Entrevista a Ilya U. Topper, autor de “Dios, marca registrada”
-Parece un hecho innegable que la mayoría de la población mundial
vive algún tipo de espiritualidad o de creencia religiosa, hecho que hay
que entender y aceptar en toda su complejidad…
-Ilya U. Topper: Perdona que interrumpa: voy a negar la mayor. Es un
hecho innegable que la mayoría de la población mundial vive sometida a
alguna forma de creencia religiosa, normalmente estandarizada por algún
tipo de clero. Hay quien crree en esa religión, pero hay muchos otros
que asumen sus fórmulas como parte de una vida social obligada, sin que
esto tenga nada de espiritual. Lo que llamamos religión es, mucho más
que espiritualidad, un tipo de organización social y político,
normalmente controlado por ciertos círculos de poder. Cuando estos
círculos de poder no están físicamente presentes, por ejemplo en
regiones rurales alejadas, la influencia d ella religión puede ser muy
baja, o simplemente prestar su nombre a la práctica de otros ritos,
anteriores, “paganos”, que también son más sociales que espirituales. Y
si su poder desaparece, l agnosticismo, al menos desde su aspecto
práctico, se convierte en mayoría, como pasa hoy en España, donde el 70%
de los adultos no va a misa nunca o casi nunca (y eso incluye más de la
mitad de quienes se declaran católicos).
-…Sin embargo, no sé si podemos hablar de un nuevo resurgir
religioso, ligado quizás a nuevas circunstancias, necesidades e
incertidumbres sociales. ¿Cómo podríamos caracterizar ese resurgir de la
religión?
-Como un éxito de ciertos grupos de poder. Que han visto que las
formas de religión tradicionales han ido desapareciendo, precisamente
porque la gente, una vez quitada la obligatoriedad de practicar una
religión, deja de practicarla: porque no la necesita. Por eso este
resurgir religioso se caracteriza por nuevas formas, nuevos ritos. No es
que la gente en España vuelva a peregrinar a las ermitas del pueblo; lo
que tiene éxito son grupos evangelistas con cánticos, o bien grupos
católicos que forman comunidades concretas, cerradas; se ofrece una
organización social, ser parte de algo.
-Islam, cristianismo, judaísmo, son las tres principales religiones
monoteístas. En tu obra pones en cuestión determinados mitos o
interpretaciones que parecen tratar de construir diferencias
artificiales entre ellas. ¿Cuáles serían esas interpretaciones y que
objetivo persiguen?
-Judaísmo, cristianismo e Islam son tres formas de una sola religión,
estandarizadas en diferentes momentos históricos. Eso es obvio para los
últimos llegados, los musulmanes: en el islam no cabe ninguna duda que
el Corán es un libro santo enviado por el mismo Dios que envió la torá y
los Evangelios en anteriorres intentos de guiar la humanidad. Los
cristianos también lo tienen muy claro respecto a la religión judía: a
la Torá la llaman, simplemente, antiguo Testamento, y la aceptan como
obra fundamental de la religión cristiana. A ningún cristiano se le
ocurriría decir que el Dios que mandó el Diluvio del que escapó Noé o
dio los Diez Mandamientos a Moisés es un Dios distinto del que se
encarna en Jesucristo. Luego, cada religión tacha de herejes a quienes
se salen de la comunidad e inventan nuevas formas de ritos: así, para
los judíos, los cristianos son adoradores de imagenes y para los
cristianos, los musulmanes son unos infieles. Para evitar que más gente
siga la nueva corriente, por nueva siempre atractiva, la ortodoxia, que
quiere mantener su poder, tiene que hacer ver a su grey que lo nuevo es
un sindios. Más tarde usará cualquier rasgo de la nueva comunidad, que
puede ser perfectamente una tradición local, como ejemplo de que los
otros son unos bárbaros. Simple propaganda negra.
-¿Cómo debemos entender el relativismo y diversidad cultural frente al fenómeno religioso?
-Como relativismo entendemos que no hay valores absolutos: todo es
relativo. Por supuesto, la religión nunca es relativista: propugna sus
valores como divinos, absolutos e incuestionables. El relativismo se
halla entre quienes combaten contra su propia religión, esd ecir, contra
la religión que un poder político les ha impuesto como obligatoria,
pero se inhiben frente a otras religiones impuestas a otros pueblos: lo
asumen como un exotismo atractivo e incluso admirable. Apelan a la
“diversidad cultural” de esos otros pueblos, asumiendo que los valores
(divinos) de aquella religión son los adecuados para regir la vida de
ellos, al tiempo que jamás los aceptarían para regir su propia vida.
Rechazan la imposición de valores religiosos incompatibles con los
derechos humanos universales para ellos mismos, pero lo aceptan para
“otras culturas” Con eso dan por hecho que otros pueblos, de otras
culturas, no necesitan derechos humanos. En el fondo es un espantoso
racismo.
