Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

martes, febrero 23

¡Violencia policial!

 

 

 “El Estado es el monopolio de la violencia en un determinado territorio”, esto no lo dijo ningún revolucionario anarquista, sino Max Weber, uno de los padres de la sociología. Conviene recordarlo a menudo cuando tantos demagogos se rasgan las vestiduras nombrando la violencia, así en genérico, la violencia de los radicales, de forma más concreta. Esta semana, los medios generalistas se han inundado de imágenes de radicales violentos, en la manifestaciones por la libertad del rapero Pablo Hazél, imágenes en las que se destroza mobiliario urbano y comercios. 

Claro que, lo que no va a aparecer son las tremendas cargas policiales, según algunas fuentes antes de que hubiera violencia alguna por parte de los manifestantes. Violencia policial excesiva, que no es algo puntual, sino que es habitual sobre todo en las protestas y parece claro que más en unas que en otras. 

Los policías, como he dicho, más borricos o menos, cumplen órdenes y lo que está claro es que cuando reparten leña no ven ni a su padre, lo que he visto en vivo y en directo, he visto como pegaban a personas de cualquier edad que simplemente pasaban por allí.

 

http://acracia.org/ 

sábado, febrero 20

Desde el geriátrico, con amor

—La familia nos usa para hacer recados y recoger a los nietos del colegio. Y cuando ya no somos capaces de hacerlo nos dejan aquí para olvidarse de nosotros.
—¡No digas eso! Mi familia me quiere. Estoy aquí porque no quiero molestarlos. No quiero ser una carga para ellos. Es ley de vida».

Arrugas es una historia sobre viejos. Sobre esos viejos y viejas en los que nos convertiremos, sin quererlo y sin apenas darnos cuenta, viejos que ya no son dueños de sus vidas ni de su destino porque la «ley de vida» destierra a ancianos, niños y personas con hándicaps a los márgenes de la vida, secuestra su presencia de las calles y sitios públicos, de la historia de los barrios y de la historia de sus propias familias, los confina en sitios ad hoc: parques de barrotes de colores, residencias de ventanas tintadas, colegios especiales.

Emilio, un antiguo ejecutivo bancario, es «alojado» en una residencia de ancianos por su familia. Allí trabará amistad con otros ancianos, algunos más afines que otros, pero todos con el denominador común de haber sido relegados al extrarradio de la vida. Unos más conformes, otros menos, pero todos resignados a su suerte, a ser un subproducto de una sociedad que ya no les necesita ni les quiere.
¿Quién puede cuidar un anciano, cuando la labor de los cuidados, sesgada tradicionalmente por el género, no es asumida por una red de cercanía? Si la mujer no puede porque ya la explotan fuera de su casa por cuenta ajena, ese hueco en el cuidado interno queda vacante. No lo asume el varón, quien nunca ha abandonado su tarea de proveedor de dinero; es el sistema el que se arroga esa parcela de autogestión, aunque cansada e ingrata, pero parcela de responsabilidad personal al fin y al cabo, y la expropia de las familias y sus redes. La deshumanización del proceso es aterradora. Les segregamos de su entorno, los confinamos con ancianos como ellos y confiamos su cuidado a «profesionales» sin ningún vínculo emocional con sus vidas, para que por un sueldo les hagan esas cosas que nos desagradan y nos recuerdan tanto nuestra propia mortalidad: limpiar heces, cambiar pañales, cortar uñas y pelos, dar purés.
Paco Roca habla de todo eso sin decirlo fuerte. Las medicinas que van en platos y a veces se confunden y se cambian, la planta de irrecuperables, dementes sin remedio, que les provoca terror, las normas estúpidas y la piscina vacía. Con el virtuosismo mágico que desempeña en todas sus obras, el autor nos emociona, nos hace reír y también llorar, de pura ternura que nos inspiran sus personajes. Y entre todos ellos Emilio, cercado por el alzheimer e intentando adaptarse a un sitio que no ha elegido, debatiéndose entre la rabia y su memoria traicionera.

Prueba de la intemporalidad de los temas que trata, y de su excelencia como novela gráfica, son las continuas reediciones de la obra: la última en diciembre de 2018; así como la adaptación cinematográfica a cargo de Ignacio Ferreras que se estrenó en 2011, que recibió una gran acogida de público y crítica y que consigue el milagro de ser igual de buena que la obra escrita.
Arrugas es una historia de cuidados. Más bien, de cómo en ausencia de cuidados verdaderos, expropiados por un sistema de lógica cruel, las personas al margen se dan calor unas a otras compartiendo lo que tienen: el entusiasmo por la vida, los recuerdos, el cariño. Y también los refunfuños, las quejas, los soliloquios de la soledad.

Y también es más que eso. Es un espejo, una advertencia. A todas las personas que vivimos en colectividad, en esta bola frágil con su fino barniz de urbanidad, para que veamos qué fácil y qué rápido pasamos de tener la etiqueta de dependientes e inservibles. Y cómo esa etiqueta sustituye al dudoso honor de pertenecer a los privilegiados que conforman el Engranaje del Sistema.
 ARRUGAS / Paco Roca / Editorial Astiberri
MERCEDES COBO | Extraído del cnt nº 420

miércoles, febrero 17

Rocker y la tradición socialista autoritaria


Ya Rudolf Rocker, en 1925, denunciaba esa distinción entre socialismo utópico, supuestamente todo el anterior a Marx, y socialismo científico, resultado de las ideas de Marx y Engels. Después de la consolidación del totalitarismo, fascista y comunista, Rocker no podía por menos de realizar una enorme crítica al socialismo autoritario con el título de "La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo".

La supuesta "misión histórica del proletariado" solo podía ser ya puesta en entredicho; a una clase social, además de ser imposible establecer los límites para dicho concepto, no puede atribuírsele ciertas tareas históricas ni convertirla en representante de determinadas corrientes ideológicas. Como es lógico, pertenecer a un determinado estrato social no garantiza el pensamiento y la acción de los individuos. Se critica así desde el anarquismo el determinismo económico e histórico, cualquier tipo de proceso natural que se desarrolle al margen de la voluntad humana. Rocker se atreve incluso de acusar al marxismo de absolutista y de hacer un daño irreparable al socialismo al confiar en un desarrollo mecánico y prescindir de las premisas éticas. No puede más que reivindicar a Proudhon, entre los antiguos socialistas, ya que fue el que más insistió en negar una panacea universal que solucionara todos los problemas sociales; encontramos en el francés, aunque existan como es lógico aspectos de sus propuestas que hayan sido superados con el tiempo, una critica feroz a cualquier tendencia absolutista y a todo sistema cerrado. Es un legado incuestionable para el anarquismo, la negación de todo dogmatismo y sectarismo, y la confianza plena en la pluralidad social.


domingo, febrero 14

Canarias, la cárcel más grande del Estado


 La ubicación geográfica de Canarias la coloca de forma natural en las rutas migratorias habituales para salir del continente. Su situación en el Atlántico la ha convertido también en un punto de conexión tricontinental, un lugar de paso histórico en la travesía de Europa a América. El volumen de emigración canaria fue enorme desde el siglo XVI hasta el XX y aún hoy mantiene diásporas destacables en países como Cuba, Puerto Rico o Venezuela (llamada durante mucho tiempo en Canarias “la octava isla”). La afirmación de que habían más canarios viviendo fuera de las islas que en ellas fue un lugar común a principios del siglo pasado.

