Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

martes, septiembre 17

Semana de lucha contra el cambio climático y toda nocividad [20-27 Septiembre]


CONVOCATORIA SEMANA DE LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO Y TODA NOCIVIDAD (20-27 SEPTIEMBRE]

Diversas instituciones, grupos ecologistas, organizaciones sindicales, grupos estudiantiles, reunidos bajo el nombre de ´Frifays for future´ han convocado la llamada ´Semana por el clima´ del 20 al 27 de septiembre. Básicamente esta semana consiste en manifestaciones programadas, alienantes en las que pedir al Estado y otras instituciones (ONU, G7…) que pongan remedio o tomen medidas ante el desastre que están causando. En su discurso simplista, recuperador y dirigista en ningún momento critican la causa de la devastación en curso: el capitalismo tecno industrial y su organización técnica del mundo. Son aquellos que critican el cambio climático sin criticar a quienes lo producen: tienen un cadáver en la boca, aquellos que defienden el mito del progreso, del desarrollo sostenible y de una vida ´cómoda´ a cambio de la esclavitud y de mercantilizar todo aspecto de nuestra vida, una vida vendida a la dominación tecnológica. Son aquellos que han comprado en el supermercado de la rebelión el nuevo producto de moda: el cambio climático Fridays for future? Hoy más que nunca el futuro no existe, vivimos en un eterno presente y cualquier vestigio del pasado ha sido borrado. Las prótesis tecnológicas que nos rodean y colonizan nos hacen vivir en un sonambulismo continuo, donde la catástrofe no está por venir como se empeñan en advertirnos con su venda en los ojos, la catástrofe es aquí y ahora, la catástrofe es el capitalismo tecno industrial, la catástrofe es esta vida alienante dirigida por los algoritmos de nuestros ´asistentes virtuales´, la catástrofe es un mundo ya devastado por la industria.

El cambio climático, más bien deberíamos hablar de modificación climática, es una más de las miles de consecuencias nocivas de la revolución industrial (la única revolución que iniciada hace dos siglos ha llegado a todos los puntos del planeta y colonizado y mercantilizado todo lo vivo) el cambio climático es indisociable del sistema tecno industrial: deforestación, acidificación de los océanos, desertización, extinción de miles de especies animales y vegetales, miles de productos químico-toxicos que condenan nuestra existencia, contaminación de tierra, aire y agua son sólo algunas de todas las nocividades, de todas las consecuencias de este sistema. Creemos entonces que hablar sólo de cambio climatico sin criticar el sistema tecno industrial es caer en un reduccionismo es no ir a la raíz del problema.

El cambio climático y todas las nocividades son las consecuencias del proyecto de la tecnocracia que gestiona y administra nuestras vidas. Un proyecto que consiste en colonizar, dominar y mercantilizar todo lo vivo. Una vez colonizada y dominada la naturaleza el objetivo son los seres humanos, un proyecto basado en la convergencia de las tecnologías conocidas como NBIC (nanotecnologias, biotecnologias, tecnologias de la información, ciencias cognitivas) a las que podriamos añadir robotica e inteligencia artificial, su codicia y avaricia no tiene fin. Si se mercantiliza todo hasta nuestras actividades más cotidianas los beneficios no parán de aumentar. Convertir el mundo y todo lo que habita en ello en una máquina programada donde nada escapa a su control: mundo maquina, humano-maquina. Lo que nos lleva a una visión mecánica del mundo de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea.

El sistema tecno industrial necesita de grandes cantidades de energía para poder funcionar, cientos de programas de investigación con inversiones multimillonarias están dedicados a encontrar nuevas fuentes de energía. Esta necesidad de energía para que el mundo funcione tiene como consecuencia la devastación del territorio y la aniquilación de millones de animales humanos y no humanos. La energia industrial mueve el mundo es necesaria para la producción y distribución de todos esos objetos innecesarios que encontramos a nuestro alrededor, es la economía y es la guerra. El sistema ha comprendido y ha visto como un gran negocio que sólo las energías ´renovables y limpias´ permitirán su expansión y supervivencia, el nuevo proyecto de la tecnocracia es ´renovable´y ´sostenible´es ecológico. Este nuevo proyecto se extiende igualmente por todo el territorio desde los desiertos industriales de paneles solares y campos eólicos ( causantes también del cambio climático, devastación del territorio, canceres etcc)…) hasta las eco-ciudades (no-lugares donde todo esta controlado, optimizado y automatizado eso si de verde e igualmente productoras de cientos de nocividades y de una vida alienante). Así defender la energía verde es defender el proyecto que nos dirige a gran velocidad, a ritmo del progreso, hacia el abismo, es defender el proyecto de quienes están creando un mundo totalitario, es defender el proyecto de aquellos que gestionan y administran nuestras robotizadas vidas.

Por ello hacemos un llamamiento a una semana de lucha contra el cambio climático y toda nocividad del 20 al 27 de Septiembre. Desde una perspectiva anarquista, que desborde los limites impuestos por la socialdemocracia. Una semana más en la que mediante la accion directa en cualquiera de sus formas los diferentes individuos y grupos se enfrenten al sistema tecno industrial. La semana del 20 al 27 de septiembre es sólo una meta para el ecologismo liberal y estatista, pero para aquellos que aspiramos a la eliminación del estado, del capitalismo, el patriarcado y el sistema tecnoindustrial es una oportunidad para desbordar los estrechos márgenes de la domesticación e iniciar una vía autónoma, anticapitalista y anarquista contra la nocividad tecnoindustrial. Ni el Estado, Ni la tecno ciencia nos salvarán. La lucha es el único camino.


sábado, septiembre 14

Viva México cabronas


A día de hoy, 21 de agosto de 2019, van 40 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que llevamos de año, la cifra más terrible desde hace diez años. Eso, sin contar las 25 mujeres asesinadas igualmente por hombres e igualmente por crimen sexual, pero que al no tener o haber tenido relación sexoafectiva con su asesino la ley no las contabiliza. 65 asesinadas en total en lo que llevamos de año en el Estado español. Desde que se empezaron a contabilizar oficialmente los crímenes sexistas, el 1 de enero de 2003, el total de víctimas suma 1015, superando con creces a las víctimas de ETA.

