Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

domingo, mayo 26

En el camino a ninguna parte — David Watson


En el camino a ninguna parte. Civilización, tecnología y barbarie
Ediciones El salmón

«La mecanización y la industrialización han transformado en poco tiempo el planeta, haciendo trizas los ecosistemas y las comunidades humanas mediante el monocultivo, la nocividad industrial y los mercados de masas. El mundo se parece hoy más a las advertencias proféticas de los pueblos primitivos que a la huera propaganda del sistema industrial: las plantas desaparecen y los animales mueren; los suelos quedan tan yermos como el espíritu humano, los grandes océanos envenenados, la lluvia convertida en algo corrosivo y mortal, las comunidades humanas en guerra unas con otras por despojos menguantes. Y todo ello al borde de la gran aniquilación, posible con sólo pulsar unos botones al alcance de unos cuantos imbéciles, cabezas de zek, encerrados en sus búnkeres fortificados. Los raíles de la civilización no sólo conducen al ecocidio, sino a un suicidio evolutivo. Cada imperio se tambalea sobre el olvido que él mismo ha creado, y tarde o temprano acabará cubierto de arena. ¿Sobrevivirá entre las ruinas un mundo digno de ser habitado?».

David Watson es uno de los pocos autores que ha logrado abordar la cuestión de la tecnología en todas sus dimensiones —sus efectos sobre la conciencia individual, el poder político, las formas sociales y culturales, y la naturaleza—. […] La tecnología debe ser uno de los principales frentes de la cuestión política, y sólo con obras como esta estaremos en condiciones de entender la problemática para poder actuar.

Jerry Mander, autor de En ausencia de lo sagrado.

David Watson (Detroit, 1952), es activista, escritor y profesor. Entre 1975 y 2005 formó parte del grupo editorial de la publicación radical Fifth Estate. Sus ensayos y artículos han versado principalmente sobre política radical, ecología y crítica de la tecnología, y han sido publicados en numerosas revistas y traducidos, entre otros idiomas, al portugués, francés, italiano, ruso y japonés. Es autor de Beyond Bookchin: Preface for a Future Social Ecology (Black&Red/Autonomedia, 1996), y Against the Megamachine: Essays on Empire & Its Enemies (Autonomedia, 1998). En 2002 algunas partes de este último fueron traducidas al español y publicadas bajo el título Contra la Megamáquina (Alikornio Ediciones). En esta antología se recogen algunos de sus ensayos escritos y publicados a lo largo de varias décadas y traducidos por primera vez al español.

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jueves, mayo 23

Trenes de mercancías, trenes de destrozos


Primer movimiento

Son muchos los ejemplos de construcción de grandes rutas ferroviarias para permitir la extracción de recursos de una zona y distribuirlas por el mundo. De hecho, la historia del desarrollo capitalista podría dibujarse siguiendo los trazados de las vías de tren y su cometido expoliador. La estampa resultante sería similar a un esquema anatómico del sistema circulatorio de un ser vivo, con sus gruesas arterias principales, sus ramificaciones para alcanzar cualquier rincón por remoto que sea, y su retorno venoso bien organizado.

Desde principios de año se ha puesto en marcha la construcción del conocido como Tren Maya, que ampliará esta compleja red circulatoria con 1.500 kilómetros de nuevas vías férreas que, como gran singularidad, quiere conjugar dos supuestas líneas de desarrollo para el sureste mexicano. En el viaje de ida, el tren, cual arterias sanguíneas, llevará masas tumultuarias de turistas de sol y playa desde Cancún y la Riviera Maya hasta las ruinas de Palenque y otros centros arqueológicos de la zona; y de ahí saldrá cargado, en venoso viaje de vuelta, con productos agrarios y mineros de la zona, sobretodo el fruto de la palma africana y soja. Se habla también del interés de alguna multinacional biotecnológica que, dando empleo precario a las sabias abuelas de las comunidades indígenas de la región, puedan exprimirles su conocimiento ancestral para apropiarse y hacer negocios a partir de sus conocimientos sobre plantas y medicinas tradicionales.

Se pueden imaginar los argumentos del Gobierno mexicano para explicar que todo este megaproyecto se plantea con el objetivo de generar empleo y mejorar el bienestar social de los habitantes de esas regiones “subdesarrolladas”. Poco importa que, como dice la organización Salva la Selva, “el tren amenaza ecosistemas que garantizan refugio a jaguares, ocelotes, tapires, monos aulladores, monos arañas, cocodrilos, manatíes, loros y guacamayos” de lo que se conoce como la Amazonía mesoamericana. Poco importa que “la construcción del tren generará inevitablemente ruido, contaminación, obras de cimentación, etc”. Poco importa que acaben desapareciendo las lenguas locales porque a las niñas y niños se les impondrá el aprendizaje del inglés para servir elegantemente a los turistas ricos que invadan la zona. Poco importa, en fin, que se trate de un despojo de tierras campesinas para ponerlas al servicio de inversionistas turísticos y multinacionales agrícolas.

Segundo movimiento

Si entran en la página jm.com y usan el traductor de chino descubrirán un “Amazon” del gigante asiático con capacidad para enviar cualquier producto de importación a los domicilios de la población de China. Un negocio que, para hacerlo posible, como explica el informe de Grain ‘La iniciativa de La Franja y la Ruta’, “necesita del mayor proyecto de infraestructuras y comunicaciones jamás emprendido en la historia mundial”.

Inspirado en la antigua Ruta de la Seda, este proyecto iniciado en 2013 aspira a garantizar la conexión terrestre entre China y Europa y la conexión marítima entre China y África a través del Mediterráneo y entre China y Oceanía y América Latina a través del Pacífico, involucrando en todo el recorrido a casi cien países. Son muchos los intereses estratégicos de esta iniciativa pero de nuevo uno de los fundamentales tiene que ver con la alimentación. China, que no quiere depender de las importaciones que ahora le llegan de los EEUU, está creando con esta iniciativa sus propios canales para importar soja, lácteos, semillas oleaginosas, azúcar, carne y cereales, a la vez que le permite instalar en los territorios conectados –sobretodo en Asia y África – nuevos proyectos de agricultura industrial regentados por sus empresas o controlados por su capital.

Es muy revelador el ejemplo de Pakistán que se cita en el informe. La conexión mediante ferrocarril entre el suroeste de China con el puerto de Gwadar, en Pakistán, es el detonante de un cambio de modelo agrícola en la región. La agricultura tradicional local se va sustituyendo progresivamente por una agricultura intensiva, con nuevas plantas de fertilizantes, procesadoras de grano, hortalizas y carne, para abastecer al mercado chino.

En definitiva, otro tren cargado de un progreso que provocará que cientos de miles de hectáreas de tierra agrícola dedicadas a la alimentación local sean arrebatadas a millones de pequeñas familias campesinas, y se practique una agricultura que hiere la tierra, contamina el agua y mata la vida. Pero esta vez, todo a lo grande.

Tercer movimiento

Desde aquí podemos debatir sobre los modelos de desarrollo depredadores que se imponen en México o en China, pero me gustaría que se analizara también desde esta óptica las propuestas enfrentadas, pero nunca cuestionadas, del Corredor Central versus Corredor del Mediterráneo. ¿No son más trenes para el mismo supuesto progreso? Bien pasando por Madrid, bien recorriendo la costa peninsular, lo que veo es que finalmente tenemos trazados de vías férreas que buscan llegar hasta Algeciras; es decir, conectar Europa con África.

Se puede discutir qué se prioriza con estos proyectos, facilitar el expolio de minerales, pesca o agricultura del norte de África, facilitar las exportaciones de los invernaderos de Almería o Huelva, o (como yo creo) todo al mismo tiempo. Lo que está claro es que, sea como sea, se trata de favorecer el comercio internacional de mercancías. Pregúntele a un inversionista.


Gustavo Duch

lunes, mayo 20

Vuestras aulas, nuestras jaulas: Recopilación de textos contra la escolarización obligatoria, el sistema de "enseñanza" y la sociedad que cree necesitarlos

“Mutilasteis trozos de mi, me incrustasteis trozos de vosotros/Castigándome por reír y por hablar con los otros/Obligándome a reprimir sentimientos y lo que pensaba/Soportando tener que oír, sermones que no me gustaban (…) Padres, profesores, psicólogos y educadores: ¡Asesinos! Padres, profesores, psicólogos y educadores: ¡Policías! Os cargasteis la espontaneidad de un niño, la creatividad, la rabia y el cariño.”

– De la canción “Mutilasteis” del cantautor Producto Interior Bruto

El presente material pretende ser una recopilación de distintos textos que hemos traducido y agrupado y que tienen como denominador común la crítica al llamado “sistema de enseñanza”.

Creemos que todas las instituciones académicas que conforman dicho sistema (colegios, institutos, facultades universitarias…) así como los lugares reservados para el castigo a quien no encaja en los parámetros exigidos o no acata las normas (aulas especiales, psiquiátricos, centros de menores, reformatorios…), tienen como función principal perpetuar el statu-quo de este mundo y los valores e ideas en los que se basa. La autonomía es eliminada y cada alumne pasa a estar sometide a las normas de supuestes expertes que solo buscan convertirnos en ganado obediente, en ciudadanes satisfeches de nuestros roles reproduciendo los mismos patrones de autoridad. El Clasismo, el Colonialismo y el Racismo, el Capacitismo, su falsa biología binaria, patriarcal y especista, su “arte” normativo y hecho negocio, su normalidad, su ego.

Nosotres creemos en otras formas de entender las relaciones y la vida. Sabemos que es posible construir otros vínculos con lo que nos rodea, hacernos cargo de nuestras decisiones y responsabilidades sin que un líder tenga que decirnos qué hacer, y trabajar juntes, y no compitiendo entre nosotres, por satisfacer nuestros deseos y necesidades sin tener que oprimir ni devaluar a nadie por el camino. Por eso, queremos apostar por una enseñanza libre, sin dogmas ni jerarquías y que no termine una vez completas los ciclos pautados sino que nos acompañe todo nuestro recorrido como un duro pero hermoso ejercicio de aprendizaje, autocrítica y evolución constante. Para ello, sentimos la necesidad de cuestionar, atacar y sabotear los espacios y estructuras donde el Estado y el Capital perpetúan su dominio, y esta publicación es un pequeño paso en esa dirección.

Esta publicación queremos dedicársela a la memoria de Ramón Barrios, de Hamid, de Saray y de todes les niñes salvajes muertes en centros de menores, asesinades por la maquinaria educativo-punitiva del Estado. No os olvidamos, no perdonamos…

Para leer online/descargar:

viernes, mayo 17

Recuperación


No lo dudéis, hay claras señales de recuperación:
se han recuperado las cruces santificadas
los púlpitos desde las ondas
los casos aislados
las hostias sin consagrar.
y los timos de las estampitas.

Se ha recuperado el papel de La Corona
su realidad medieval
los símbolos con decimales que no llegan a unidad.

Se han recuperado los fraudes de las viviendas
la carcoma de los bancos,
el crecimiento sin altura,
las mil y una noches en el cajero
los cuentos chinos del bazar.

Se ha recuperado la cruz, la fe y la tierra plana
el cortar por los sano y el café para todos,
la injuria a coronas y toisones de oro
el enaltecimiento del terror a la palabra
los títeres bomba y el delito de pensamiento.

Se han recuperado los ladrones del susto
si es que alguna vez se asustaron de nosotros.


Juan Leyva

En: Antología Xº Aniversario de la Casa de Zitas. Zaragoza, 2019

martes, mayo 14

[Libro] La Montaña - Élisée Reclus


                                             CAPÍTULO I

                                               EL ASILO

Me encontraba triste, abatido, cansado de la vida; el destino me había tratado con dureza, arrebatándome seres queridos, frustrando mis proyectos, aniquilando mis esperanzas: hombres a quienes llamaba yo amigos, se habían vuelto contra mí al verme luchar con la desgracia: toda la humanidad, con el combate de sus intereses y sus pasiones, desencadenadas, me causaba horror. Quería escaparme a toda costa, ya para morir, ya para recobrar mis fuerzas y la tranquilidad de mi espíritu en la soledad.