Lo expuesto podría darnos a entender que en Canarias se entiende el fenómeno migratorio con naturalidad, pero desgraciadamente, y al menos actualmente, no es así. En las islas se vive una situación de disociación colectiva de la propia realidad geográfica, social y política. La educación estatal, el bombardeo mediático, la propaganda cotidiana, las políticas gubernamentales, han hecho que un alto porcentaje de la población canaria desarrolle un fuerte identitarismo europeo. En Canarias vivimos de espaldas al continente africano, aun estando a sólo 95 kms del mismo. La idea de ser una de las últimas colonias de Europa no es algo que se confronte. Que el archipiélago sea uno de los territorios de la “Europa política” más empobrecidos, con mayor ratio de desempleo, desahucios, exclusión social y pobreza infantil no ha evitado, paradójicamente, que impere el eurocentrismo, la mentalidad procolonial, el nacionalismo español o el chovinismo insular y la xenofobia. Nos han educado, desde la escuela, para estar orgullosos de ser “europeos de segunda” y para señalar, ante cualquier crisis económica o social, a los extranjeros pobres.

El fenómeno migratorio no se estudia en profundidad, ni interesa a los poderes públicos que se comprendan sus causas. Se habla hasta la saciedad de “mafias” y de “tráficos de personas”, pero nunca de refugiados de conflictos armados, de trabajadores que huyen de la pobreza extrema, de personas que escapan de la persecución política o religiosa. Se omite interesadamente que el tráfico de personas es un efecto de la migración y no su causa, y que ésta debe encontrarse en situaciones que han fomentado o directamente provocado las potencias europeas como son las guerras, la desertización o el expolio de los recursos naturales de los países de origen.

Los datos reales de la inmigración arrojan aún más luz. Se calcula que entre este 2020 y el inicio de 2021 han llegado a las islas unos 25.000 migrantes provenientes del continente africano. El Gobierno local tiene bajo su “custodia” sólo a unos 10.000 de ellos. Cerca de 2.000 pudieron llegar a la península (el objetivo de la gran mayoría) y entre 500-600 han sido directamente deportados. Aproximadamente 12.000 están fuera de la supuesta “red de acogida oficial”1. Los medios han mostrado hasta la saciedad imágenes de migrantes retozando en los hoteles de la isla, pero de lo que se ha hablado menos es de que muchos de ellos han pasado hasta 3 semanas abandonados en el puerto de Arguineguín (en el sur de Gran Canaria), sin ningún tipo de condición higiénica, maldurmiendo y malcomiendo, sin otra cobertura que una simple lona sobre sus cabezas. Tampoco se ha hablado de que muchas de ellos ya han sido expulsadas de los hoteles y que ahora subsisten en condiciones infrahumanas, en la práctica intemperie, en los barrancos grancanarios. Aún interesa menos saber dónde están y en qué condiciones algunas de las 12.000 personas que no han caído en manos del Estado. Se da por sentado que muchas pudieron escapar a la península, pero sabemos perfectamente que la supervivencia de algunas de ellas (ciertamente una minoría dentro del computo global) se está garantizando en redes de apoyo mutuo ajenas a las instituciones. Proyectos de realojo y autosuficiencia alimentaria como los iniciados por la FAGC (que albergan actualmente a más de 200 personas migrantes en situación de persecución gubernamental) demuestran la ineptitud de las instituciones y su desastrosa gestión de unos recursos, comparativamente, descomunales.

El Gobierno de Canarias (cuatripartito de izquierdas) no habla de “emergencia humanitaria”, sino de “riesgo sanitario” y deshumaniza a las migrantes que pasan de ser personas a ser “un problema”. La pandemia, ese comodín con el que desde hace un año se justifica cualquier medida represiva, sirve para limitar aún más el movimiento de los migrantes y prescribir la mayoría de interacciones sociales. Mientras, la obligatoriedad de producir y consumir se mantiene intacta, y permite que lugares de trabajo, centros comerciales y aulas sigan abiertos sin que nadie establezca una relación entre capitalismo y contagio. Cuestionar el sistema y sus contradicciones se vuelve complejo e innecesario cuando dispones de un chivo expiatorio. Todas las fuerzas políticas parlamentarias de Canarias ha hecho frente único contra la migración y día sí día también asoman por medios y redes, bien a reclamar al gobierno central que se haga cargo de la crisis o bien a aplaudir sus políticas. Ninguno ignora que vincular Covid y migración es una falacia y un ejercicio de odio, pero es mucho más rentable electoralmente establecer esta interesada conexión que reconocer que la principal vía de transmisión internacional del virus ha sido el turismo (el primer caso del Estado español fue precisamente un turista en la isla de la Gomera2).

El racismo no surge espontáneamente de la nada. Se aprende. Los niños no son innatamente racistas. Lo son cuando se les enseña a serlo. Y en este caso el pueblo canario está recibiendo un curso acelerado de racismo y xenofobia por parte de las instituciones. Las manifestaciones de racismo callejero son un reflejo de las manifestaciones de racismo institucional. Es un proceso que corre de los despachos a los barrios. Cuando la policía disuelve violentamente cualquier evento público no autorizado pero se muestra tolerante, e incluso cómplice, con las protestas racistas, el mensaje para la población es claro: la xenofobia es cosa de “buenos ciudadanos”.

Muchos medios de comunicación han sido esenciales para el éxito de esta guerra sucia desinformativa. Los cálculos políticos han podido más que la responsabilidad y el rigor y se ha lanzado una campaña antimigratoria que puede acabar en una escalada de violencia racista de proporciones y consecuencias invalorables. Nutren sus columnas e informativos con bulos sacados directamente de las redes sociales y distorsionan cualquier conflicto cotidiano entre migrantes hasta convertirlo en una prefabricada “noticia”. Se habla, sin vergüenza alguna, de “avalancha” o directamente de “invasión” para referirse a unas 25.000 personas; ningún término similar se ha usado nunca para referirse a los más 15.000.000 de turistas que hemos llegado a recibir anualmente3.

Se silencia, interesadamente, que gran parte de esos migrantes son en realidad prisioneros del Estado. Se silencia que muchos de ellos no han podido usar ni sus pasaportes ni sus billetes para su verdadero objetivo: llegar a Europa. Se silencia que la causa de todo ello es que el gobierno central (esa coalición tan “izquierdista” entre PSOE y UP) ha convertido Canarias en una enorme cárcel para impedir que seres humanos, demasiado oscuros para su gusto, deambulen por su blanca Europa. Se silencia que la misma Europa que ha decidido prescindir de las fronteras entre los países miembros, con fines puramente comerciales, es la que presiona para que no caiga el muro invisible que han levantado ante el continente africano. Se silencia que en esta Europa los mercados son infinitamente más libres que las personas. Y se silencia que el llamado “gobierno más progresista de la historia” es el mismo que ha levantado en Canarias el “campo de concentración más grande de la historia”.

Y mientras todo esto pasa, gran parte del pueblo pone en práctica la lección imperialista que le han gravado a fuego durante siglos: en tiempos de incertidumbre y crisis siempre es más fácil golpear al de abajo que al de arriba.

El gran éxito del capitalismo, el Estado y sus fuerzas coercitivas, es que una población empobrecida y esquilmada busque a los responsables en su misma clase y no entre quienes los gobiernan y explotan. La pobreza canaria no la ha provocado la migración. La ha provocado una economía que está completamente colonizada desde antes de que los ingleses nos impusieran el cultivo del tomate. La ha provocado el actual “monocultivo” turístico, que sólo enriquece al lobby hotelero y a los especuladores de la Vivienda Vacacional, mientras la clase trabajadora sólo recibe precariedad y desempleo crónico. La ha provocado una economía completamente terciarizada, que nos obliga a servir y no nos permite crear nada. La ha provocado una clase política que ha entregado todos nuestros recursos a las multinacionales, que ha permitido que el suelo rural lleve siglos en manos de unas pocas familias aristócratas y que el suelo urbano, barrios incluidos, haya pasado la última década a manos de los bancos y de éstos a los fondos buitres. La pobreza tiene nombre y cara, y también quienes la generan.