Si estas cifras no nos ponen los pelos de punta es que no estamos siendo verdaderamente conscientes de la trágica situación. Y lo que es más terrible, el feminicidio, la desaparición forzosa, la violación y diversas prácticas de tortura hacia las mujeres es una práctica mundial. En mayor o menor medida en el mundo entero estas prácticas terroríficas se llevan a cabo. Pero la rabia y la impotencia de las mujeres ha explotado, el feminismo nos ha sacudido y sacude a las mujeres de todo el mundo, desde las más pequeñas a las más longevas. Así en 2015 en Argentina se levantaba el movimiento #NiUnaMenos. El repudio generalizado contra la violencia machista se originó un 3 de junio con movilizaciones multitudinarias en todas las grandes ciudades del país bajo el lema «Ni una menos». La repercusión internacional tuvo lugar un 19 de octubre de 2016 después de conocerse el terrible asesinato de Lucía López, adolescente de 16 años que fue empalada de la misma forma que hacían los inquisidores en la edad media. Lejos de aleccionar y martirizar a las mujeres, este crimen supuso el comienzo de una lucha feminista que si bien no encuentra un final cercano y alentador es frenéticamente imparable. En agosto de ese mismo año en Perú se convocaba una marcha bajo el mismo lema de #NiUnaMenos a la que asistieron un millón de personas según fuentes extraoficiales, la marcha más multitudinaria de la historia de Perú. En mayo de 2017 al siguiente año del movimiento #NiUnaMenos de Argentina y Perú, México se movilizaba apropiándose del lema para exigir aclarar los hechos acaecidos en el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), después de encontrar el cuerpo sin vida de Lesvy Berlín, suspendido por un cable telefónico atado al cuello en una cabina telefónica, que se encontraba en el campus. Al principio la fiscalía señaló que la joven se había ahorcado con el cable telefónico de la cabina fomentando la idea de suicidio. Al mismo tiempo filtró información de su vida personal que desviaba la atención de su asesinato al comportamiento que Lesvy Berlín mantuvo en vida, sobreexponiendo la victimización secundaria. Cientos de estudiantes se manifestaron en repudio a la criminalización de la joven reclamando esclarecer los hechos que a todas luces evidenciaba un feminicidio.

Esta vez el detonante que hizo estallar la rabia fue el reciente caso de una menor violada por cuatro policías y la pésima gestión de las autoridades en la investigación. #NoNosCuidanNosViolan y #ArribaMexicoCabronas se suma al #NiUnaMenos y la #YoSiTeCreo de estos últimos años

El año pasado aquí mismo en el Estado español miles de mujeres y hombres nos levantamos bajo el grito “Yo Si Te Creo” contra la violencia sexual a raíz de la sentencia del Tribunal de Navarra que condenaba por abuso y no por violación a los 5 de la manada, desacreditando así la palabra de la denunciante con argumentos bastante zafios, pero muy reales en lo que se refiera a la microfísica sexista del poder. De esta suerte y sin que deba sorprendernos, este verano, el 17 de agosto, comenzaron los disturbios feministas en México. Esta vez el detonante que hizo estallar la rabia fue el reciente caso de una menor violada por cuatro policías y la pésima gestión de las autoridades en la investigación. #NoNosCuidanNosViolan y #ArribaMexicoCabronas se suma al #NiUnaMenos y la #YoSiTeCreo de estos últimos años, con una única diferencia, su carácter reivindicativo estaba teñido de “violencia”. Porque la violencia y la amenaza constante la vivimos día a día las mujeres, lesbianas, trans, las putas, indigentes y parias, porque esto es insufrible, porque ya no podemos más y con decir basta no es suficiente, porque nos están matando y a nadie le importa. En palabras de Nerea Barjola: “Vivimos en un régimen sexista que por definición es antagónico a nuestra libertad y autonomía. No somos libres. (…) estamos en guerra”. La libertad no es algo que se construye en comunidad y armonía. La libertad se conquista, en lucha, en batalla, con el cuerpo. No podemos, como decía Audre Lorde “desmantelar la casa del amo con las herramientas del amo” Debemos luchar contra este régimen sexista y contra sus instituciones, con el cuerpo, en autonomía. Y si es precisa la violencia como un valor de la autodefensa, entonces nos defenderemos.

Mismamente “La Plataforma Feminista de Alicante” ha declarado el estado de Emergencia Feminista y nos convoca para el próximo 20 de septiembre a una manifestación nocturna a la que ya se han sumado diversos colectivos. Nos vemos en las calles.





miércoles, septiembre 11

No Pasarán: Miles de personas salen a las calles contra el ataque del Estado griego en Exarcheia (Atenas)

Sábado, 31 de agosto de 2019: de dos a tres mil personas (según diferentes estimaciones) marcharon por el vecindario de Exarcheia en el centro de Atenas, después de una operación policial masiva contra 4 viviendas ocupadas (principalmente por refugiados) el lunes 26 de agosto y el consiguiente arresto de 143 migrantes y otras 3 personas más. Tras la redada policial, el barrio de Exarchia se ha convertido en una zona "militarizada" con constantes ataques de la policía antidisturbios contra las personas en la zona y los centros sociales.

Pero lo que el gobierno no esperaba era que las personas de este barrio, en lugar de "encogerse" de miedo, eligieran desafiar a la policía antidisturbios griega y al terrorismo ideológico del gobierno, también expresado a través de sus medios de comunicación controlados. Por lo tanto, miles de anarquistas y otros activistas enviaron a través de la protesta un mensaje de resistencia a la campaña represiva del Estado, así como señales de solidaridad con los okupas y los centros sociales desalojados y aquellos bajo la inminente amenaza de nuevos ataques por parte del Estado griego.

