En nuestras ciudades, la forma urbana evidencia el estrecho vínculo
entre patriarcado y capital. En los diferentes espacios que habitamos
—nuestras casas, nuestras calles o nuestras plazas—, el modelo urbano
responde principalmente a las experiencias y necesidades de un sujeto
masculino y a la explotación económica. A partir de esta lógica, el
urbanismo y la arquitectura han promovido la exclusión de las mujeres
del espacio urbano, así como de otras subjetividades no hegemónicas,
como personas racializadas, mayores, criaturas o gente con diversidad
funcional, entre otras.
Esta lógica opera a través de redes de movilidad y transporte
pensadas fundamentalmente para el vehículo privado y el traslado de
mercancías; una arquitectura que reduce al mínimo el espacio disponible
para los cuidados; o un planeamiento estratégico en manos de cúpulas de
especialistas desvinculados de la vida de las personas. Una ciudad que
destruye y expulsa todo aquello que no responda a las lógicas de
extracción de valor del territorio y del cuerpo.
Hablamos con dos de las autoras del libro Urbanismo feminista. Por una transformación radical de los espacios de vida
linternadediogenes@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario