
“¿Quién soy yo entonces’” , se pregunta el Prometeo contemporáneo.
[…]Hay que considerar el deseo del hombre actual de convertirse en un
´selfmade man´ en un producto: quiere fabricarse a sí mismo no porque no
soporte más ser él mismo algo creado, sino también porque no quiere ser
una cosa no creada. No es porque lo indigne ser creado por otras
potencias (dios, las divinidades, la naturaleza), sino porque no ha sido
fabricado en absoluto y porque, al no haber sido fabricado, es inferior
a todas sus producciones técnicas. Günther Anders. La obsolescencia del hombre.
Nos encontramos en un momento de expansión del poder tecnocientífico sobre todo lo vivo. La naturaleza se está desvaneciendo debido al poder expansivo de la intervención técnica sobre todos los procesos y fenómenos naturales. Al igual que ocurre con la IA donde las fronteras entre lo virtual y lo real poco a poco se van difuminando hasta hacernos perder la orientación, la diferencia entre el mundo real y el virtual desaparece.
Ocurre lo mismo entre lo natural y lo técnico que estas
fronteras también se difuminan.
Ello es debido a la capacidad de
las biotecnologías para modificar, alterar, (re)diseñar y controlar los
funcionamientos de organismos vivos, tejidos, mircroorganismos,
moléculas biológicas…a esto se une todas las tecnologías que han
alterado los componentes y equilibrios físico-químicos de los
ecosistema. Sin olvidar todas las tecnologías directamente involucradas
en el rediseño del mundo tal como lo conocemos para hacerlo óptimo a la
lógica del capitalismo: geoingieneria, nanotecnología, bioinformática,
neurotecnologias, biología sintética…todas ellas configuran el eje de la
dominación.
BIOLOGIA SINTÉTICA: INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA VIDA
La biología sintética es una de esas tecnologías que está reconfigurando la vida. Tiene como meta desencadenar toda una revolución industrial de alcances ontológicos, pues expande la capacidad humana para transformar todo lo vivo en objetos artificiales, alterando las relaciones ecológicas, epistémicas y éticas que los seres humanos hemos desarrollado a lo largo de la historia con todas las formas de vida. esta tecnología está inmersa en el proceso de transformación radical de los seres vivos al crear nuevas formas y configuraciones genéticas y bioquímicas, así como nuevos materiales biológicos . Es el proceso tecnocientifico de rediseño de todo lo vivo, para hacerlo funcional al capital. El capitalismo necesita controlar todo lo vivo, por un lado para aumentar la maldita tasa de ganancia, maximizando beneficios y por otro lado como forma de guerra contra todo lo vivo, para poder domesticarlo y controlarlo.
Así biotécnologos y transhumanistas
consideran que la vida es simplemente una composición ordenada de
material genético, es decir, una estructura bioquímica que puede y debe
ser manipulada y rediseñada, en su visión reduccionista de la vida y de
todo lo vivo consideran que la vida es simplemente una organización
material de información genética. Según esta absurda lógica que reduce
lo vivo a un conjunto de información genética, todo es modificable y
redisñable, nuestros cuerpos no serían más que almacenes de información
genética, diseñados para ser moldeados a gusto de la lógica
tecnocientifica. Para nosotros, como anarquistas, nuestros cuerpos y
todo lo vivo están indisponibles para la técnica. Creando la idea de que
lo vivo es sólo “información genética” se legitima la guerra contra la
naturaleza y el rediseño de la misma, abriendo así el camino para crear
formas de vida sintética sólo hace falta aprender la “gramática” del
ADN para componer nuevos textos con sentido, incluyendo nuevos genomas
e, incluso, genomas con nuevos materiales bioquímicos, sin precedentes
en la naturaleza.
Los biotecnólogos han asumido que los seres vivos
son “máquinas” y que sus procesos moleculares son “robots” que codifican
el código genómico de cada célula.
En 2010 , el Instituto Venter publicó en la revista Science que había logrado producir el primer organismo vivo con un genoma sintético: una bacteria sintetizada Mycoplasma mycodes con el ADN mínimo necesario para sobrevivir, llamada JCVI-syn3.0. Este genoma sintético en una bacteria huésped natural , Mycoplasma capricolum, transmutando su estructura genómica. En palabras de Craig Venter, dueño del laboratorio donde se diseñó: “…..ahora sabíamos que teníamos las primeras células derivadas del trasplante intencional del genoma. De esta manera, habíamos efectivamente cambiado una especie en otra”, mediante este rediseño de la vida Venter pretendía demostrar que “el ADN es el software de la vida”. Sin embargo, dicho genoma no se había sintetizado desde cero en un sentido bioquímico, sino desde un modelo computacional basado en la secuencia original del ADN de una bacteria natural y luego trasplantado a la célula huésped previamente descodificada. Aquí se abre una importante cuestión ¿puede ser la vida creada en un laboratorio? Para nosotros evidentemente no. La creación de la vida es el producto de una serie de complejos procesos naturales. No un proceso técnico diseñado e ingenierizado por el capitalismo. La biología sintética posee por desgracia, el potencial para modificar la estructura genética y las funciones de cualquier célula para crear un organismo nuevo.