Para tener una idea de la situación en Exarcheia durante los últimos días, el jueves 29 de agosto de 2019, durante un concierto en vivo organizado por librerías y editoriales, decenas de policías antidisturbios atacaron repentinamente a más de mil asistentes con gas asfixiante, artefactos explosivos y ataques con porras, mientras que en el caos que siguió, atacaron el centro social "Vox" (ubicado en la Plaza Exarchia), rompieron la pantalla de su ventana y lanzaron una lata de gas asfixiante dentro de sus espacios, una acción que podría haber resultado fatídica. Muchas personas dentro y fuera también fueron tratadas con heridas graves en la cabeza. Luego, el sábado 31 de agosto, después de la demostración de la tarde que se ve en el vídeo, los policías antidisturbios atacaron nuevamente el concierto en su tercer día, dirigido por un policía antidisturbios que había desenfundado su arma apuntando a las personas mientras cargaban, según testigos de los eventos. Pero eso no fue lo último. El domingo 1 de septiembre, el centro social Vox fue atacado por la policía antidisturbios griega por tercera vez en solo cuatro días.

El 14 de septiembre se anunció otra gran protesta contra el terror del Estado griego en el barrio Exarcheia de Atenas.

jueves, septiembre 5

A por ellos o la vergüenza de ser español


Gloriosa patria que desde siglos,
solo las guerras que ha ganado
han sido contra poblados desarmados
o contra su propio pueblo…
A por ellos gritad valientes españoles,
a por las poblaciones desarmadas,
a por las ideas libres,
a por la mujer emancipada.
a por el jornalero que protesta,
a por el obrero en huelga,
a por la familia desahuciada,
a por quien habla en otra lengua,
a por quien vive diferente
a por ellos.
A por ellos,
a por el toro,
a por el pobre,
a por el raro,
a por el maricón,
a por la feminista,
a por la bollera,
a por el inmigrante,
a por la mujer sin peineta.
Patria de caciques,
corruptos e imposturas.
Mirad la nación, que fuerte se levanta,
para tapar tanta opresión y tantas corruptelas
qué vergüenza me daría eso de sentirse español.
A por ellos dicen
cuando antes decían: sin violencia se puede dialogar de todo,
pero sin violencia tampoco dialogan,
y gritan a por ellos
con toda la desvergüenza…
Los curas santificando las porras,
los mercenarios de la voz, la imagen y la pluma
mintiendo con exaltada mente…
A POR ELLOS…
Las cunetas llenas tiemblan ante la posibilidad de que vuelvan a llenarse.
A por ellos gritan a su ejército,
a por ellos gritan pues estamos desarmados, a por ellos, que no se note que son un ejército de cobardes.



José Suñé López (Odo)

lunes, septiembre 2

Jazz, un espíritu libertario

El presente artículo me animé a escribirlo gracias a la falta de información que hay, en el movimiento libertario, sobre un tema tan complejo como lo es el jazz. No soy, ni pretendo ser un erudito del tema, pero debido a un férvido instinto de melomanía y a la creciente ola de música que circula en los movimientos sociales, me parece necesario rememorar el origen y el desarrollo de este género musical. Aunque en la actualidad sólo conozco algunos conciertos que se vincularon al movimiento anarquista de la década de los años 20, me queda claro que el jazz tuvo una participación en la izquierda norteamericana, tanto en la izquierda comunista, y en menor medida, en la izquierda anarquista. En su momento, el jazz, fue un protagonista más en la larga lucha contra el poder y el capital.

 

El origen negro, cantos de libertad


A mediados del siglo XIX las transformaciones económicas del país norteamericano, reclamaban la mano de obra necesaria para satisfacer las necesidades de la nación. De 1860 a 1910 el número de granjas se triplicó, aumentó de 2 a 6 millones, la superficie de cultivo paso de 160 millones a 350 millones de hectáreas, bajo este contexto laboraron miles de trabajadores afroamericanos, que nada poseían, a excepción del cálido recuerdo de la música, dulce abrigo para los esclavos, que les ayudaba a soportar el trajín, o por lo menos así lo sentían ellos. Los presos, los ferrocarrileros y los obreros cantaban durante la dura jornada, un especie de guía improvisaba y los demás lo seguían. Ante la desolación de la feroz explotación, muchos afroamericanos encontraron refugio en el cristianismo, ahora no sólo se cantaba en el trabajo, sino que la potente voz de los afroamericanos, fue depurando los himnos religiosos, creando los espirituales. Tanto en los desfiles militares, como en la iglesia, enfocaban su atención en las estrofas y el ritmo, es decir, en la música. Cualquier lugar era aprovechado para practicar, incluso hay especialistas que aseguran que el jazz nació en los funerales negros, con las bandas que se alquilaban para armonizar el sepelio.

La fusión entre los cantos de las faenas, los espirituales, las baladas y las distintas formas de expresión popular, tanto africanas como europeas, le dieron vida al blues. A principios de 1900 nace el ragtime, un estilo de tocar el piano, llevando un ritmo regular con la mano izquierda y marcando un ritmo sincopado que va haciendo la mano derecha (la síncopa es una nota que se toca en un tiempo débil y continúa en un tiempo fuerte). El origen del ragtime se asocia con los bailes que realizaban los esclavos haciendo mofa de los amos. La mezcla de todos estos elementos: los espirituales, el ragtime, el blues y la música clásica, le dieron origen al jazz. Seria injusto decir que el jazz era una música para negros. La mayoría de los músicos que empezaban a tocar no sabían leer la música, pero contaban con un sentido innato para improvisar, factor de gran envergadura, pues el jazz es improvisación, expresividad, no hay censura a la hora de tocar. La orquesta de Count Basie (una de las mejores orquestas de jazz), según el propio Basie confesó:”No era, en el mejor de los casos, una orquesta que supiera leer… No creo que tuviéramos más de cuatro o cinco partituras en aquel tiempo”. La primera grabación de jazz se realizó en 1917, pero es evidente que años atrás ya había un larga historia, en donde había participado un sector marginal de la sociedad norteamericana. Nueva Orleans, el crisol de donde surgió la música de la síncopa, se transformó en icono del ideario progresista: antirracista, en un principio anticomercial, un lugar donde convivía la clase marginada.

