, escritorxs y lectorxs saquemos nuestras propias conclusiones críticas y construyamos una ética ingobernable.
Ahora bien, queride lectorx, ¿vamos a seguir consumiendo pasivamente las noticias?, ¿o vamos a salir a escribir las nuestras y compartirlas en común?
¡Salud y Libertad!
Fran Fridom
Públicado originalmente en el periodico Gato Negro # 12, Buenos Aires, julio 2020. Artículo accesible en https://periodicogatonegro.wordpress.com/2020/07/18/apuntes-sobre-periodismo
jueves, julio 16
Un terror sanitario injustificado
Desde que el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara como pandemia la enfermedad Covid-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2, y tres días después el gobierno español decretara el Estado de Alarma y nos confinara en nuestros domicilios, hemos asistido con asombro tanto a la cadena de decisiones tomadas como a la forma en que ha reaccionado gran parte de la sociedad. El malestar y estupefacción que albergábamos los primeros días fueron dando paso a una profunda preocupación por el cariz tomado por los acontecimientos.
Cul de Sac, colectivo responsable de las publicaciones de Ed. El Salmón, publicará próximamente El virus está desnudo, donde analizamos la presente crisis en sus distintos aspectos sanitario, político, ecológico y social.
Adelantamos a continuación las principales conclusiones de nuestro trabajo.
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UN TERROR SANITARIO INJUSTIFICADO
Cul de Sac & Ed. El Salmón
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Se ha tachado de irresponsable a quien osó decir que la Covid-19 era igual que una gripe. No es igual. Para la gran mayoría de la población, la Covid-19 es aún más inofensiva que una gripe.
La mayoría de los contagiados no muestran síntomas.
La mayoría de los que muestran síntomas apenas enferman.
La mayoría de los que tienen síntomas severos no enferman de gravedad.
La mayoría de los enfermos graves sobreviven.
Muy pocos mueren.
Y los que mueren, no todos fallecen por la Covid-19, sino con la Covid-19, sin que ésta sea necesariamente la causa de su muerte.
No lo decimos nosotros, sino los datos.
En España, los fallecidos
con Covid-19 menores de 60 años son el 4,7% de los casos diagnosticados.
969 decesos. Hay 35 millones de personas en ese rango de edad.
Y en los mayores de 60 años, la inmensa mayoría de quien contrae el virus, el 85%, no muere.
No lo decimos nosotros, sino numerosos científicos, epidemiólogos y virólogos que no verás en la tele y que se han mostrado críticos con las medidas de confinamiento ateniéndose a los datos sobre letalidad del virus.
No lo decimos nosotros, sino el principal asesor científico del gobierno de Inglaterra:
Entre quienes muestran síntomas, la gran mayoría, probablemente un 80%, desarrollará la enfermedad moderada o leve. Como mucho, tendrán que guardar cama unos días, pero sin tener que ir al médico. Una desafortunada minoría tendrá que ir al hospital, pero la mayoría sólo necesitarán oxígeno y después se irá. Y una minoría de ellos necesitarán cuidados intensivos, y algunos desgraciadamente morirán. Pero son una minoría, el 1% o probablemente incluso menos del 1%. E incluso entre el mayor grupo de riesgo, es menos del 20%. Es decir, que la gran mayoría de la gente, incluso entre los grupos de mayor riesgo, si coge el virus no morirá.
Pese a estas constataciones, este científico ha abogado por el confinamiento porque así se salvaban vidas.
¿Es esto cierto? Probablemente, no.
Cada vez más estudios cuestionan que las medidas de confinamiento y restricción de la movilidad hayan sido la causa principal de la contención del contagio y la prevención de más muertes. Es algo que deben estar pensando muchos gobernantes, aunque pocos se atrevan a admitirlo. Sí lo ha hecho la primera ministra de Noruega, que ha confesado que actuaron movidos por el pánico, y que el virus ya se había extendido por todo el país cuando se impuso el confinamiento. Afirma que ha sido un error que no volverán a repetir.