Por otro lado, el avance de las posturas racistas y fascistas no se ha sabido contrarrestar por parte de unos movimientos sociales canarios que en muchas ocasiones están desconectados de su realidad inmediata. Algunos no guardan ninguna relación directa con la clase obrera a la que se dirigen o no conocen más fórmulas de interacción que las del folclore. Muchos pueden entender la urgencia de tumbar la “Ley Mordaza” que reprime a la gente por su ideología, pero muy pocos la urgencia de cargarse la “Ley de Extranjería” que reprime a la gente por su lugar de nacimiento. Otros han renunciado desde hace años a entablar ningún enfrentamiento directo con la administración y no tienen otro horizonte reivindicativo que la próxima subvención. Nos dicen que el racismo y el fascismo se combaten en las urnas o dialogando con el enemigo. Hay quienes, incluso, han acabado haciendo suyos los argumentos fascistas y lanzan soflamas xenófobas envueltas en parafernalia roja.

Nosotras creemos que a nuestra gente, la de nuestra clase, y eso incluye a las que no han nacido aquí ni hablan nuestra jodida lengua, se la defiende día a día, en los tajos, en la calle, compartiendo con ellas las herramientas que les permitan seguir vivas y libres. No queremos establecer ningún diálogo con el fascismo, ni persuadirlo, ni convencerlo, ni derrotarlo en el terreno de las ideas. Creemos que al fascismo no se le discute; se le revienta. Por eso, para no dejarle una micra de terreno, seguimos creando espacios libres y autogestionados. Seguimos impulsando refugios que acojan a seres humanos que hoy están siendo perseguidos por su color de piel, etnia o lugar de procedencia. Seguimos socializando tierras abandonadas para que estas familias, entre las que hay un importante porcentaje de menores, puedan cultivar y alimentarse. Seguimos reciclando y reparando electrodomésticos para que dispongan de un agua caliente y una rompa limpia que no se le ha podido garantizar en los “campamentos de la vergüenza” levantados por el Estado. Seguimos, también, aprendiendo y acumulando conocimientos, como nuevas formas de cultivo, pasos a seguir para fabricar hornos caseros, recetas con las que hacer pan para cientos de personas, nuevos métodos para aislar inmuebles y un largo etcétera. Pero, sobre todo, seguimos convencidos de que la tierra no tiene nombre, de que las fronteras son un crimen por el que algún día nuestros nietos nos juzgarán y que no existe patria, bandera o identidad colectiva que valga una jodida mierda en comparación con cualquier vida.

 

Notas

1 Datos de los informativos de TVC (28/1/21).

2 “Un turista alemán, primer caso de coronavirus en España”, El Periódico (10/3/20).

La Voz de Lanzarote (27/3/18) habla de 16 millones como media y Europa Press (3/2/20) de 13 millones en 2019.

* Ilustración de «Maria.» (twitter e instagram).

 

FAGC

https://anarquistasgc.noblogs.org/post/2021/02/05/canarias-la-carcel-mas-grande-del-estado/

jueves, febrero 11

Miedo en tus ojos


Hace tiempo escribí un texto que empezaba tal que así:

El miedo siempre está presente. Es una emoción básica y uno de los motores para bien o para mal, de las sociedades humanas.

Siempre he oído que hay que hacerlo cambiar de bando; pero el miedo está en ambos lados. Simplemente, unos tienen las armas y las herramientas para protegerse de sus miedos. Otros, nos las negamos.

 Hoy, el miedo está muy presente en nuestras vidas. Fundamentalmente, miedo a perder lo que cada cual tenga, miedo a que nada sea igual por mucho que lo que hubiera con anterioridad no fuera precisamente lo ideal, lo deseado… pero, al fin y al cabo, era algo y era de cada uno. Lo peor de esto es que nadie más allá de los afines (ojalá sea así) va a hacer nada para quitarnos ese miedo. Más bien al contrario.

El miedo sirve de instrumento de control de las masas y ayuda a moldear un hecho cultural (el famoso relato) y un instrumento de gobierno político a medida de unos pocos. Nos machacan a diario, dicen que con la intención de concienciarnos, azuzan para que el miedo no pare de crecer. Lo hacen a través de una inmensa tela de araña que conforma la maquinaria del Poder (medios de comunicación, policía, ejército, partidos políticos, sindicatos,...) nos exigen grandes sacrificios a nivel personal así como una competitividad salvaje que nos convierte en enemigos hasta de los supuestos “nuestros”; nos obligan a aceptar un moldeamiento de las conciencias para encajarlo todo; Sobre todo, nos sentencian a una sumisión total.

Al trenzar este cúmulo de temores consiguen configurar una herramienta para el chantaje individual y colectivo, previa depreciación de la vida en beneficio del mercado y de la supuesta seguridad y bienestar colectivo. Cuando impera el miedo es más fácil encontrar enemigos, señalarlos y hacerles culpables de cualquier cosa. Más fácil para aquellos que lo necesitan, para los mismos de siempre. Se vive mucho mejor con un enemigo al que culpar.

Y el miedo va minando, se nota en los rostros de la gente, lo ves en esa pequeña franja que queda visible en esta normalidad impuesta. Lo intuyes en el resto del cuerpo. Nos achicamos y se crecen. Nos desarmamos y nos encierran. Lo aceptamos y siguen ganando. El miedo se extiende poco a poco y junto a su hermano el cansancio se antepone a todo y se acaba convirtiendo en conformismo y pasividad, en una inercia de rendición. A pesar de toda la propaganda nada bueno va a salir de aquí.

En esta situación todo se complica. La línea temporal se rompe, sólo el presente importa, aquí y ahora. Trabajar y consumir. Nada más, no hay propuesta alternativa. En este tipo de no vida, se cultiva el miedo para evitar la búsqueda de lo distinto: para evitar que la imaginación traspase las fronteras del presente. Se cultiva el miedo como distracción, para evitar que la precariedad de nuestras vidas nos empuje a pensar en nuevas formas sociales que desborden lo diseñado para nosotros. Es por eso que en las situaciones de miedo se aprovecha para legitimar el poder a base de  leyes que no encuentran respaldo alguno; son sólo el resultado de una prueba de fuerza. Y esta fuerza no es más que la capacidad de infundir miedo, es decir, el método más rápido de lograr un control social necesario para que todo siga igual (o peor).

 

https://quebrantandoelsilencio.blogspot.com/2021/01/miedo-en-tus-ojos.html

 

lunes, febrero 8

Religiosos y filósofos, disparen, es una mujer

 

 

La opresión del sector femenino no se circunscribe sólo al mundo familiar y del hogar, se manifiesta en muchas esferas de la realidad humana. Se me viene a la mente en esta reflexión el terreno filosófico y el de la religión cristiana. Platón, a quien comúnmente se le alaba por ser el filósofo griego que más dignificó a la mujer por lo que expresó de ella en su República, en esa obra de capital importancia para el ámbito filosófico, sostuvo que la mujer es perfectamente capaz de ejecutar las mismas actividades físicas e intelectuales que los hombres realizan; eso, en todo caso, no lo redime de haber sido lo que fue: un machista y un misógino. Pues la mujer, a su juicio, tenía que adecuarse a las exigencias del hombre, debía ser como él, pero no aquel como ella.