Sin saber fijamente adónde dirigía mis pasos, salí de la ruidosa ciudad y caminé hacia las altas montañas, cuyo dentado perfil vislumbraba en los límites del horizonte.

Andaba de frente, siguiendo los atajos y deteniéndome al anochecer en apartadas hospederías. Me estremecía el sonido de una voz humana o de unos pasos; pero cuando seguía solitario mi camino, oía con placer melancólico el canto de los pájaros, el murmullo de los ríos y los mil rumores que surgen de los grandes bosques.

Al fin, recorriendo al azar caminos y senderos, llegué a la entrada del primer desfiladero de la montaña. El ancho llano rayado por los surcos se detenía bruscamente al pie de las rocas y de las pendientes sombreadas por castaños. Las elevadas cumbres azules columbradas en lontananza habían desaparecido tras las cimas menos altas, pero más próximas. El río, que más abajo se extendía en vasta sábana rizándose sobre las guijas, corría a un lado, rápido e inclinado entre rocas lisas y revestidas de musgo negruzco. Sobre cada orilla, un ribazo, primer contrafuerte del monte, erguía sus escarpaduras y sostenía sobre su cabeza las ruinas de una gran torre, que fue en otros tiempos guarda del valle.

Por vez primera, después de mucho tiempo, experimenté un movimiento de verdadera alegría. Mi paso se hizo más rápido, mi mirada adquirió mayor seguridad. Me detuve para respirar con mayor voluptuosidad el aire puro que bajaba de la montaña.

En aquel país ya no había carreteras cubiertas de guijarros, de polvo o de lodo; ya había dejado la llanura baja, ya estaba en la montaña, que era libre aún. Una verdadera trazada por los pasos de cabras y pastores, se separa del sendero más ancho que sigue el fondo del valle y sube oblicuamente por el costado de las alturas. Tal es el camino que emprendo para estar bien seguro de encontrarme solo al fin. Elevándome a cada paso, veo disminuir el tamaño de los hombres que pasan por el sendero del fondo. Aldeas y pueblos están medios ocultos por su propio humo, niebla de un gris azulado que se arrastra lentamente por las alturas y se desgarra por el camino de los linderos del bosque. [...]

sábado, mayo 11

Memoria libertaria: ISAAC PUENTE, MÉDICO ANARQUISTA. (Jun.1896 - Sep.1936)


Isaac Puente suele ser mencionado en casi todas las historias que tratan del anarquismo y de la guerra civil: se le considera como a uno de los autores anarquistas más influyentes durante los años de la Segunda República a causa de su conocido folleto “El comunismo libertario”, que inspiró la resolución final del congreso de Zaragoza de la CNT en mayo de 1936. En algunos casos se señala que Puente era de Vitoria, su condición de doctor o médico, su participación en Zaragoza en tanto que miembro del comité revolucionario de la CNT en la insurrección de diciembre de 1933 y su fusilamiento en los primeros días del alzamiento militar(1).

Poco más o menos ésta es la información que puede obtenerse en los libros. Tratándose del hombre que Gómez Casas en su “Historia de la FAI” califica de teórico por antonomasia del comunismo libertario, estos datos se nos antojan muy pocos. Pero por extraña que parezca una tal concisión, y a pesar de los avances historiográficos de los últimos años, aún son insuficientemente conocidas las biografías de figuras relevantes. Isaac Puente tiene, además de la dimensión del intelectual del anarquismo español, la más humilde, pero no menos importante, de médico y militante en tierras alavesas. De aquí el interés que, creemos, encierran estas líneas para la historia del anarquismo en el País Vasco.

Isaac Puente (1896 - 1936). Datos biográficos

Isaac Puente Amestoy nació el 3 de junio de 1896 en Las Carreras (municipio de Abanto y Ciérvana), en el seno de una familia carlista. El padre Lucas Puente García, montañés, nativo de Bustasur, pueblo próximo a Reinosa, fue oficial en el Ejército de don Carlos y hubo de pasar la frontera en 1876 como consecuencia de la derrota; la madre, Josefa Amestoy Hermoso de Mendoza, era natural de Lanciego (Rioja Alavesa). En 1911 los Puente se afincaron en Vitoria, donde primero Lucas, el padre, y luego el hijo mayor, Federico, ejercieron de farmacéuticos.

Isaac Puente cursó en el colegio de los Jesuitas de Orduña los cuatro primeros años del bachillerato como alumno externo, hospedándose en casa de su padrino, el notario Isaac Uriarte. Los dos últimos años de bachiller los hizo en el Instituto de Vitoria. En 1913 - 1914 preparó primero de Medicina en Santiago de Compostela; los cursos siguientes en Valladolid, donde acabó la carrera en 1918. Llamado al servicio militar, fue licenciado anticipadamente. Comenzó a ejercer de médico en Cirueña (Logroño), pero, al poco tiempo, en enero de 1919, obtuvo la plaza de médico titular del partido de Maestu, en Alava. Desde 1919 hasta su muerte, en 1936, ejercerá de médico rural en Maestu y los veinte pueblos de su comarca. El 12 de mayo de 1919 Isaac Puente casó con Luisa García de Andoin; del matrimonio nacieron dos hijas, Emeria y Araceli.

Tras esta enumeración de datos biográficos convencionales nos ocuparemos de la actividad militante y política de Puente.

El anarquismo en Vitoria

Vitoria, la levítica ciudad de “El cura de Monleón” de Pío Baroja, no parece ser medio propicio al desarrollo del ideal anarquista. No obstante, a pesar del tópico que hacia de la capital de Alava una ciudad clerical y militar, puede detectarse en su pasado la presencia del anarquismo. En “El proletariado militante”, Anselmo Lorenzo cuenta que en 1870, poco antes de la proclamación de la Primera República, residió dos meses en Vitoria, en casa de Manuel Cano, y que durante su estancia, con un grupo de obreros a los que explicó los fines revolucionarios de la Internacional, creó una Sección Varia. Cuatro decenios después, entre las sociedades adheridas al constituirse la CNT en el congreso del Palacio de Bellas Artes de octubre de 1910, figura un “sindicato de pintores y decoradores” de Vitoria. En estos primeros años de la CNT son típicas las confrontaciones entre oradores socialistas y anarquistas. Por Vitoria, con ocasión de estas controversias, pasaron entre otros: Ovejero y el Noi del Sucre, de Francisco y Tomás Herreros.

El 1º de marzo de 1920, depositado el reglamento en el Gobierno Civil, el Sindicato Unico de Vitoria abre sus puertas en la calle Zapatería nº 47. A la reunión constitutiva asistieron Juan Aranguren, secretario, Alfredo Donnay, Juan Murga, Daniel Orille, Vera y otros. Entre 1920 y 1923, artesanos (carpinteros, ebanistas) y obreros (de la Metalúrgica Ajuria, de la Azucarera, en esta última trabajó Francisco Ascaso) empiezan a nutrir los afiliados del Sindicato Unico en detrimento de la UGT y de la Casa Social Católica. Manuel Buenacasa, en “El movimiento obrero español.1886 - 1926”, da la cifra de 2000 sindicados. Es en este contexto de auge de la CNT cuando los anarco - sindicalistas vitorianos entablan contacto con Isaac Puente.

Probablemente el interés de Puente por el anarquismo nace del encuentro con Alfredo Donnay y Daniel Orille. Alfredo Donnay era militante conocido por su afición a la poesía, siendo muy celebrada en “Solidaridad Obrera” de Bilbao su rúbrica “Lacras Sociales”. De enero de 1921 a febrero de 1922 trabajó en la fábrica de muebles de Sixto Arrieta en Vírgala Mayor, pueblo vecino a Maestu. La mujer de Donnay, aquejada de artritis, fue atendida por Puente y esta circunstancia facilitó el trato entre poeta y médico. En cuanto a Daniel Orille, joven obrero metalúrgico, reproduciremos su testimonio:

“Conocí a Puente durante la construcción del ferrocarril Vitoria - Estella. Era un domingo; junto con otro compañero nos dirigimos a pie desde Vitoria a Maestu para organizar a los obreros de la línea y cobrar las cotizaciones de los ya organizados. En el camino encontramos un cazador al que preguntamos por el pueblo; dijo que iba en la misma dirección y nos acompañó....Poco después vimos a Puente que nos condujo a una taberna donde se reunían los obreros de la línea; después de ponerles los sellos a los carnets y llevar algo de propaganda, Puente nos invitó a su domicilio, y allí expusimos que éramos de la CNT y que teníamos un Sindicato Unico en Vitoria. Su despedida fue diciéndonos: “El miércoles iré a visitaros”. Y así fue; aquel miércoles se presentó en el local de la calle Zapatería sembrando el terror pues, a causa del sombrero, le creyeron un policía...” (2).

La construcción del ferrocarril Vitoria - Estella se inicia en agosto de 1920; Daniel Orille debió efectuar su excursión de propaganda a Maestu en el otoño de 1921 o de 1922. En 1923 Isaac Puente escribe ya en revistas anarquistas; por consiguiente, cabe suponer dio los primeros pasos en el anarquismo, estimulado por el encuentro con los cenetistas de Vitoria, dos años antes de implantarse la Dictadura de Primo de Rivera. Con anterioridad a 1921 - 1922 no parece que Puente hubiera militado en otras organizaciones, aunque no fuera insensible a la problemática social. Luisa García de Andoin, la viuda de Puente, recuerda que su marido, estudiante en Valladolid, fue admirador de Oscar Pérez Solís, socialista por entonces, a quien debió oír en algún mitin.

Isaac Puente, médico: Neomalthusianismo, Eugenia y Naturismo

Isaac Puente, médico anarquista, no es un caso único. Viñas, el amigo de Kropotkin, Pedro Vallina, el discípulo de Salvochea que protagonizó un atentado contra Alfonso XIII en París, el doctor Queralto, el naturista José Martínez fueron médicos anarquistas. En cierta medida Puente no hace más que continuar la tradición anterior en pro de la divulgación científica, a la par que profundiza en la reflexión sobre la medicina y el papel social del médico con publicaciones, conferencias y hasta con un programa que elaboró en junio de 1931. Si tenemos en cuenta que, durante la guerra civil, tanto en Cataluña como en el Gobierno central la cartera de Sanidad, Ministerio inexistente hasta entonces, estuvo regentada por anarquistas, puede revestir interés el estudiar las ideas y la acción del médico de Maestu.

Si bien en el ejercicio profesional Puente se limitó a su actividad de médico rural y a la consulta de obreros de la Metalúrgica Ajuria, sus publicaciones y tomas de posición le dieron pronto alguna notoriedad. Los artículos de tipo médico no destinados al público aparecieron en “La Medicina Ibera”, “La Medicina Argentina”, “La Revista de Medicina de Alava” y “Alava Médico - Farmacéutica”. Pero Puente se hizo conocer, sobre todo, con las colaboraciones en “Generación Consciente” y “Estudios”, en cuyas páginas desde 1923 publicaba sendos artículos, uno firmado con su nombre y el otro con el seudónimo “un médico rural”.

“Generación Consciente” era una revista anarquista de inspiración neomalthusiana y eugenista. El neomalthusianismo, doctrina extendida en los medios libertarios, tuvo su más caracterizado representante en el francés Paul Robin, fundador de la Liga de la Regeneración Humana. El punto de partida es la famosa ley de Malthus, según la cual la población crece en progresión geométrica mientras que las subsistencias sólo lo hacen en progresión aritmética, pero para Robin la solución al problema no estriba en la castidad, sino en el control de la natalidad.