Pedro Sánchez justificó el Estado de Alarma porque habría salvado la vida de 300.000 personas. ¿En qué se basaba? En los cálculos del Imperial College británico, que vaticinó 500.000 muertes en Inglaterra si no se confinaba a la población.
¿Podemos saber qué habría pasado de no haber tomado estas medidas de excepción? Científicos suecos críticos con la postura de su gobierno ―el único en Europa en no encerrar a la población en sus casas― estimaron, basándose en el modelo inglés, que de no imponer un confinamiento en mayo habría 40.000 muertos y a finales de junio, 100.000. A 2 de junio, han fallecido 4.468 suecos.
Es más, el confinamiento podría haber resultado contraproducente. En Inglaterra, se estima que cada semana fallecen entre 2.000 y 3.000 personas por no poder hacer uso de los servicios de salud. Un prestigioso oncólogo británico afirma que 50.000 personas podrían morir como consecuencia de no poder tratar a tiempo sus tumores. El presidente de la Asociación Francesa contra el Cáncer sitúa esa cifra en 30.000 personas. Cabe recordar que en España cada año fallecen por el cáncer más de 100.000 personas.
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El organismo internacional responsable de la declaración de pandemia y que recomendó todas las medidas de excepción, la Organización Mundial de la Salud, está desde hace tiempo sometida a los intereses de la industria y del mercado.
Como agencia de las Naciones Unidas, cabría pensar que la financiación de la Organización Mundial de la Salud es totalmente pública. No es así. La aportación de los Estados miembros representa apenas el 20% de su presupuesto. El 80% restante corresponde a donaciones que, en su mayoría, especifican a qué fines debe destinarse el dinero. Un peso fundamental de estas aportaciones recae en el sector privado, como la industria farmacéutica, que cada año riega con millones de dólares la OMS. Un ex alto cargo de la agencia afirmaba en una entrevista en la Cadena Ser que «la OMS está en manos privadas».
El mayor donante privado de la OMS es la fundación de Bill Gates, creador de Microsoft. En los medios se le presenta unánimemente como un filántropo desinteresado que anhela contribuir con su fortuna a hallar una cura al coronavirus. Lo que nadie dice es que Bill Gates tiene millones de dólares invertidos en bonos y acciones de la industria farmacéutica (amén de en el sector armamentístico, combustibles fósiles, etc.).
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El modelo económico vigente es responsable de vastas transformaciones en la biosfera que están en el origen de la aparición de nuevas pandemias. Y es este modo de vida basado en la producción y el consumo de masas el que genera las condiciones que agravan la incidencia del virus.
Las últimas pandemias y epidemias graves decretadas por la OMS («vacas locas», gripe aviar, gripe porcina, MERS y la presente Covid-19) han tenido como origen un sistema de explotación de ganadería y agricultura industrial.
Además, el desarrollo económico invade y destruye cada vez más espacios de naturaleza salvaje y propicia la interacción del ser humano con patógenos con los que no había tenido contacto antes. Después, el sistema mundial de intercambio de mercancías y de movilidad global se encarga de propagar en pocos días infecciones que antes se restringían a un ámbito local o regional.
La producción y el consumo industrial llevan dos siglos arrasando el aire, el agua y la tierra. La contaminación ambiental es desde hace décadas uno de los principales problemas de los países desarrollados. Numerosos estudios correlacionan una mayor incidencia y letalidad de la Covid-19 en aquellas regiones donde la calidad del aire es peor (Lombardía, Madrid, Wuhan, etc.). Esto es así en las infecciones respiratorias en general. En China, se estima que la extrema contaminación del aire mata 4000 personas cada día. Es el mismo número de muertes totales registradas en el país asiático por Covid-19 durante toda la pandemia.