Aristóteles, el gran fundador de la lógica formal y dotado de las más eminentes virtudes intelectuales, cuando tuvo que opinar sobre las mujeres nos salió con esta joya de juicio: “parecen hombres —sostiene—, son casi hombres, pero son tan inferiores que ni siquiera son capaces de reproducir a la especie, quienes engendran los hijos son los varones”, (…). “son meras vasijas vacías del recipiente del semen creador”; y, para encriptar su sabiduría sobre esta cuestión, continúa: “el esclavo está absolutamente privado de voluntad; la mujer la tiene, pero subordinada; el niño sólo la tiene incompleta”; los bárbaros y la mujer son el no ser, los exteriores, no son considerados en su sistema. Pero no para allí, luego se jacta diciendo que “el macho es por naturaleza superior y la hembra inferior; uno gobierna y la otra es gobernada; este principio de necesidad se extiende a toda la humanidad” (Política (1254 b 13-15) La mujer, por naturaleza, es inmensamente inferior al hombre, según los criterios básicos de Aristóteles. Hegel, como sabemos, en su sistema no contempló como necesaria la existencia de los morenos, las mujeres y las colonias dominadas por los europeos.

Veamos si tenemos un poco más de suerte en el terreno de Dios. Empecemos por el Antiguo Testamento, me parece que nuestra suerte cayó en tierra movediza: porque uno de los sectores más damnificados, producto de los perjuicios y prejuicios de los creadores de la Biblia es, para el que lo quiera saber y el que no, el femenino. La Biblia de cuyo contenido se deriva la moral y la teología cristianas es, por lo que allí se expone, furibundamente machista. El antiguo testamento demuestra, de manera irrefutable, lo que digo. No caería mal una lectura bien concienzuda sobre estos versículos: GÉNESIS 3:16, donde se narra el castigo de Dios a la mujer; LEVÍTICO 12: 1, 2 & 5 y JUECES 21:10-12 etc. Todos esos versículos comparten algo en común: su frenético y virulento odio contra las mujeres. Para los autores de la Biblia, la culpable de toda la desdicha e infortunio de los hombres fue la mujer; asimismo fue la responsable directa de la enemistad de éste con aquellos. Mas esa negativa no se superó en el nuevo testamento.

Si en el Antiguo Testamento caímos en arenas movedizas, en el Nuevo nos terminamos de hundir completamente (si bien eso sólo ocurre en las películas de Hollywood, vale como ilustración aquí). Pablo de Tarso, fundador real del cristianismo (del cual surgió la Iglesia Católica) y máximo promulgador de la propaganda ideológica cristiana, tenía una opinión bastante lamentable del sector femenino. En una de sus cartas, cargada de inconmensurable sabiduría, solemnemente proclamó: “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” (CORINTIOS 14: 34& 35). En otra parte dice: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”. Nos ilumina, con las luces refulgentes de los autores del Génesis, dado que “Adán —dice— fue formado primero, después Eva; Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará —de una forma bastante curiosa— engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor, santificación, y modestia”. (1° TIMOTEO 2: 11-15).

¿Y qué dicen los santos? San Agustín, el santo de las viejecitas, nos ofrece una perspectiva que revela mucho el nivel de penetración que alcanzó con su pensamiento. El santo, fundamentando su argüir en la exagerada erudición que abunda como las arenas del mar en el Génesis, nos ofrece un razonamiento bien agudo sobre la mujer, de ella dice:

Si la mujer no fue creada para ayudar al hombre en la generación de los hijos, ¿para qué ayuda fue creada? No fue para trabajar la tierra, pues aún no existía trabajo que necesitara ayuda en el paraíso), y, si necesitaba ayuda, mejor le hubiera sido la de un varón. Esto mismo puede decirse del solaz, si tal vez la   soledad le apesadumbrase. Pues ¿cuánto más conveniente no es para convivir y   hablar la reunión de dos amigos que la compañía del hombre y la mujer? Pero si convenía vivir juntos como dos amigos, el uno mandando y el otro obedeciendo para que las voluntades contrarias no perturbasen la paz de los cohabitantes, no hubiera faltado un orden para conservarla, teniendo en cuenta que primero existió uno y después otro, sobre todo si el último fuera creado del primero, como lo fue la mujer. ¿O dirá alguno que Dios, si hubiera querido, no hubiera podido hacer de la costilla del hombre un varón, sino solamente una mujer? Por lo tanto, no encuentro para qué ayuda del hombre fue hecha la mujer, si prescindimos del motivo de dar a luz a los hijos (San Agustín, De Genesi Ad Literam).

Y termina de exhibir su descomunal santidad opinando sobre la mujer cuando dice que:

“Hay también un orden natural en los seres humanos, de modo que las mujeres sirvan a sus maridos y los hijos a sus padres. Porque también en esto hay una justificación, que consiste en que la razón más débil sirva a la más fuerte. Hay, pues, una clara justificación en las dominaciones y en las servidumbres, de modo que quienes sobresalen en la razón, sobresalgan también en el dominio”.

Santo Tomás de Aquino gozó la fama de ser un gran lógico y de ser el mejor estudiante de Aristóteles, su entimema lo confirma: "Si el sacerdote fuera mujer, los fieles se excitarían al verla".  Pero, por decir algo, la concepción que Santo Tomás tenía con respecto a la mujer, no creo que exceda en juicio a la de éstos célebres filósofos y nuestro santo. Con todo ese caudal de sabiduría, lo menos que se podía esperar de santo Tomás era una definición lánguida de la mujer, y no defraudó, pues definió con gran lucidez a la mujer como “defectuosa y mal nacida, porque el poder activo de la semilla masculina tiende a la producción de un perfecto parecido en el sexo masculino, mientras que la producción de una mujer proviene de una falta del poder activo” (Suma teológica – Parte I a – Cuestión 92, s.f.). También Tertuliano hace lo que puede; él dice:

¿Y no sabes tú que eres una Eva? La sentencia de Dios sobre este sexo tuyo vive en esta era: la culpa debe necesariamente vivir también. Tú eres la puerta del demonio; eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido; eres la primera desertora de la ley divina; eres la que convenció a aquél a quien el diablo no fue suficientemente valiente para atacar. Así de fácil destruiste la imagen de Dios, el hombre. A causa de tu deserción, incluso el Hijo de Dios tuvo que morir. (Tertuliano, Padre de la Iglesia, "De Culta Feminarum”, 1.1)

Y por lo que toca a san Agustín, como ya vimos, es bien sabida, por si alguien se le da por indagar un poco más, su docta misoginia.

La edad media es considerada como una de las etapas más sombrías por las que la humanidad ha tenido que transitar, lo fue sobre todo para las mujeres, quienes por la sola razón de ser mujeres, segundas en la creación de dios y culpables de incitar Adán a que merendara el fruto prohibido por dios y que trajo como secuela la muerte y la enemistad de aquel con el ser humano. Ellas sufrieron en carne propia todo el odio misógino que destila por naturaleza de la religión cristiana. En esta época fue el tiempo cuando más fuerza y vigor tuvo la religión y el dogma cristianos. Con todo el poder que ésta tenía en lo político, económico, ideológico, y social se dedicó activamente a perseguir, condenar, y quemar brujas. Se estima que un número de 40.000 mujeres fueron sentenciadas a ser abrasadas en la hoguera, ahorcadas, torturadas, por la amenaza de “brujería”.