Doctrina complementaria del neomalhusianismo es el eugenismo, cuya paternidad se debe a Galton, médico inglés que estudió la herencia biológica en el hombre y que propugnó la selección consciente a fin de combatir la miseria fisiológica. Durante los años de la Dictadura y de la República el eugenismo alcanzó extraordinaria difusión. Médicos famosos como Gregorio Marañón, César Juarros, Nicolás Amador y Luis Huerta defendían el eugenismo. En los medios feministas la eugenista de más renombre fue Hildegart; también merece ser citada la maestra Antonia Maymón, colaboradora de “Generación Consciente” y una de las fundadoras de la FAI. “Generación Consciente” y “Estudios” son buen exponente del ideal eugénico de culto a la salud y a la belleza, de preocupación por la sanidad y la higiene, de denuncia constante por medio de poemas, obras de teatro, folletos, etc., del alcohol y del binomio prostitución - sífilis, principales causas de degeneración.

El tema sexual es otro de los aspectos que conviene subrayar a propósito de “Generación Consciente” y “Estudios”. En efecto, cualquier lector de estas revistas podía leer los anuncios para consulta gratuita sobre cuestiones sexuales. Este consultorio sexológico, la mayor parte de las veces, se efectuaba por correspondencia dirigida al doctor Puente a Maestu o a Vírgala Mayor, los pueblos donde residió. Félix Martí Ibáñez (1913 - 1974), más joven que Isaac Puente, tomó el relevo en las páginas de “Estudios” con su Consultorio Psíquico - Sexual en enero de 1936. La obra de Martí Ibáñez nos es conocida hoy gracias a la antología de Ignacio Vidal en la colección Acracia de Tusquets Editor. Sin embargo, la labor pionera de Puente permanece en la sombra. Y esto a pesar de que tanto Ignacio Vidal en la selección del Consultorio Psíquico - Sexual como Mary Nash en la del grupo “Mujeres Libres” (Tusquets Editor 1975), al referirse al problema de la mujer durante la Segunda República, colocan en la vanguardia el programa de la revista “Estudios” que firmaba “un médico rural”. Tal vez no esté de más el reproducir dicho programa:

“... Educación sexual; abolición de la prostitución; lucha antivenérea; difundir los medios de prevenir las enfermedades venéreas; matrimonio en compañía; divorcio; libertad sexual de la mujer; control de natalidad; desintoxicación religiosa del sexo.” (“Estudios”, junio de 1931).

Este programa, que incluso hoy día puede parecer utópico, fue suscrito parcial o totalmente por buena parte de los intelectuales progresistas del periodo republicano. Así, con anterioridad a 1931, “Generación Consciente”, que si bien era anarquista se autotitulaba ecléctica, insertaba las conferencias de Marañon sobre educación sexual, artículos de Margarita Nelken sobre maternología y puericultura o las intervenciones a favor del aborto del penalista Luis Jiménez de Asúa (por ejemplo, la ponencia que presentó en el III Congreso Panamericano de Ciencias celebrado en Lima en 1925). El decreto de diciembre de 1936 por el que se legalizaba el aborto en Cataluña no fue un mero accidente revolucionario, puesto que años antes hubo médicos y juristas que abogaron por su implantación.

De los folletos de Isaac Puente relacionados con el tema sexual, mencionaremos “Divulgación de la Embriología” (1925), “Ventajas e inconvenientes de los procedimientos anticoncepcionales” (1933) y “Cómo curar la impotencia sexual”, que redactó en 1934 en el penal de Burgos.

En lo relativo al naturismo, Puente mantuvo posiciones moderadas. Criticó los extremismos (el rigor vegetariano en la alimentación, el negar la eficacia de los medicamentos y el charlatanismo mercantilista de algunos médicos) e insistió, por el contrario, en el aspecto subversivo del naturismo que tiende a hacer innecesario el médico poniendo a todos en posesión de los conocimientos precisos a la curación. La abundancia de referencias a congresos naturistas, debates sobre la trofología, las incompatibilidades alimenticias, etc., en la prensa anarquista de los años 20 testimonia de la importancia del naturismo. La parte gráfica de estas publicaciones la ocupan reproducciones de estatuas y pinturas de desnudos masculinos o femeninos. El fenómeno nudista dista de ser tan sólo una tendencia intelectual y estrafalaria del anarquismo. En “Iniciales”, revista de Barcelona, pueden admirarse ingenuas fotografías de tal o cual agrupación de las Juventudes Libertarias que posa en cueros o grupos de presos sociales que aprovechan el forzoso encierro para tomar el sol en traje de Adán.

Finalmente puede reseñarse la contribución médica de Puente a los “Cuadernos de Cultura”, ambiciosa empresa de divulgación que lanzó en 1930 Luis Marín Civera. (3)

Las luchas sociales en Vitoria: Los enfrentamientos del 14 de abril de 1932

Ciertos conflictos huelguísticos de los años 30 revistieron en Vitoria gran virulencia. En octubre de 1930 el despido de tres peones de las obras del derribo de los viejos cuarteles provocó una huelga de los obreros de la construcción que culminó el 10 de octubre con choques entre los huelguistas y la Guardia Civil. Hubo heridos por bala y detenciones; cuatro manifestantes fueron procesados por la justicia militar. Es de notar que la Guardia Civil acusaba a los detenidos de pertenecer a un Comité Revolucionario Comunista(4), no obstante la huelga se resolvió favorablemente, pues por orden gubernativa los obreros fueron readmitidos.

Dos meses después, tras la intentona de Jaca, al igual que en otros puntos de la península, se declaró en Vitoria la huelga general. La prensa local da cuenta de la clausura del Sindicato Unico y de las numerosas detenciones efectuadas “por distribuir y colocar en las esquinas hojas clandestinas y manifiestos incitando a la rebelión”. Aunque la prensa, debido a la censura, habla eufemísticamente de “síntomas de huelga”, se puede colegir de ciertas cifras que el movimiento huelguístico tuvo amplitud. En la Metalúrgica Ajuria, la empresa más importante, de una plantilla de 600 obreros el lunes 15 de diciembre no trabajaban más que 94(5) y hasta el día 18 no se volvió a la normalidad laboral.

Los enfrentamientos más enconados, en los que se mezclaban los conflictos de tipo laboral (parados de la construcción, etc.) con una violenta oposición al nuevo régimen, se produjeron durante el período republicano. Trataremos con detalle de los sucesos del 14 de abril de 1932, ya que constituyen un buen ejemplo de la actitud beligerante que mantuvo la CNT frente a la República.

El 14 de abril había sido declarado día de la fiesta nacional; quería conmemorarse el primer aniversario de la proclamación de la República. Entre los afiliados a la CNT del ramo de la construcción existía gran descontento a causa de la intransigencia de los contratistas hermanos Eguinoa; también debe indicarse que la CNT se negó a firmar el 12 de abril el arreglo entre los obreros pintores y sus patronos. Estas razones laborales unidas a otras puramente políticas determinaron que la mayoría de una asamblea reunida en los locales del Sindicato Unico tomase la decisión de boicotear los festejos republicanos del día 14.

La mañana del 14, a pesar de los silbidos, abucheos y lanzamiento de piedras, los anarcosindicalistas no pudieron impedir que desfilaran las autoridades y la cabalgata alegórica. Por la tarde lograron suspender el concierto apedreando el kiosko de los músicos. Como consecuencia de este alboroto la Guardia Municipal efectuó una detención, a la que trató de oponerse un grupo de manifestantes. Al intentar disolver la manifestación sonó un disparo y uno de los guardias cayó muerto. Todo hubiera quedado en una mera reyerta entre las fuerzas del orden y los sindicalistas de no mediar otros hechos que mostraban, por parte de la CNT, un proyecto de más envergadura. Así, nadie consideró casual la voladura con dinamita de diecisiete postes de las líneas eléctricas que surtían de fluido a la ciudad, que se tradujo en la noche del 14 por el consiguiente apagón. Según el gobernador civil, José María Amilibia, los revolucionarios habían preparado “un segundo Figols” y “si hubieran conseguido dejar a oscuras la ciudad tenían el propósito de incendiar el Ayuntamiento y la Diputación, asaltar los Bancos y cometer toda clase de desmanes en la impunidad de las tinieblas”(6). Muy posiblemente las declaraciones de Amilibia haya que imputarlas a la exageración policíaca, pero el caso es que para la autoridad gubernativa la CNT comenzaba a plantear serios problemas de orden. Incluso en una capital de provincia como Vitoria, reputada por su tranquilidad, la paz social no existía. Ya dos meses antes de los hechos referidos, en la madrugada del 15 de febrero, un sereno fue muerto a tiros en un choque con los sindicalistas. En aquella ocasión se daba la circunstancia de una huelga en el ramo del metal, por lo que el gobernador ordenó la detención del Comité Metalúrgico de Huelga.

La represión por los sucesos del 14 de abril fue de gran amplitud. Se clausuró el Sindicato Unico, se detuvo a todos los anarquistas significados, participaran o no en los hechos (46 en un primer momento), y se tomaron represalias contra los afiliados a la CNT. El Ayuntamiento procedió al despido de 187 obreros de los tajos municipales por el simple hecho de pertenecer a la CNT(7). Las reacciones de condena surgieron de todas partes. La UGT publicó un comunicado de protesta; en él se recordaba que el guardia muerto era miembro del sindicato socialista. A fin de impedir toda veleidad de movimiento de solidaridad con los detenidos, el gobernador hizo constar que aquellos obreros que hiciesen huelga “correrán el riesgo de no ser admitidos en fábricas y talleres por los patronos, para lo cual se ha autorizado a los mismo para que despidan a los que dejen de entrar al trabajo, considerándolos como gentes que quieren mantener contactos con los rebeldes”(8). En resumen, en Vitoria existía unanimidad para declarar indeseables a los anarquistas.

Por razones de seguridad, algunos de los detenidos el 14 y 15 de abril fueron trasladados a la cárcel de Pamplona. La prensa no dejó de establecer una relación entre este traslado y algunos incidentes que sobrevinieron. Se atribuyó a elementos llegados de Vitoria para visitar a los presos el apedreamiento y el incendio de la casa del ex diputado y jefe provincial jaimista Joaquín Baleztena(9).

En la prisión de Vitoria se encontraban otras personas víctimas de la persecución desencadenada contra la CNT por el gobernador civil Amilibia. En situación de preso gubernativo estaba, por ejemplo, Isaac Puente, quien, pese a no haber participado en los sucesos del 14 de abril, considerado como miembro de la plana mayor del anarquismo en la provincia, fue detenido en Maestu el 16 de abril.

En “¿Puedo defenderme?”, escrito que trato de publicar en la prensa, Puente proclama su inocencia a la actitud de las autoridades, escribe que “de algún modo habían de agradecerme la colaboración que les presté”. Al respecto es preciso recordar que Puente mantuvo relaciones cordiales con los republicanos; en los últimos tiempos de la monarquía había pronunciado conferencias en el Casino Republicano y colaborado en el semanario “Alava Republicana”(10), pero no podemos asegurar que hubiera una eventual actividad conspirativa común.

De una carta de Puente dirigida a Amilibia se deduce que el 2 de mayo inició una huelga de hambre de protesta y que cinco días después seguía en la cárcel sin que hubiera sido ordenado el procesamiento por el juez especial. En dicha carta se alude a un informe en el que el gobernador trata a Puente de “inspirador de revueltas, peligro de la paz social y depositario de armas y explosivos”. En cuanto a las armas en un registro domiciliario, fuera de una vieja pistola averiada, nada pudo encontrarse. No era ésta la primera vez que la Policía las buscaba; en otra ocasión, enterados en comisaría de que Puente había recibido un voluminosos paquete, concibieron sospechas y decidieron examinar su contenido. Gabriel Martínez de Aragón, gobernador civil a la sazón, advirtió a Puente para que se deshiciera del paquete sospechoso. Sin embargo, no había necesidad de tomar en serio la amistosa advertencia de Martínez de Aragón, porque, operado el registro, no fueron bombas o armas lo que encontró la policía, sino discos de gramófono(11). Esta anécdota marca la diferencia entre uno y otro gobernador, pero, independientemente de la distinta personalidad que tuvieran, era evidente que a medida que avanzaba el tiempo se ahondaba el foso que separaba a republicanos y anarquistas.

