Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

viernes, diciembre 9

Elon Musk, Twitter y la farsa de la libertad de expresión


A finales del pasado mes de octubre, el multimillonario sudafricano Elon Musk se convirtió en el dueño de Twitter, tras comprar la empresa por 44.000 millones de dólares. De esta manera, a golpe de talonario, se hizo con el medio de comunicación más importante del mundo. A nadie se le escapa que Twitter es un lugar de encuentro entre políticos, periodistas, empresas, sindicatos, colectivos y organizaciones sociales y políticas, activistas, individualidades de todo tipo y un largo etcétera. Esta red social tiene el poder de colocar temas en la agenda pública y de moldear las opiniones de millones de personas a base de hashtags. Por tanto, quién lo controla, qué algoritmos utiliza para potenciar determinados mensajes, qué normas de uso pone (dónde pone los límites) y cómo sanciona a las infractoras puede ser determinante para influir en la política mundial.

¿Quién es Elon Musk?

Bebé en bancarrota; parásito supremo; grano petulante; beneficiario del Apartheid; besaculos de dictadores; oligarca fuera de la ley; colonizador inseguro; cruel acumulador de riqueza; niño mediocre; privilegio presurizado; pequeño racista; megalómano; millonario inútil” – Mensaje proyectado sobre la fachada de la sede de Twitter en San Francisco por algunas de sus trabajadoras el pasado 18 de noviembre

A estas alturas de la película, todo el mundo sabe quién es Elon Musk. Nacido en el seno de una familia rica en Sudáfrica que hizo su fortuna durante el Apartheid (“teníamos tanto dinero que no podíamos cerrar la caja fuerte”, ha rememorado Musk alguna vez), emigró hace décadas a Canadá y posteriormente a California, donde abrió varias empresas tecnológicas. Se forró creando PayPal y desde entonces su dinero y fama han ido en aumento, desarrollando los coches automatizados de Tesla y los cohetes espaciales de SpaceX. Actualmente, a través de esta última empresa, ostenta una importancia geopolítica considerable, pues sus satélites son vitales en conflictos como, por ejemplo, la Guerra de Ucrania.

Las salidas de tono y polémicas de Musk también son conocidas. Por ejemplo, durante los primeros meses de la pandemia de la Covid-19 se opuso fervientemente a los confinamientos sanitarios y solicitó que sus trabajadoras siguieran acudiendo a las fábricas, aunque supusiera un riesgo para su salud.

Pero quizás sea menos conocida su ideología política. Según relatan medios como The Guardian y Business Insider, Musk, al igual que el alemán Peter Thiel (cofundador de PayPal que abandonó Facebook para dedicarse a la reelección de Trump y que financia movimientos de extrema derecha en Europa) y otros jefazos de empresas tecnológicas de Silicon Valley, se creen dioses sobre la Tierra y su filosofía rectora se denomina “altruismo efectivo”. Se trata de poner la ciencia al servicio del bien común y sus pilares son el largoplacismo (priorizar el futuro lejano sobre el presente, lo cual tiende a convertir a quienes lo practican en indiferentes al sufrimiento de quienes les rodean), el transhumanismo (la creencia en la evolución de la humanidad más allá de sus limitaciones biológicas a través de la tecnología) y el pronatalismo.

El pronatalismo, vinculado al largoplacismo, busca solucionar los problemas demográficos de la sociedad europea actual mediante la reproducción a gran escala de quienes son genéticamente superiores (o sea, ricos). Es decir, creen que los retoños de los grandes genios (especialmente del sector tecnológico) van a ser más inteligentes que el resto (además de mejor alimentados y educados que los hijos de la clase obrera), por lo que el mundo sería mejor si el 1% mejor del planeta se reprodujera a una velocidad superior y reemplazara al resto de la humanidad. Musk ha puesto en práctica esta idea y actualmente tiene 10 hijos con mujeres diferentes.

Según explica un artículo del periodista Nafeed Ahmed, esta ideología (desarrollada por profesores de las universidades de Leibniz y Oxford que creen que en el futuro nos fusionaremos con máquinas y eliminaremos los riesgos genéticos para asegurar la felicidad de la mayoría), aunque puede ser minoritaria en el mundo, está teniendo una enorme influencia en los dirigentes de Facebook, Google, Amazon y Microsoft… y en la Administración Biden. Incluso el podcaster de la Alt-Right, Joe Rogan (conductor del podcast más escuchado del mundo), suscribe estas ideas. Ahmed sitúa la compra de Twitter en una estrategia de potenciar esta filosofía.

Por otra parte, el profesor Jaime Caro explica que Musk, Thiel y su amigo Steve Jurvetson han calculado que el mercado de la fertilidad mueve 78.000 millones de dólares y están invirtiendo fuertemente en él con empresas como Genomic Prediction.