Las empresas de biotecnología monopolizan y controlan el mercado mundial de estos nuevos “organismos” sintéticos , de la misma manera que Syngenta o Bayern controlan y monopolizan el mercado mundial de las semillas transgénicas, controlando una parte importantísima del capital munidal; o como Microsoft o Apple han monopolizado los sistemas operativos para los ordenadores. Podemos considerar así estos “organismos sintéticos” como un importante proyecto de dominación y control del (bio)capitalismo, que alcanza las formas más eficientes de control técnico sobre los seres vivos.
El objetivo de la tecnociencia es la modificación de lo que
ellos llaman software genético para poder transformar lo vivo en
artefactos técnicos mediante la intervención técnica en las células y
organismos vivos, con el fin de instrumentalizarlas y controlarlas,
hacerlas útiles a la lógica del capitalismo. Haciendo la guerra a lo
vivo, lo imprevisible, lo caótico, lo no mensurable …pretenden tener el
mundo bajo sus manos.
BIOCAPITALISMO
La transformación biotecnológica, que diseña formas biológicas previamente no existentes en la naturaleza, está impulsada por el despliegue del capitalismo y el modelo global hegemónico tecnocientifico.
Las consecuencias de esta transformación, son radicales y de alcances profundos. No sólo genera nuevas formas de producir alimentos, fármacos, tejidos para transplantes, organismos nuevos, animales “robotizados”, materiales distintos, biocombustibles lo que finalmente altera los ecosistemas, destruye la naturaleza, altera la relación entre organismos y modifica nuestras concepciones y formas de relación con la naturaleza entera.
Las raíces de esta
transformación, no están como sus lacayos pretenden hacer creer en el
neolítico, ni siquiera en la modernidad temprana, sino en el proyecto
tecnocientifico de dominación y transformación de la naturaleza que
surge en los siglos XIX y XX. El objetivo final de este moderno proyecto
es la colonización técnica de todo lo vivo para dominar la naturaleza,
los organismos y procesos biológicos, sometiéndolos a los fines del
capitalismo para proporcionar los medios abundantes para el bienestar
material de la civilización tecnocientifica ( y su concentración de
poder político, económico y biotecnológico en unos cuantos individuos,
multinacionales….), ejerciendo un uso cada vez más intensivo y
extractivo de los recursos del planeta y todo lo vivo que habita en él.
Este
proyecto de dominación es impulsado por el crecimiento del capitalismo
industrial para edificar un mercado mundial destinado a la venta,
producción y distribución de las mercancías procedentes de la
biotecnología: transgénicos, biomateriales, bioreactores y biovectores,
nuevas generaciones de fármacos, genomas sintéticos y organismos con
genomas sintetizados. Para el capitalismo biotecnológico los seres vivos
deben ser transformados, alterados y adaptados a las condiciones y
funciones que el capitalismo necesita. Así todo lo natural en esta
concepción biotecnológica de lo vivo se reduce a un único valor
instrumental, porque su valor intrínseco es irrelevante para la
tecnociencia.
En este proceso los organismos dejan de ser naturaleza
exterior e independiente de los fines humanos (una verdadera forma de
alteridad radical) para ser subsumidos como una forma de producto
cultural, que responde a los fines y valores instrumentales del capital.
Esto lo estamos viendo ya, por ejemplo, con el proceso de producción
industrializada de carne y productos animales. Los animales son
transmutados en materia prima de producción industrial, desprovista de
valores inherentes, destinados solamente a fines capitalistas. Han sido
reducidos a un carácter meramente industrial, comercial, mercantil, a
ser carne-cosa-mercancia, ocultando su alteridad vital y sus
características como seres vivos: sus formas sociales de vida, su
capacidad mental y emocional, sus propios fines e intenciones. Así la
capacidad técnica de la manipulación de los organismos vivos ha
implicado la idea de que podemos reducir la naturaleza a un producto
técnico funcional al capitalismo.
