Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

miércoles, noviembre 22

Dentro de las jaulas [Libro]


Liberación animal y encarcelamiento.

Lewis Pogson.

El 6 de enero de 2008, activistas del Frente de Liberación Animal entraron en Highgate Farm, un criadero de conejos destinados a la experimentación animal, situado en Lincolnshire, Reino Unido. Liberaron 129 conejos, llevándolos a lugares seguros y provocaron unas pérdidas económicas de 750.000 libras a los dueños de la granja.

Seis meses después, Lewis Pogson fue detenido y acusado de ser el autor de dicha acción. Fue condenado y pasó doce meses en arresto domiciliario, once en la cárcel y 18 en libertad condicional. En ningún momento incriminó a otros activistas ni mostró arrepentimiento alguno.

Durante el tiempo de condena escribió varios artículos, cartas y entrevistas que reflejan sus pensamientos y experiencias como preso político que ha perdido temporalmente su libertad para conseguir que otros disfruten la suya por primera vez y para siempre. El día a día del encierro, la naturaleza del movimiento por la liberación animal o la importancia de los posicionamientos individuales frente a la injusticia son algunos de los temas que aborda Lewis, siempre desde la cercanía y la espontaneidad.

Añadimos como apéndice «Tras la prisión», una compilación de cuatro artículos escritos por presos políticos animalistas y ecologistas contando sus vivencias y reflexiones sobre el reto de volver de nuevo a una vida que ha sido quebrada por el encarcelamiento.

Ochodoscuatro Ediciones, Madrid 2016

domingo, noviembre 19

Los Emisarios de la Nada - Historia del Nihilismo Ruso y su relación con la anarquía

"Una punky borracha con una botella de cerveza en la mano y una blasfemia gratuita en la boca, un intelectual que lo pone todo a parir sin levantarse del sillón de su casa, una bohemia moderna que coquetea con lo que ella misma llama pretenciosamente arte, o un okupa jovenzuelo y “radical” que sufre una erección cada vez que tira una piedra a la cristalera de un banco, son algunas de las imágenes que generalmente evoca en la mayoría de la gente la palabra “nihilista”; eso cuando no simplemente la figura de un misterioso personaje de cabellos largos y barba, ataviado totalmente de negro, con ojos de poseso y una bomba de mecha en la mano. Falsedades, manipulaciones y caricaturas alrededor del nihilismo, incomprensión, cuando no desconocimiento, sobre lo que persigue – sobre todo lo que ha perseguido históricamente -, y una absoluta ignorancia dentro de los círculos antagonistas, lo cual es aun más preocupante, sobre el movimiento nihilista, es lo que se palpa en el ambiente, sobre todo en el activismo político de corte radical en relación al nihilismo y su posterior transformación en la corriente insurrecionalista del anarquismo. Se tiene al alcance de la mano miles de libros sobre comunismo libertario o marxismo, sobre las revoluciones rusa, española o mexicana, sobre los años de plomo en Italia, sobre los consejos obreros, sobre el MIL y los grupos autónomos, sobre el anarcosindicalismo, sobre los ilegalistas,... en fin, sobre un largo etcétera de corrientes, movimientos y periodos radicales e insurrectos a lo largo y ancho de la Historia. Hay de todo, excepto el nihilismo, condenado al olvido."

Descargar Libro [PDF]

Libro físico y fuente: http://edicionesexnihilo.blogspot.com.es/2014/09/los-emisarios-de-la-nada-historia-del.html

jueves, noviembre 16

Sentado sobre los muertos

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.


Miguel Hernández, del libro "Viento del pueblo". 1937

lunes, noviembre 13

Orgullo TransMaricaBollera/Queer ¡No quiero ser normal!


Todo el mundo se ha vuelto locx con la noticia de que ya en todos los estados de Estados Unidos te puedes casar, independientemente de tu condición sexual. Pues nosotrxs queremos reclamar nuestro derecho a NO casarnos. Parece ser que las personas necesitamos recibir el visto bueno de estados y gobiernos, o lo que es aún peor, de sectas religiosas para poder aspirar a la condición de seres humanos. NO queremos recibir el visto bueno de ningún estado, gobierno o religión, NO queremos que sean ellos los que decidan si la relación que mantenemos con otras personas vale o no vale, es legitima o no lo es, y si tiene el mismo nivel que otras relaciones de otras personas. NO QUEREMOS NI NECESITAMOS SU ACEPTACIÓN. NO queremos que para ser aceptados tener que “Heterosexualisarnos”, entrar en su absurda normalización, tener que casarnos, comprarnos una casa, un coche, una lavadora, tener un trabajo, adoptar niñxs e ir los domingos a comer con la familia. ¡NO QUEREMOS SER NORMAL! Odiamos su normalidad, y nos parece de los castigos mas absurdos que nos podrían imponer. Ser “unx más”. Ya hemos visto lo que sufren con sus vidas “normales” con sus relaciones afectivas “normales”, y con sus sexualidades “normales”. Sobretodo con sus sexualidades normales. Y no, no queremos ser como tú, no nos gusta nada tu vida de heterosexual, normal y aceptado, y no necesitamos en absoluto tu beneplácito para vivir plenamente nuestra sexualidad o lo que nos de de la gana.

Parece ser que el activísimo de algunxs se basa en la normalización de nuestras vidas y relaciones afectivo-sexuales. En arrastrarnos para buscar que nos acepten los que siempre nos han rechazado y perseguido; estados, gobiernos, iglesias,… En poder entrar en el ejercito o en cualquier otro cuerpo represivo del estado y poder decir que no somos heterosexuales. Osea, en convertirnos nosotrxs mismxs también en opresores y verdugxs de nuestrxs compñaerxs y hermanxs. En tener los mismos privilegios que ellxs. En resumidas, su activismo se basa en la heterosexualización de nuestras vidas. Respetamos el camino que cada uno elige para luchar, como no podía ser de otra manera, pero ni compartimos ni nos sentimos identificados, ni es nuestras lucha. No queremos heterosexualizarnos ni normalizarnos. No queremos ser verdugxs y opresorxs. No queremos tener privilegios. Todo lo contrario, queremos salir públicamente y romper con su normalidad. Queremos demostrarle que ni somos como ellxs, ni queremos serlo, que no nos merecemos tan cruel castigo. queremos hacer templar los cimientos de su absurda sociedad y escala de valores. Queremos vivir en plena libertad y goce de nuestras relaciones afectivas, en plena libertad de nuestra sexualidad, y para ello, les aseguro, que no tenemos que pedir permiso a nadie.