-¿Cuáles son los principales discursos y acritudes de extrema (izquierda) y (extrema) derecha ante el hecho religioso?
-La izquierda tiene una larga tradición de combatir contra la
imposición de valores religiosos… pero siempre contra los propios.
Frente a los ajenos, a menudo adopta la postura esbozada arriba: da por
hecho que otros pueblos si necesitan un orden religioso del que los
europeos se han conseguido liberar. Por supuesto, también hay en la
izqierda quien invoca la universalidad de los derechos humanos frente a
todas las religiones, pero hoy mismo es una corriente minoritaria. La
derecha, en cambio, suele enaltecer la religión, siempre la suya propia,
como un valor esencial de su condición nacional y como uno de los
factores esenciales de diferenciación frente a otras naciones. A menudo
describe esta religión nominal con l apalabra “cultura”: la derecha
española, por ejemplo, dirige todo su discurso xenófobo contra la
inmigración magrebí, por musulmana, y es más inclinada a aceptar la
latinoamericana, a la que considera, erróneamente, más cercana
“culturalmente” por compartir la misma religión. Por supuesto también
hay en Europa una extrema derecha antirreligiosa-el nazismo era un
llamativo ejemplo- pero en España es prácticamente inexistente: aquí se
asocia siempre derecha a religión, y especialemnte a religión católica,
hasta el punto de que hay extrañeza cuando hablo de la “derecha
islamista”: como si el islam no pudiera ser de derechas, porque la
derecha católica lo ha tipificado como enemigo.
-La actual presencia y expansión del islam en europa genera diversos
miedos, fantasmas y controversias. EL wahabismo y salafismo parecen ser
ideologías hegemónicas dentro del islam (financiadas principalmente por
capital saudí y qatarí) ¿Cómo es de real esta influencia y hasta qué
punto podemos diferenciar entre islam e islamismo?
-Wahabismo y salafismo son dos términos para el mismo fenómeno: una
nueva forma del islam que reivindica un “regreso” a las sagradas
escrituras, pero que es una innovación en términos históricos, ya que
impone unas normaas ultrapatriarcales sin precedentes. Fuecreada en el
siglo XVIII en Arabia Saudí por el predicador Abdul Wahab, y hasta
inicios del siglo XX, los máximos dirigentes del islam ortodoxo la
consideraron una secta peligrosa y destructiva, incluso hereje. Solo con
la repentina riqueza de Arabia Saudí por el petróleo y su alianza con
EEUU a partir de 1951 pudo imponerse al islam de toda la vida y
perfilarse como una “corriente ultraortodoxa”, esencialmente usurpando
el nombre del islam y erradicando lo que durante siglos se había
entendido bajo el término. Los seguidores de eta secta no usan el
término wahabí sino salafí, salafista (literalemnte: presbiterial,
seguidor de los antepasados) o simplemente se proclaman los únicos
musulmanes verdaderos, excomulgando a todos los demás (lo que se conoce
como takfirismo). Por supuesto dentro de esta nueva religión hay
matices, desde el Daesh hasta profesores de Oxford como Tariq Ramadan,
al que presentan como voz moderada del islam… porque en Europa, el islam
tradicional es simplemente desconocido; el wahabismo/salafismo lo ha
reemplazado en su totalidad, especialmente en internet. Evitando
términos menos populares como wahabismo o salafismo, lo habitual es
llamar islamismo a este nuevo fenómeno religioso, por su aspiración
política de dictar normas sociales basadas en la teología. Por supuesto
es muy justificado el miedo a una maquinaria teológica, respaldada por
los países más ricos del mundo, que intenta someter a toda la población
nacida musulmana a leyes teocráticas, estén en países musumanes o estén
en Europa, donde esa corriente cuenta con pleno respaldo de gobiernos,
empresas e intelectuales, al ser considerada simplemente “el islam”. (La
izquierda lo respalda expresamente, la derecha, al rechazar “el islam”
en bloque, también lo respalda, elevando las normas salafistas a
expresión natural del islam).
-¿Cuáles la diferencia entre racismo antimusulmán e islamofobia?
-El racismo rechaza a personas que aparentan ser de otra tierra,
etnia, cultura, con independencia de su carácter o creencia individual.
En España últimamente se dirige especialmente contra personas de aspecto
magrebí o levantino o nombre árabe, es decir a quienes se les supone la
condición de musulmanes (sin importar en absoluto si lo son realmente),
porque se da por hecho que al ser (en realidad, parecer) musulmanes
nunca puden convivir en armonía con la sociedad española. Esto es un
racismo antimusulmán y es cada vez más frecuente en la derecha. La
islamofobia, por su parte, es un eslogan utilizado por los islamistas y
sus aliados, especialmente en la izquierda europea, para acallar
críticas al islam como religión o como conjunto de normas teocráticas.