Consecuencias de la compra de Twitter

Una de las primeras medidas de Musk tras hacerse con Twitter fue despedir a los principales cargos directivos de la empresa. Poco después, los directores de publicidad, marketing y recursos humanos anunciaron que se marchaban. A esto les siguieron los despidos masivos de trabajadoras de la compañía en Estados Unidos, Europa y Asia. En total, de las 7.500 personas que tenía en plantilla, a prácticamente la mitad (3.700) se les ha comunicado su despido. Algunas se enteraron cuando dejaron de tener acceso a los canales de comunicación interna. En muchos casos, como en España, los despidos se han llevado a cabo sin respetar la normativa de los ERE y posiblemente sean nulos. Se calcula que estos despidos masivos, justificados como “necesarios” por las “pérdidas diarias de 4 millones de dólares que soporta la empresa1 buscan ahorrar 1.000 millones de dólares anuales a Musk, cantidad que se corresponde con la que el millonario tiene que devolver a los bancos por los préstamos que adquirió para la compra de Twitter.

A mediados de noviembre, Musk envió un email a todos sus empleados en el que les instaba a decidir si permanecían o no en la compañía, dándoles un plazo de 36 horas para decidirse. En esta carta avisaba de largas horas de trabajo a gran intensidad y les exigía compromiso con la labor “extremadamente dura” para construir Twitter 2.0: a partir de ahora se pondrá fin a la posibilidad de teletrabajar y se trabajarán horas extra y en fines de semana. Y lo que es más grave, varios de los empleados que han permanecido (la mayoría hombres) están difundiendo, orgullosos, sus terribles condiciones laborales, como si se tratara de un reto personal a superar: fotos durmiendo en sacos de dormir en la oficina, cenas de mala calidad delante del ordenador, etc.

Por fortuna, muchas empleadas no han tolerado lo que denominan “la cultura tóxica de Musk en la empresa”. Según la revista Fortune, cerca de 1.200 trabajadoras podrían haber abandonado la compañía. En caso de confirmarse esta cifra, Twitter habría pasado, en menos de un mes, de emplear a más de 7.000 trabajadores a tener sólo 2.000 personas en plantilla. Esto provocó rumores de que la red social se podría apagar. #TwitterOff fue trending topic durante muchos días.

Twitter como oasis de la libertad de expresión

Según Musk, el objetivo de la compra de Twitter es la defensa de la libertad de expresión. De hecho, se autoproclama “absolutista de la libertad de expresión”. Movido por su endiosamiento, manifiesta estar a disgusto con la censura que han sufrido miles de personas a las que se les cerraron las cuentas – como Donald Trump (por incitar al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021), la política Marjorie Taylor Greene (por difundir bulos), el rapero Kanye West (por divulgar mensajes antisemitas), milicias de extrema derecha, etc – y quiere solucionar, individualmente (pues no concibe otras formas de trabajar) el problema.

Desde que Musk ha tomado las riendas de la red social, ésta ha devuelto muchas de las cuentas que habían sido suspendidas permanentemente a sus titulares, la mayoría de derechas. Entre los readmitidos se encuentran Donald Trump (quien ha rechazado la oferta, alegando que ha creado su propia red social, Truth Social y que, para promocionarla, sólo informará desde ella). Además de la cuenta de Trump, Musk también ha reactivado la cuenta del periódico conservador satírico The Babyloon Bee, que concedió el título de “hombre del año” a una mujer trans. O la del psicólogo Jordan B. Peterson, que también publicó un tweet tránsfobo, en este caso contra el actor Elliot Page. También ha recuperado la cuenta del rapero Kanye West, que había sido excluido de la red por difundir mensajes antisemitas, racistas y machistas. Al poco tiempo de recuperarla, West acudió a un programa de televisión online de extrema derecha, Info Wars, donde dijo que “quería a los judíos, pero a Hitler también”. En España, sabandijas varias están luchando actualmente por la restauración de las cuentas de Estado de Alarma TV (el difusor de odio y bulos de Javier Negre) y del desinformador fascista Alvise Pérez.

Según una investigación del Centro para Contrarrestar el Odio Digital, el uso diario de la llamada “palabra que empieza por n” (n word) para referirse despectivamente a personas negras bajo el reinado de Elon I es el triple del promedio de 2022 y el uso de insultos contra homosexuales y personas trans aumentó un 58% y un 62%, respectivamente. “Musk ha encendido la batseñal para atraer a racistas, misóginos y homófobos a Twitter y éstos han respondido a su llamamiento”, indicó el director de este Centro, Imrad Ahmed, a la CNN.

 


Sin embargo, la pretendida neutralidad y defensa de la libertad de expresión de Musk no es tal. La realidad es que, mientras recupera cuentas de extrema derecha, está eliminando perfiles antifascistas en oleadas. Las últimas en sufrir esta censura fueron las compañeras del colectivo anarquista CrimeThinc. Como explica un comunicado suyo: “El 24 de noviembre, un nacionalista blanco […] publicó un tuit a favor de oleadas de eliminación de cuentas en Twitter. Elon Musk le respondió, manifestando estar de acuerdo con él, y el troll ultraderechista Andy Ngo le respondió, pidiendo expresamente que la cuenta @crimethinc fuera borrada. Dos horas después, Musk lo hizo.