Alguien podría argüir que eso fue cosa del pasado, que la religión ya cambió y que la situación de la mujer ha mejorado considerablemente; es verdad que se han logrado ciertos avances, pues sería penoso que continuaran  con las prácticas absurdas del medievo, pero no es lo suficiente, la religión católica, especialmente, sigue oprimiendo y discriminando a la mujer; al presente este organismo religioso sigue relegando a la mujer, y, por ese motivo, ésta sólo sirve para cumplir las funciones más ínfimas en la institución, vaya progreso. Son los hombres, porque Jesús era hombre, los únicos que pueden convertirse en diáconos, sacerdotes, obispos y papas. Pero las mujeres católicas, al parecer, no son capaces de advertir todos esos atropellos a su dignidad.

El Capitalismo, la religión secular de nuestra época, explota a la mujer como la mercancía más vulgar; le quitó la cara, y en su lugar le puso glúteos como dice José Pablo Feinmann, pero las mujeres no lo pueden ver. Para el capitalismo, la religión más sanguinaria que ha existido, la mujer tiene piernas, bustos y posaderas, pero no tiene cara, a no ser que sea como la de un ángel. Esto es peor que la esclavitud antigua, no exagero, pues en ese tiempo se sabían que eran esclavas, eran conscientes, pero hoy, no sólo son esclavas del sistema, el problema es que un gran número de ellas ni lo saben.

 

Víctor Salmerón

https://lingorab.blogspot.com/

viernes, febrero 5

La máquina es tu amo y señor

 

Una oleada de suicidios durante el año 2010 en la ciudad-fábrica de Foxconn, en Shenzhen, sacó a la luz las condiciones infrahumanas en las que vive y trabaja su plantilla laboral, formada en su mayoría por jóvenes y migrantes, llegados de diferentes regiones rurales de China. 

Esta empresa es la mayor fabricante mundial de componentes electrónicos y da servicio a compañías como Apple, Amazon o Google. El cándido discurso de Silicon Valley ?«el sentimiento de construir un mundo mejor gracias a la tecnología»? contrasta con las condiciones neoesclavistas que padecen las y los trabajadores de Foxconn, basadas en un taylorismo extremo y en una disciplina y vigilancia militarizadas, dentro y fuera de la cadena de montaje. 

Este libro recoge los testimonios de Yang, un estudiante y obrero industrial; Tian Yu, trabajadora migrante que sobrevivió a un intento de suicidio; y Xu Lizhi, que antes de poner fin a sus días dejó escritas descarnadas poesías que nos adentran en las fauces del sistema de Foxconn. Estos poemas, como el resto de textos, cuestionan el beneficio tecnológico, desde ese «otro lado del mundo», en relación con el coste humano, ecológico y social que entraña."Hemos perdido el valor que nos corresponde como seres humanos y nos hemos convertido en una extensión de las máquinas, su apéndice, sí, su esclavo. Muchas veces pensaba que la máquina era mi amo y señor, cuyo cabello tenía que peinar como un esclavo".  

Yang, estudiante y trabajador industrial, participó con su testimonio en el libro Wo Zai Fushikang (Yo trabajé en Foxconn).

Li Fei y Zhang Xiaoqio han escrito el texto biográfico y el obituario de Xu Lizhi que aparece en este volumen. No hemos podido averiguar su trayectoria activista o académica.

Jenny Chan es doctoranda y activista por la defensa de los derechos laborales.

Xu Lizhi, obrero migrante, escritor y poeta, se suicidó fruto de la desesperación provocada por la alienación y esclavitud en la fábrica, dejando una colección de agrios poemas sobre los efectos devastadores del trabajo en la cadena de producción.

 

Editado por Virus  

2019

martes, febrero 2

Apuntes sobre periodismo

 


El arraigo de la revolución en un pueblo se comprueba en la cantidad de sus periódicos. Ellos son el alma de ella; le toman todos sus juegos, los amargos y los dulces, y los graban, los esculpen, los estampan. Y sí aparecen después, violentos y desparejos, fatales y esperanzados.
Así hay que amarlos. Pequeñitos, mal escritos, peor impresos, como sean, pensemos que son, no más, golpes de hacha contra el muro; clamores de libertad dentro de los calabozos. Las rebeliones del pueblo.
Miremos a ellos y no a los burgueses.

 Rodolfo Gonzalez Pacheco

Toda la crítica del viejo mundo se ha hecho con el lenguaje de ese mundo y sin embargo contra él, y por lo tanto, en un lenguaje otro. Toda teoría revolucionaria ha tenido que inventar sus propias palabras, destruir el sentido dominante de otras, y aportar nuevas situaciones al “mundo de las significaciones” que correspondan a la nueva realidad en gestación y que hay que liberar del revoltijo dominante.

 Internacional Situacionista

Todas las sensaciones, esperanzas, miedos, angustias, acciones, vergüenzas, ambiciones, encuentros, peleas, entornos que habitamos están determinados por relaciones de poder. Desde cómo cogemos hasta cómo nos relacionamos con la Tierra y lo que ella contiene, la forma en que enseñamos, la forma en que criamos, la forma en que nos organizamos, la forma en que trabajamos y conversamos. Proponemos que todos los aspectos de nuestras vidas sean pensados detenidamente a través de un ejercicio de desnaturalización que no caiga en una supremacía de la Razón sobre la sensación, que no separe el cuerpo de la mente. Aquí, en esta hoja de apuntes, trataremos de pensar sobre el periodismo, ese oficio que se ocupa de recabar, escribir y transmitir información ya que consideramos que la circulación de información es una de las tareas fundamentales para la descentralización del poder y para la autonomía de los pueblos.

Creemos que si el periodismo no se nutre de hechos reales y concretos no puede ser llamado periodismo. Contar las cosas a medias, privilegiar unos hechos por sobre otros, falsear datos y silenciar voces no es un acto inocente. A eso lo llamaremos publicidad, ya que a través de el ocultamiento o la tergiversación de ciertos hechos, no buscan informar, sino influenciar, y condicionar el comportamiento y la subjetividad de las personas, generando desinformación. Así, filtrando información y adulterándola a su gusto, los medios masivos bajan línea camuflada de “neutral” y objetiva. Podríamos decir que cuanto más énfasis en una supuesta “neutralidad”, más tenemos que desconfiar del mismo. Así, las proclamaciones de Clarín cuando dice “periodismo independiente” no pueden más que hacernos reír.

Quienes tienen la potestad de decidir qué información circula, cuál no y cómo se la transmite, serán capaces de determinar y manipular las condiciones sociales que rigen determinados contextos. La hegemonía de las clases dominantes se basa, precisamente, en la construcción de noticias/realidades ficcionadas que buscan confundir y desviar nuestra atención de la raíz de los problemas y hechos que se suceden a nuestro alrededor. A esto se le debe sumar la sobreinformación con la cual somos bombardeades constantemente. Hechos que se suceden uno detrás de otro tan rápido que nos saturan e inhiben, ya que la posibilidad de responder es inexistente. La catarata de malas noticias es tal que comenzamos a acostumbrarnos a ellas, naturalizándolas. Es así como el Poder logra determinar/moldear la sociedad en su favor, sosteniendo a través de nuestra pasividad y confusión, su estructura asesina.

Los noticieros no paran de reproducir información que sustenta frases como ¨sin Estado la vida sería un caos¨, “la solución a la pobreza es más trabajo”, “alguien tiene que gobernar”, “el capitalismo y la democracia son los sistemas más avanzados”, “los desastres ocurren cuando el Estado está ausente”, “hay que protestar sin salirse de los márgenes legales”. Todas esas afirmaciones que los periodistas profesionales repiten sin cesar se nos cuelan por las orejas y se clavan en nuestras carnes formando un “sentido común” que de común no tiene nada, ya que, como podemos comprobar leyendo la historia, tanto el capitalismo, como el Estado, el patriarcado, la supremacía racial y mercantil, o la religión organizada, no fueron procesos “necesarios”, “lógicos” e “inevitables” del progreso humano, sino que fueron procesos impuestos a fuego y espada, a todas las otras culturas pre-estatales. ¨Hay que mentir, mentir y mentir, porque mientras más grande es la mentira, algo queda como verdad¨, afirmó una vez Joseph Goebbels, ministro de la Alemania nazi.