Ni siquiera reivindicamos leyes que nos defiendan. Porque nuestra fuerza reside no en sus leyes, sino en la solidaridad y ayuda mutua entre nuestrxs hermanxs y compañerxs. Que devolveremos golpe por golpe, agresión por agresión, que si tocan a unx nos tocan a todxs, y que hemos decidido pasar de un posición de defensa al ataque. No tenemos ningún miedo, al contrario. Que tiemble aquella persona que cree que puede atacarnos de cualquier forma y salir impune. Que cree que goza de la protección de su estado, de su gobierno y de sus policías para llevar a cabo cualquier acción o actitud que intente atentar contra nuestra dignidad. TIEMBLA. Porque que sepas que vamos a por ti. TODXS. Y que no descansaremos hasta devolverte golpe por golpe, allí donde te escondas. No permitiremos ni la mas mínima broma, ni la mas mínima ambigüedad al respecto.

Igualdad Real. Ser tratados como cualquier heterosexual. ¡Como va a ser eso! No queremos ser tratados ni vistos como heterosexuales, porque no lo somos ni queremos serlo. Sería insultante. No queremos ser iguales a ellxs. Queremos que toda nuestra vida, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, con quien o quienes nos acostamos, y como nos acostamos, cuando salimos a la calle y nos enfrentamos a esta sociedad y a esta absurda dictadura heterosexual impuesta con la que nos bombardean día y noche, que nos quieren imponer por todos los medios a su alcance, mas allá de que te permitan entrar por su aro, heterosexualizarte y normalizarte, sea una vida de combatividad, que nuestros cuerpos, y relaciones afectivo-sexuales sean actos de rebeldía e insurrección contra su dictadura, que nuestra actitud y también porque no, nuestra estética sea un puñetazo en su cerrada, podrida y casposa moralidad.

¡SI, EXISTIMOS, NO ENTRAMOS POR VUESTRO ARO, Y NO, JAMAS, JAMAS, JAMAS, QUERREMOS SER COMO USTEDES! NUESTRA VIDA, TODA NUESTRA VIDA, NUESTRAS RELACIONES, NUESTRA SEXUALIDAD LA VAMOS A VIVIR PLENAMENTE, EN LIBERTAD, SIN TENER QUE PEDIR PERMISO A ABSOLUTAMENTE NADIE. NUESTROS CUERPOS SON CAMPOS DE BATALLA CONTRA SU DICTADURA “NORMALIZADORA”, Y ESTAMOS EN LAS CALLES. LO ENTIENDAN O NO LO ENTIENDAN, LO ACEPTEN O NO LO ACEPTEN.


viernes, noviembre 10

Defender la tierra no es delito


DEFENDER LA TIERRA NO ES DELITO – SOLIDARIDAD CON LOS ENCAUSADOS POR OPONERSE A LA DESTRUCCIÓN DEL TERRITORIO

 El 28 de mayo de 2010, la Conselleria de Infraestructuras y Transporte de la Comunidad Valenciana anunciaba la construcción de una línea de Alta Tensión entre los municipios de Onteniente y Alcoi, que pasaría por zonas de alto valor paisajístico. El 7 de septiembre de 2010, varios incendios intencionados arrasaron 2.500 hectáreas de sierra, que casualmente se encontraban por donde habría de pasar la línea de Alta Tensión. El rechazo que genera esta infraestructura crece después de los incendios, pues impedirían el ciclo de repoblación y aumentarían la desertificación. Los estudios de impacto ambiental encargados por la propia Conselleria son desfavorables al proyecto, y diversos ayuntamientos de los municipios afectados se oponen activamente a su construcción, de la que se hará cargo Iberdrola, multinacional energética española que posee el dudoso honor de figurar en el ránking de las 10 empresas más contaminantes del país.


 El inicio de las obras provocará una activa resistencia por parte de los vecinos de los municipios de la zona, oposición que se prolongará durante más de un año y se articulará en torno a la Plataforma contra la Alta Tensión. Entre sus actividades figuraban las marchas de protesta a las obras; en una de ellas, la Guardia Civil identificó a las personas que allí había: posteriormente se detendría a 4 personas, para quienes la Fiscalía pide 1 año y dos meses de cárcel, además de 17.000 euros de indemnización por delitos de daños y desobediencia. Finalmente, y pese a la oposición vecinal, las obras de la Alta Tensión se llevaron a término.
 
En septiembre de 2016 estaba previsto el juicio, pero se suspendió por incomparecencia de la parte denunciante (dos empresas subcontratadas por Iberdrola). El próximo lunes 13 de noviembre se reanudará el juicio en Valencia contra estas cuatro personas por su participación en la oposición vecinal a la Alta Tensión.

La defensa del territorio, y la denuncia de los intereses económicos que asolan comarcas y localidades con total impunidad, llevó entonces a muchas personas a movilizarse para detener la construcción de aquella infrastructura. Más de seis años después, la llamada justicia pretende castigar a quienes defendieron sus sierras y plantaron cara a la administración y a las empresas.

Quienes vivan cerca de Valencia que acudan a la concentración ante los juzgados convocada este lunes a las 9:00 de la mañana ante la Ciutat de la Justícia.

martes, noviembre 7

Pensamientos y prácticas radicalmente emancipadoras

Si las personas, como vemos actualmente en la realidad española, buscan constantemente refugio en viejas o nuevas formas de alienación, con servidumbres voluntarias y banderas de distinto pelaje, hay que insistir en un pensamiento antiautoritario, radicalmente emancipador, propiciador de lo mejor de lo que es capaz el ser humano en aras de una comunidad libre y solidaria.

Es muy posible que el poder, como sostenía Foucault, sea poliédrico, que se produzca, no solo en el Estado o en las empresas capitalistas, también en cualquier otro ámbito humano, incluso en lo que vemos a diario en el mismo entorno urbano. Desde que nació como una de las corrientes modernas más radicalmente emancipadoras, el anarquismo y los anarquistas se han esforzado por combatir ese poder entendido como cualquier forma de dominación. No es necesario, por supuesto, conocer los grandes libros anarquistas, o de teoría política en general, ya que ese rebelarse contra la autoridad coercitiva se produce, tantas veces, de forma instintiva. Desgraciadamente, de forma paralela a esa condición rebelde y libertaria, en el ser humano se da todo contrario y acaba sucumbiendo a la tentación alienadora de la servidumbre voluntaria. Por supuesto, como no creemos que existe ninguna naturaleza o esencia humana, no pensamos que una condición u otra sean totalmente deterministas, las personas son más bien producto de cierto ambiente cultural, de unas determinadas prácticas sociales, por lo que los anarquistas han hecho bien en instalar y renovar en todo lo posible ese pensamiento radicalmente emancipador de rebelión contra todo tipo de dominación.