La cuenta @crimethinc se remonta a mayo de 2008. Nunca había sido suspendida, ni había recibido ningún aviso, en 14 años. Ngo no facilitó material nuevo, sino tuits de hace años. Otras usuarias de Twitter fueron banneadas igualmente el mismo día.

El discurso de Musk de convertir Twitter en un foro de libertad de expresión es una mentira. Musk compró Twitter para imponer su agenda en la red social más influyente de todas, la cual se escapaba al control de personas como él. […]

Mientras da la bienvenida a Donald Trump, supremacistas blancos y fascistas a Twitter, Musk purga a quienes se oponen a sus aspiraciones autoritarias. El objetivo tras silenciar nuestras voces es para allanar el camino para otras formas de violencia.

Históricamente, siempre ha habido dirigentes que se han aliado con la extrema derecha y el fascismo. En este sentido, Elon Musk sigue los pasos de Henry Ford, promocionando a reaccionaros que le ayuda explícitamente para atacar a movimientos populares. Y, como ocurría en los tiempos de Ford, el resto de los dirigentes, incluyendo centristas y progresistas, esperan beneficiarse del silenciamiento de las voces disidentes sin mancharse las manos.

Esto es posible, en parte, porque la mayoría de empleadas de Twitter han dimitido o han sido despedidas. Un gran número de las que permanecen dependen de sus visados de trabajo para permanecer en Estados Unidos, un ejemplo sombrío de cómo las fronteras sirven para imponer su agenda sobre sus empleadas, incluso las que ganan bastante dinero.

Cuando Musk dice que está construyendo Twitter 2.0, se refiere a la transición del Internet original – foros, Indymedia y un modelo abierto y más o menos participativo – a una nueva red mundial, en la que todas las interacciones están afectadas por los algoritmos de una oligarquía de jefes tecnológicos. Lo que ya ha ocurrido con Facebook e Instagram está ocurriendo actualmente con Twitter y es la consecuencia inevitable de la dependencia que tenemos en redes sociales creadas por corporaciones”.


Toda nuestra solidaridad con las compañeras silenciadas.

 

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1En el programa 2×38 del podcast La Base, Sara Serrano explica que “en el primer trimestre de 2022, Twitter acumuló beneficios por más de 500 millones de dólares, multiplicando por siete las ganancias del mismo periodo del año anterior. Además, en los últimos 12 meses sólo se ha devaluado un 1% en bolsa. Esto contrasta enormemente con las fuertes caídas en el mercado de valores de otras grandes tecnológicas, como Meta, con una caída del 70% y Amazon que se devaluó un 97%”.

 

Todo Por Hacer.

 

 

 

martes, diciembre 6

Más sobre el corrupto mundo balompédico

 


Aclararé, sin ánimo excusatorio alguno, que el deporte del balompié me interesa entre muy poco y nada. Sin embargo, algo que mantiene embobados a infinidad de espectadores obliga, si queremos empezar a anular toda actividad alienante, no obliga a indagar un poquito en todo ello. Máxime, cuando el Mundial de Qatar está en boca todos por diversos motivos. Solo asistí, en cierta ocasión, a un partido futbolístico y la serie de barbaridades que allí escuche todavía hoy me estremece (no, no son meros remilgos, es oposición a la barbarie). En primer lugar, y no me lo podrá negar ningñun aficionado sensato, el fútbol destila machismo por los cuatro costados y hay quien señala en ella un repulsivo modelo de masculinidad imperante. Esto es así hasta el punto que los futbolistas y árbitros que han declarado tener una orientación sexual diferente se pueden contar con los dedos de una mano. Y habrá quien diga, como caldo de cultivo para la actitud más repulsivamente hipócrita, que nadie tiene que reconocer su condición sexual de modo público; no, amiguito, no se trata de reconocer, se trata de ser y actuar con toda normalidad, algo que no se produce para nada en el universo futbolístico. Al parecer, en el deporte femenino hay algo más de visibilidad; las mujeres, como suele ocurrir, algo más adelantadas tambien en esto. Volvamos ahora al nauseabuando Mundial de Qatar, un país donde el régimen prohibe la homesexualidad y se sanciona con varios años de prisión.