A partir de la década de los 20 el jazz tomó una actitud combativa y de solidaridad con el movimiento obrero, y en contra de la segregación racial, por lo menos algunos de los músicos así lo manifestaron, denunciando las atrocidades en contra de los dos obreros anarquistas, Sacco y Vanzetti, que injustamente eran juzgados por el Estado de Massachussets. En más de una ocasión, trompeta y saxofón acompañaron los mítines de protesta, reunieron fondos y exhortaban a sumarse a la campaña de los anarquistas presos. En algunas huelgas que eran asesoradas por los IWW (Industrial Workers of the World, sindicato revolucionario), las bandas de Jazz estimulaban la lucha, como en la huelga general de la General Motors de 1937, en donde una orquesta de jazz tocaba canciones, y luego se mezclaba entre los obreros para seguir protestando. Louis Armstrong, que en 1964 vendía más discos que los Beatles, públicamente manifestó su total desacuerdo con las políticas del gobierno del Tio Sam, diciéndole en un concierto, mientras hablaba en contra del racismo: el gobierno norteamericano “puede irse al infierno”.

Billie Holiday, “la voz más desgarradora del jazz” , como diría alguien, hacía lo propio, denunciaba la segregación racial y el abuso policial. En pleno concierto, a todo pulmón, Billie dirigía su arenga en contra del Estado norteamericano, evidenciando los tratos a los que eran expuestos “los afroamericanos y los trabajadores que habían levantado al país”, la policía no se hacia esperar, y arremetía contra la inconforme mujer, quien fue detenida en varias ocasiones por manifestarse y consumir enervantes. Al igual que otros músicos de jazz, tuvo una vida dura. Ser mujer, negra y pobre en una sociedad racista, no es fácil. Durante varios años sobrevivió cantando en los cabarets donde se tocaba jazz. Víctima de una violación a los 10 años, hija de un pordiosero y adicta a la heroína, se ganó el respeto de quien la escuchaba entonar su “Strange Fruit”, el poema contra los linchamientos que ella transformó en una hermosa canción. La participación de un sector marginal en el quehacer jazístico dejó una impronta indeleble, en la que muchos han señalado, al jazz, como la aportación más grande a la cultura popular occidental.

 

El jazz de izquierda anticapitalista e internacionalista


Varios músicos llegaron a militar en la izquierda de los Estados Unidos, a Duke Ellington (pianista y director de una gran orquesta), el FBI lo investigaría por su apoyo a las campañas del Partido Comunista. Dizzie Gelespie (virtuoso trompetista y uno de los creadores del bebop) adquiriría el carnet del Partido Comunista. El cantante Paul Robeson, de tendencia anarco-comunista, le cantaría a la guerra civil española. El carácter internacionalista del jazz se dejó sentir con “Lament for the Congo”, una bonita pieza que fue grabada por Charlie Parker (quizá el mejor saxofonista alto que ha dado la madre tierra), en honor a Patricio Lumumba, uno de los exponentes del socialismo africano. Liberation Music Orchesta (1969), contenía cuatro piezas dedicadas a la guerra civil española y una conmemoración al Che Guevara. En Gran Bretaña, Alemania y la URSS, prohibieron las giras de grupos de jazz (sobre todo los de EE UU), por sus extraños vínculos con la izquierda.

 

El bebop


El jazz tiene infmidad de estilos, el cool, el hardbop y el bebop, son unos cuantos, algunos representan las transformaciones técnicas que padeció la sociedad estadounidense. A finales de la Segunda Guerra Mundial, surgió un ritmo llamado bop o bebop, que reflejaba las modificaciones técnicas de la época, mayor velocidad y puntos de vista más complejos. El bebop le daría un cambio a la cultura gringa. La guerra había acabado con las grandes orquestas, los impuestos a los salones de baile se habían disparado durante el conflicto bélico, haciendo imposible el pago de los músicos, incluso durante este periodo se llevó acabo la gran huelga de grabaciones, realizada por los músicos que se organizaron en torno a la Federación Americana de Músicos (AFM). El racionamiento del vinilo, hizo imposible las grabaciones. Contradictoriamente, el jazz, la música hecha por negros y también por blancos, solo le rendía ganancias a estos últimos. El bop era música afroaméricana a una velocidad doble, que mantenía sus raíces. Por primera vez, los jóvenes negros se veían a sí mismos como artistas rebeldes que debían ser respetados. Para protegerse del racismo norteamericano en general, y de la hostilidad del público conservador, los jóvenes boppers crearon su cultura, su forma de resistir a una sociedad elitista y un gobierno represor que había desatado una feroz cacería en contra de la izquierda. Grabaron sus propios discos, sin necesidad de las grandes empresas (sin saber que existía la autogestión), tenían sus salones de baile que ellos mismos mantenían. En el jazz, una vez más, encontraron la manera de resistir. Para 1960 el rock desplazaría al jazz, que unos años después volvería a renacer, pero esa es otra historia.