Sin ánimo de acaparar la lucha con la dominación, sí pensamos que el anarquismo ha sido el que más ha aportado a la misma, desde la propia etimología de su denominación, desde que nació explícitamente a lo largo del siglo XIX. Hemos insistido, tantas veces, en que muchas personas no desean adscribirse a priori a la enorme familia anarquista y, sin embargo, su actitud cotidiana está impregnada de esa condición libertaria. Por eso, haríamos bien los anarquistas, a pesar de esa asunción de todo una historia de casi dos siglos de luchas concretas, en no adoptar posiciones sectarias y dogmáticas bajo la bandera de una identidad colectiva (por muy roja y muy negra que sea). No es posible olvidar la historia, hay que recordar que en este mismo país hubo un intento de una revolución libertaria, tal vez la experiencia transformadora más avanzada de la historia. Sin embargo, mucho ha pasado desde entonces en el desarrollo de la modernidad, consolidado un sistema estatal y capitalista, opresivo y explotador, por lo que los anarquistas debemos revisar nuestras propuestas y confianza en un futuro mejor. Es cierto que el anarquismo se ha mostrado como la más coherente de todas las corrientes emancipadoras, especialmente en su comparación con el marxismo, convertido en una triste praxis en ese monstruo falaz denominado "socialismo real", por lo que a la fuerza está obligado a replantear sus certezas de forma continua. No obstante, el anarquismo, aunque exento de dogmas, y con la fuerza de sus convicciones éticas, debe luchar permanentemente para no quedarse estancado en la historia, para mantenerse vivo en todo ámbito humano.

El desarrollo de la historia contradice lo que, como doctrina supuestamente científica, afirmaba el marxismo. Es, tal vez, una muestra de la tendencia más dogmática del ser humano, incluso dentro de ideas que se pretenden emancipadoras. Así, incluso desde finales del siglo XIX, el marxismo ha sido objeto de revisión continua, aunque tantos se hayan refugiado en la ortodoxia y en una fidelidad a unos principios originarios con tintes más bien religiosos. A pesar de ello, y gracias a esas aportaciones renovadoras y heterodoxas, no hay que identificar al marxismo solo con la realidad de ciertos regímenes totalitarios, y como gran ejemplo tenemos la muy valiosa escuela de Fráncfort, precisamente como superación tanto del totalitarismo como del liberalismo, que ha tenido diversas etapas. Desde nuestro punto de vista, todas esas revisiones de la doctrina marxista, como transformación revolucionaria de la sociedad, se han acercado indiscutiblemente a diversas luchas contra la dominación, que mucho tienen que ver con el anarquismo: feminismo, ecologismo, antimilitarismo… Como han sostenido autores libertarios, tantas veces esa actitud dentro de la revisión marxista ha servido para justificar prácticas que no cuestionan radicalmente el poder jerárquico y caen de nuevo, de forma honesta o no, en viejos vicios que conducen a lo mismo. No hace falta dar nombres de fuerzas políticas, en la realidad actual de España, donde se han instalado ciertos populismos de izquierda cuyo origen es más bien explícito para quien lo quiera ver.

A diferencia del marxismo, el anarquismo no está obligado a confrontae una determinada visión política y de la historia con la realidad. Precisamente, desde los orígenes de ambas corrientes en el siglo XIX, es uno de los puntos que las ha distanciado, ya que la "conquista del poder" no es más que una estrategia del marxismo que forma parte de sus "certezas". Las ideas anarquistas no pueden, o no deberían, a pesar de ciertas actitudes reprobables, convertirse en teorías cerradas, doctrinas aceptadas o meras ideologías, ya que como sostiene Octavio Alberola, "el corpus ideológico el anarquismo (está) compuesto por una galaxia de pensamientos antiautoritarios suficientemente diversos", aunque a veces su muestran aparentemente discordantes: sindicalismo revolucionario, liberación personal, autogestión social, acción directa, educación emancipadora, amor libre… Las distintas manifestaciones que ha tenido, y sigue teniendo, el anarquismo (o antiautoritarismo) son producto, como suele aclarar Tomás Ibáñez, más de muy concretas prácticas sociales por parte de las propias personas, que de una teoría escrita a modo de guía. Es por eso que, a diferencia de otras corrientes convertidas en doctrina, el anarquismo se esfuerza permanentemente en poner en cuestión en sus experiencias transformadoras todo aquello que ya no resulta válido en el mundo actual. Una búsqueda permanente de un pensamiento liberador más consecuente con la realidad del momento.

Aunque siempre se ha insistido en las ideas libertarias en la adecuación de medios a fines, es tal vez una convicción que conlleva el peligro igualmente de la esclerosis, por lo que hay buscar un compromiso no dogmático con la realidad cotidiana, más que la confianza en grandes principios y discursos. Así, algunos han querido hablar de un nuevo anarquismo, aunque no dejaremos de insistir en los vínculos con el pasado, que no confía ya necesariamente en movimientos de masas que conducirán a un futuro revolucionario, ya que no dejaba de ser una forma de teleología, sino que trata de transformar la realidad aquí y ahora. Sea como fuere, además de esas valiosas prácticas, hay que seguir insistiendo en un pensamiento radicalmente emancipador, antiautoritario y exento de "certezas". Máxime, cuando vemos a las personas continuamente buscar refugio en viejas o nuevos formas de alienación social y política.



sábado, noviembre 4

Reflexiones sobre los incendios de estos días en Galiza (por "Algunas elfas del bosque")


Estos días, Galiza fue otra vez noticia, pero el motivo no podría haber sido más catastrófico. Una oleada de varias decenas de incendios simultáneos, provocados y que arrasaron gran parte de los montes de Galiza y de parte de Asturias (hasta el momento). Con índices de hasta 50 focos declarados, es una de las peores oleadas de incendios de los últimos años, y que además de innumerables hectáreas quemadas y centenares de animales no-humanos muertos, heridos o sin hogar, ha dejado también a 4 personas muertas.