Los poderosos jeques árabes, comprando voluntades a diestro y siniestro en un mundo político y económico absolutamente corrupto, comprendieron que, si quieren dominar el mundo, una pieza importante para ello es controlar esa actividad enajenante para las masas que es el fútbol. La FIFA incluye en sus estatutos la defensa de los derechos humanos, así como la lucha contra la discriminación; la realidad es que se trata de otra organización corrupta, que tiene la sede en Suiza para lavar dinero, que ha ofrecido históricamente la la organización del mundial a regímenes repulsivos y que se vende al mejor postor. El actual dirigente de esta federación, en una muestra de hipocresía sin par, hizo el juego el régimen catarí al sancionar con tarjetas amarillas a los jugadores que lleven brazalates contra la homofobia. Hace poco, al mostrar la evidencia de lo que es todo el proceso del Mundial de Qatar, alguien me preguntaba si yo asistiría si fuera técnico o jugador; una pregunta a la que corresponde contestar si uno tuviera una vida diameltramente opuesta, que no deseo en absoluto. Lo cierto es que los gestos de protesta han sido escasos, máxime en el glorioso equipo español; no sorprende en absoluto, ya que la gran mayoría de jugadores de alto nivel son mercenarios sin la más mínima ética. Solo eso explica que tantos deportistas convertidos en ídolos populares, después de ganar mllones, acaben sus carreras en alguno de sus esos repugnantes regímenes para hacer todavía más caja.

Me entero también que algunos aficionados en la competición española, bien por la gente decente que le gusta el fútbol, trataron de exhibir una pancarta de boicot al Mundial; la respuesta de la federación balompédica de este inefable país fue prohibirla con el argumento de que «manchaba el fútbol», la policía no tardó en retirarla. Al parecer, los miles de trabajadores asesinados por la construcción de las infraestructuras en Catar no suponen mancha alguna, sencillamente hay que echar tierra sobre ellos. En el propio evento, los intentos de protesta se han censurado y se ha prohibido entrar con pancartas en los estadios. Meses atrás, el gobierno más progresista de la historia de este indescriptible país no dudó en recibir con todos los honores al emir de Catar. Claro, los negocios mandan y el capital catarí está invertido en grandes empresas patrias y en sectores como la energía o las aerolíneas. Qué decir de la Casa Real, que promueve toda suerte de relaciones lucrativas de los jeques árabes en el Reino de España, mientras la televisión pública invierte millones para mantener a las masas pegadas a la caja tonta. El blanqueamiento de los medios, por otra parte, ha revuelto las tripas a cualquier que tenga un mínimo de conciencia. El mundo capitalista en que vivimos en connivencia con todo tipo de regímenes opresiones y pseudodemocracias. ¡Seguiremos dando guerra!

 

Juan Cáspar

sábado, diciembre 3

El poder policial. Maderos, chusma y orden social

 

 
 
¿Cuál es el secreto más recóndito de la democracia liberal? ¿La clave de la bóveda oculta que sostiene el orden burgués? El poder policial.
 
Mark Neocleous, uno de los mayores expertos en materia de estudios críticos de la policía es el autor de Maderos, chusma y orden social: Una teoría crítica del poder policial, publicado por Katakrak.
 
En esta obra, entrelaza la construcción de la arquitectura de los sistemas de dominación capitalista durante los últimos 5 siglos, con la propia evolución del poder policial.

Hablamos con el autor del prólogo, Jorge del Cura, veterano activista de la lucha contra la tortura. Con él iremos desmenuzando algunos de los elementos que constituyen el poder policial, su papel a la hora de fabricar el orden de dominación, al tiempo que los mitos entorno a cuáles son las funciones y labores de la policía.

miércoles, noviembre 30

Ni vencidos, ni dominados: Las resistencias indígenas a la conquista española entre el siglo XVI y XIX.


La tarea de repensar el sur, es una asignatura pendiente aún en nuestra latitud que, por supuesto, no realizarán los poderes gubernamentales, pero que tampoco hay indicios de abordarla próximamente las sociedades de esta vieja Europa. Siempre que se acerca la fecha del 12 de octubre de nuestro calendario, se renueva el neocolonialismo con un discurso rancio y ultranacionalista. Esa herencia colonial sigue viva a través de la explotación y el extractivismo del territorio Latinoamericano en el siglo XXI. Y no solamente está viva en la cuestión material, que sin duda es la más sangrante de todas, sino también en los imaginarios y las narrativas triunfalistas que celebran la conquista del continente americano defendiendo esa brutalidad como la única civilización posible.

En este artículo repensaremos el concepto de conquista, porque el relato dominante siempre se ha escrito en torno a la idea de una conquista rápida y aplastante en el siglo XVI de todas las comunidades sociales americanas. Los documentos de origen indígena estudiados con detalle, nos relatan las resistencias en época colonial de estos pueblos que nunca claudicaron a la dominación y que, en algunos casos, conservaron su territorio. A pesar de encontrarse en un marco de dominación generalizada, y aunque en muchos pueblos la población disminuyó drásticamente, llevaron a cabo acciones de rebeldía contra la colonización española. A veces algunas batallas militares o batallas legales se convirtieron en pequeñas victorias de estos pueblos en distintas latitudes del inmenso continente. Estos estudios permiten romper el mito de la dominación española sencilla, continuada y totalizadora del territorio americano, poniendo el foco sobre dos procesos: el mesoamericano, concretamente las resistencias en México; y el suramericano, particularmente el Wallmapu, o autonomía territorial mapuche.