De esta forma, los medios masivos de comunicación que se encargan de operar al nivel simbólico trabajando con el lenguaje, son una herramienta de constante ideologización. No podría ser de otra manera: el lenguaje en sí es político y una herramienta. Aquí no hay equívocos, toda palabra está minuciosamente calculada para producir determinado efecto en quienes lo reciben. Detrás de una aparente objetividad, se encuentran los fríos cálculos de los mercenarios al servicio del poder. Pondremos un  ejemplo: frente a un hecho como la “Conquista del desierto” (nótese la referencia a “desierto”, sugiriendo que las pampas al sur de Argentina estaban deshabitadas, cuando en realidad estaban pobladas por miles de originaries), el progresismo nacionalista, el fascismo y los liberales (corrientes políticas bastante inundadas por el sentido “común”) nos dicen que el exterminio de les originaries estuvo justificado porque los tiempos avanzaban, porque el progreso tiene la necesidad de liquidar las formas de vidas “salvajes” o “incivilizadas”, y que era necesario, para construir la “patria Argentina”, tener tierras disponibles para el desarrollo económico de la nación. Así, todas las muertes y sufrimiento de los pueblos pre-existentes al Estado argentino son justificadas bajo el argumento “el fin justifica los medios”.

Pero frente a este hecho, también podemos decir que el asesinato y despojo de los pueblos originarios no es justificable de ninguna manera. Decimos que el Estado no representa un  “progreso” universal, sino que representa un progreso patriarcal y capitalista, reflejo de la cosmovisión de las clases dominantes, y que su expansión no se debe a una mejora de la calidad de vida para todes, sino que se debe a la expansión territorial de su dominio hacia todo el mundo. Aquí aparece otro término que busca aparentar neutralidad: la “globalización”, la cual no es más que la invasión mercantil de todas las formas de vida que se oponen a la proletarización de la existencia.

Creemos que no basta solamente con describir los hechos, sino que también es necesario posicionarse frente a los mismos. De ahí que “no existen hechos, solo interpretaciones”. No es posible ver las cosas de forma objetiva y neutral. Quien hable desde un lugar de supuesta objetividad nos está queriendo embaucar. De hecho, es lo que constantemente hacen los medios masivos, abogar por la objetividad, cuando en realidad a la hora de procesar y preparar la información tienen muy en claro su posicionamiento. De allí que digamos que no hacen periodismo sino que hacen propaganda del Estado-Capital. Nos distraen de lo que realmente sucede, de la continua estafa a la que estamos sometides. Cómo olvidar aquél titular de Clarín que decía “La crisis causó dos nuevas muertes” luego de la masacre de Avellaneda.

También tenemos que advertir cuando los medios denominados alternativos son condescendientes con los aires políticos de turno, ya sea por temor a perder lectorxs, audiencia, beneficios económicos o por adquirir un sutil conformismo dejando de lado críticas profundas que en otros contextos políticos tuvieron. Por ejemplo, en estos territorios, sorprende la cantidad de reflexiones y crónicas que adoptaron una prosa laudatoria hacia la asunción de Alberto Fernández y su séquito de pactadores sociales. Crónicas que te llevan a presentificar la escena de un triunfo eufórico y esperanzador pero que no son más que narrativas obsecuentes que maquillan la nueva cara del Estado, esta vez (nuevamente) con colores progresistas que esconden/justifican el ajuste, el extractivismo y la represión. El periodismo, en tanto que práctica de la comunicación, deja de tener sentido cuando se alinea con una estructura cuya característica principal es adueñarse de la comunicación. Al Estado no le interesa ni conviene que se hable de todo lo que sucede, sino más bien que se hable de sus buenas acciones y no tanto de las malas. ¿Cómo informar realmente cuando se está con el gobierno?

Nada podemos esperar de los medios conservadores que han edificado la “opinión pública” de este territorio, nada podemos esperar de los medios liberales que profesan el culto a la propiedad privada, a la competencia y a la libertad individual y capitalista, nada podemos esperar de los medios progresistas que enaltecen al Estado de Derecho como garante de la vida. ¿Podemos esperar algo de esos medios que ante un cambio de amo hacen silencio frente a los padecimientos del pueblo?

Otro aspecto que queremos mencionar es lo que se resume en la conocida frase de Marshall Mcluhan de “el medio es el mensaje”. No solo el contenido es importante, sino también la forma en que se transmite. Supongamos que el día de mañana los grandes medios de desinformación comienzan a producir información antipatriarcal, anticapitalista y comunista. ¿Cambiarían verdaderamente las cosas? Nosotros creemos que no, ya que si la forma de producir información sigue siendo la misma, es decir, continúa una monopolización en el manejo de la información en tanto cómo se clasifica y cómo transmite, seguiríamos en el mismo problema. La palabra “comunicar” viene del latín y significa hacer algo en común con otre. ¿Qué posibilidad de comunicación real hay con el bombardeo constante de información que recibimos a través de pantallas, diarios y radios? ¿Hay alguna posibilidad de respuesta por parte del pueblo? ¿Qué tienen en común un periodista que cobra $80.000 pesos por mes y que no va hacia el territorio, con un laburante promedio que se toma el bondi (término para el autobús, en Argentina) todos los días para trabajar 8 horas y cobra $25.000 dejando la vida en ello?

Hoy en día, la información tiene dos polos: uno que emite constantemente información, y el otro que recibe pasivamente toda la mierda que le tiran con escasa posibilidad de respuestas. El Estado nos ha robado la posibilidad de comunicación a la vez que asegura fomentar la “libertad de expresión”. Esa es, estructuralmente hablando, la esencia de los medios de comunicación, es imposible que puedan comunicar algo, ya que su esencia, el objetivo para el cual fueron creados, es instaurar la unilateralidad, la ausencia de respuesta, el monólogo constante del Poder, su auto-justificación eterna. Es por ello que es imposible que sean neutrales. Su funcionamiento está pensado para manipular, seducir y penetrar en el inconsciente de las personas. Los problemas están siempre relatados desde lo alto, y siempre desde el mismo punto de vista, cuando en realidad, la esencia de informarse es tratar de adquirir la mayor cantidad posible de puntos de vistas, buscando escapar de los “buenos” y los “malos”, profundizando en los matices de la realidad que es siempre compleja.