Tras varios días de incendios provocados, y de hilarantes y descaradas declaraciones de parte de miembros de la política autonómica y nacional, así como también de parte de sus portavoces mediáticos, escondiendo su propia responsabilidad a costa de culpar a un supuesto grupo de brigadistas despechados;  tras ver con impotencia y rabia cómo ardían una vez más los montes y los bosques galegos y las fuerzas supuestamente encargadas de sofocarlos hacían gala de una desorganización, desinformación y contradicciones que nos cuesta mucho no ver como deliberadas (por parte de quiénes dan las órdenes); tras días intentando participar como voluntaries para prestar nuestra ayuda para apagar fuegos, hacer guardias para proteger viviendas cercanas a zonas afectadas o calmar y dar apoyo moral y emocional a personas presas de la desesperación y el miedo; tras soportar las falsas condolencias del PP que mientras “lamenta los incendios” mantiene lazos muy estrechos con la directiva de la empresa de celulosas ENCE, principal responsable en Galiza y en buena parte del Noroeste ibérico del monocultivo de eucalipto, la epidemia de una especie invasora, pirófita y destructora del medio natural y de la flora autóctona… llega el turno de pronunciarnos.
Para nosotras, repetimos que no existen las casualidades cuando hay beneficios económicos de por medio y menos cuando esos beneficios van destinados a unas pocas manos que son quienes detentan el poder político y económico. En Galiza, es conocida de sobra la trama que vincula al PP con la empresa ENCE, pastera dedicada a la fabricación de papel, y con las madereras. Como director de la fábrica que ENCE tiene en Pontevedra tienes al señor Antonio Casal Lago, marido de María José Echevarría Moreno, Subdirectora General de Coordinación Ambiental de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructura de la Xunta de Galicia, la cual, además, tiene a su hermanita, Amaia Echevarría Moreno, de ejecutiva en dicha fábrica. Además, tampoco es casual que fuese Mariano Rajoy, presidente del gobierno del PP, quien, estando todavía en calidad de presidente en funciones, aprovechó lo que parecían (y al final no fueron) los últimos coletazos de su mandato para prorrogar la fábrica de ENCE en Lourizán, Pontevedra, otros 60 años más, con nocturnidad, alevosía y veraneo de por medio.

Esta corruptela se acompaña con una desastrosa política no sólo en lo que respecta a la ordenación territorial y a la absoluta negligencia en lo que respecta a la regulación del monocultivo eucaliptal sino también en cuanto a la gestión de los recursos económicos y la logística para la extinción de incendios. Ningún gasto en limpieza de montes y prevención durante el invierno (lo que provoca que se repitan cíclicamente los desastres en verano), promoción continua del eucalipto (lo que hace aumentar exponencialmente el peligro de que arda todo), y subcontratación en precario de las brigadas durante 3 o 4 meses de verano, con medios y material de mierda, mientras que muchos miembros de las brigadas forestales siguen en su casa subiéndose por las paredes porque les han dicho que “esperen órdenes” (al mismo tiempo que a las personas voluntarias que intentamos ir a ayudar nos cierran el paso y nos dicen que no tenemos formación ni preparación suficiente, que volvamos por donde hemos venido, que nuestra ayuda no es necesaria aunque estemos viendo el monte calcinarse a menos de 300 metros de nuestra posición). Si no recurren al personal cualificado y preparado, y al resto no nos dejan actuar porque no tenemos dicha preparación… ¿Quiénes pretenden que apaguen los montes?

¿Cómo se vincula todo esto? La empresa ENCE a la que pertenece la pastera de Pontevedra se dedica a fabricar pasta de papel y por lo tanto, compra madera de eucalipto, y todo el mundo sabe que el eucalipto quemado, si bien es madera de peor calidad, vale igualmente para la fabricación de pasta de papel, con el aliciente de que es mucho más barata. Como hemos dicho al principio, no creemos en las casualidades.

En los medios de comunicación primero notificaron que 400 brigadistas habían sido despedidos, y luego, una vez llegaron los incendios, se atrevieron a echarles la culpa, al mismo tiempo que decían que su ausencia no era relevante para los trabajos de extinción, a pesar de que muchos otros permanecían preparados pero inactivos “esperando órdenes” y de que desde otros territorios del Estado los envíos de unidades eran realmente irrisorios (suponemos que se debe a que la destrucción del medio natural en Galiza no es tan importante como el Referéndum del independentismo en Cataluña y que, además, al fuego no se le puede aplacar con hordas de cocainómanos repartiendo pisotones, palizas y lanzamientos escaleras abajo, único modus operandi conocido por los cuerpos de “seguridad” del Estado español). No obstante, nosotres sabemos que tras esto no están los brigadistas parados, quienes normalmente acceden sólo a contratos discontinuos y saben muy bien lo peligroso y destructivo que es un incendio forestal (precisamente porque son quiénes se juegan la vida para apagarlos mientras en la Xunta se llenan la boca con discursitos y señalan con el índice de una mano mientras con la otra recogen discretamente los beneficios de sus tramas). Detrás de esto hay responsables muy claros, y una cadena de decisiones políticas nefastas que una vez más nos conduce hasta una conclusión terrible: Los montes galegos (y no sólo) son el cheque en blanco de políticos y empresarios de algunas industrias, un cheque del que extraer ganancias (aparentemente) ilimitadas a costa de la salud, el bienestar, la autonomía y las vidas de las personas que habitamos los lugares afectados, sufriendo todos los años nubarrones negros que oscurecen el cielo, olor a madera quemada y humo, noches sin dormir porque estamos apagando fuegos o desvelados por la impotencia y las lágrimas, y la visión desoladora de paisajes arrasados en los mismos montes donde jugábamos de niños y donde soñábamos que algún día nos iríamos a vivir entre cabañas en los árboles, lejos de la aburrida y monótona vida de la ciudad.

Sabemos muy bien que para quienes nos gobiernan y explotan nada de esto tiene importancia, y no debéis malinterpretar nuestras palabras como un intento de pedirles algo, no estamos solicitando ni demandando una mejor gestión de recursos o una mejor administración forestal. Sería ingenuo esperar algo así de un sistema como éste, que convierte la vida en mercancía y ganancia y a cada ser vivo del planeta en un medio para obtener esa ganancia, cubriendo el planeta de ciudades grises y muertas, polígonos industriales semi-abandonados, minas a cielo abierto, fábricas, autopistas, vertederos, mataderos, granjas, prisiones, psiquiátricos o escombreras. Lo que sí queremos y nos gustaría es que estos hechos nos sirvan a todes para darnos cuenta de una vez de que la única salida que nos queda para salvar la naturaleza y nuestro medio es desertar de las filas de esta civilización inhumana, organizarnos y responder, desde la autonomía, la acción directa y la creación de estructuras, herramientas y medios propios para organizarnos y recuperar poco a poco nuestra vida y nuestro control sobre aquello que necesitamos, convirtiendo las ruínas en huertos, en espacios para vivir y conspirar, en bosques de frutales, y la rabia en acción para invertir la balanza y que de ese modo, destruir la tierra deje de resultarles tan rentable a quienes hipotecan el futuro por unos pocos millones más.