En diciembre de 1933, al estallar la insurrección comunista libertaria en Aragón y Rioja, hubo algún revolucionario en Vitoria. La CNT proclamó la huelga general. Los huelguistas pretendieron que los obreros que trabajaban secundaran el movimiento. Esta actitud provocó un grave enfrentamiento en la Metalúrgica Ajuria. Poco después de la hora de entrada al trabajo, un grupo de obreros quiso introducirse en la fábrica Ajuria con objeto de hacer sonar la sirena y de este modo obligar a salir a los que trabajaban. Los huelguistas no consiguieron sus propósitos debido a la presencia de los guardias de Asalto, que persiguieron e hicieron fuego sobre el grupo. Los disparos de los de Asalto hirieron de muerte a Francisco Basterra, trabajador de diecisiete años, afiliado a la CNT. Se practicaron siete detenciones(12). Pero fue en la Rioja Alavesa, particularmente en el pueblo de Labastida, donde más repercusión tuvo la intentona. En Labastida los acontecimientos sucedieron conforme al esquema conocido: incautación de las armas del vecindario, incendio de documentos del archivo municipal, tentativa de cortar la comunicación telefónica, asedio del cuartelillo de la Guardia Civil.

En este intento por implantar el comunismo libertario, Isaac Puente, que no se limitó a su papel de teórico, participó de manera activa junto a Buenaventura Durruti y Cipriano Mera.

Isaac Puente, teórico anarquista

Juan Manuel Molina, “Juanel”, secretario del Comité Peninsular de la FAI, refirió en qué circunstancias Puente se vio a la cabeza del estallido revolucionario consecutivo al triunfo de las derechas en las elecciones de noviembre de 1933. En principio se había designado a Eusebio Carbó para que se incorporase en nombre de la específica al Comité Revolucionario. Ante la negativa de Carbó, cuenta “Juanel”, “nombramos a Isaac Puente....Le escribí en nombre del CP de la FAI y a pesar de las obligaciones de su profesión de médico lo abandonó todo y nada más recibir mi carta se incorporó al Comité de Zaragoza...” (13).

Esta participación plantea el problema de la adhesión de la FAI del médico de Maestu. ¿Cómo llegó a ser miembro efectivo? ¿Fue por medio de José Elizalde, uno de los primeros secretarios de la FAI con el que lo unían lazos de amistad? Por el momento, ante la imposibilidad de responder de forma adecuada, habrá que contentarse con hipótesis (14).

“Generación Consciente” y “Estudios” no fueron la única y exclusiva tribuna de Puente. Casi todas las publicaciones libertarias de lengua española acogieron con mayor o menor frecuencia su firma; sin afán exhaustivo, citaremos: “Inquietudes” y “Cultura Proletaria”, de Nueva York; “Algo”, de Cleveland; “La Protesta” y “Nervio”, de Buenos Aires; “Prismas”, de Beziers; “La Voz Libertaria”, de Bruselas, y las ibéricas “Etica”, “Iniciales”, “Orto”, “El Sembrador”, “Solidaridad Obrera”, “Tierra y Libertad”, “Tiempos Nuevos” y “La Revista Blanca”.

Los temas principalmente abordados - Medicina, Sicología, Biología - reflejan un interés preferente por la historia de la Ciencia, por su actualidad y porvenir. Las reseñas críticas de filosofía y literatura tienen también su lugar en estos artículos. Ciertos entusiasmos son reveladores de gustos literarios y, sobre todo, de los valores morales que conforman el humanismo anarquista; así la admiración por Panait Istrati, autor que exalta la amistad, la generosidad y el amor, o la gran boga de los individualistas franceses Han Ryner, Lorulot y Armand. Buscar la verdad, practicar el bien, contemplar la belleza, viene a ser el tema entre moral y estético de los medios ácratas de los que Puente es representativo.

Otro rasgo característico es la concepción naturista de la vida. El naturismo, relación armónica del hombre con la naturaleza, que proporciona la salud del cuerpo y la paz interior, forma un todo con el anarquismo. El uno redime al ser vivo, el otro al ser social. En fin, la voluntad educadora, regeneradora, preside esta empresa que bien podríamos denominar de revolución cultural.

Los escritores anarquistas tuvieron preocupación constante por elaborar la estructura de un mundo nuevo; los medios de reconstrucción preconizados eran la comuna o municipio libre y el sindicato. Tras la proclamación de la República la literatura anticipacionista en torno al comunismo libertario alcanzó extraordinario florecimiento, pues se creía inminente el triunfo de la revolución.

Antonio Elorza, en su estudio (15) sobre la utopía anarquista, puso de manifiesto la magnitud de la polémica y los diferentes contenidos que se daban al comunismo libertario. Isaac Puente llegará a ser uno de los teóricos de mayor audiencia y su ensayo programático uno de los más difundidos. Pero ni la visión del porvenir expuesta en el celebérrimo folleto ni los proyectos sustentados por los demás publicistas españoles de los años treinta pueden en rigor considerarse originales. Puente no hace sino renovar la doctrina de anteriores pensadores. Parece claro el influjo de Kropotkin, reproduciéndose casi textualmente algunas de sus formulaciones. El éxito de Puente entre la militancia anarquista proviene más que de la originalidad del planteamiento, de la claridad expositiva y de haber sabido proponer, en lugar de abstracciones, un esquema concreto de comunismo libertario susceptible de ser aplicado al caso español.

El debate sobre el comunismo libertario no era pura elucubración de las esferas intelectuales; el impacto de las concepciones teóricas era real. Gérard Brey y Jacques Maurice observaron el ascendiente ejercicio en los campesinos andaluces de Casas Viejas por la lectura de los artículos de Puente de “Tierra y Libertad” (16). Pero, además de las proclamaciones efímeras de comunismo libertario provocadas por la táctica insurreccional de la FAI, existieron, con anterioridad a las colectivizaciones de la guerra civil, realizaciones prácticas de carácter pacífico.

A finales de 1932, por ejemplo, los zapateros de San Sebastián, habiéndose negado los patronos a satisfacer las bases de trabajo presentadas por el sindicato, crearon unos talleres colectivos en los que se fabricaba y reparaba el calzado directamente sin que se necesitase para nada el concurso de los patronos (17). Se dieron otros casos de organización colectiva del trabajo - cooperativas de construcción en Barcelona, comunidad agrícola de Albalate de Cinca, cooperativa yesera “El Nuevo Sol” de Soneja - que merecerían ser estudiados.

Isaac Puente, en sus posiciones, es lo contrario de un purista; en frase suya “la voluntad de realizar es más importante que el programa” y “si hemos de realizar la idea hemos de consentir su desfiguración”. Tal vez sea Puente el exponente máximo del espontaneísmo anarquista, por lo que llegó a ser un excelente aliado del activismo de la FAI.

El 18 de julio de 1936 en Vitoria; el fusilamiento de Isaac Puente

Como todos los sábados, el 18 de julio de 1936 “Alava republicana”, semanario del Frente Popular, se puso a la venta en Vitoria. En primera página se recordaba que antes que Calvo Sotelo fue asesinado Castillo pero, a pesar de la gravedad del momento que justificaba el título de “Guerra Civil” del editorial, al examinar la situación en Vitoria se hacia el cuadro idílico de una capital libre de violencias. El convencimiento de vivir en un oasis de paz en medio de la tormenta, sicológicamente no predispuso a que los partidariosdel Frente Popular en Alava plantarán cara con espíritu bélico a los militares que no habían de tardar en sublevarse. En este mismo número de “Alava Republicana”, un llamamiento de última hora informaba del alzamiento militar iniciado la víspera en las guarniciones de Marruecos y al mismo tiempo se aseguraba, con optimismo exagerado, que el Gobierno tenía en sus manos el control de la situación.

La actitud frente a la sublevación va a diferir de un lugar a otro en función del estado de cosas local y del carácter más o menos resuelto de los militantes de las organizaciones políticas y sindicales. En Vitoria, para contrarrestar el exceso de confianza gubernamental y combatir eficazmente a los militares rebeldes, hubiera hecho falta que el pueblo estuviera en pie y en armas, pero falto tiempo y decisión.

En la madrugada del domingo 19, el teniente coronel Camilo Alonso Vega, enlace de Mola y responsable de la conspiración en Alava, obtenido el apoyo de los generales García Benitez y Gil Yuste, saca la tropa a la calle. Los raros oficiales que no se sumaron al movimiento fueron rápidamente neutralizados. El elemento civil tampoco ofreció seria oposición; en parte quizá porque a diferencia de lo ocurrido en otras plazas, la rapidez de ejecución de los militares impidió cuajara la replica. Hubo sin embargo un intento de organizar la resistencia. Daniel Orille, en representación de la CNT, solicitó del alcalde las armas de los guardias municipales y de Asalto. Representantes de los republicanos, socialistas y cenetistas debían discutir de este extremo en el Gobierno Civil a las siete de la tarde del sábado 18. La reunión no llegó a celebrarse por incomparecencia del gobernador, Navarro Vives. Seguramente ya era demasiado tarde.

El 18 de julio Daniel Orille conversó con Isaac Puente. Orille recuerda bien aquel último encuentro:

“....Hacia las cinco de la tarde nos vimos en la cuesta de San Francisco; tanto él como yo estábamos desconcertados. Me invitó a que fuéramos en su coche a Bilbao. Me negué porque a las siete de la tarde tenía una reunión con una delegación de los socialistas y republicanos. Le aconseje que marchará él. Su respuesta fue: ’Si no vienes tú, yo me quedo`. Y tras una pequeña discusión, procurando convencernos el uno al otro, nos separamos para no vernos nunca más” (18).

Después de esta entrevista y de la frustrada reunión del Gobierno Civil, Daniel Orille se escondió; solamente pasados siete meses consiguió cruzar las líneas y llegar a Bilbao con otras diez personas el 1º de marzo de 1937. Isaac Puente volvió a Maestu a reunirse con los suyos, su mujer, sus dos hijas y su padre, el antiguo oficial carlista. El 28 de julio, a las tres de la madrugada, la casa de los Puente era rodeada por varios números de la Guardia Civil y el sargento del puesto de Maestu procedía a la detención de Isaac Puente. Llegados a este punto cabe preguntarse: ¿Por qué no huyó? ¿Era consciente del peligro que corría?.

Resulta difícil responder de forma satisfactoria a estos interrogantes. A fin de no incurrir en errores de perspectiva, conviene hagamos observar el papel limitado de los medios informativos con relación a la importancia actual de los mismos, el relativo aislamiento en que se encontraba un pueblo como Maestu. Por otra parte, el clima social de Vitoria no podía equiparase al de Barcelona o Madrid, ni tan siquiera al de las más próximas San Sebastián y Bilbao. Refiriéndose a lo ocurrido, parece que Puente dijo: “Esto es una militarada” (19). ¿Qué entendía por militarada? ¿Pensaba en un pronunciamiento semejante al de Sanjurjo en agosto de 1932? ¿En los primeros días cuántos, en definitiva, tuvieron consciencia de que acababa de desencadenarse una guerra civil?.

Aunque menos cargado de violencias que en la vecina Navarra (los primeros fusilamientos en Vitoria se produjeron el 25 de julio) el ambiente era lo bastante amenazador como para que Puente experimentara algún género de inquietud. Un día en que se hallaba con su mujer en el pueblo de Atauri, un individuo de la CEDA, que iba armado, profirió procante: “¡A esa pareja me la voy a cargar yo!”. En un principio, Puente se escondió en el monte; para la vuelta a casa de acuerdo con su mujer, había convenido en cierta señal efectuada por medio de la luz. Un muchacho de Los Arcos (Navarra), herido por bala en una pierna, había aparecido en Maestu. Luisa García de Andoin, luego de hacerle la primera cura, llamó a su marido, que acudió a examinarle. Ingresado el herido en el hospital de Vitoria, Puente decidió permanecer de nuevo en casa. El 28 de julio la Guardia Civil se encargará, como en una ocasión precedente, de su detención y trasladó a la cárcel de Vitoria.