A continuación pensamos algunos apuntes sobre un periodismo de guerrilla, horizontal, autonomista, proletario, que busque informar, fortalecer lazos y conciencias. Una mente nutrida es, indefectiblemente, enemiga del Poder y amante de la libertad:

  • · Pensamos un periodismo que tome la cotidianeidad de les de abajo como punto de partida, evitando enaltecer la vida de los “ricos y famosos”. Todes, a pesar de no ser millonarios o famosos, tenemos una historia que contar. La constante publicidad que reciben las distintas marionetas mediáticas de la farándula como triunfadores y modelos a seguir no es inocente. La misma busca imponer modelos de felicidad y éxito prefabricados para el consumo en masa.
  • Proponemos un periodismo anti-estatal, es decir, no alineado con ningún partido político u otra estructura jerárquica, promotor constante, tanto en su contenido como formas, de una autonomía a la hora de recabar y difundir información. Cuantas más personas hablando y recopilando, mejor. De lo que se trata es de multiplicar voces contrarias a las gobernanzas del mundo.
  • Pensamos un periodismo como herramienta política de ofensiva de les oprimides. Cuanta más información concreta tengamos sobre nuestras condiciones de vida, cuanta más gente socialice sus historias y vea que los problemas que aquejan son los mismos, más podremos comunicar, es decir, hacer en común. Queremos informarnos sobre nuestras condiciones de vida para poder organizarnos y mejorar nuestras vidas. El objetivo no es solo informar, sino transformar funcionando como una herramienta de contra-psicología, una  herramienta de comunicación sensible y revolucionaria contra la ideología capitalista-patriarcal dominante.
  • La circulación de la información no debería estar controlada por los grandes grupos económicos de desinformación, sino que es responsabilidad del pueblo tomar la iniciativa en la actividad comunicativa, tanto como fuente originaria como también antena retransmisora de la información. Ya Malcolm X nos lo decía: “Cuídate de los medios de comunicación, porque vas a terminar odiando al oprimido y amando al opresor”.
  • Proponemos un periodismo que se base en la libertad de circulación de la información contra la clase dominante y contra las formas opresivas de gestión de la vida. El objetivo es combatir y descolonizar las conciencias y los cuerpos invadidos por la normalidad. Para ello, intentamos producir información, y sobretodo fomentar la auto-organización de redes de comunicación, acercándonos a otres en el proceso y tomando decisiones sobre cómo hacerlo y qué comunicar.
  • Al hacer circular información que busca contagiar para liberar, también tiene la función de fomentar la organización de las diferencias a través de órganos descentralizados de información y difusión. Tanto el contenido como la forma en que nos organizamos para comunicar son importantes.
  • Un periodismo en el cual sea el pueblo quien escribe sus propias noticias, ordenando la información y no ya recibiendo noticias que fueron elegidas y ordenadas por otros para su beneficio.
  • En tanto que nueva forma de informar y comunicar, la tarea de crear un nuevo lenguaje que se ajuste y exprese las ideas del nuevo periodismo será primordial. Al no haber un mando centralizado de noticias, la creación de palabras y sentidos será constante y caótico, es decir, libertario.

No hay una forma de hacer periodismo, sino que hay miles. Quienes intentamos practicar otra forma de periodismo que no separe nuestras vidas cotidianas de nuestras ideas y sueños, intentamos organizarnos en una estrategia de negación de las formas tradicionales de circular información que solo benefician al Estado-Capital. El periodismo es una herramienta más para que como comunicadorxs, escritorxs y lectorxs saquemos nuestras propias conclusiones críticas y construyamos una ética ingobernable.

Ahora bien, queride lectorx, ¿vamos a seguir consumiendo pasivamente las noticias?, ¿o vamos a salir a escribir las nuestras y compartirlas en común?

¡Salud y Libertad!

 

Fran Fridom

Públicado originalmente en el periodico Gato Negro # 12, Buenos Aires, julio 2020. Artículo accesible en https://periodicogatonegro.wordpress.com/2020/07/18/apuntes-sobre-periodismo

sábado, enero 30

Entre tormentas y canciones


La mentalidad individual ha quedado totalmente destruida por lo hiperespecialización del trabajo y por los dogmas del consumo que nos ven como simples objetos hechos para comprar y comprar cada vez más con el fin de acumular y de poseer más y más. “Eres” en cuanto más posees y la experiencia individual ya no es tenida en cuenta para nada, ni tampoco la verdadera sabiduría.

La sabiduría de hoy en día se basa en la asimilación de unos conceptos utililitarios y pragmáticos donde los conceptos profundos y vitales se ven relevados a un segundo plano en favor de un “dentro de lo malo esto es lo mejor”.

Las experiencias vitales han sido eliminadas del mapa, ya no cuentan para nada los conocimientos y las habilidades que te permiten llevar una vida digna y autónoma, nuestras mentes son incapaces de distinguir entre lo que es más conveniente para ti y para tu entorno, y lo superfluo e inútil que solo sirve para alimentar al ego.

Nuestras individualidades se han convertido en meros fantasmas de lo que podrían haber llegado a ser gracias a un completo desarrollo de las potencialidades como individuos en estados de verdadera discapacidad para afrontar diferentes situaciones que se nos antojan imposibles de comprender y que seguramente estén causadas por el mismo sistema al que todos y todas alimentamos, y que, además, son individualizadas y tratadas como errores personales cuando está claro que tienen un componente colectivo, en muchas ocasiones, grande.

No puedo compartir el término sociedad, no puedo compartir ese concepto porque simplemente no existe, lo que existen son diferentes sujetos insensibles que tratan de sobrevivir a un entorno caníbal que solo les permite sobrevivir a duras penas y adaptarse a unas condiciones que cada vez son más precarias mientras 2.153 milmillonarios acumulan aproximadamente el 40% del producto interior bruto mundial.

Mientras tanto nos quieren divididos, nos quieren peleando por las migajas que nos sueltan a través de sus títeres y perros falderos (espero que sepáis quienes son todos estos), nos quieren mutilados y alienados y bien enfrentados en partes irreconciliables, haciéndonos seguir polémicas e intrigas con las que mantenernos entretenidos y, además, pretenden que no sepamos ni apreciar lo que nosotras y nosotros somos capaces de hacer por nosotros y nosotras mismas.

Cada día, a las 8 de la tarde, oigo desde mi dormitorio como se encienden unos altavoces y suena el aclamado “Resistiré” como himno omnipotente ante todo lo que está sucediendo... Ese el colmo de mi vaso, espero que, sin entrar en si es “buena” o “mala” la canción, también veáis en esa canción una forma más de alienación al sistema, otra vuelta de tuerca para convencernos de que acatemos al sistema y, a la vez, para marcar aún más nuestra individualidad ya de por sí atomizada. ¡Ahora somos héroes! ¡y sin salir de casa! ¡Para mí que se traguen su retórica post-movidista hasta que se les atragante!

Si salí a aplaudir los primeros días del confinamiento a la ventana, fue porque hay gente que está dando la vida por salvar un montón de vidas y como protesta ante los diferentes gobiernos que han estado recortando en bienes básicos para una comunidad libre y sana. No voy a apoyar a ningún estado que priorice la economía y los mercados antes que el bienestar de la comunidad, ¡no voy a apoyar a ningún estado, y menos si es capitalista!

Se está repitiendo lo mismo otra vez, al final, no somos más que ovejitas pastoreadas por lobos, lobos de afilados colmillos que aprovechan cualquier oportunidad para hincarnos los dientes y hacernos sangrar hasta la muerte; esa sangre es la sangre de los pueblos, de los pueblos carcomidos por los oprobios del capital y de sus súbditos neoliberales...

Yo les digo que han topado por la rabia, han topado con la rabia y el odio de alguien que no aguanta la opresión, de alguien que no aguanta la desigualdad, de alguien que ahora si que siente aquella frase que una vez le dejaron dibujada en una camiseta: “solo hay algo más fuerte que el amor a la libertad, el odio a quien te la quita”.

No soy ningún mesías, pero es que la verdad es que esta clase de momentos me hacen despotricar y hacen que de mi interior salgan miles de demonios que yo mismo me encargaré de enviar a todos nuestros “santos”, porque la sangre de Prometeo corre por mi interior y mi amor hacia la humanidad y al planeta aumenta, mientras mi odio hacia los que verdaderamente fomentan este desastre crece a ritmos forzados.