Porque como dijo Utah Phillips…
“La Tierra no se está muriendo, está siendo asesinada, y sus asesinos tienen nombre y dirección…”

No son accidentes, es terrorismo ambiental.
No son parados, son políticos y empresarios.
¡Okupación, resistencia, sabotaje!¡ENCE, PP, culpables!¡Ninguna agresión sin respuesta!
Algunas elfas del bosque.

PD: Para conocer y comprender mejor el padecimiento que supone la fábrica de celulosas de ENCE en la ciudad de Pontevedra recomendamos encarecidamente la lectura del artículo “ENCE y la paciencia de una ciudad gris”, publicado en el número 5 del boletín anarquista Abordaxe! (febrero 2016) (disponible aquí en castellano).


miércoles, noviembre 1

Nosotras

Cualquier día, nosotras,

a menudo invisibles

por los siglos de los siglos,

en lugar de negociar cuotas,

raciones de respeto

y  homenajes tardíos,

ocuparemos los asientos de nuestra vida

sin pedir permiso,

sin el visto bueno de la historia.



Cualquier día, nosotras, silenciadas

por los siglos de los siglos,

en lugar de comprar un libro,

un coche, un champú,

un bocadillo o un bonobús,

compraremos un mundo

y os devolveremos el vuestro.

El que habéis convertido en finca privada,

en apartheid milenario.



Y nuestro mundo

será un mundo con curvas o sin curvas,

un mundo rizado o liso,

con tacones o con zapatillas,

un mundo lleno de ríos,

de bosques, de plazas, de derechos,

todos los derechos que quepan

en nuestros bolsillos,

en nuestras cabezas,

en nuestras vidas.

Derechos cavando fosas

sobre los privilegios.



Y si los dioses de cualquier religión

vienen a instalar su franquicia de eterna culpa

o reclaman su ilegítimo poder

sobre nuestros cuerpos,

les cerraremos la puerta de la sinrazón

y haremos que coman de nuestra mano

racimos de uvas sin ira.



Y si la tristeza saca sus uñas

de lunes lluvioso sobre los días,

haremos de nuestra comunidad

la mejor trinchera,

una trinchera multiétnica y multiética,

multigénera y multifeliz.



Cualquier día, nosotras

borraremos del diccionario

las palabras: víctima, agresión,

invisible, machista, golpes, minuto de silencio.

Cualquier día, nosotras,

en lugar de encender una vela tras cada funeral,

ocuparemos el mundo

donde volver a ser quienes fuimos,

un mundo donde no será necesario

hacerle el boca a boca a nuestras vidas.



Cualquier día, nosotras

desde nuestra ventana observaremos

el final de la violencia

como quien observa un glaciar milenario

ardiendo a la deriva

y tal vez,

tal vez os tendamos un puente.

El único puente posible para llegar al otro lado

del mundo.

El puente de la igualdad.

Cualquier día,

nosotras.

Cualquier día,

nosotras.



Marta Navarro. 

domingo, octubre 29

Colaboracionismo y Contrarrevolución en la Cataluña del Procés

La confusión reinante en relación a lo que ocurre hoy en Cataluña no es casual. Ya dice el refrán que a río revuelto ganancia de pescadores. En este sentido lo que actualmente sucede en Cataluña no es una excepción a tenor de los últimos acontecimientos. Por esta razón es preciso señalar la existencia de dos niveles de análisis de la realidad para una mejor comprensión de los hechos que acontecen en Cataluña.

En primer lugar nos encontramos con el marco general en el que se inserta la opinión pública, y que está definido por el enfrentamiento entre las elites de Madrid y Barcelona. Este conflicto puede resumirse como una lucha entre diferentes legalidades. La legalidad del Estado español que pretende conservar su control sobre el territorio y la población de Cataluña, y por otro lado la legalidad que trata de imponer la Generalitat sobre Cataluña para constituirse en un Estado independiente. En el marco de este rifirrafe se inscribe todo el conflicto y debate que hoy se desenvuelve en torno a Cataluña, y del que el referéndum del pasado 1 de octubre únicamente constituye un instrumento de los políticos nacionalistas para legitimar la construcción de un Estado propio. A los líderes nacionalistas nunca les ha interesado el derecho a decidir, salvo que este consista en ratificar su voluntad y consecuentemente su programa político. De hecho es bastante clarificador comprobar que la pregunta formulada en el referéndum girase en torno a la creación de un Estado catalán o, en su caso, la permanencia de Cataluña dentro del Estado español. Así pues, los acontecimientos se han desenvuelto en este marco político e ideológico establecido por las instituciones oficiales del sistema de dominación.

La lógica del conflicto en Cataluña se desarrolla, entonces, entre el Estado central y la Generalitat, el nacionalismo español y el nacionalismo catalán, el españolismo y el catalanismo, la burguesía española y la burguesía catalana. Se trata de una lógica del poder que ha dirigido la escalada de la confrontación a la que diferentes sectores de la población han sido arrastrados. Si el Estado español ha empleado la represión para imponerse y tratar de asegurar con ello el cumplimiento de su legalidad, los políticos de la Generalitat no han sido menos y han utilizado sus recursos institucionales (Mossos, sistema educativo, burocracia, medios de comunicación, etc.) y monetarios para movilizar a la sociedad y hacer valer así sus intereses. Asimismo, el nacionalismo español no ha dudado en movilizar a su correspondiente base social tanto en Cataluña como en el resto del Estado español para legitimarse y crear más presión sobre la elite nacionalista catalana. Es, por tanto, un conflicto de carácter nacional en el que el nacionalismo, a partir de los hechos diferenciales en el terreno identitario, es empleado para politizar y movilizar a la población y lograr su adhesión a alguna facción de la elite dirigente. Como resultado de todo esto el espacio público, político, ideológico, cultural y social se divide entre el nacionalismo español y el nacionalismo catalán, lo que permite la colaboración entre clases y la supeditación de los sectores más populares a los intereses de cada facción de la elite dominante.