Manuel Chiapuso, secretario de la CNT en San Sebastián, intervino en un intento de canje entre el industrial Ajuria, detenido en la capital donostiarra, y Puente (20). El proyecto no prosperó. El domingo 24 de agosto Millán Astray llegó a Vitoria con misión de inflamar al pueblo que, según le habían dicho, era “frío y apático”. Tras la visita del general legionario, la represión se acrecentó, suspendiéndose las visitas a la cárcel y generalizándose el régimen de sacas. Al quedar los presos incomunicados con el exterior, el farmacéutico Antonio Buena recuerda que Puente comentó: “Ahora sí que nos van a matar a todos”. Fue el médico de Maestu uno de los primeros en correr tan trágica suerte. En la noche del 1º de setiembre de 1936 se efectuó una saca en la prisión. La orden de salida, como otras muchas, llevaba la firma de Alfonso Sanz, militar y delegado gubernativo. Alguien dijo haber visto salir a Isaac Puente con una gabardina encima del pijama. Fuera de la cárcel le esperaba un camión y la muerte. Probablemente fue asesinado en tierras de Pancorbo, en la provincia de Burgos; con él fusilaron al maestro de Subijana (21).

Todavía, hoy, Isaac Puente Amestoy figura en el Registro Civil como desaparecido; de donde no ha desaparecido su recuerdo, es de la memoria de las gentes que le tuvieron como médico, compañero y amigo.

Notas:

(1) Aunque Puente era oriundo de Vizcaya y posiblemente fue fusilado en Pancorbo, hay autores que le consideran nativo de Vitoria o de algún lugar de Alava (ver por ejemplo la nota biográfica de Juan Ferrer, en la reedición de agosto 1969 de “El comunismo libertario”) y otros sitúan su muerte por el Ejército en Logroño (Hugh Thomas ha escrito que Puente “fue muerto por el Ejército en Logroño” p. 299 “Estudios sobre la República y la guerra civil” Ed. Ariel). En libros de publicación reciente se aportan nuevos elementos de información: citaremos “La revuelta permanente”, de Baltasar Porcel (Ed. Planeta), en el que Juan Ferrer cuenta detalles inéditos de la polémica Peiró - Puente.

(2) Testimonio de Daniel Orille: carta del 25 de mayo 1979 y entrevista del 8 de setiembre 1979. La distancia de Vitoria a Maestu es unos veinte kilómetros. (3) Marín Civera será lugarteniente de Pestaña en el Partido Sindicalista. Los folletos de Puente son los titulados “Los microbios y la infección” (1931) e “Higiene individual o privada” 1930.

(4) Conocemos la acusación gracias a la defensa de Pedro Fernández de Arroyabe, efectuada en consejo de guerra por el capitán Miguel Anitua. Según L. U., antiguo simpatizante comunista, Jesús Hernández vino en alguna ocasión de Bilbao a Vitoria para organizar la agitación. Por otra parte, en la “Historia del Partido Comunista de España” (Ed. Sociales, París, 1960) se hace una alusión imprecisa a este conflicto que se sitúa en la ola de huelgas de octubre de 1930: “En Sevilla, Málaga y Huelva,Valencia, Murcia, Vitoria, Logroño, Barcelona y Badalona, se producían movimientos de marcado matiz revolucionario (op. cit. p. 36). El PCE en las elecciones de noviembre de 1933 obtuvo en Alava 136 votos (97 en Vitoria y 39 en la provincia).

(5) Según “El Heraldo Alavés” del 15 de diciembre de 1930.

(6) Declaraciones al periódico vitoriano “La Libertad” del 18 de abril de 1932.

(7) “La Libertad” 18 de abril de 1932 y “El Sol” 16 de abril de 1932.

(8) “La Libertad” 16 de abril de 1932.

(9) Versión de la que se hace eco “El Sol” del 19 de abril de 1932.

(10) Aunque carecemos de pruebas documentales, don Odón Apraiz nos ha asegurado que Puente escribió en “Alava Republicana” con el seudónimo “Zubi Carrascal” (traducción del castellano al vasco y la inversa de los verdaderos apellidos). “Alava Republicana” (1930 - 1936) no figura en los catálogos de los organismos públicos del País Vasco: tal vez por esta razón Saiz Valdivieso en su libro “Triunfo y Tragedia del periodismo vasco (1900 - 1939). Prensa y política“ no menciona la existencia del único semanario de izquierdas de Vitoria.

(11) Este incidente nos lo ha relatado don Odón Apraiz (conversación del 22 de diciembre 1978). Gabriel Martínez de Aragón fue el primer gobernador republicano de la provincia de Alava.

(12) “La Libertad”, 11 de diciembre de 1933.

(13) Citado por Gómez Casas en “Historia de la FAI”. Ed. ZERO, p. 166.

(14) José Elizalde, discípulo de Han Ryner, traductor de Istrati, defensor del frente al Esperanto, editor de la revista “Etica”, era amigo de Puente. Quizá la consulta de los “ papeles” de la FAI (inaccesibles por ahora) del Centro de Historia Social de Amsterdam elucide el problema del faísmo de Puente.

(15) “La utopía anarquista bajo la Segunda República (precedido de otros trabajos)” Ed. Ayuso. 1973.

(16) “Casas Viejas: reformismo y anarquismo en Andalucía (1870 - 1933)” en “El movimiento libertario español”, suplemento a Cuadernos de Ruedo Ibérico de 1974.

(17) Ver este y otros ejemplos en el folleto de Fontaura “¿Cómo es posible vivir actualmente en anarquía?” Ed. Faro. 1934. P. 20, 21, 22, 23.

(18) Testimonio de Daniel Orille (ver nota 2).

(19) Conversación mantenida con Federico Puente en las navidades de 1978.

(20) Ver p. 194 del libro de Chiapuso “Los anarquistas y la guerra en Euskadi: la comuna de San Sebastián”. Ed. Txertoa. Isaac Puente no comentó con su mujer el proyecto de canje, pero hizo alusión a la visita de Juana, médico de la empresa Ajuria. Es posible que la presencia de Juana en la cárcel tuviera relación con el canje. Este y otros detalles nos han sido referidos por la viuda de Puente (conversación mantenida el 18 de agosto de 1979 en Madrid).

(21) Federico Puente escribió al cura de Pancorbo a fin de identificar el cadáver de su hermano: el cura de Pancorbo respondió impotente “¡Han fusilado a tantos!”.



Trabajo publicado en la revista “Muga”, Nº 5, abril 1980, realizado por Mikel Peciña.

miércoles, mayo 8

Destruyamos las máquinas


«Día tras día, las máquinas nos ganan terreno; día tras día crece nuestra servidumbre hacia ellas; cada día vemos más hombres encadenados a ellas cual esclavos; cada día vemos más hombres dedicar las energías de su vida entera al progreso de la vida de las máquinas. Llegará el día en que las máquinas tomarán el mando efectivo sobre el mundo y sus habitantes. Mi opinión es que debemos proclamarles de inmediato la guerra a muerte. Toda máquina de cualquier tipo debe ser destruida por aquellos que deseen el bienestar de su especie. No debe hacerse excepción alguna, ni mostrar piedad alguna».

¿Hasta dónde nos llevará el desarrollo técnico? ¿No existe el riesgo de que el ser humano quede obsoleto? Ante el poder de las máquinas, Samuel Butler dio la voz de alarma: o los humanos se dejan esclavizar por el progreso que ellos mismos han alentado y aceptan su condición de engranajes de una maquinaria, o recuperan el control de sus creaciones, se oponen a su desarrollo y destruyen a sus amos de acero.

Samuel Butler (4 de diciembre de 1835-18 de junio de 1902) fue un escritor, compositor y filólogo inglés, principalmente conocido por su sátira distópica Erewhon, donde expuso sus ideas sobre la tecnología y la necesidad de reflexionar sobre sus consecuencias.

Samuel Butler
Prólogo de Nicols Fox
Traducción de Salvador Cobo y Sebastián Miras
Colección El Martillo de Enoch, 8
99 páginas
Lee un extracto del libro
https://edicioneselsalmon.com/2019/03/29/destruyamos-las-maquinas-samuel-butler/

domingo, mayo 5

Cada vez con más frecuencia, el ser humano desatiende la realidad y está pendiente de dispositivos tecnológicos,. Nuevas tecnologías que posibilitarían acceder a conocimiento e información veraces se convierten en todo lo contrario, elementos de una clara enajenación apoyados en un sociedad frívola y consumista.
Tal vez esa pintada ácrata, "Cuanto más listo es tu móvil, más tonto eres tú", no esté nada desacertada.

Más información: Paul Goodman y los males de la civilización tecnológica 

 Capi Vidal 

jueves, mayo 2

Temor


Querría escribir sobre el maltrato a la mujer pero no me siento capaz, al fin y al cabo soy un hombre, un hombre sin nombre que también teme a otros hombres.
Temo a los hombres cuyo sentido en la vida es comer, follar y que gane su equipo.
Temo a los jóvenes que espían los mensajes de sus parejas, que discuten en un coche golpeando el volante.
Temo a algunos hombres que salen de los bancos, de las iglesias y de los gimnasios.
Temo a los hombres que discriminan por razón del sexo, raza o cuenta bancaria.
Temo a los hombres que no leen, o que sólo leen el Marca o el Expansión.
Temo a los hombres educados para competir, para dominar y que se blindan para no mezclarse con el color y el olor de otros hombres.
Temo a los hombres que levantan la mano, que levantan el brazo, que dicen levantar España.
Temo a los hombres que no saben hablar sin insultar, que no saben acariciar sin penetrar, que no se cuestionan a sí mismos.
Temo a los hombres violentos de palabra, obra y comisión.
Temo a los evidentes, a los muy consecuentes y a los fríos gestores.
Temo a los hombres que gritan para imponer su razón y que guardan silencio cuando hay que gritar.
Temo a los hombres que ríen mientras fuman puros a las cinco de la tarde en un palco, o a las diez de la mañana en un consejo de administración.
Temo a los hombres que dicen querer ponerte mirando a Cuenca, a La Meca o cara al sol.

Temo a los que utilizan la palabra moro, negro, rojo o maricón.
Temo que mis palabras no las entiendan los hombres a las que van dirigidas. Temo al próximo titular donde se asesina a una mujer
y no poderla salvar.


Juan Leyva

lunes, abril 29

La loca carrera de la domesticación

“El burgués representa el perfecto animal humano domesticado”

Aldous Huxley


Vivimos en tiempos grises. El debilitamiento de las formas comunitarias de relación y el auge del individualismo nos abocan a la soledad en masa. La adhesión a las modas comerciales y las banderas nacionales son formas desesperadas de recoser nuestras identidades desgarradas. A menudo nos cuesta encontrarle sentido a una existencia fragmentada entre trabajos precarios, consumismo tedioso e intentos de evasión en garitos o viajes, que nos dejan sabor amargo al volver a la realidad. El modelo social en que vivimos solo ofrece sucedáneos mercantiles a nuestros deseos más profundos. Solemos aceptar esta situación miserable como la única posible, porque hemos sido domesticados, desde pequeños, para ello.

Las instituciones estatales y empresariales tienen como objetivo principal perpetuarse a sí mismas; para eso deben ser las únicas mediadoras en las relaciones entre las personas. Por esa razón, toda relación comunitaria que ponga obstáculos a sus planes supone una amenaza que debe ser eliminada, sea fagocitándola, negándola o criminalizándola. Las formas culturales que no encajan en la lógica mercantil o estatalista son acusadas de ser infantiles, inmaduras, arcaicas o de tener mal gusto, como pasa, por ejemplo, con la cultura de los migrantes, la del colectivo gitano o la tradición obrera.