En este somero recorrido por la historia del jazz y su participación con los movimientos sociales, traté de aportar mi granito de arena a una larga historia que aún no se escribe, no es mi intención señalar que el jazz fue un paladín de la libertad o de las luchas sociales, pues también existieron músicos que mostraron una actitud pasiva o conformista ante las injusticias. Tampoco quiero señalar que el jazz lo inventó la clase marginada de los EE UU (aunque sí tuvo una participación de suma importancia), pues varios artistas pertenecían a una sector privilegiado, si no es que a la burguesía. Mucho menos deseo afirmar que el jazz se vio influido por los ideales ácratas. Faltaron varios períodos por narrar, puesto que la historia del jazz y las luchas sociales no solo se limitan a EE UU. En lo personal, encuentro varios elementos dentro del jazz, que me parece importante señalar: En primer lugar el jazz tuvo sus origines en la música folclórica y popular de la clase marginada. Le dió voz a a las luchas sociales y denunció las atrocidades de un régimen autoritario. Una música hágalo usted mismo, que podían practicar las personas corrientes, y no sólo las que habían recibido preparación técnica, una música que, paradójicamente, le proporcionó el carnet de identidad a la nación del Tio Sam. En la actualidad pareciera ser que el jazz es una música para las élites de las sociedades modernas, y que jamás se vinculó a las luchas contra el capital; pero el jazz es una música con espíritu libertario.

Extraído del periódico Tierra y Libertad

viernes, agosto 30

Sociedad y clase. Rudolf Rocker

El período iniciado después de la pasada guerra mundial, y que hoy ha conducido a una nueva catástrofe de incalculable alcance, no solamente ha echado por la borda una cantidad de instituciones políticas y sociales, sino que ha dado también una nueva dirección al pensamiento y lleva hoy a la conciencia de muchos lo que algunos habían reconocido hace tiempo.

No sólo se ha producido una modificación en el pensamiento de las capas burguesas de la sociedad; el mismo cambio se advierte también en el campo del socialismo. La gran mayoría de los socialistas que han creído con Marx en la misión histórica del proletariado y sostuvieron con el marxismo que “de todas las clases que se encuentran hoy frente a la burguesía, sólo el proletariado es una clase realmente revolucionaria”, se encuentran ahora ante fenómenos que no se puede explicar con argumentos puramente económicos. Era muy cómodo ver en el proletariado al heredero de la sociedad burguesa y creer que eso obedecía a férreas leyes históricas, tan inflexibles como las leyes que rigen al universo.

Este es el defecto inevitable de todos los conceptos colectivos y de las generalizaciones arbitrarias. Pero el pensamiento y la acción del hombre no son sólo un resultado de su incorporación a una clase. Está sometido a todas las influencias sociales imaginables y, sin duda, también depende, en parte, de ciertas disposiciones innatas que encuentran la expresión más variada bajo la acción del ambiente social circundante. Seis hijos engendrados por el mismo padre proletario, dados a luz por la misma madre proletaria y crecidos en el mismo ambiente proletario, siguen, en el desarrollo de su vida ulterior, los caminos más divergentes y son atraídos por toda suerte de aspiraciones sociales, o son reacios a todo sentimiento social. Uno llega al campo hitleriano, el otro se vuelve comunista, socialista, reaccionario, revolucionario, librepensador o sectario religioso. ¿Por qué ocurre eso? No lo sabemos, y tampoco los mejores ensayos de explicación son capaces de descubrirnos absolutamente el desenvolvimiento del individuo.

Si el pensamiento de la evolución tiene un sentido, sólo puede consistir en el hecho que todo fenómeno lleva en sí las leyes de su formación gradual, leyes que se ajustan a las condiciones externas del ambiente social y natural. Ya el hecho singular de que la fe en la “misión histórica del proletariado”, la idea misma del socialismo, no han nacido del cerebro de los llamados proletarios, sino que han sido inventadas por descendientes de otras clases sociales y fueron presentadas a las clases trabajadoras como un condimento listo para el consumo, debería sonar algo críticamente.

Casi ninguno de los grandes precursores y animadores del pensamiento socialista ha surgido del campo del proletariado. Con excepción de J. P. Proudhon, E. Dietzgen, H. George y algún par de ellos más, los representantes espirituales del socialismo de todos los matices han surgido de otras capas sociales. Ch. Fourier, H. Saint-Simon, E. Cabet, A. Bazard, C. Pecqueur, L. Blanc, E. Buret, Ph. Buchez, P. Leroux, Flora Tristan, A. Blanqui, J. de Collins, W. Godwin, R. Owen, W. M. Thompson, J. Gray, M. Hess, K. Grün, K. Marx, F. Engels, F. Lasalle, K. Rodbertus, E. Düring, M. Bakunin, A. Herzen, N. Chernichevsky, P. Lavroff, Pi y Margall, F. Garrido, C. Pisacane, E. Reclús, P. Kropotkin, A. R. Wallace, M. Fluerschein, W. Morris, N Hyndman, F. Domela Nieuwenhuis, K. Kautsky, F. Tarrida del Mármol, F. Mehring, Th. Hertka, G. Landauer, J. Jaurés, Rosa Luxemburg, H. Cunow, G. Plekhanof, N. Lenín y centenares más, no eran miembros de la clase obrera.
No fueron las leyes de la “física económica” las que llevaron a esos hombres y mujeres al campo del socialismo, sino principalmente motivos éticos, aun cuando quizás en algunos también hayan intervenido otros factores. Su sentimiento de justicias se rebeló contra las condiciones sociales de su tiempo y dio a su pensamiento una orientación determinada.

Y, por otra parte, vemos que hombres como Noske, Hitler, Stalin y Mussolini, que han surgido de las más bajas capas sociales, se han elevado a la categoría de los peores enemigos de un movimiento obrero independiente y se convirtieron en vehículos conscientes de una reacción social cuya significación para el próximo futuro de la historia humana no se puede calcular todavía.
Si se pudiera probar que la pertenencia a una clase determinada influye tan fuertemente en el pensamiento y en el sentimiento del hombre que le distingue, por toda su esencia, de los miembros de las otras clases sociales y le lleva por una dirección completamente determinada, entonces se podría hablar, quizás, de “necesidades” y de “misiones históricas”. Pero como no es así, por esa senda no se llega más que a peligrosos sofismas que transforman el pensamiento viviente en un dogma muerto, incapaz de otro desarrollo. Lo que hoy se suele calificar como “contenido social” de una clase, como “psicología” de una raza o “espíritu” de una nación, es siempre el resultando de un trabajo mental individual que se atribuye luego, arbitrariamente, como supuesta “ley de su vida”, a la clase, a la raza o a la nación. En el mejor de los casos, no pasa de una ingeniosa especulación. Pero en la mayoría de las veces obra como una fatalidad, pues no estimula nuestro pensamiento, sino que lo condena a una infecunda parálisis.