Pero existe otro nivel de análisis la realidad que subyace a todo lo antes descrito y que es el que ataña a lo que ocurre entre bastidores. Si la representación del conflicto es hecha en términos nacionales es porque obedece a una intencionalidad política que hay detrás de todo ello, y que en última instancia responde a la necesidad de forzar una redistribución del poder institucional. El procés y el referéndum han servido al claro propósito de forzar la creación de una situación de excepcionalidad política que permita arrancar al Estado español una serie de concesiones a través de la reforma constitucional y estatutaria. Es aquí donde cobra sentido la apertura del correspondiente debate político para reformar la constitución con el propósito de mantener a Cataluña dentro del marco político de un Estado español de carácter federal. De un proceso de reforma como este sólo cabe esperar un reforzamiento del poder del Estado español, y sobre todo un aumento del poder de sus delegados en la periferia como es la elite política catalana. Inevitablemente todo esto implica, a su vez, un aumento de los recursos económicos de la autoridad regional, de lo que se deduce rápidamente que en toda esta serie de desencuentros políticos calculados están en juego sustanciosas cantidades de dinero, pero también de cargos en la burocracia autonómica, de privilegios, sinecuras y prebendas como, por ejemplo, en las empresas a cargo de la Generalitat o en aquellas otras que dependen de sus contratos y subvenciones. Así, puede entenderse que en determinados sectores políticos, encuadrados sobre todo en el nacionalismo catalán y en aquellos que se encuentran en la órbita del soberanismo, ligados tanto a organizaciones partidistas como de carácter social y movimentista, estén tan implicados e interesados en el desarrollo del procés como para haber puesto en marcha una movilización social en Cataluña que no se veía desde 2011.

Si el impulso principal del procés y de todo cuanto ha girado en torno al referéndum ha venido de las instituciones oficiales en Cataluña, y más concretamente de la Generalitat, su ejecución ha contado con la casi imprescindible colaboración de diferentes actores sociales, políticos y sindicales que han operado como correa de transmisión para movilizar a una parte considerable de la población. No se trata de un apoyo desinteresado, sino que existe un gran interés en recoger los correspondientes frutos derivados de una gran movilización popular que, todo hay que decirlo, ha destacado por un elevado grado de organización, coordinación y eficacia a la hora de ofrecer resistencia a las autoridades enviadas desde Madrid para abortar las iniciativas de los políticos catalanes. El nacionalismo catalán se ha dotado así de una importante base social que el 1 de octubre hizo de parachoques de la elite catalana al ser la que recibió los embates de la represión ejercida por la fuerza armada del Estado español. Quienes participaron en esta movilización fueron utilizados de un modo completamente descarado por la casta de mercenarios políticos apoltronados en la Generalitat, quienes no dudaron en alimentar una serie de esperanzas que ellos mismos se encargaron de destruir el 10 de octubre y que tuvieron como consecuencia la decepción y el descrédito. Sin embargo, hay que destacar que la movilización popular puesta en marcha por diferentes actores ubicados en los movimientos sociales, el sindicalismo y la política, se inscribió en el marco antes descrito y que bajo el pretexto del derecho a decidir buscaba la construcción del Estado catalán. La fundación de una república catalana, de carácter capitalista, burgués, estatista, partitocrática, europeísta, etc., o la permanencia de Cataluña en el Estado español son las únicas opciones posibles presentadas a los catalanes. Las alternativas giran, por tanto, en torno a un estatismo catalán y un estatismo español, de manera que a los catalanes únicamente se les pretende brindar la oportunidad de elegir el color y el propietario de las cadenas de su esclavitud.

La elite política catalana, sabedora de la inviabilidad de fundar un Estado catalán independiente, atizó el nacionalismo como instrumento de movilización para generar la presión social necesaria con la que desencadenar una crisis política e institucional en el seno del Estado español y, de este modo, forzar algún tipo de proceso de reforma del que obtener las consecuentes concesiones. Estas concesiones en la forma de considerables sumas de dinero constituyen una importante motivación que los actores involucrados en la movilización social anhelan conseguir en un futuro próximo. Así se entiende el colaboracionismo no ya sólo de sectores abiertamente nacionalistas, sino también de aquellos otros que históricamente han pertenecido a la disidencia política cuyo eje de coordenadas ideológico natural se ubica en el terreno de la lucha de clases, de las aspiraciones emancipadoras y transformadoras. Sin embargo, la conversión del independentismo, el nacionalismo, el referéndum y, en definitiva, el soberanismo, en una moda en Cataluña ha hecho que los sectores pertenecientes a la disidencia política se hayan subido al carro del procés para integrarse de manera ordenada en el sistema y recoger las debidas prebendas que, más pronto que tarde, serán repartidas entre los participantes en función de sus correspondientes méritos al servicio de la causa nacionalista.

Entre los colaboracionistas encontramos a un sector considerable del movimiento libertario. Desde un punto de vista ideológico no deja de ser llamativa esta participación, lo que hace necesario buscar las razones reales que se encuentran detrás. Aunque no han sido pocas las voces críticas con esta postura lo cierto es que este tipo de fenómenos tampoco constituyen una novedad, sobre todo si tenemos en cuenta que fueron bastantes las ocasiones del pasado en las que una parte del entorno libertario se prestó a colaborar con ciertos elementos de la clase política, e incluso con las autoridades. Por este motivo es importante buscar las razones de fondo que explican esta actitud y contrastarlas con aquellas explicaciones justificadoras utilizadas por quienes se involucran en este tipo de procesos políticos y sociales.

Si hay algo verdaderamente peculiar en el entorno libertario es esa extraña propensión a apuntarse al jaleo allí donde lo hay. Esto suele justificarse bajo el pretexto de que es necesario estar en las denominadas luchas populares para tratar de radicalizarlas y conseguir de este modo dotarlas de un carácter revolucionario. En el fondo esto no deja de ser la expresión de una vieja táctica empleada por los marxistas y que no es otra que el entrismo. Con ello se busca parasitar las movilizaciones sociales organizadas por otros para extraer los consecuentes réditos tanto sociales, como políticos y económicos. Lo que se busca en estas ocasiones no es la consecución de un cambio en un sentido emancipador, pues es de sobra sabido que el reivindicacionismo de las luchas parciales sólo logra en el mejor de los casos meras reformas del orden constituido en la forma de concesiones, de migajas que son dispensadas por el poder a las elites subalternas que encabezan las protestas. En este contexto es en el que se inscribe esa propensión de algunos sectores ácratas a participar en las trifulcas políticas que se tercien. Pero en el fondo únicamente persiguen mantener y reproducir sus organizaciones, crecer a expensas de las movilizaciones, de tal manera que la agitación social es el río revuelto en el que lanzan sus redes para pescar en medio de la confusión. Todo esto en el marco del procés deja bien clara la existencia de un anarquismo que opera de manera reactiva, que crece y se desarrolla al amparo del poder establecido así como de sus iniciativas. Un anarquismo integrado por quienes hoy aspiran a recoger los frutos de su participación en un fenómeno político y social encaminado formalmente a la construcción de un Estado catalán independiente. Un anarquismo cuyas organizaciones e integrantes persiguen las dádivas de las instituciones en la forma de prebendas de todo tipo, y que sólo demuestra que en el fondo de estas maniobras se encuentra la intención de integrarse de forma ordenada en el sistema establecido.