El modelo social capitalista se basa en la explotación de una parte de la población para beneficio de otra la desigualdad y la opresión son la base de las relaciones sociales en el Capitalismo. Esta dinámica daña nuestras vidas, provoca ansiedad, depresión y fragmentación de la personalidad. El remedio mágico que ofrecen las instituciones para superar la frustración y las insatisfacciones es aspirar a ser clase media. Nos venden continuamente la idea de una especie de paraíso terrenal al que podemos acceder si nos adaptamos a la cultura de la clase media. Pero tratar de adaptarse a ella implica un proceso de aculturación y reprogramación que suele intensificar los efectos tóxicos causados por el propio modelo social.

Aspirar a ser clase media implica aceptar el proceso domesticador como algo beneficioso. Entendemos la domesticación como el proceso que nos moldea, de la cuna a la tumba, con el objetivo de convertirnos en piezas funcionales para el modelo social actual. La familia, la escuela, el puesto de trabajo, las redes y medios de comunicación, el sistema jurídico-penal, la institución sanitaria... son algunas de las principales entidades que nos domestican. Las técnicas varían pero el objetivo es el mismo y consiste en fomentar valores, hábitos y opiniones que refuercen el modelo actual de relaciones y reprimir los que lo cuestionen. Si la libertad es la vida, la existencia domesticada es solo supervivencia, una forma de muerte en vida. Lo que realmente hay detrás del ideal de la clase media es una huida enfermiza de la realidad, una huida que nos lleva a vivir de forma todavía más miserable.

El ideal de la clase media es una ilusión producida por las élites para unificar a la población en torno al Estado y al Capitalismo. Es, también, un espejismo artificial que trata de ocultar las fracturas y conflictos sociales bajo la suave apariencia de gradaciones en la escala social. Es, en definitiva, una versión falsa y corrupta de la sociedad sin clases. El ideal de la clase media no se corresponde con las condiciones socio-económicas de la mayoría de la población (en relación a ingresos, propiedades, control relativo sobre el trabajo o redes de contactos) sino que es propio de sectores como el de las profesiones liberales, los funcionarios medios, los empresarios o los directivos. Está formado por un conjunto de ideas, valores, gustos y hábitos propios de estos sectores que se presentan como la llave para que cualquiera pueda ascender socialmente. En realidad el ascensor solo funcionó algún tiempo y para muy pocos; arriba no queda sitio. Asumir la cultura de clase media suele implicar dinámicas de autonegación y falta de autoestima para quienes no se ajustan a sus exigencias, sea por las condiciones económicas, el entorno social, los gustos, las formas de expresión, el aspecto físico, etc.

El ideal se empezó a difundir a principios del siglo XX, en momentos de crisis y conflictividad social intensos. Para retomar el control de la situación, entre otras medidas, se fomentó el crecimiento de las organizaciones estatales y empresariales, y se impulsó el comercio. Al principio, el ideal de la clase media sirvió para colonizar las almas del emergente sector de los empleados precarios (secretarias, administrativos, dependientes de comercios, etc.). El ideal debía hacer que se identificasen con sus jefes (gerentes, directivos, etc.) y no con el resto de trabajadores, a los que se acusaba de ser torpes, vagos, irresponsables y de tener mal gusto. Tras la II Guerra Mundial comenzó el despliegue de las políticas sociales estatales (el llamado Estado del bienestar) y la promoción del consumismo de masas. En este contexto, el sindicalismo y la izquierda estatalista contribuyeron a arrastrar a muchos sectores de la clase trabajadora hacia el ideal de la clase media y, con ella, a la aceptación resignada del modelo social capitalista.

La carrera de la domesticación exige un esfuerzo continuo para adaptarse al ideal de la clase media, y requiere el sacrificio de todo lo que desentone con él. Este proceso disuelve las formas comunitarias, y nos convierte en una masa de corredores aislados y aturdidos. El ideal de la clase media funciona como un chubasquero mental que debe insensibilizarnos respecto a lo que pasa a nuestro alrededor y al medio en que vivimos. Solo debemos preocuparnos por lo que nos suceda a nosotros y nuestro núcleo mas cercano (familia y amigos) y a veces ni eso. Ponerse este chubasquero aporta cierta impermeabilidad, una forma de inmunidad que es lo opuesto a la comunidad. Establecer relaciones comunitarias supone asumir compromisos y lealtades que rebasan nuestro ámbito personal y nos vinculan con lo social. Al debilitar las formas comunitarias de relación, la carrera degrada el compromiso y el apoyo mutuo convirtiéndolos en preferencias circunstanciales y opciones para el tiempo libre.

La carrera de la domesticación nos empuja a aceptar la desigualdad social como un mal necesario, con la meritocracia como coartada. Si ayer se justificaban las desigualdades por cuestiones de sangre, hoy la moda es hacerlo con frases del tipo; se lo merecen porque se lo han currado mucho. Esto nos aboca a estar engrosando nuestro currículum durante toda la vida para poder vendernos bien en una sociedad basada en la competición. Al fomentar la competitividad hasta el extremo, se promueve indirectamente el culto al cuerpo, la hinchazón del ego y los aspectos narcisistas de la personalidad. Se fomenta, en definitiva, una personalidad frágil, superficial y que se mantiene siempre alerta, desconfiada hacia potenciales competidores.

La carrera contrarreloj, para ascender socialmente, se acaba convirtiendo en el sentido único de la vida. El territorio es percibido como espacio de competición y mercadeo. Las viviendas se convierten en módulos de aislamiento para recobrar fuerzas. En el exterior, la imagen del espacio público cívico y cordial deberá encubrir la conflictividad social y la miseria. El trabajo y el consumo se vuelven los medios principales para lograr acceder al ideal, al tiempo que nos aportan formas sucedáneas de identidad individual y colectiva. Todo ello a costa de la destrucción de un entorno natural que está al borde del colapso.

La carrera nos empuja a desechar la imaginación y los deseos profundos y, a cambio, nos anima a potenciar la razón instrumental como la única forma de pensar. Esta forma de razonamiento está guiada por la lógica de lo que le convenga a uno en cada momento sin tener en cuenta los efectos que nuestras decisiones tienen sobre nuestro entorno. La razón instrumental, entendida como guía principal de la propia vida, debilita las formas de relación menos mercantilizadas, las que menos contaminadas están por las jerarquización social, y por eso nos aísla. El pensamiento positivo, que es parte también de la filosofía de la carrera, es una fe que culpabiliza a las personas de su propia situación y sabotea la capacidad crítica. El pensamiento positivo es el complemento perfecto de la razón instrumental porque nos aísla de nosotros mismos, disuadiéndonos de buscar el origen de nuestros propios malestares y adoptando en cambio esa sonrisa boba tan propia de la cultura de la clase media. El control, el orden y la asepsia obsesivos son, también, parte de la filosofía de la competición y tratan de mitigar la ansiedad de los corredores. El ideal de clase media lleva a percibir el entorno como una amenaza permanente, es un ideal miedoso que necesita sentir que está todo controlado y en orden. El ideal promete al aspirante inmunidad frente a las condiciones de vida de la mayoría explotada, de ahí la importancia de la asepsia.

En los últimos años, los cambios en el modelo de producción y el auge de la meritocracia han transformado el ideal de la clase media. Hoy junto al ideal clásico, se ofrece una versión alternativa perfectamente integrada y complementaria a la clásica. Es la nueva cara del Capitalismo ilustrado, cívico y ecologista; el ideal de clase media vestido con los ropajes de la contracultura de los años 60. Esta versión del ideal ofrece la posibilidad de ambicionar privilegios y logros profesionales, pero sin las restricciones del modelo clásico respecto a los gustos, valores, cultura o aficiones. La nueva versión percibe la vida entera como una carrera con su preparación técnica, sus pruebas y su éxito final en la autorrealización. El modelo alternativo es autocomplaciente y cordialmente superficial, porque trata de evitar el conflicto a toda costa. Para compensar esta superficialidad el aspirante alternativo busca desesperadamente lo auténtico, lo natural, lo cultural o espiritualmente enriquecedor, aunque sea en versión franquicia y a un precio impagable. Los aspirantes a este ideal deben volcarse en su trabajo con pasión, pero cultivando alguna actividad para el tiempo libre que los distinga de la multitud, algún deporte, afición cultural, actividad creativa o política que les permita verse como espíritus libres. Este modelo es ciudadanista, cívico y domesticado, se muestra tibio ante los conflictos sociales pero se indigna con las injusticias llamativas. Ante un mundo que se percibe como demasiado problemático y antipático, el nuevo ideal se repliega hacia un hedonismo domesticado, un consumismo anti-consumista y una rebeldía de escaparate.

Hemos sido domesticados desde niños y la cultura de clase media se filtra a todos los ámbitos, porque es la cultura dominante. Los efectos de esta imposición nos enferman individual y colectivamente. Vivir con un sueldo habitual, el mas común en torno a los mil euros, y estar expuestos a la cultura de las élites nos deja desamparados en una tierra de nadie. Para quienes además, asumen esa cultura como propia, las contradicciones entre lo que viven y sus aspiraciones suele conducirles a la frustración y la depresión.

La cultura de clase media es narcisista, fomenta la superficialidad y acaba provocando un vacío interior y el aislamiento respecto del entorno. Este ideal es como un espejismo al que uno no acaba de llegar por mucho que corra. En el proceso, el aspirante suele volcarse en los estudios, el trabajo, el consumo, el aspecto físico o la psico-cosmética como recursos desesperados para calmar la ansiedad.

La carrera exige que los aspirantes estén alerta permanentemente, que sean más competitivos y voraces. Todos contra todos y sálvese quien pueda podrían ser buenos lemas para este proceso. El aspirante teme a los competidores, al contexto económico, a la pérdida de sus capacidades y tiene sobretodo miedo de fracasar, de convertirse en un perdedor, de quedarse rezagado en la carrera. Esta lógica enfermiza lleva a una forma de vida atenuada y miserable. El meollo del asunto es que la cultura de clase media es nihilista y menosprecia la vida. La domesticación nos convierte en seres parecidos a los muertos vivientes de las películas, depredadores siempre hambrientos, con el corazón y el cerebro descompuestos.

Existen otras vías, otras formas de hacer y otras culturas más saludables y acordes con la vida. Estas otras opciones no son fáciles, y no garantizan que nos libremos de la domesticación así como así, pero desde el primer momento se alejan del gris plomizo de la sumisión. Son aperturas hacia horizontes más amplios, hay mejores aspiraciones que la de convertirse en clase media.

Creemos que el proceso de domesticación intoxica nuestras vidas, y que el ideal de clase media las vuelve más miserables. Sospechamos que las cosas podrían ser de otra manera, mejores, y que luchar por transformar la realidad ya aporta un sentido nuevo y profundo al día a día.

Si queremos dignificar nuestras vidas la mejor manera es tejer relaciones de cooperación y compartencia, en las que tengamos y asumamos la capacidad autónoma de decidir, cada vez más, sobre nuestros propios asuntos. Entendemos lo comunitario como un compromiso común, un conjunto de obligaciones, dones y lealtades. Es una forma de relacionarnos en la que el apoyo mutuo, el hoy por ti y mañana por mí, supera los límites de la familia y los amigos para incluir a otros explotados y oprimidos. Son relaciones que se re-crean a cada momento en conflicto con lo estatal, con lo privado y sobretodo con la indiferencia. La autonomía en este contexto es la capacidad para poner en común, debatir y actuar desbordando continuamente la lógica, el lenguaje y las prácticas propias del Estado y del Mercado. La autonomía es un proceso de maduración colectiva, de búsqueda continua y de lucha para no dejarse atrapar por las redes de la dominación.

El Capitalismo es un modelo que desprecia la vida, la domesticación degrada nuestra existencia y el ideal de clase media solo ofrece sucedáneos tóxicos que provocan patologías sociales. Luchar por llevar vidas más dignas es la mejor manera de salir de esta dinámica enfermiza. Pero, para eso, deberemos primero abandonar el ideal de clase media, dejar de ser aspirantes y salirnos de la loca carrera de la domesticación.