La presencia cotidiana de los conocidos como «disruptores hormonales» se sabe desde hace tiempo que deterioran nuestro sistema inmune volviéndolo más vulnerable a cualquier tipo de infección. Los químicos presentes en plásticos, envases, cosméticos y multitud de objetos de uso diario aumentan la posibilidad de que el efecto del coronavirus sea más fuerte.
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La supresión de derechos y libertades es la forma habitual de enfrentar las periódicas crisis del sistema económico. La gestión de la pandemia a través de las medidas de excepción no se entiende fuera de esta tendencia.
El presente estado de alarma, que se esgrime como única solución técnico-jurídica a la pandemia, no puede ocultar que la pandemia misma ha sido determinada políticamente. No se trata de una cuestión sanitaria y técnica, sino de una forma de gobierno a través del pánico a la enfermedad.
Esta pandemia ha acelerado la crisis económica, ecológica y social en la que ya estábamos inmersos. El hecho de que el confinamiento y demás medidas excepcionales vayan a agravar más esa crisis no quiere decir que algunos sectores de la economía no se vean beneficiados. Una repentina y brutal destrucción de parte del tejido económico resulta tentadora para algunos intereses por las ventajas futuras en la reconstrucción.
Las medidas ligadas al confinamiento, que restringen libertades y tratan de suprimir el disenso, podrían convertirse en la norma. Edward Snowden lo resumía así: con la excusa de combatir el coronavirus se está forjando la arquitectura de la opresión del día de mañana.
La aceptación mayoritaria de estas imposiciones muestra asimismo hasta qué punto se había asumido la tendencia a renunciar a nuestra ya de por sí restringida libertad con tal de mantener algún tipo de seguridad, por precaria que ésta fuese.
Se ha pasado de lo que Ulrich Beck bautizó como «sociedad del riesgo» a un mundo que funciona en base al pánico generalizado: desde el que asalta a los inversores en los cada vez más frecuentes desplomes financieros, al causado por los atentados terroristas y los desastres climáticos. Ahora, el pánico biológico desatado por un virus cualquiera ha vaciado ciudades del mundo entero y ha instalado la sospecha sistemática de ser portadores asintomáticos de una amenaza de destrucción masiva.
El recurso a la vigilancia y a la digitalización de nuestra vida cotidiana, que ya estaba muy presente, ha encontrado bajo estas condiciones excepcionales el argumento perfecto para desembarazarse de las tímidas críticas a su generalización.
*
No somos «negacionistas del coronavirus», ni creemos que haya sido inventado en un laboratorio.
Ni que Bill Gates encabece una raza de reptilianos en busca del control mundial.
No pensamos que se trata de una conspiración orquestada de antemano en la sombra.
El virus existe, y es inofensivo para la gran mayoría de la población.
Existen otras epidemias mucho más letales que no reciben el mismo tratamiento porque afectan a países pobres.
Las decisiones de la OMS responden a los intereses privados de la industria farmacéutica y de un capitalismo disfrazado de filantropía.
Declarar la pandemia es una decisión política, no sanitaria, y las medidas de excepción adoptadas pueden llegar a convertirse en la norma.
DESOBEDECER A QUIENES, DICIENDO DEFENDER NUESTRA SALUD, NOS CONDENAN A UN SOMETIMIENTO AÚN MAYOR, CONSTITUYE UN DEBER MORAL.
Alicante, 2 de junio de 2020
jueves, abril 23
A golpe de micros y mesas: un acercamiento a las radios libres
Puede que estos días estéis teniendo algo más de tiempo disponible. Puede que estéis teletrabajando en algo relativamente mecánico que os permita escucharos algo mientras. Puede que sigáis trabajando como siempre y tengáis por delante largos desplazamientos en transporte público o jornadas laborales que intentáis aligerar de la manera que sea. Puede que cada vez que bajas a comprar comida y haces cola durante una hora te apetezca ponerte los cascos. Ocasiones y situaciones posibles hay millones, y muchas pueden ser propicias para pasar un rato radiofónico. Hoy queremos hacer un pequeñísimo acercamiento a ese mundo, por si te suena bien la idea pero no sabes muy bien por dónde empezar.