El concepto de indígena y la resistencia de los pueblos en México.

La idea de indio nace del contacto de los conquistadores con los pueblos mesoamericanos, y como producto de un error geográfico de aquella época. Este concepto histórico va cambiando su significado a lo largo del tiempo; se resiste, se asume o se redefine desde la perspectiva de los pueblos originarios. Por ejemplo, en el periodo abierto en México desde 1994 hasta la actualidad se ha adoptado el término de autodeterminación de los indios o indígenas, resignificando ese concepto desde lo negativo, es decir, se reconocen como indios y toman conciencia como tales, porque aspiran a dejar de ser indios en un futuro.

En el siglo XVI se produce una pérdida de autonomía de los pueblos originarios en México. Las primeras noticias que llegan a la región occidental mesoamericana sobre la llegada de los conquistadores españoles son relatos cargados de violencia. Las fuentes directas de estos pueblos no son demasiado numerosas, dado el carácter oral en muchos casos de las comunidades, y también por la destrucción premeditada de estas fuentes por los españoles. Las narrativas históricas están contaminadas por los conceptos en uso y funcionales para los dominantes. Los documentos están ya pasados por el tamiz del formato de quienes gobiernan, y esas son las fuentes que nos quedan a los historiadores. Los protocolos oficiales, y la sumisión simbólica queda ya inscrita en los documentos que posteriormente se estudian, por lo que para hacer un estudio de los pueblos originarios debemos profundizar más allá de aquello que cuentan con simpleza estos documentos. El imaginario en el relato histórico parte de base de un imaginario ya preconstruido desde la colonización de las mentalidades, la cultura y la sociedad.

Sin embargo, afirmamos que perdieron su autonomía porque han dejado testimonio de toda una serie de sucesos violentos como ser testigos directos de la destrucción de sus creencias y lugares sagrados, o sufrir el despojo directo de su fuerza laboral para satisfacer la imposición de cargas tributarias. Vivieron, además, el robo de terrenos y territorios, adquiridos como botín de guerra por encomenderos y otros colonizadores. Experimentaron la muerte por guerra en cifras que rebasaban mucho cualquier conflicto ritual previo, y formas de violencia desconocidas. Fueron despojados de su lengua, de sus vestidos, y bienes primarios; así como les fue arrebatada su dignidad, y la pérdida del equilibrio salud-enfermedad.

La rebelión de los pueblos indígenas fue una constante histórica para recuperar su autonomía o como una resistencia activa al despojo. Algunos ejemplos de estas rebeliones serían: La Guerra del Miztón (1540-1542), la Guerra Chichimeca (1548-1598), la Rebelión de los Tepehuanes (1616), la Rebelión de los Huicholes (1702). Por otro lado, algunos pueblos originarios como los coras lograron mantener su territorio sin presencia de colonizadores hasta 1722. Se ha evidenciado en escritos la aplicación de una justicia comunitaria, y han quedado registrados documentos de desobediencia civil a la justicia hispánica.

 

Las independencias americanas siguen perpetuando el colonialismo y el exterminio indígena.

En el siglo XIX se produce la construcción del Estado nacional de México en pleno conflicto con los pueblos originarios, pues la Independencia en muchos territorios supuso un mero cambio nominal, que legitimó la dominación por parte de otras instituciones herederas de las coloniales. Las luchas por la autonomía de los pueblos indígenas en el siglo XIX frente al Estado liberal mexicano, han dado como resultado culturas y comunidades locales con resistencias específicas. Es reseñable la historia de las resistencias al proceso de conformación de los diversos Estados mexicanos, cuyo origen por lo tanto se sitúa en la violencia ejercida contra la población indígena, y las numerosas campañas de exterminio de poblaciones originarias.

Se desarrolla un conflicto constante entre dos tipos de modelos social y político antagónicos, el proyecto del liberalismo heredero del colonialismo hispánico, frente a los pueblos originarios. El Estado mexicano no reconoce a los grupos indígenas, las luchas de las comunidades son silenciadas y aplastadas, quedando en el terreno de la clandestinidad. Se produce el empobrecimiento de los grupos indígenas, sin embargo, estas luchas fortalecieron la organización horizontal y solidaria, y vincularon lazos de identidad política con gran fuerza del componente étnico. Se inicia una reindianización como proceso clave para la supervivencia, y evitar diluirse en el olvido impuesto. Estos grupos no se suman a la conformación de la ciudadanía mexicana, ponen en peligro la delimitación de fronteras, la ocupación efectiva del territorio por las autoridades estatales, y rechazan la asunción de una identidad nacional común que les invisibiliza y atenta contra sus costumbres.