Biblioteca Social Contrabando 
Valencia, marzo de 2019

viernes, abril 26

La industria armamentística y el gran negocio de la guerra



No hay Estado que durante su trayectoria no haya manchado su historia con la brutalidad de la guerra. Los conflictos bélicos, llevados a cabo entre potencias por intereses económicos, no han traído nunca nada más que miseria y muerte entre pueblos, mientras que los grandes poderosos jamás mueren ni morirán en el campo de batalla. Siempre ha funcionado de esa manera, mandar a las peones a defender una patria y unos intereses que nunca beneficiarán a nadie más que a los ricos. Aquí dejamos estas clásicas y sabias palabras para centrarnos en el tema actual:

Hoy seguimos viendo la barbarie, de una manera mucho más compleja que nunca, con más tecnología militar y armamentística. Otra vez más, la ciencia en vez de facilitar la vida a la población, se está utilizando para defender intereses de los estados y sus clases altas. De esta manera, la guerra, ayudada de los grandes avances tecnológicos se ha convertido en uno de los mayores negocios de los dirigentes. Así, el día de hoy en un mundo semi-globalizado y de grandes ejércitos nos encontramos con los mayores éxodos y genocidios de la historia.

Nos escandalizamos al ver por la televisión las mareas de refugiados, las imágenes del campo de batalla, etc. pero olvidamos que todo eso empieza aquí, en nuestros gobiernos y sus empresas. No sólo son los soldados los que toman parte en el conflicto armado y obligan a la población a abandonar sus casas por el fuego de los morteros, la guerra empieza en las fábricas de nuestras ciudades y pueblos, porque está claro que sin la venta de armamento no se podrían llevar a cabo las guerras.

Donde algunos vemos tristeza y muerte otros ven negocio, y desgraciadamente mientras haya mercado ahí fuera esto no parará. El armamento se lleva de aquí a los países compradores.

España es el cuarto país/empresa que más armas exporta a todo el mundo, un pequeño espacio del globo donde se suministra una gran cantidad de buques de guerra, drones, granadas de mortero, cañones etc. a cualquiera que enseñe sus billetes. Mientras que la televisión nos entretiene con series de narcos, asesinatos y traficantes para intentar brutalizarnos, no nos damos cuenta de que en los despachos de las grandes empresas españolas y en la clase política tenemos el mejor material para una serie que os aseguramos que sería muy difícil de ver.

Muchísimas empresas de nuestro país tienen contacto directo con la producción de armamento bélico y otras se dedican exclusivamente a ello. Así funciona, se crean los conflictos y luego se les vende el armamento. Estas corporaciones se componen como siempre, de empresarios sin escrúpulos dispuestos a beneficiarse de la muerte y por otro lado, de trabajadores dispuestos a producir riqueza para los jefes o accionistas y muerte para otros habitantes de “países desafortunados”. Nada extraño en el comportamiento de los trabajadores ya que desde niños han conocido la cultura del trabajo y han aprendido a llenar su nevera sin mirar al de al lado y los problemas que pueda generarle. Sin ningún tipo de remordimiento seguirán comprando “action mans” a sus hijos y llevando la desgracia a hijos de otros.

Detrás de todo esto están como siempre bancos como el BBVA, Santander, BBK, empresas como Nantia, Sener, Espal e incluso educación, que por ejemplo en las escuelas de ingeniería también se aprende a diseñar armas y a la hora de mandar de prácticas a los estudiantes de formación profesional no les importa a que se dedica dicha empresa donde los mandan. Nos gobiernan verdaderos psicópatas, mientras que nos hablan de paz y democracia desde sus poltronas, son los mayores criminales.

Por ejemplo, en el caso del País Vasco, los dirigentes de su gobierno autonómico, el PNV (Partido Nacionalista Vasco) invierte de manera indirecta y disimulada grandes sumas de dinero en el negocio militar, después, a nivel personal, convirtiéndose en gerentes y accionistas de dichas empresas. Este oscuro negocio fue una de las razones por la que los grandes barcos cargados de armamento, abandonaban todas las semanas el puerto de Bilbao con dirección a Arabia Saudí. Tras muchas protestas y acciones consiguieron paralizar la salida de armamento de las costas vascas, pero poco después empezaron a hacer lo mismo en el puerto de Santander, la lucha en el puerto cántabro continua. También se han llevado a cabo acciones en contra de factorías.

De la misma manera que a nosotros los medios de comunicación nos bombardean con el constante mensaje de que esas lejanas personas que viven en guerra son seres sin sentimientos, terroristas y carecen de corazón, a ellos, nuestros aviones les bombardean con munición real creada por nuestros vecinos llenos de sentimientos y corazón. Pero no nos equivoquemos, en este mundo todos sentimos, nos ilusionamos, lloramos, nos enamoramos, luchamos... Todos somos iguales y nadie debe morir por los intereses del capital.

¡No lo podemos permitir! ¡No dejemos que se produzcan armas! Todos sabemos que sólo el pueblo trabajador es capaz de llevar a cabo la producción y solo ellos lo pueden parar, porque los jefes no producen nada y en este caso aparte de quedarse con los beneficios dejan miles de cadáveres a sus espaldas. Parece imposible, pero como todo, está en nuestras manos.

Queremos dejar claro que no entendemos ser simplemente pro-refugiados, somos antiguerras es decir anticapitalistas. Hay que buscar el origen de los problemas para atacarlo y lograr la solución. El problema es el capitalismo como siempre, este avanzado capitalismo a nivel salvaje, devastador de todo medio, acompañado del nacionalismo, un invento creado muchos años atrás para acabar con la solidaridad entre pueblos e incitar a la población al odio e ir a la guerra por intereses de los que se enriquecen.

Así seguirá funcionando el sistema mientras que no trabajemos para ayudar a nuestros compañeros y hoy como siempre es necesaria la solidaridad y la concienciación. ¡Organicémonos y dejemos de ser cómplices de las guerras y sus asesinatos! Hoy mueren en otro sitio, mañana podemos ser nosotros. Nos están matando con una sonrisa. ¡Luchemos!


FAI Euskal Herria  
Publicado en el periódico anarquista Tierra y Libertad, Enero de 2019

martes, abril 23

La abstención activa como un ejercicio de responsabilidad

Una vez más el circo electoral retorna a la palestra pública, al mismo tiempo que los políticos no tardan en ponerse de rebajas con toda clase de promesas. Pese a que el discurso que estos políticos tienen es formalmente diferente en función de su partido político de pertenencia, lo cierto es que en todos ellos existe un discurso subyacente común. Este discurso no es otro que la fe en el Estado, pues este es, en definitiva la solución para todos los problemas. Nada puede hacerse sin él, lo que naturalmente exige que la sociedad acuda a las urnas a votar.

Uno de los argumentos que utilizan los detractores de la abstención es que si uno no vota es un irresponsable. Sin embargo, a este argumento bien puede dársele la vuelta en la medida en que la irresponsabilidad consiste en delegar en otros la resolución de los propios problemas. Se trata de una dejación de dicha responsabilidad en los políticos e instituciones, de manera que con el voto se pretende que sea el directorio político y, en definitiva, el Estado, el que gestione los problemas sociales. En el fondo de esta actitud encontramos una mentalidad de esclavos que es la engendrada por el parlamentarismo y sus elecciones, que consiste en que el individuo lo espere todo del poder.

El paternalismo, sea del tipo que sea, aboca a las personas a irresponsabilizarse de ellas mismas y a dejar su vida y futuro en manos de terceros. El paternalismo es de un modo u otro una actitud en la que una autoridad se presenta como un gran benefactor que se lo hace todo al individuo, que le lleva de la mano a todas partes, y que no duda en presentarse como el garante del bien común.[1] El Estado es en la actualidad, sobre todo en su forma de Estado de bienestar, el mayor exponente de paternalismo, y por tanto de despotismo, al ser el pater familias que se presenta como nuestro cuidador. De forma que todo cuanto hace es por nuestro bien, pues al fin y al cabo esa es la justificación última de toda forma de poder, cuyo argumento no puede ser más claro y cínico al mismo tiempo: el poder es ejercido en beneficio de aquellos a quienes gobierna. El discurso de toda la clase política incide sobre este mismo aspecto, hacer que el poder se ejerza en beneficio de los gobernados.

De todo lo anterior se deriva, a su vez, una idea completamente equívoca acerca de lo que es un gobierno. En este sentido ha sido implantada en las masas la absurda noción de que un gobierno está para servir a los gobernados, y que como tal debe gobernar para el pueblo. Algo que al parecer sólo puede lograrse mediante la elección de los candidatos más idóneos para tal tarea, aunque a la vista de la larga experiencia histórica esos candidatos nunca se han encontrado. Quizá esto se deba a que no existen los santos, pero sobre todo a que un gobierno no es un esclavo tal y como parece sugerir esta idea según la que los gobernantes deben obrar al gusto de la población. Más bien un gobierno existe para ejercer la autoridad en provecho de quienes la detentan, pues de lo contrario, como decimos, no sería un gobierno sino un esclavo. Por esta razón no es concebible un gobierno que obre en beneficio de los gobernados sino en su propio interés. Esto se debe a que toda forma de poder va de arriba abajo, y no al revés como plantea la propaganda constitucionalista y liberal.

Asimismo, las elecciones son un instrumento de legitimación a través del que el sistema de dominación crea el correspondiente consentimiento social. En este sentido las elecciones vienen a ser una especie de indicador con el que medir el grado de apoyo popular con el que cuenta el sistema y su élite dirigente. Por esta razón el acto de votar no sólo constituye una forma de consentimiento para con el sistema, sino sobre todo un acto de conformidad. El voto refleja el conformismo de quien acepta las reglas de juego que organizan el funcionamiento de la sociedad, y consecuentemente las instituciones que se encargan de aplicar dichas reglas. Nos referimos a instituciones como, por ejemplo, el ejército, las cárceles, la policía, los servicios secretos, los tribunales, el fisco, etc. Por tanto, votar es sinónimo de estar conforme con todas esas instituciones que configuran el sistema de dominación actual. Pues no olvidemos que los políticos se postulan para participar en la gestión de las instituciones del sistema a las que legitiman en su calidad de cargos electos, pero a las que en la práctica representan en la medida en que su actividad se desarrolla según las reglas que las organizan.

Se tiene la errónea idea de que los políticos son elegidos para hacer las leyes que rigen en la sociedad, y de esta forma adaptarlas a los intereses de esta última. Pero lo que realmente sucede es muy diferente. Las instituciones que conforman el Estado son extremadamente grandes, tanto por la cantidad de personal que integran como por los ingentes recursos que concentran, a lo que hay que sumar las innumerables funciones que desempeñan en una infinidad de ámbitos distintos. Son organizaciones muy complejas constituidas por incontables normas de diferente tipo, lo que en términos prácticos impide que sean gestionadas por la clase política en la medida en que esta depende de dichas instituciones que en teoría les están subordinadas. La realidad es que el entramado burocrático que gobierna a la sociedad se gestiona y regula a sí mismo, lo que lo convierte en una realidad autónoma en la que los procesos decisorios recaen en una minoría de altos funcionarios que no han sido elegidos por nadie. Tal es así que las leyes son elaboradas por estos altos funcionarios de los ministerios, de modo que la clase política únicamente desempeña una función secundaria como elemento legitimador de estas leyes mediante su aprobación en los parlamentos.[2]

A tenor de todo esto cabe decir que un ejercicio de responsabilidad ante las próximas elecciones es la abstención. Ciertamente la llamada a la huelga general de electores sólo puede obedecer a un acto consciente dirigido a poner fin a la irresponsabilidad que entraña el delegacionismo, y por tanto a terminar con un régimen en el que las personas hipotecan su futuro por promesas que jamás se cumplirán. Así pues, frente al politicismo electoralista es preciso contraponer la responsabilidad de quienes aspiran a tomar las riendas de sus propias vidas por medio de la autoorganización colectiva y solidaria, a través de asambleas populares y soberanas frente al discurso y las prácticas paternalistas de la clase política. Esto inevitablemente exige altas dosis de iniciativa propia, tanto a nivel individual y colectivo, en diferentes ámbitos en los que poner en marcha prácticas de autogobierno: ateneos, barrios, comunidades de vecinos, sindicatos, centros sociales, etc. Un camino que sin duda no es fácil, pero que constituye el precio a pagar por algo que nunca nadie nos regalará y que es la libertad.