No sin razón Errico Malatesta señaló en su momento el sinsentido de que los anarquistas apoyasen a aquellos que aspiran a alzarse con el poder. Esta afirmación sigue siendo válida en lo que respecta a los libertarios que de manera entusiasta se han sumado al procés. La agitación social que ha acompañado al procés no es otra cosa que las burbujas que emergen en la superficie de un fenómeno que constituye en esencia una lucha de las elites por una redistribución del poder, y en el que determinados sectores sociales sólo son instrumentos al servicio de los intereses de dichas elites. Así, la denominada construcción nacional con la creación de un Estado catalán está en las antípodas de cualquier aspiración de carácter emancipador. El colaboracionismo demuestra ser una gran inconsecuencia cuya justificación suele ser respaldada con la reivindicación del referéndum como expresión del derecho a decidir. Sobre esto ya se ha dicho bastante en otra parte, pero cabe recordar que un pueblo no tiene la posibilidad de decidir su futuro en el marco político del Estado, y un Estado catalán tampoco va a resolver nada de esto. Por el contrario el referéndum únicamente ha sido un instrumento de legitimación de la elite catalana y de su proyecto político. Aunque formalmente se afirma que se aspira a la creación de un Estado catalán, lo que es completamente inviable, lo que realmente se persigue es algo mucho más factible como es conseguir nuevas concesiones del Estado español.

Los libertarios favorables a la participación en el procés aducen que la única alternativa es quedarse en casa y no luchar. Esto constituye un grave error porque demuestra impotencia para organizar un espacio de lucha propio en la sociedad, pero también manifiesta un carácter reactivo al depender de las iniciativas ajenas. A esto hay que sumar que participar en el procés significa involucrarse en un conflicto cuyo eje central es la denominada lucha nacional y no la lucha de clases, con lo que en la práctica supone afianzar la dinámica de colaboración entre clases que hoy se ha implantado en Cataluña. En el marco social, político e ideológico del procés no hay ninguna posibilidad para que la protesta popular, definida en términos puramente nacionales, adopte un carácter revolucionario y emancipador porque está dirigida, al menos formalmente, a construir un Estado catalán y no a poner fin a la sociedad de clases. Quienes controlan este proceso son no sólo las instituciones oficiales, sino sobre todo sus colaboradores en los movimientos populares a través de una red de organizaciones y colectivos, tanto políticos como sociales y económicos, que orbitan en torno a la Generalitat, y de la que de un modo u otro comen. Por esta razón, cuando se elige participar en un espacio político, social e ideológico que no es el propio, y que por el contrario constituye un territorio que pertenece al enemigo, ya se está preso antes de luchar y la batalla está perdida de antemano. Es materialmente e ideológicamente imposible desvincular el procés de su finalidad política nacionalista dirigida a reforzar el poder de las elites catalanas, y eventualmente construir un Estado catalán propio que cada día que pasa es cada vez más lejano e imposible.

Como consecuencia de la asunción de las premisas políticas e ideológicas del nacionalismo que equiparan la autodeterminación con el referéndum, las votaciones y en última instancia la construcción de un Estado catalán, vemos cómo algunos sectores libertarios no han dudado en reivindicar uno de los mayores símbolos de la esclavitud de nuestra época actual como son las urnas electorales. Del abstencionismo y de consignas como la de “no nos representan” se ha pasado a defender las votaciones bajo la fórmula fraudulenta del derecho a decidir. Pero lo cierto es que un pueblo únicamente consigue disponer de la capacidad decisoria para determinar su futuro cuando el Estado ha sido destruido, y no cuando se desarrolla un proceso electoral dirigido a ratificar la voluntad de las elites para construir un nuevo Estado, y consecuentemente una nueva máquina de opresión dirigida a conservar y reproducir las jerarquías de la sociedad de clases. El colaboracionismo se traduce, entonces, en contrarrevolución que es ejecutada de un modo más o menos consciente por los principales responsables de las organizaciones libertarias implicadas en el procés, todo ello con la esperanza de conseguir los consecuentes recompensas por los servicios prestados. Pero igualmente esta colaboración es desarrollada, muchas veces de un modo inconsciente, por ese rebaño de activistas alienados que hace tiempo delegaron en otros cualquier labor reflexiva.
Un claro ejemplo de todo lo dicho lo representa la convocatoria de huelga del 3 de octubre bajo el pretexto de protestar contra la represión. Una represión, que al menos en el momento en el que la huelga fue convocada, era llevada a cabo contra algunos altos funcionarios de la Generalitat y no contra el conjunto de la sociedad catalana. Sin embargo, se cerraron filas en torno a los políticos catalanes y el relato antirrepresivo no tardó en vincularse desde el primer momento a la celebración del referéndum, en tanto en cuanto la represión fue presentada como una vulneración de los derechos y libertades ciudadanas. Una vez más nos encontramos con que sectores pretendidamente disidentes, e incluso revolucionarios, asumen la ideología ciudadanista y terminan defendiendo los principales instrumentos de opresión política de los que dispone el sistema de dominación, tal y como ocurre con los procesos electorales. En este sentido el procés ha dado lugar a bastantes paradojas como que ciertos anarquistas defiendan las urnas electorales y con ello apoyen el estatismo, sea a través de la permanencia de Cataluña en el Estado español o de la construcción de un Estado catalán. En último término este sector libertario no ha hecho sino asumir como propia toda la mitología nacionalista que ha sido construida en torno al referéndum.