La clase es sólo un concepto sociológico que tiene para nosotros la misma significación que la división de la naturaleza orgánica, por el hombre de ciencia, en diversas especies. Es un fragmento de la sociedad, como la especie es un fragmento de la naturaleza. Atribuirle una “misión histórica” es incurrir en un juego especulativo de nuestro pensamiento y no tiene mayor valor que si un naturalista quisiera hablar de la misión de los cocodrilos, de los monos o de los perros. No es la clase, sino la sociedad en que vivimos, y de la cual la clase no es más que una parte, la que influye continuamente hasta en lo más profundo de nuestra existencia espiritual. Toda nuestra cultura, el arte, la ciencia, la filosofía, la religión, etcétera, es un fenómeno social, no un fenómeno de clase, y se impone a cada uno de nosotros, cualquier que sea la capa social a que pertenezcamos.

¿No nos ha dado Alemania en este aspecto un ejemplo clásico? Hay todavía a estas horas bobos que no quieren ver en el movimiento hitleriano más que una rebelión de la pequeña burguesía, afirmación absurda privada de todo fundamento. En la institución del Tercer Reich han contribuido los hombres de todas las clases sociales y no en último término las grandes masas del proletariado alemán. En 1924 recibió Hitler en las elecciones 1.900.000 votos; diez años más tarde, en 1934, esa cifra alcanzó a 13.732.000. El ejército pardo de Hitler no se componía solamente de pequeño burgueses y de intelectuales, sino, principalmente, de obreros alemanes que, a pesar de su origen proletario, fueron tan subyugados por las ideas del fascismo como las otras capas sociales.
Si se quiere combatir eficazmente la barbarie general que amenaza nuestra cultura, hay que renunciar a más de un dogma muerto y arrojar al montón de desperdicios más de una “verdad absoluta”.

Rudolf Rocker

martes, agosto 27

El film "Tierra y libertad" y el anarquismo

Como hemos mencionado, en recientes entradas, esta película de Ken Loach, utilizada de manera irrisoriamente esquemática por Antonio Elorza en sus delirantes artículos, queremos dedicar unas líneas al análisis de lo que se nos muestra, a la veracidad de su contenido y a su vinculación con el anarquismo.

Antes de nada, y otorgando cierta legitimidad histórica a la historia de la película al margen de su calidad, diremos que es debería ser sabido que la inspiración se encuentra en gran medida en George Orwell y en su Homenaje a Cataluña. Orwell lleva a España a finales de 1936 y relata en el libros sus experiencias como miliciano en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) mostrando la represión que sufrió esta fuerza política antiestalinista por parte de los comunistas. A pesar de mantenerse dentro de un partido marxista, Orwell profesa su admiración por la labor revolucionaria anarquista en la ciudad de Barcelona; será una agradable sorpresa la del británico cuando encuentra en los libertarios a los verdaderos constructores del socialismo, no solo en el terreno económico, también en los hábitos cotidianos de la vida y teniendo en cuenta siempre la libertad como factor primordial. Insistimos en que hablamos de las memorias de un escritor tan importante como Orwell, referente moral en su crítica a regímenes totalitarios; no hemos entrado todavía en los entresijos de un guión cinematográfico, todo lo realista que se quiera, pero ficción al fin y al cabo. Orwell narrará también sus avatares en el frente, de febrero a mayo de 1937; el 20 de mayo será herido en el frente de Aragón y enviado de vuelta a Barcelona para encontrarse una situación muy distinta a la vivida meses antes: los estalinistas se han hecho con el control de la ciudad y se ha retornado a los privilegios burguesas de antaño. Veremos como el film de Loach, aunque de manera muy somera e incompleta, nos narra hechos similares.

David, hablando ya de la película, es un militante comunista inglés que asiste a una conferencia en su ciudad natal en la que se pide ayuda externa para la República en España. Asistiremos a la evolución de este personaje, de una ingenua militancia comunista original y un desconocimiento absoluto sobre la política española a una progresiva concienciación sobre lo que será la verdadera labor revolucionaria. David, ante la imposibilidad inicial de encontrar a sus camaradas comunistas, acaba enrolándose en una milicia del POUM; la película encuentra un valor al mostrar convivencia igualitaria entre hombres y mujeres, y entre personas de diversas nacionalidades que han acudido al auxilio de la libertad frente al fascismo; este espíritu de milicia será muy diferente, tal y como se expresa en alguna línea de diálogo, al militarizado del Ejército Popular controlado por los comunistas. Es conocido el respeto que tiene Loach por otorgar la mayor veracidad posible y, efectivamente, los actores elegidos son de diversas nacionalidades (muy al contrario de lo que observamos tantas veces en determinadas producciones), por lo que es primordial ver la versión original subtitulada de una película en la que se habla en varios idiomas. No obstante, el afán de Loach por mostrar a una izquierda "heterodoxa", o si se quiere "antiautoritaria", perfectamente unida resulta cuanto menos sospechosa; la deriva de la guerra y de la revolución, más que cualquier otro factor, fue lo que supuso que anarquistas y marxistas antiestalinistas caminaran finalmente juntos en algunos aspectos (especialmente, siendo objetivo de la represión estalinista), pero no es ni mucho menos un frente común el que pudieron hacer antes de esos acontecimientos, no puede simplificarse tanto en la historia y en la política.