                                                                            Esteban Vidal

Notas:

[1] Ver el artículo “El paternalismo como dominación” https://www.portaloaca.com/opinion/13984-el-paternalismo-como-dominacion.html

[2] Los estudios que confirman el papel secundario que la clase política tiene asignado en los regímenes constitucionales son considerables y muy elocuentes. En cualquier caso es interesante destacar cómo en EEUU, por ejemplo, el propio presidente no tiene un poder real sino únicamente teórico y formal. Quienes realmente toman las decisiones importantes en aquel país son los altos mandos militares, jefes de los servicios secretos, mandos de las principales agencias policiales, altos funcionarios del cuerpo diplomático, etc. Glennon, Michael, National Security and Double Government, Nueva York, Oxford University Press, 2015. Mills, Charles W., La elite del poder, México, Fondo de Cultura Económica, 1957. Carroll, James, La casa de la guerra. El Pentágono es quien manda, Barcelona, Crítica, 2007. También señalar como un claro ejemplo de esto que decimos es el artículo publicado en el The New York Times en septiembre de 2018, en el que se revelaba que altos funcionarios de la Casa Blanca estaban boicoteando al presidente. Algo que desde la prensa del establishment fue recibido con satisfacción, pero que pone en tela de juicio el discurso oficial que estos mismos medios de comunicación propagan al presentar las instituciones oficiales como órganos de representación en los que las decisiones son tomadas por cargos electos. El artículo en cuestión se titulaba “I Am Part of the Resistance Inside the Trump Administration” https://www.nytimes.com/2018/09/05/opinion/trump-white-house-anonymous-resistance.html Otro ejemplo que refleja bastante bien la verdadera dinámica que se esconde tras los procesos decisorios en las altas esferas del poder establecido es la serie británica de la BBC Yes Minister, en la que el alto funcionario permanente de un ministerio en el Reino Unido, Humphrey Appleby, logra imponer su criterio e intereses frente a la práctica totalidad de las iniciativas del ministro de turno.

sábado, abril 20

Conspiracionismo y manipulación



En los últimos tiempos hemos asistido a la proliferación de las teorías de la conspiración y al desarrollo del conspiracionismo como fenómeno sociopolítico. Esto es especialmente notorio en los medios de la disidencia política donde han florecido muchas de estas teorías, lo que constituye no sólo una novedad sino también un problema en la medida en que no se ha llevado a cabo una reflexión serena, racional y crítica de estos planteamientos. Por el contrario se ha optado por aceptar irreflexivamente muchas de estas teorías, al mismo tiempo que se ha evitado cualquier análisis crítico que significase un cuestionamiento del verdadero papel que estas desempeñan tanto en los medios de la disidencia como en el conjunto de la sociedad.

Ciertamente a lo largo de la historia, y aún en el presente, han existido conspiraciones de todo tipo, pero estas se han circunscrito a ámbitos y situaciones muy concretas. Esto es especialmente claro, por ejemplo, en la práctica totalidad de magnicidios y golpes de Estado, y de los que la historia da perfecta cuenta. Sin embargo, el problema no está en constatar la existencia de conspiraciones, sino en hacer de la conspiración una concepción del mundo a través de la que explicar el conjunto de la realidad. Y es aquí donde hacen su aparición las famosas teorías de la conspiración.

La necesidad del ser humano de entender el mundo tan complejo en el que vive, y la ineficacia que han demostrado las ideologías y las teorías políticas para llevar a cabo con éxito esta tarea, ha empujado a ciertos sectores de la población a buscar respuestas en otra parte, y sobre todo a mostrarse receptivos hacia puntos de vista y explicaciones estrafalarias que, entre otras cosas, tratan de resolver de modo simplista muchas preguntas que las personas se hacen sobre la realidad en la que viven. Esto no hace sino demostrar que nos encontramos ante un problema epistemológico, que ataña al modo en el que conocemos la realidad, y que es el resultado del estrepitoso fracaso de las grandes ideologías con sus metarrelatos y sistemas teóricos. Todo esto, junto al estado de ánimo de desconfianza generalizada que se ha implantado en la sociedad, ha creado unas condiciones favorables para que las teorías de la conspiración hayan encontrado una audiencia receptiva.

Las teorías de la conspiración se presentan como explicaciones, a veces más o menos ingeniosas, que tratan de resolver el problema que el sujeto tiene a la hora de entender la realidad. Y lo hacen mediante el desarrollo de una narrativa que gira en torno a una trama oculta en la que una minoría omnipotente, pero desconocida para el gran público, desarrolla envuelta en el secretismo sus planes de dominación mundial. Esta minoría que actúa desde la sombra es la que controla los resortes del poder con los que dirige el curso de los acontecimientos en el mundo, y maneja a su antojo a todos los demás que son, en definitiva, meras marionetas suyas.

A tenor de lo antes expuesto las teorías de la conspiración manifiestan un tremendo simplismo en sus explicaciones y en su lógica discursiva, lo que sólo tiene éxito en la medida en que apela a la sospecha y desconfianza como disposición de algunas personas y sectores sociales a asumir unos planteamientos paranoides. De hecho, las teorías de la conspiración son por lo general autorreferenciales, de forma que únicamente aceptan como evidencias aquellos hechos que confirman sus propias explicaciones y que caminan en la misma dirección de su lógica discursiva. El conspiracionismo viene a ser la expresión política del pensamiento paranoide, y como tal se muestra rígido e incorregible, lo que lo hace monolítico e inamovible, de modo que no tiene en cuenta las razones contrarias al recoger, como se ha dicho, datos o signos que confirman sus prejuicios para convertirlos en convicción.

Si lo anterior muestra el modo en el que operan las teorías de la conspiración, lo más importante es el fin al que en realidad sirven. Es habitual que se hable de vez en cuando de conspiraciones de uno u otro tipo, pero lo problemático entre quienes se adhieren a las tesis conspiracionistas es que no existe ningún cuestionamiento de su finalidad, ni tan siquiera se tiene en cuenta la posibilidad de que estas puedan ser un instrumento de dominación o manipulación. En este sentido las teorías de la conspiración son paradójicas, porque formalmente pretenden liberar a la persona mostrándole la manipulación a la que está sometida para, acto seguido, someterla a otro tipo de manipulación. A fin de cuentas las teorías de la conspiración son sólo teorías que se basan en conjeturas, suposiciones y en algunos hechos circunstanciales que son utilizados como base fáctica para legitimar sus postulados. Y a veces ni siquiera tienen una base fáctica de ningún tipo.

Es preciso hablar claro de una vez. Las teorías de la conspiración sirven fundamentalmente para ocultar la realidad. Quienes se adhieren a ellas y las convierten en su particular concepción del mundo demuestran una tremenda incapacidad de análisis, lo que refleja igualmente una derrota intelectual. Este tipo de teorías desvían la atención de los aspectos decisivos de la realidad y pretenden hacernos creer que el mundo es fruto de un complot tramado por jesuitas, masones, judíos, extraterrestres, George Soros, cátaros, satanistas, illuminati, templarios, la familia Rothschild, los Rockefeller, el club Bilderberg, la nobleza negra veneciana, etc. Según estas teorías estos grupos sociales e individualidades que actúan en la sombra desempeñan la función agente al ser los que toman las decisiones y ejercen el poder sobre la sociedad. Pero esto es completamente erróneo. En primer lugar, porque estas teorías hacen que la persona deje de tener los pies en la tierra y se deje arrastrar por especulaciones y extravagancias sin una base real en la mayoría de los casos, o a lo sumo meramente circunstancial en el mejor de los casos. En segundo lugar, estas teorías son nuevos dogmas de fe que exigen la adhesión del individuo para ser válidas, de manera que impiden la reflexión autónoma y crítica, pues ya está la teoría que lo explica todo.

Por último, hay que señalar que las teorías de la conspiración son en numerosas ocasiones producidas por los propios servicios secretos de los Estados, o bien difundidas por estos en el marco de sus campañas de desinformación, manipulación, propaganda y desestabilización de sociedades, colectivos e individualidades. Las teorías de la conspiración sirven a los intereses de los Estados. Desviar la atención de los aspectos centrales y decisivos de la realidad constituye la principal finalidad y razón de ser de estas teorías, pues todas ellas llevan a callejones sin salida. Su efecto es desorientador ya que sumergen al individuo en un cúmulo de mentiras y medias verdades que lo alejan de la realidad para sumergirlo en la burbuja del conspiracionismo, lo que en última instancia lo hace mucho más vulnerable y, en definitiva, manipulable. En otras ocasiones este tipo de teorías resultan muy funcionales a la hora de apuntalar estructuras ideológicas en declive y desacreditadas, de tal modo que operan como recursos para justificar y legitimar ciertos postulados políticos desfasados que por regla general se traducen en la defensa del sistema de dominación vigente. Esto es muy frecuente en las sectas políticas e ideológicas de todo tipo que están dispuestas a todo con tal de controlar y ganar adeptos.

Tampoco hay que olvidar la dimensión económica del fenómeno de la conspiración. Basta con echar un vistazo a la cantidad gurús, comentaristas, portales de noticias, conferenciantes, tertulianos y demás charlatanes de todo tipo y laya que se mueven en el ambiente del conspiracionismo. Nos encontramos con una considerable cantidad de libros, revistas, vídeos, artículos, programas, documentales, etc., que pueblan redes sociales y multitud de canales de comunicación difundiendo estas teorías, lo cual genera un volumen respetable, todavía no cuantificado, de negocio. El conspiracionismo se ha convertido en algo económica y profesionalmente muy rentable para quienes han sabido introducirse en esta corriente y vender sus productos, además de darse a conocer, incrementar su capital social y medrar en la jerarquía social. Asimismo, el conspiracionismo ha originado nuevos grupos que giran en torno a estas teorías, hasta el extremo de articular todo un espacio social en el que una minoría, por medio de sus elucubraciones y explicaciones completamente disparatadas, ejerce su poder ideológico.

El Estado, el ejército, los jueces, la policía, las cárceles, la burocracia, las leyes, los impuestos, los servicios de espionaje, etc., no son ninguna conspiración. Están ahí y son plenamente visibles. Son estructuras de poder que ejercen funciones de mando, que administran la sociedad según sus intereses estratégicos, y que constituyen una minoría organizada. Conforman el poder establecido al concentrar los recursos necesarios para tomar decisiones que son impuestas a la sociedad. Desviar la atención hacia supuestos grupos sociales que son presentados como más poderosos, sean los jesuitas, los masones, satanistas o George Soros, es simple y llanamente desconectar completamente de la realidad y sumergirse en la oscuridad de la mentira que convierte en tontos útiles del sistema a quienes dan crédito a estas teorías. El poder en la sociedad reside en el Estado y en las organizaciones que este sostiene para la consecución de sus propios intereses, como ocurre con la propiedad privada en los medios de producción y con el capitalismo en general. El Estado y el capitalismo no son ninguna conspiración. En suma, el poder establecido no es ninguna conspiración, en todo caso el modo en el que este es ejercido en la medida en que ciertas decisiones e informaciones requieren ser mantenidas en secreto. Por tanto, cualquier lucha por un mundo nuevo exige, entonces, conocer el funcionamiento de la institución central en torno a la que se organiza la sociedad, el Estado, así como de aquellas otras que desempeñan funciones auxiliares a su servicio. Todo lo demás, como ocurre con el conspiracionismo, es desviar la atención de esta realidad fundamental y decisiva, y por ello es terminar colaborando con el sistema que nos oprime.


Esteban Vidal