Asimismo, es interesante constatar que la huelga política convocada para el 3 de octubre rápidamente consiguió el apoyo y patrocinio de las máximas autoridades en Cataluña, además del apoyo y la participación de una facción significativa de la patronal catalana y otros elementos destacados del establishment como, por ejemplo, los partidos políticos. Tal es así que la mencionada huelga no tardó en convertirse en un paro nacional con todo lo que ello conlleva en el terreno político y simbólico. De este modo comprobamos una vez más que la denominada disidencia social y política tiene poco de disidente cuando sus principales exponentes se suben al carro de las iniciativas impulsadas desde el poder, lo que demuestra su oportunismo con el que tratan de reproducir sus organizaciones al parasitar este tipo de procesos sociales y políticos, además de intentar granjearse toda clase de prebendas y privilegios en los estamentos de la burocracia estatal y política.

De todo lo anterior podemos concluir que ese anarquismo de Estado, toda esa farándula libertaria que se presta a la colaboración entre clases, que sirve de apoyo para la clase política y sus proyectos de creación de un Estado catalán, y que vive de las subvenciones, los privilegios y el mercadeo de prebendas de todo tipo con la administración, no es otra cosa que la expresión de una disidencia controlada y dirigida por el poder, que desempeña el papel de remolque o furgón de cola en las movilizaciones desencadenadas por las instituciones. Si la naturaleza del procés, tal y como fue indicado en otra parte, es la revalorización de la clase política catalana y sus instituciones oficiales, la participación en semejante espectáculo constituye una forma de afianzar la contrarrevolución en curso. El procés ha servido para impedir cualquier tipo de movilización autónoma de la sociedad en Cataluña dirigida a subvertir el orden establecido, destruir las instituciones, la propiedad privada y las estructuras de poder que sostienen al Estado en aquella región. La lucha de clases ha sido sustituida por la lucha nacional en la que opresores y oprimidos se dan la mano, lo que ha servido para dirigir la protesta social hacia el callejón sin salida del nacionalismo y el estatismo, y que en última instancia significa el mantenimiento y reproducción de la actual sociedad de clases.

El procés mismo forma parte de la estrategia contrarrevolucionaria puesta en marcha por la elite dirigente catalana después de verle las orejas al lobo en 2011 cuando la población rodeó el parlamento, hasta el punto de que Artur Mas, así como otros colaboradores suyos, tuvo que entrar en helicóptero como Batman. Una estrategia que, a tenor de los más recientes acontecimientos, les ha funcionado de maravilla con la innegable colaboración de algunos elementos vinculados al activismo, los movimientos sociales y la disidencia política. Hoy Artur Mas, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Anna Gabriel y tantos otros, son los héroes nacionales de Cataluña junto a las instituciones autonómicas como el parlament, los Mossos, etc. La represión del Estado español ha contribuido a reforzar esa imagen de héroes y mártires que han logrado construirse, pues el victimismo, un rasgo inherente a todas las ideologías totalitarias y que de forma especial se da en los nacionalismos, es la principal herramienta para la movilización social y la presión política para, así, legitimar las aspiraciones de la clase política catalana.

El sentimiento de nación agraviada siempre ha sido muy funcional para las elites dominantes de todas partes. El fascismo surgió de ese sentimiento generalizado en las poblaciones de Italia y Alemania. Este victimismo ha demostrado ser muy útil políticamente al servir para elaborar un relato que presenta un conflicto nacional entre buenos y malos, y en el que los referéndums sólo son un elemento legitimador para reforzar la posición de poder de las elites, pero también un mecanismo con el que buscar la unanimidad a nivel interior en contraposición al enemigo exterior. La ley de las mayorías, la ley del número que socava toda individualidad, impone una dinámica totalitaria en la que el hecho diferencial en el terreno de la identidad constituye la línea divisoria que enfrenta a un nosotros frente a un ellos que niega esa misma identidad. En última instancia el nacionalismo catalán ha logrado llevarlo todo hasta el extremo de vincular el derecho a decidir con la construcción de un Estado independiente, lo que ha servido para trazar una línea divisoria perfectamente clara entre quienes están a favor de ese proyecto político y quienes lo rechazan. Todo se resume a la consigna de “estás conmigo o estás contra mí”. Como consecuencia de esto quienes no comulgan con ruedas de molino son rápidamente metidos en el mismo saco del españolismo y sus representantes políticos.
Hoy vemos cómo una mascarada que algunos se atreven a llamar revolución sirve para subvertir cualquier posibilidad emancipadora y transformadora en el terreno social, hasta el punto de que la movilización de la población ha significado su alineamiento con el nacionalismo catalán o el español así como con sus respectivas elites de referencia. Desafortunadamente la mentalidad democraticista parece haberse impuesto en algunos sectores del radicalismo político, hasta el punto de que parece que los millones de personas que participaron en el referéndum del 1 de octubre no pueden estar equivocadas. Pero lo cierto es que la libertad no sale de las urnas, y que esta no es posible en el marco político de un Estado, sea español o catalán. Por este motivo se hace necesario que ante esta dinámica contrarrevolucionaria los sectores más conscientes de la disidencia política, tanto en Cataluña como en el resto del Estado español, desarrollen su propio espacio de lucha en un marco más amplio que el de sus particulares enfrentamientos contra el poder. Inevitablemente esto significa poner en marcha una lucha ideológica dirigida a romper la colaboración entre clases que hoy ha impuesto el nacionalismo, tanto español como catalán, y de esta forma extender entre la población la oposición al sistema de dominación vigente. Se trata de recuperar la lucha de clases como eje central del conflicto social, lo que inevitablemente conlleva dar la espalda a las instituciones y enfrentarse a ellas al mismo tiempo.

Todo parece indicar que los acontecimientos que hoy se desenvuelven en Cataluña van a servir para provocar una crisis política e institucional que fuerce la reforma del orden constituido, y consecuentemente que facilite el reforzamiento del sistema de dominación. Ante esta coyuntura histórica se hace preciso reformular la lucha en unos términos ideológicos y estratégicos antagónicos a la lógica y a la dinámica del poder. Esto implica la conformación de un único frente de batalla contra el sistema de dominación en el que existan diferentes trincheras desde las que desarrollar esa lucha común, hasta el punto de generar un espacio de lucha propio dirigido a destruir el Estado y su sociedad de clases. Así pues, desde diferentes ámbitos se impone la necesidad de orientar la lucha en ese sentido revolucionario y emancipador, lo que constituye una actitud que hoy fácilmente puede ser resumida en la vieja consigna de paz entre pueblos y guerra entre clases.


Esteban Vidal