Antes de nada, remarcar que gran parte de los programas que suenan en las radios libres siguen emitiéndose a pesar del confinamiento. La imaginación y el acceso a medios técnicos hacen posible que se sigan grabando nuevos episodios, algunos haciendo entrevistas por videoconferencia y grabando el audio, otros con los cacharros que tengan a mano en casa, pero todos movidos por un fuerte deseo de comunicar algo distinto a la infoxicación constante con la que nos están ahogando. Además han surgido contenidos específicos a raíz del confinamiento, como “Rompiendo el aislamiento” (Radio Bronka), “Más allá del coronavirus” (Radio Almaina) o las “Cápsulas víricas” (Ágorasol Radio).
Si quieres empezar a conocer el mundillo de las radios libres y los podcasts, una buena forma puede ser entrar a www.radioslibres.info. Es un portal automatizado que recoge un montón de programas para escuchar en línea y/o descargar. 22 radios libres de todo el territorio estatal están adheridas a este proyecto, por lo que la variedad de contenidos y de contextos es bastante amplia. Lleva funcionando ya unos cuantos años y es una forma ideal de estar al día de lo que va saliendo por las ondas libres.
Otra vía puede ser investigar un poco sobre qué radios libres hay en tu zona o alrededores y empezar mirando en su parrilla. El carácter local siempre tiene su valor, al fin y al cabo es muy probable que entrevisten a colectivos de tu zona, anuncien actividades a las que podrías acudir o traten conflictos que te afecten directamente. Estos papeles se redactan e imprimen en Madrid y en nuestro caso los referentes directos serían la recientemente desaparecida Radio ELA (¡hasta siempre y gracias por tanto!) o Ágorasol Radio, pero seguro que si vives en otra zona hay alguien cerca empuñando los micros contra el orden establecido.
Reseñar programas concretos es un poco incómodo por tener que elegir, pero eso es de lo que se supone que va este artículo… Por supuesto, tenemos algunos programas que llevan ya unos años, están muy consolidados y son geniales: “La linterna de Diógenes”, “Sangre Fucsia”, “Barrio Canino”, “Onda Expansiva”, “Tokata”, “El Acratador”… Y de cosas quizá algo menos conocidas, os dejamos tres:
“Menos Lobos”: Un programa mensual sobre represión, desde Radio Almaina (Granada). Hacen monográficos centrados en un caso concreto o en un tema relacionado y se meten hasta el fondo. Suelen durar algo más de una hora y están muy elaborados, combinando trabajo de investigación y redacción con archivos sonoros, entrevistas, etc. Todos los programas están disponibles en www.menoslobos.net
“Lluvia con truenos”: Un programa quincenal “por y para la liberación animal”. Son principalmente entrevistas a colectivos e individualidades implicadas en la lucha antiespecista. El programa tiene un claro enfoque hacia la acción, busca mostrar lo que se está haciendo para contribuir así al desarrollo de las luchas y al debate con los pies siempre en el suelo. Su web es www.lluviacontruenosradio.org
“El Desarmador”: Este programa lleva parado un año y medio, pero su interés es atemporal. Si te empieza a mosquear todo lo que está pasando con el mundo digital, los constantes ataques a la privacidad, la consolidación de nuevos amos digitales que muchas veces tienen más poder que los amos analógicos, el Big Data y los programas de espionaje masivo, el control social, etc., este programa es para ti. Desde Bolivia, El desarmador nos explica, paso a paso y con unas formas radiofónicas impecables, lo que necesitamos aprender para empezar a tomar conciencia y decisiones en este campo tan crucial. Se recomienda escuchar los programas por orden de publicación, están todos aquí: www.eldesarmador.org
Por hoy lo dejamos aquí, deseando que estas líneas sirvan para que alguien se decida y pulse el play, abriendo las puertas a las ondas libres.