La resistencia en el Wallmapu, territorio de los pueblos mapuches

El territorio de Wallmapu es una realidad social milenaria presente aún en la actualidad, una territorialidad anterior a los conceptos nacionales actuales. Este territorio sufrió la agresión conquistadora del mundo hispano, y sin embargo, no sucumbieron en este conflicto a la invasión de sus territorios, lograron torcer ese destino continental americano. Una veintena de parlamentos mapuches sostenidos con los hispanos desde 1641 en Quilén, hasta el de Negrete en 1793, son testimonio de esa resistencia. Fueron encuentros políticos entre autoridades españolas y líderes mapuches. Se establecieron fronteras y territorios de autodeterminación, intercalados con periodos de guerra y batalla. Los procesos de emancipación americana, en concreto la chilena y argentina, se erigieron en repúblicas que desconocieron la autonomía mapuche. Hacia 1860 la entidad estatal chilena cierra filas en torno a la idea de que el territorio mapuche les pertenece, y lo incluyen como una provincia chilena.

Desde esa fecha hasta 1885 se produce la conquista chilena de una parte importante del Wallmapu, una ocupación y guerra abierta contra los mapuches al sur del río Bíobío, poniendo fin a la autodeterminación mapuche. La mecánica de los parlamentos y la negociación mapuche no pudo practicarse, debido a la fuerza que toma el Estado chileno. A finales del siglo XIX la sociedad mapuche inicia una relación colonial respecto de Chile, introduciendo una lógica de dominio social, desposesión del territorio y agresiones a sus formas de vida y supervivencia básica. El pueblo mapuche siempre ha tendido la mano a la negociación y a la lucha de recuperar su territorio de manera pactada porque esa es su esencia milenaria.

El weychan, o la lucha se instala en la memoria larga, en el despojo de su territorio a finales del siglo XIX a partir de campañas militares como la Campaña del Desierto en Argentina o Pacificación de la Araucanía en Chile, y la fundación de ciudades y pueblos de control. En la actualidad la colonialidad está representada por grandes capitales y empresas que ocupan el territorio con fines de explotación. La radicalización de las luchas mapuches o guerra de autodefensa ha provocado una fuerte agresión por parte de los gobiernos liberales, ya sean más conservadores o progresistas. Los mapuches desean volver a sus estilos de vida comunitarios propios, articulando discursos reivindicativos en torno a la autonomía.

  

El aprendizaje de la lucha de los pueblos originarios de América Latina.

Al colonialismo español le continuó el colonialismo interior tras las afamadas independencias americanas. No se puede reducir el exterminio indígena a una cuestión de que no supieran integrarse al proceso de construcción del Estado nacional, porque esto les convierte injustamente en responsables de su desgracia. Frente a ese discurso victimizador sobre los pueblos originarios que les sitúa como aquellos que sufrieron la consecuencia de su inadaptación, es necesario confrontar a un sistema que suma todas las responsabilidades de la violencia que tiene su exclusivo origen en los dominadores y no en los dominados.

El aprendizaje de las resistencias de estos pueblos que no han logrado ser derrotados, es la construcción de la historia de los oprimidos. Son ellos quienes marcan la senda histórica contra la colonización, y después contra el capitalismo, son ellos mismos quienes nos pueden enseñar cómo convivir con la naturaleza, la historia de los pueblos originarios desde hace siglos es una historia de supervivencia. El despojo de saberes es una brecha irrecuperable en la historia, una pérdida incalculable que ha impedido que nos llegue un mayor y más profundo conocimiento, y quién sabe si por el camino quedaron olvidadas las herramientas necesarias para haber puesto fin hace ya tiempo al capitalismo. Lamentarnos no sirve de mucho, sino organizarnos para reinventar la resistencia, y la estrategia nos la marcan las acciones de los pueblos que en América luchan por su autonomía.

 

https://www.todoporhacer.org 

 

domingo, noviembre 27

La Medicina como negocio y control social


 

La medicina se está convirtiendo, en gran medida, en una institución de control social y supeditada a los intereses de las grandes empresas. A medida que pasa el tiempo, el necesario análisis retrospectivo de las políticas gubernamentales y de los grandes medios de comunicación va desvelando hechos que difícilmente se corresponden con objetivos de protección de la salud de las poblaciones frente a la nueva pandemia. Jose´R. Loayssa

jueves, noviembre 24

A los trabajadores de las empresas privadas

 


A los trabajadores de las empresas privadas

se les enfrenta con los de la pública.


A los mal pagados

con los un poco mejor pagados,

a los de aquí con los inmigrantes

y al vecino con el vecino.


Lo que nadie ve, lo que no sale en ningún sitio,

de lo que nadie se percata

en este ascenso del racismo

y el nacionalismo,

es que los que han desaparecido son los ricos.


Las élites se preparan para lo que se nos viene encima

y por eso se han escondido detrás de la patria,

la religión, la tendencia sexual y la xenofobia,


y por eso la gente cuando mira

solo ve catalanes, vascos, musulmanes,

maricones, inmigrantes, pobres y delincuentes,


pero nadie ve a los ricos

y nuestra ceguera es su victoria.

