
Y después de haber errado
continuar caminando,
insistir hasta encontrar
el rastro de la imagen
que dé figura
y sentido a la travesía,
aceptar el desafío
que supone descifrar señales
con las que designar utopías,
atravesar la extensión sin fin
de este desierto vacío
y la palabra que lo nombra
para al final
encontrarnos con la nada,
esa callada compañera de viaje
que marca el rumbo
de todos los desposeídos de la tierra,
esa remota posibilidad
que es un instante sin tiempo,
un lugar sin espacio.
Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015