Es tal vez mucho exigir, a un largometraje de ficción, que nos explique claramente la compleja situación política dentro del conflicto civil español. No obstante, creemos que sí es un justo reproche denunciar el excesivo halo romántico que desprende el film, rozando el maniqueísmo en algunos momentos, cuando quiere mostrársenos un frente revolucionario unido al margen de ideologías. La secuencia de la colectivización de la tierra, en determinado pueblo liberado de los fascistas, es uno de los logros más evidentes del film, resulta encomiable y emotiva en muchos aspectos; por lo que se dice, se buscó la espontaneidad de actores y extras, buscados entre auténticos militantes anarquistas en la actualidad y también entre personas que no pudieran entender el desarrollo de la revolución, lo que la otorga un mayor valor añadido. Sin embargo, esa secuencia es más bien aislada en el conjunto de la obra y el film adolece de una mayor concreción y contextualización; es decir, al final lo que tiene mayor peso es que se trata de un bonito film de oprimidos tomando, por fin, la "tierra prometida". No queremos entrar demasiado en lo que fue la verdadera política revolucionaria de una fuerza como el POUM ni en las disputas reales que pudieran tener con los anarquistas; sin embargo, resulta muy sospechoso en una película de obvio espíritu libertario la omnipresencia de este partido máxime cuando no se desea detallar, en la narración, política alguna y sí mostrar a los propios campesinos y trabajadores tomando los medios de producción para gestionar sus vidas.

En Tierra y libertad aparecen, de manera fugaz, los conocidos como hechos de mayo del 37; estos sucesos enfrentaron en Cataluña definitivamente, incluso con las armas, a revolucionarios anarquistas y poumistas con los representantes de la legalidad republicana, especialmente  con los comunistas. El film de Loach nos muestra, sin dar mayores explicaciones, el sitio a la central de Telefónica en Barcelona, un bastión de la CNT. Se trataba de una claro símbolo de las conquistas revolucionarias, que las fuerzas catalanistas de la Generalitat, junto a los comunistas y otros miembros de la legalidad republicana, no dudaron en atacar. Fue una táctica de los estalinistas y de sus aliados para arrebatar el poder a los comités obreros, que chocó enérgicamente con los trabajadores en armas. 

Desgraciadamente, la derrota final se produjo y se convirtió en uno de los símbolos del ocaso de la revolución libertaria. Aunque se comprende que es imposible en un largometraje explicarlo todo, resulta increíble la conversión de David; renuncia a la milicia y se alista en el ejército republicano por sus convicciones comunistas, por lo que se ve obligado a atacar el edificio de Telefónica y solo después de intercambiar unos cuantos tiros con los sitiados, y de intercambiar unas palabras con un compatriota inglés que se encuentra en el otro bando, ve la luz definitivamente, comprende que es una marioneta de los designios de Stalin y retorna a la lucha junto a la milicia reconciliándose con Blanca. Para explicar la política de Stalin en la guerra española, se nos explica en algún momento que el dictador soviético desea dar una buena imagen ante las democracias capitalistas (que jamás ayudaron a la República española), destruyendo la revolución y usando a los trabajadores "como piezas de ajedrez", para así lograr tratados comerciales. Es, al menos, una buena base para comprender el chantaje al que se vio sometida la república y el crecimiento de fuerzas tan minoritarias como el Partido Comunista y su versión regional del Partido Socialista Unificado de Cataluña.


 El personaje de Blanca, objeto del interés sentimental de David, es paradigmático. Tantas veces se ha aludido a ella como anarquista, pero ¿lo es realmente? Parece más una figura que trata de conciliar el marxismo heterodoxo, representado por un partido político (las alusiones de Blanca al POUM, a sus medios y a sus dirigentes, son excesivas para un personaje libertario), con el anarquismo; es significativo que el pañuelo que porta, aunque tantas veces se haya querido ver como rojinegro, sea en realidad de color rojo y acabe apareciendo al final de la película convertido en un símbolo para una nueva generación que canta… ¡la Internacional! No sería justo tampoco aludir, sin más, como argumento para criticar su obra, a la filiación política de Ken Loach, que siempre se ha dicho trotskista, pero su película resulta manipuladora en muchos aspectos y acaba en un terreno de aspecto más comunista que antiautoritario; para respetar el espíritu del film, hubiera sido necesario un mayor respeto por la estética anarquista como símbolo obvio del socialismo antiautoritario (no de una suerte de marxismo antiestalinista). La muerte de Blanca a manos de los comunistas estalinistas, ya convertidos en un ejército (incluido algún ex miembro de la milicia, que ya anteriormente había usado la argumentación oficial comunista de vencer primero en la guerra y luego ya vendrá la revolución), aunque es inevitable no emocionarse por su simbología, a poco que reflexionemos, resulta también forzada y manipuladora. No parece, a todas luces, un final satisfactorio para una película valiosa, pero cuestionable en tantos aspectos.

Sin embargo, Tierra y libertad tuvo un valor incuestionable. El estreno de la película en España, en 1995, un país con tantos problemas de memoria histórica, puso de nuevo en el candelero aspectos que también habían sido silenciados por la izquierda oficial. No es casualidad que el film no gustara nada al inefable Santiago Carrillo, ex dirigente comunista y estalinista en los tiempos de la Guerra Civil, y tratara de atacar lo que en ella se sostenía calificando a los revolucionarios protagonistas de "aventureros irresponsables"; nada nuevo, la ya manida argumentación estalinista, que afortunadamente no puede ya parar el empuje de la verdad histórica. Afortunadamente, al margen de polémicas y de la calidad del film, la película tuvo cierto calado en el público más joven y supuso cierto reforzamiento para la esperanza de una alternativa libertaria al sistema económico y político que sufrimos.


Extraído del blog: Reflexiones desde Anarres

sábado, agosto 24

¡Nosotros, los anarquistas! Un estudio de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), 1927-1937



Stuart Christie

«Es un sofisma creer en la neutralidad del movimiento sindical y en la independencia de los sindicatos en cuanto a su postura ideológica y propaganda subversiva.»