Tachan de “islamofobia” la misma actitud hacia el islam que cualquier
feminista europea tiene hacia el catolicismo: si critico el veto al
divorcio en la Iglesia católica, soy librepensador; si critico la
poligamia en el islam, soy islamófobo. Por eso, la acusación de
“islamofobia” se arroja sobre todo contra mujeres nacidas en sociedades
musulmanas que se rebelan contra la imposición del salafismo en sus
sociedades. En otras palabras: racismo antimusulmán es no alquilarle un
piso a una chica que se llama Aicha; “islamófoba” es lo que le dirán a
Aicha cuando se mofa del verso coránico que o le permite traerse a un
chico al piso que ha alquilado.
-¿Existe un peligro de guetización socio-religiosa? ¿Qué influencia
puede tener la nueva realidad religiosa como elemento de división social
y de exacerbación del identitarismo?
-el peligro no solo existe sino que está en pleno auge desde hace una
década en España como consecuencia de una inmigración muy mal
gestionada: primero rechazada, por racismo, desde la sociedad de
acogida; luego arremolinada, cada vez más, en torno a autoproclamados
líderes religiosos, líderes a menudo pagados por organizaciones
internacionales wahabíes… y que ahora reciben subvenciones públicas
españolas con el expreso fin de consolidarse como representantes y
gestores de la sociedad de inmigrantes. Es decir que España ha creado
conscientemente pequeñas teocracias en su territorio, aislándolas bajo
una “identidad” supuestamente islámica, es decir salafista-wahabí. Con
el resultado de que un gueto magrebí en España se parece a la sociedad
marroquí como los amish de EEUU se parecen a la sociedad alemana. Es una
receta para el desastre, y ocurre en toda Europa; de hecho, en España
ha llegado mucho más tarde que en Alemania o Países Bajos.
-Una cuestión recurrente es la del hiyab, visto como imposición
patriarcal hacia las mujeres o como hecho diferencial-cultural. El tema
del pañuelo puede tener cierta importancia simbólica (religiosa,
identitaria…), pero ¿no está sobredimensionado y es utilizado
políticamente por unos (de forma paternalista y colonialista) y otros
(para reforzar la adhesión al grupo)?¿Se amplifica esta cuestión por
rentabilidad política y sirve en cierto modo de cortina de humo frente
otros aspectos de la opresión de las mujeres?
-El hiyab es el aspecto más visible del conflicto entre laicismo y
salafismo y tiene un enorme alcance no sólo simbólico, sino práctico. Es
un símbolo del islamismo político, ideado desde la década de 1920 pero
difundido a partir de los años 80; antes no existe en el islam. Es
decir: existen miles de trajes regionales ue incluyen pañuelo, tanto en
las sociedades cristianas como en las musulmanas, pero no existe un
consenso religioso ni social de que una musulmana debe ocultar su pelo.
Es en el siglo XX cuando los movimientos islamistas, desenterrando
ciertas elucubraciones teológicas, proponen esta norma, junto a la ded
ejarse barba para los hombres, como signo identificativo de quienes, en
oposición al movimiento anticolonialista árabe de inspiración
republicana, nacionalista y etnocentrista, quieren reemplazar al Estado
moderno por un sistema en el que el islam sea la fuente de toda norma
yla solución a todo problema. Con la misión salafista-wahabí desde los
años 80 reduce su componente de insurrección y se solidifica como señal
dela subordinación de la mujer al sistema se tabúes sexuales y normas
patriarcales elaborada por los teólogos wahabíes. El hiyab en la
sociedad musulmana separa así, primero, a las piadosas de las mujeres
normales, pero, conforme va creciendo, separa a las castas de las
indecentes, hasta que, a partir de una masa crítica, toda mujer que no
lleve velo será considerada simplemente puta. Este proceso se replica en
el gueto islamista en Europa,donde se exige ahora a toda mujer nacida
musulmana a mostrar su adherencia a la “tribu” mediante el hiyab; si no
lo hace, ni acata los tabúes sexuales inextricablemente ligados al velo,
debe romper con todo, incluida con su familia; un proceso tan
traumático como el de salir de cualquier otra secta, sean Testigos de
Jehová o judíos haredíes. El velo, por lo tanto, no es una cortina de
humo que desvía la atención de los demás problemas de la mujer en una
sociedad islamista, sino la herramienta que permite a los dirigentes
dela sociedad islamista mantener en vigor estos problemas, ya que
permite identificar de inmediato en cualquier parte a toda mujer nacida
musulmana, por lo que todo hombre musulmán puede observar y censurar su
comportamiento y referirlo a sus familiares o a la mezquita. Al mismo
tiempo, al marcar visiblemente a la mujer de familia musulmana como un
cuerpo extraño en cualquier lugar público es una eficaz barrrera contra
la integración, ya que impide a la sociedad de acogida interactuar con
esa mujer de forma espontánea, al margen de la religión. Es imposible
solucionar ni uno solo de los problemas de la mujer sometida al
islamismo si o se empieza quitando la marca que proclama publicamente su
obligación de someterse al islamismo y mantenerse apartada del resto de
la sociedad. Acusar a las opositoras al velo de “obsesionarse” con el
velo solo enmascara la obsesión con el pelo de la mujer que tienen los
defensores del velo.
-En el caso del cristiansimo, el catolicismo mantiene su poder
económico, aunque socialmente ha perdido bastante de su influencia
histórica. Llama sin embargo la atención el ascenso de otras corrientes,
como las evangélicas;¿cómo caracterizarías este fenómeno y qué
influencia crees que tiene o puede tener?
-La expansión de sectas evangelistas en Latinoamérica, a menudo
financiadas desde EEUU, es a grandes rasgos comparable con la expansión
del wahabismo en el Mediterráneo y es un problema político y social muy
serio en esta región, que personalmente apenas conozco. También los
guetos de inmigrantes latinos, especialmente de hondureños, sufren esta
influencia, de una forma similar a la de los magrebíes sometidos al
salafismo, pero es menos visible, dado que carece del elemento
exhibicionista del velo. Ignoro hasta qué punto el gueto latino puede
ejercer sobre “sus” mujeres un control comparable al de los islamistas,
pero es probable que la experiencia de segrregación obligatoria, que es
la finalidad del velo,sea menor entre las evangelistas, ya que la
sociedad española ignora su condición y no se ve impulsada
automáticaemnte a tragtarlas como a seres distintos.
-¿Qué papel juega el componente cristiano en lo “wasp”como identidad
colectiva de la ola reaccionaria en Occidente?, ¿Exste relación entre
esto y la expansión evangelista en América Latina?
-Lo “wasp” (White Anglo-Saxon Protestant) solo lo conozco como
concepto sectorial de EEUU, no creo que pueda existir en Europa, donde
la ultraderecha se compone tanto de protestantes como de católicos, y
tanto de anglosajones como de galos, italianos, griegos o hasta
españoles; también la expansión del evangelismo en América Latina es
especialmente pronunciada en comunidades indígenas o mestizas, y en
España entre gitanos. Por lo tanto no veo qué relación puede haber.
-¿En qué consistiría una sociedad laica y por qué es deseable?
-Una sociedad laica consiste en la ausencia de la imposición de
normas religiosas, fundaemntadas en escrituras sagradas e indiscutibles,
fuera del alcance de la razón. Dado que las religiones, al menos las
monoteístas, tienden a imponer sus normas a toda persona nacida ya
dentro de esa religión, o incluso a toda la ciudadanía, si tienen ese
poder, una sociedad laica debe necesariamente construir baluartes contra
esa imposición. Debe adoptar leyes que reviertan la imposición habitual
en el pasado e impidan la difusión de normass nuevas, incluso si “solo”
se agrupan a grupos reducidos, como un gueto de inmigrantes. Esto no
significa prohibir la práctica de una religión, como opción individual ,
pero si significa que el estado no debe apoyar ni respaldar un
organsimo religioso que ofrece ventajas sociales a sus afiliados-por
ejemplo: nunca financiar una iglesia para obras sociales, nunca
financiar una mezquita para ofrecer clases de apoyo- y que debe vigilar
con especial cuidado que los niños y niñas no sean sometidos a una
adoctrinación religiosa. Esto significa que en los colegios-y todos los
colegios deben ser públicos- nuca se debe enseñar religión en forma de
adoctrinamiento, que es lo que ocurre hoy en España (o Alemania); en
ningún caso debe haber símbolos que marquen una presencia religiosa, ni
en el aula, ni mucho menos en la cabeza de la profesora. Para que el
ciudadano y, sobretodo la ciudadana, pueda disfrutar la garantía de
libertad religiosa cimentada en la Constitución, la libertad de elegir
que religión quiere practicar, si quiere practicar alguna, es
imprescindible que en su adolescencia experimente personalmente la
convivencia en un espacio sin distinciones religiosas: no hay libertad
de elección para quién esté siempre inmerso en un entorno en el que solo
una opción es lícita y todas las demáws llevan al infierno. En una
sociedad laica, libertad religiosa significa la libertad de elegir
individualemnte, no, como hoy, la libertad de círculos clericales de
adoctrinar a quienes hayan nacido en su comunidad y segregarlas de los
demás para que no escapen a su control. ¿Por qué es deseable? Porue es
deseable la llibertad.
Extraido de la revista libertaria”Ekintza Zuzena” nº52 2026