¡Fuiste tú!
¡Yo sé que fuiste tú!
Me impediste
De nacer en la casa
De mis antepasados
De robustas piedras
Con viñedo al fondo.
En vez de eso,
Una tienda de la Cruz Roja.
Me robaste la infancia
Yo sé…
Juegos inocentes
En los jardines de la casa de mis
Abuelos paternos en Haifa.
Me usurpaste los desayunos
La mesa abundante de cariño
En la casa de mis abuelos maternos
En Hebrón.
En vez de eso, el hambre
Que nos hacía ver el sol y la luna
Como platos de comida.
¡Fuiste tú!
¡Yo sé que fuiste tú!
Mataste mi adolescencia
Por las calles de Tulkarm.
Tú
me arrancaste
El derecho de vivir
Libre en mi país.
¡De ir a la escuela como todos
Los niños,
de caminar por los mercados,
de conversar con mis amigos!
¡Y a cuántos de ellos
me impediste conocer!
¡Fuiste tú!
Destruiste mi amor
Por la mujer que debería haber conocido…
Aquélla con quien me casaría…
Me robaste la alegría
De tener en Palestina
A mis hijos.
En vez de eso,
¡Tú… Sí, tú!
En los incontables
lugares del exilio a que me lanzaste
de país en país,
de casa en casa,
me negaste el hogar.
¡Fuiste tú!
¡Yo sé que fuiste tú!
Confinaste a mis padres
A vivir en el eterno
Deseo de retornar al pasado
– dulces memorias –
Tiempo libre de su existencia en nuestras tierras.
Asesinaste
A mis hermanos que no nacieron
Por la miseria de los campos de refugiados.
Mataste a los que nacieron y lucharon contra ti.
Tantas veces tú
Quisiste destruirnos
Deseaste nuestro fin,
Nuestro debilitamiento.
A pesar de todo,
Quiero que sepas…
Nuestros corazones van a vencer
el odio que plantaste…
Así,
Al día siguiente
¡Que la Palestina esté libre de ti!
Yasser Jamil Fayad

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