 

 

Antonio Orihuela. Camino de Olduvai. Poesía completa (2014 -2019)

lunes, noviembre 21

Tras las huellas del fascismo

 

Ahora que acaba de ganar las elecciones en Italia una admiradora confesa de Mussolini, y espero que una vez más no le echen la culpa a la abstención, conviene lanzar unas reflexiones sobre las huellas del fascismo en este inefable país. No, no voy a resucitar el estéril debate sobre si Vox es o no abiertamente fascista, me basta con tildarlos de peligrosos bodoques ultrarreaccionarios; claro que no reivindican abiertamente a Franco, cuyo condición fascista ya es muy cuestionable, ya que saben que eso resulta inconveniente y necesitan un discurso adaptado a los nuevos tiempos, pero en esa línea política inicua podemos situarles. Es un lugar común decir que el verdadero fascismo en España lo constituyó la fusión en 1934 de Falange, partido admirador de Mussolini, y las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, que podríamos emparentar más con los nazis alemanes. Como también es (o debería ser sabido), el genocida Franco tuvo la habilidad de aunar en su bando el fascismo con el carlismo junto a otras corrientes tradicionalistas; los fascistas más puros, que se pretendían revolucionarios, tuvieron que tragar en aquel engendro llamado Movimiento Nacional con la Iglesia y con los monárquicos. De ahí que la cruel dictadura franquista fuera definida como un régimen nacional-católico; Franco solo extendió el brazo hasta que el eje fascista fue derrotado y en el franquismo se nutrió algo de los rasgos fascistas más genuinos a través del llamado sindicato vertical.

Sí, este inefable país todavía huele a franquismo sociológico, concepto más apropiado que el de fascismo, con sus loas a las gestas imperiales de antaño, a la unidad de España, al militarismo, a los toros, a la caza y a la estética del señorito a caballo, como hizo el propio Abascal en un vídeo; efectivamente, Vox es más identificable con toda esta basura, que con un fascismo puro y duro. No obstante, por buscar hilos conductores, recordemos que acaba de erigirse un enorme estatua en Madrid, en homenaje al centenario de un cuerpo militar expedicionario de pasado sangriento, la Legión española. Para ilustrar el monumento se ha elegido, claro, un atuendo del año de su fundación para recordarnos quiénes vencieron en la guerra civil e hilvanamos aquí con el fascismo propiamente dicho, ya que el propio ideador del cuerpo, Millán-Astray, era un admirador confeso de Hitler y Mussolini. El artista de semejante engendro, ultrarreaccionario de manual, ha tenido la poca vergüenza de decir que nada tiene que ver su creación con ideología alguna y se trata en realidad de un homenaje a todos aquellos que han dado su vida por España; sin precisar, por supuesto, el grado de asesinatos cometidos en su nombre. La ubicación de la estatua no está lejos de otra dedicada a Largo Caballero, lo cual sirve a nuestro franquismo sociológico para resucitar esa indignante patraña de que el conflicto entre «las dos Españas», en realidad, comenzó en 1934 con la Revolución de Asturias.

Efectivamente, este indescriptible país es diferente hasta en la vía que adoptó el fascismo, donde se fusionaron las peores esencias reaccionarias, cuyo pestilente aroma llega hasta nuestros días. Son muchos los intentos que ha habido para definir el fenómeno fascista y tengo la impresión de que ninguno ha sido del todo satisfactorio; por supuesto, de un modo muy general, los fascismos supusieron un retorno a la tiranía en el primer tercio del siglo XX, aunque sus rasgos son ambivalentes y hay que recordar que también se nutrieron del socialismo y el movimiento obrero. Por otra parte, y aquí es donde en este inenarrable país cobra total sentido en su historia reciente, el fascismo también puede ser visto como una herramienta de la derecha y las clases privilegiadas, precisamente, para anular todo movimiento verdaderamente transformador; recordaremos el reciente comentario de la muy peculiar presidenta de la Comunidad de Madrid, según el cuál si te llaman «fascista» es que estás haciendo las cosas bien, dicho sea esto mientras ha inundado la capital de enseñas rojigualdas de gran tamaño. Precisamente, otro de los puntos en común con la reacción hispana es el fuerte componente nacionalista del fascismo y su apelación a la grandeza de la patria; el italiano hundía sus raíces en la supuesta grandeza de Roma, mientras que por estos lares hay un resurgir de la tradición imperial más repulsiva en forma de ofensiva cultural ultrarreaccionaria. Ya he afirmado en otras ocasiones que soy muy crítico con la tendencia simplista a llamar fascista a cualquier cosa, máxime en tiempos de extrema confusión ideológica; no obstante, conviene recordar nuestra dramática historia reciente, en la que venció manu militari una forma de fascismo fusionada con la reacción.