Me alegro que, aunque se intente invisibilizar e incluso criminalizar, siga habiendo corazones que luchen por un mundo más solidario, por un mundo, al fin y al cabo, más comprometido con todo lo que les rodea, esto es un verdadero ejemplo de lo que puede hacer un pueblo organizado, esa es la verdadera razón de mi lucha, esas son las luces que me hacen dislumbrar como podría contarse todo esto, todos ellos, que llegan a poner su vida en riesgo por el bien común, son mi razón de ser y es a ellos y ellas es a las que hay que agradecer que, aunque las posibilidades sean difusas, se pueda soñar con un mundo realmente mejor; y es así, es verdaderamente así, en la organización horizontal de las bases, como se puede construir un mundo verdaderamente libre, justo y unido. Yo prometo seguir metido en mi trinchera (con quien me gusta estar) y me iré feliz de esta vida si consigo arañar y recuperar un poco de lo que nos han quitado.


-Richie punk-

miércoles, enero 27

¿Anarquismo post-izquierda?



Sigue existiendo un gran número de anarquistas que continúan identificándose estrechamente con la izquierda política de una forma u otra, pero cada vez hay más sujetos dispuestos a abandonar gran parte del peso muerto asociado con la tradición de izquierda. Las páginas de este texto están dedicadas a comenzar una nueva exploración de lo que está en juego al considerar si se tiene algún provecho al identificarse con la izquierda política como anarquista.

Durante la mayor parte de su existencia en estos últimos dos siglos, activistas, teóricos, grupos y movimientos conscientemente anarquistas han habitado una posición minoritaria en el mundo ecléctico de los aspirantes a revolucionarios de la izquierda. En la mayoría de las insurrecciones y revoluciones que definieron el mundo —aquellas en que tenían alguna permanencia significativa sus victorias—, los rebeldes autoritarios eran generalmente una mayoría obvia entre los revolucionarios activos. Incluso cuando no lo eran, estos rebeldes autoritarios ganaban la ventaja por otros medios. Si eran liberales, socialdemócratas, nacionalistas, socialistas o comunistas, seguían siendo parte de una corriente mayoritaria dentro de la izquierda política explícitamente comprometida con toda una constelación de posiciones autoritarias. Junto con una admirable dedicación a ideales como la justicia y la igualdad, esta corriente mayoritaria favorece la organización jerárquica, el liderazgo profesional (y también ofensivo), las ideologías dogmáticas (especialmente notable en sus muchas variantes marxistas), un moralismo auto-justificado y un aborrecimiento generalizado por la libertad social y una comunidad auténtica y no jerárquica.

Especialmente después de su expulsión de la Primera Internacional, los anarquistas generalmente se han encontrado frente a una dura elección. O bien podrían localizar sus críticas en algún lugar dentro de la izquierda política —aunque solo dentro de sus márgenes—, o por otro lado podrían rechazar la “cultura de la oposición mayoritaria” en su totalidad y tomar la posibilidad de ser aislados e ignorados por estos grupos políticos de izquierdas.

Mientras que muchos activistas anarquistas, si no la mayoría, han salido de la izquierda a través de la desilusión con su cultura autoritaria, la opción contraria de aferrarse a sus franjas e intentar adaptar sus temas en una dirección más libertaria se ha mantenido como un atractivo constante durante los siglos. El anarcosindicalismo puede ser el mejor ejemplo de este tipo de anarquismo. Ha permitido a los anarquistas usar ideologías y métodos de izquierda para trabajar por una visión de izquierda de la justicia social, pero con un compromiso simultáneo con temas anarquistas como la acción directa, la autogestión y ciertos valores culturales libertarios (muy limitados). El anarco-izquierdismo ecológico de Murray Bookchin, sea por el sello de municipalismo libertario o de ecología social, es otro ejemplo. Se distingue por su persistente fracaso para intentar ganar apoyo o adeptos a la causa en cualquier lugar, incluso en su terreno favorecido de la política verde. Otro ejemplo, aquel más invisible (¿y numeroso?) de todos los tipos de anarco-izquierdismo, es la elección que toman muchos anarquistas de sumergirse dentro de organizaciones de izquierda que tienen poco o ningún valor libertario, simplemente por la imposibilidad que tienen de trabajar directamente con otros anarquistas (que muchas veces se encuentran de manera similar, escondidos, sumergidos en otras organizaciones izquierdistas).

Tal vez es hora, ahora que las ruinas de la izquierda política continúan implosionando, para que los anarquistas consideren salir en masa de su sombra que desaparece constantemente. De hecho, todavía existe una posibilidad, si suficientes anarquistas se desligasen de los innumerables fracasos, purgas y “traiciones” de la izquierda, es probable que los anarquistas puedan actuar por su cuenta.

Además de lograr definirse en sus propios términos, los anarquistas podrían nuevamente inspirar a una nueva generación de rebeldes, que esta vez puedan estar menos dispuestos a comprometer su resistencia frente a ideologías de izquierda en intentos de mantener un frente común con la izquierda política que históricamente se ha opuesto a la libre comunidad, donde quiera que haya aparecido. La evidencia es irrefutable. A los revolucionarios libertarios de cualquier tipo se les ha negado sistemáticamente una presencia en la gran mayoría de las organizaciones de izquierda (desde la ruptura de la Internacional); forzados al silencio en muchas organizaciones en las que se les ha permitido unirse (por ej. “los anarco-bolcheviques”[1]); perseguidos, aprisionados, asesinados o torturados por cualquier izquierdista que haya obtenido el poder político o los recursos organizacionales necesarios para hacerlo.[2]

¿Por qué ha habido una historia tan larga de conflictos y enemistad entre los anarquistas y la izquierda?[3] Es porque, aunque cualquier grupo o movimiento particular siempre incluye elementos contradictorios, existen dos visiones fundamentalmente diferentes del cambio social encarnadas en el rango de sus respectivas críticas y prácticas. En su forma más simple, los anarquistas —especialmente anarquistas que se identifican menos con la izquierda— suelen participar en la práctica que se niega a constituir una dirección política de la sociedad, rechaza la inevitable jerarquización y manipulaciones envueltas en la creación de organizaciones de masa y refuta la hegemonía de una sola ideología dogmática. La izquierda, por otro lado, comúnmente ha participado en la práctica sustitutiva y representacional en las que las organizaciones de masas están sometidas a un liderazgo elitista de ideólogos intelectuales y políticos oportunistas. En esta práctica el partido se sustituye por el movimiento de masas, y el liderazgo del partido se sustituye por el partido.

Históricamente la función primaria de la izquierda ha sido recuperar todas las luchas sociales capaces de confrontar directamente al capital y al Estado, de tal manera que, en el mejor de los casos, solo se ha logrado una representación sucedánea de la victoria, ocultando siempre el secreto público de la continuación de la acumulación del capital, de la esclavización laboral,[4] la continua jerarquización y las políticas estatistas de costumbre bajo una insustancial retórica de la resistencia y la revolución, la libertad y la justicia social.

La pregunta más importante es: ¿Podrán los anarquistas tener mejores resultados afrontando la izquierda desde una posición crítica explícita e intransigente, que eligiendo sumergirse en la izquierda y cambiarla desde adentro?


                                                                    Jason McQuinn

Notas

[1] Referencia a los anarquistas que decidieron sumarse a la revolución bolchevique y luego se vieron desilusionados al notar que su autonomía individual y grupal quedaba sujeta a las consignas bolchevistas. [N. del T.]

[2] Por ejemplo, la masacre de los campesinos, obreros y marineros de Kronstadt a manos de Trotsky y el ejército rojo. [N. del T.]

[3] Al menos desde las disputas entre Marx y Bakunin y la disolución de la primera internacional. [N.del T.]

[4] El perpetuo intercambio de servicios y salarios que surge desde la cohabitación de sujetos con autoridad que poseen el poder de comandar, y por otro lado, sujetos sumisos con solo el poder de servir. [N.del T.]