Para qué sirve un rey, me preguntas,
mientras clavas tu mirada interrogativa
en mi escurridiza pupila.
Y yo te cuento que un rey sirve para cerrar acuerdos,
presidir mesas, inaugurar ferias y aeropuertos.
Para que las familias reunidas en Nochebuena escuchen
palabras endulzadas que poco dicen de nuestra sociedad.
También para entregar trofeos deportivos
y acumular camisetas, libros, gorras, bufandas,
motos, coches y placas con su nombre.
Incluso hay reyes que portan maletines tras días de caza
mientras toman champagne en vuelos diplomáticos.
Reyes y reinas campechanos y campechanas.
Reinas severas, rotundas,
Reyes altos, guapos y serios
u otros simpáticos que bailan con todas las chicas a la vez.
Para qué sirve un rey, me preguntas:
Para que los bufones dancen.
Jorge Ortiz Robla

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