LA CONSTRUCCIÓN ARTIFICIAL DE LA VIDA
La biología sintética funciona con la lógica ingenieril de la fabricación “partes extra partes” y la composición estructural desde un diseño previo configurado computacionalmente, trabaja con “herramientas” y materiales hechos con enlaces bioquímicos y genéticos: ingeniería de ADN, y Biobricks, estandarización de partes biológicas, construcción de organismos vivos y de protocelulas no existentes en la naturaleza. Las principales líneas de desarrollo de la biología sintética son circuitos de ADN, minimización de genomas, creación de protocélulas…en conjunto la biología sintética perfila el objetivo final de poder fabricar nuevas formas de vida, organismos vivos de diseño que cumplan las funciones y los fines asignados por el programa biotecnológico.
Hasta conseguir
su objetivo final, la biología sintética trabaja en dos grandes
propósitos: diseño y construcción de partes, componentes o sistemas
biológicos y en el rediseño de sistemas biológicos existentes para
rediseñar sus funciones y metabolismos para fines de utilidad
tecnológica, industrial y comercial. Se encarga de diseñar lo que no
existe en la naturaleza o de rediseñar lo existente. Así crea miles de
productos aplicables a la lógica capitalista como por ejemplo:
bioremediación ambiental, biocombustibles, biomateriales, alimentos,
medicamentos, para la industria ingeniería medica (terapia génica),
nanosistemas, neurofarmacos y neurotecnologias…
En el pasado el capital se invertía en comprar tierras, granos de cultivo, cosechas, productos de campo y animales creados o seleccionados, además de la fuerza laboral humana y de la maquinaria, pero en la actualidad el biocapital genera nuevas formas de valor adicional en producciones industriales que tienen como materia prima células, bacterias, virus, órganos y organismos multicelulares enteros para ser transformados y convertidos en mercancías. El biocapital es una forma de capital simbólico y cultural.
Mediante la biotecnología , la sociedad deposita su confianza en un poder técnico que promete curar enfermedades, acabar con las hambrunas o, quizás, vencer a la enfermedad y prolongar indefinidamente la vida humana. El sueño húmedo de los transhumanistas. Mediante la biotecnología se refuerza el mito de una humanidad capaz de reconfigurar todas las formas de vida sobre la tierra, de modificarse así misma u obtener el máximo provecho de todos los organismos rediseñándolos, dando lugar a un tecno totalitarismo transhumanista donde todo estaría bajo el control de expertos e ingenieros. Haciendo desaparecer la naturaleza y consolidando la desaparición del humano ante la barbarie técnica.
Se esta construyendo una nueva forma de
control político de las formas de vida (humana y no humana) ya que
interviene en la materia común de todas ellas- sus configuraciones
genómicas y sus funciones fisiológicas, reconfigurando la dimensión
política, simbólica y axiológica de la vida humana y de sus relaciones
con la naturaleza. El biocapitalismo opera mediante instituciones,
lobbies, filántropos, multinacionales…como forma de racionalizar la vida
social. Tecnociencia y economía política constituyen un nuevo paradigma
epistémico de racionalización, producción y control de la vida en su
totalidad.
Los organismos vivos
convertidos en mercancías con valor de uso y reproducción, se transmuta
asi la materia viva en capital. Estos organismos vivos rediseñados y
convertidos en mercancía tienen un doble cariz: son los nuevos obreros
y, al mismo tiempo, mercancías y productos. Así pues en la “era de la
biotecnología” el capitalismo está logrando no sólo extraer y explotar
los “recursos” de la tierra, para convertirlos en materia transformada
por el trabajo humano, sino que también está conquistando las
capacidades productivas y de trabajo de muchos organismos vivos. Estos
trabajaran como si fueran robots industriales, sin descanso, sin poder
oponerse, sin derechos laborales: los nuevos obreros del biocapitalismo
ya no son solamente seres humanos, son microorganismos, plantas y
animales rediseñados (algún dia cercano también los humanos), además de
robots con programas de IA. De este modo los organismos vivos
rediseñados se transforman de materia prima a sujetos de la reproducción
capitalista.
Capital y biotecnología se basan en la producción de nuevos organismos vivos como fuentes de energía, trabajo y materia prima.
Rechazar
la artificialización de la vida es indispensable para conseguir la
libertad. Desmantelar todos los proyectos de la sociedad
tecnototalitaria es indispensable para poder confrontar la dominación.
Contra toda autoridad. Por la anarquía.
CHIMPANCES DEL FUTURO, MADRIP, JUNIO 2026
chimpancesdelfuturo@protonmail.me