 

Juan Cáspar

viernes, noviembre 18

Macrogranjas y ganadería industrial

 
Paliar o decelerar los efectos de la crisis climática, tener mayor independencia alimentaria respecto a los mercados internacionales o a las alzas de precios por las guerras, reducir la contaminación de ríos, reducir el riesgo de pandemias… ¿Quizás todo esto que ver con la agroindustria? ¿y con la industria cárnica en concreto? Bilbo, del colectivo Futuro Vegetal nos habla de todo esto.

martes, noviembre 15

El Mundial de Qatar y la sangre de los trabajadores

 


En unos días, comenzará en un pequeño país árabe ese fenoméno universal de enajenación colectiva que denominan mundial balompédico. Al parecer, hace unos años sorprendió que se concediera la sede a Qatar, un lugar sin tradición futbolística y sin infraestructuras, a lo que sea añadía unas temperaturas que superan los 50 grados, lo que explica que se se haya retrasado el alienante evento a los meses de noviembre y diciembre. Recordemos que no menor estupefacción produjo que el anterior país que acogió el Mundial, en 2018, fuera la hoy criminalizada Rusia. En 2015, pocos años después de aquellas decisiones, hagamos un poquito de eso tan necesitado en todos lares llamado memoria histórica, se reveló toda una trama criminal vinculada a la FIFA, con toda suerte de fraudes, comisiones y sobornos, relacionadas con los futuros mundiales en Rusia y Qatar; algo debió torcerse para que, una vez más, se decidiera eliminar a dirigentes para poner a otros en su lugar y que todo siguiera más o menos igual. Efectivamene, a pesar de las coyunturales mascaradas policiales y judiciales, Rusia acogió el enajante evento deportivo y no habría problema en que lo hiciera Qatar años después; todo ello, a pesar de las denuncias por violaciones de derechos humanos, trabajadores muertos y corrupción en la construcción de los estadios. No debería sorprender todo esto, ya que una y otra vez se repite la misma situación en este inicuo sistema económico y político que sufrimos; empresarios, en plena connivencia con los que regentan los poderes políticos, ofrecen una estupenda idea sobre algún proyecto de gran magnitud para que, inmediatamente, se produzcan pagos de todo tipo para que sean unos pocos quienes se beneficien y los medios desinformen sobre lo benévolo del proyecto.

Parece mentira que tantos incautos y papanatas sigan aceptando el discurso de que todo ello supone inversiones, puestos de trabajo y nuevas instalaciones, en ese capitalismo de amiguetes, a pesar de que normalmente los gastos sean muy superiores a los beneficios y los de abajo sigan estando bien jodidos. A todo esta ignominia, se añaden en este caso esas permanentes violaciones de los derechos más elementales, con condiciones de trabajo insalubles, en trabajadores que Qatar ha importado de otros países para la construcción de todo tipo de infraestructuras; por supuesto, resulta imposible conocer la cifra real de asesinados, mucho mayor con seguridad que la que ha trascendido de unos cuantos miles; de los cuales, por supuesto, las autoridades qataríes han reconocido muy pocos, atribuyendo las muertes a «causas naturales» y negando cualquier ayuda a familiares. Son los países de origen de estas personas, India, Bangladesh, Nepal, Sri Lanka o Pakistán, los que han proporcionado algunos datos aclarando que los fallecidos gozaban de buena salud, pero fueron sometidos a duras condiciones de trabajo con altas temperaturas. Las muy democráticas potencias occidentales, una vez más, apoyan un repulsivo régimen, el de Qatar, en forma de monarquía absoluta donde la mano de obra es esclava, se discrimina a las mujeres, la homosexualidad está prohibida, la libertad de expresión es muy restringida y se practica la pena de muerte.

Recordaremos también, ya para ser totalmente explícitos, que Qatar es un lugar con petroleo, que ha sabido mantenerse en equilibro entre los negocios con Estados Unidos y los conflictos en Oriente Medio. De hecho, como en tantas partes del mundo, seres humanos acuden a un país con una renta per cápita elevada, en busca de algún beneficio económico para encontrar las más crueles de las desgracias. También traeremos a la memoria que la Federacion balompédica de este inefable país, llamado Reino de España, con los grandes clubes a la cabeza al tener patrocinadores provenientes de Oriente Medio, apoyó sin dudarlo la candidatura de Qatar para el Mundial. La realidad es que todo se muestra atado y bien atado por parte de los poderosos en un sistema globalizado; queda esta vez a un lado la tan mencionada democracia cuando interesa, que por otra parte no se cree nadie en ningún lugar, y los derechos humanos importan un carajo. Exigir, como hace algunos, que el régimen de Qatar reconozca y repare a la víctimas, y a las federaciones de fútbol que denuncien la vulneración de derechos humanos, es solo una muestra de ingenuidad al no entender todo este contubernio del crimen. Un sistema específicamente nauseabundo, el de este pequeño país, que busca un lavado de imagen a través de la celebración de grandes eventos y con el patrocinio de grandes clubes y empresas en esos países que tienen la caradura de hablar de libertad y derechos humanos. Y es que ningún organismo, ni evento, es inocente en el mundo político y económico que padecemos; si además está aderezado con nobles competiciones deportivas, que tanto alborozo causan en la masa, mucho mejor.

 

Juan Cáspar