Declaración emitida por el Comité Peninsular de la FAI en diciembre de 1929


«Nosotros, este Gobierno, cualquier Gobierno, ¿hemos sembrado en España el anarquismo? ¿Hemos fundado nosotros la FAI? ¿Hemos amparado de alguna manera los manejos de los agitadores que van sembrando por los pueblos este lema del comunismo libertario1. Siguiendo a Manuel Azaña, que eludía con ese cínico argumento las responsabilidades de su Gobierno en los sucesos de Casas Viejas, saldados con veintidós campesinos muertos, la historiografía liberal y marxista ha presentado a la Federación Anarquista Ibérica (FAI) como un nido de manipulación, violencia e irresponsabilidad, provisto, además, de unas pinceladas de mesianismo y fanatismo que terminan de conformar el retrato de una secta. La trabazón entre la FAI y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) fue vista por los reformistas o gradualistas como un instrumento por parte de los militantes de la específica ―empleando la terminología con la que a veces se conoce a entidades como la FAI y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias― para imponer su autoridad dentro de la sindical, y ésa es la perspectiva que ha sido adoptada por historiadores como Gerald Brenan y Raymond Carr, que achacan la crisis confederal de 1931 al «tiránico liderazgo» de una FAI que funcionaba «como grupo de presión semi-secreto»2. Otro autor que se sitúa en esa línea es Julián Casanova, para quien el comportamiento adoptado por el anarcosindicalismo a partir del verano de 1931 debe atribuirse a una suerte de golpe de Estado dentro de la organización perpetrado por «grupos de anarquistas dispuestos a reorientar a la CNT por lo que ellos suponían que era el buen camino revolucionario»3.

 Las específicas son uno de los aspectos peor conocidos del entramado organizativo libertario español. Es cierto que la FAI ha sido objeto de un mayor número de trabajos de investigación y síntesis que las Juventudes Libertarias, pero esos libros y artículos se limitan a la reproducción de lugares comunes que oscurecen todavía más su historia, salvando excepciones como la clásica obra de Juan Gómez Casas. Tampoco es el caso de ¡Nosotros, los anarquistas! Un estudio de la Federación Anarquista Ibérica (FAI). 1927-1937, que vio a la luz en inglés en el año 2000 y que, desde 2010, está disponible en castellano en una edición de la Universidad de Valencia.

 Un punto común de ambos textos es la adopción de lo que Gómez Casas denomina una «aproximación cuando menos real, llevada a cabo desde la interioridad del tema»4. Frente a aquellos investigadores que fingen abordar su objeto de estudio de una forma objetiva, ocultando tras una metodología supuestamente científica su toma de partido previa, inevitable en tanto que son sujetos políticos inscritos en la historia, Gómez Casas defiende que una condición necesaria del conocimiento histórico reside en la comprensión de la lógica interna por la cual se rige el funcionamiento del agente o proceso estudiado. Pese a estar plenamente admitido por la mayor parte de las tendencias historiográficas actuales, ese planteamiento parece inoperante cuando se habla del movimiento libertario español, lo que da lugar a errores de bulto, cuando no a una manipulación abierta de su trayectoria y contenido. La peculiaridad del anarquismo con respecto a las formas autoritarias de entender y encarar lo social hace que no sea posible estudiar los fenómenos de orientación ácrata aplicando categorías que quizá resulten válidas para otras expresiones políticas. ¿Qué historia de la FAI cabe si no se aprecia la diferencia entre un grupo de afinidad y un grupo de presión, o entre la trabazón CNT-FAI y la subordinación del sindicato al partido propia del marxismo?
Volviendo a la obra de Christie, ésta nos propone una historia de la específica desde la conferencia fundacional del 27 de julio de 1927 hasta la disolución del Consejo de Aragón, en agosto de 1937, que certificó la muerte de la revolución social iniciada el 19 de julio de 1936. La elección de ese marco cronológico se relaciona con la manera que tiene el autor de enfocar la evolución de la organización.

La FAI surgió durante los últimos años de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, agrupando en su seno a los militantes confederales descontentos con el rumbo que los comités estaban  imprimiendo a su organización. Era una reacción, favorecida en buena parte por el regreso del exilio de los activistas anarquistas más jóvenes, frente a la amenaza reformista que se cernía sobre el anarcosindicalismo, sin que en ningún momento pueda sostenerse que actuara como una CNT paralela. El autor insiste en la idea de que «la FAI, todavía débil a nivel numérico y organizativo», era un sus comienzos «un instrumento mediante el cual anarquistas, anarcosindicalistas y militantes de la clase obrera ―la inmensa mayoría de los cuales no estaban afiliados a grupos de la FAI― podrían canalizar su oposición a la postura colaboracionista de clase adoptada por los dirigentes y reafirmar el contenido anarquista de la CNT»5.
 A partir de 1932, una vez contrarrestada la maniobra de los treintistas, dicha organización se fue convirtiendo «en una estructura de intereses creados que frenó la actividad revolucionaria espontánea de las bases y reprimió a la nueva generación de activistas revolucionarios de las Juventudes Libertarias y del grupo “Amigos de Durruti”»6. Ese proceso culminó con la orden de retirada de las barricadas que la FAI dirigió a los anarquistas y poumistas durante los sucesos de mayo de 1937. Por entonces, la federación de grupos anarquistas ya había dado paso a una fórmula organizativa más propia de un partido político que de una específica y se había alineado con la estrategia colaboracionista de la CNT, al integrarse en el Gobierno de Francisco Largo Caballero.

Christie explica esa ruptura atendiendo a la conformación de bases y cúpulas en las organizaciones libertarias como resultado de una situación de guerra, modelo explicativo que algunos han negado basándose en que «a la CNT no se le puede establecer con bases y cúpulas, porque tales cuestiones no existían en el seno de la organización»7, razonamiento absolutamente tautológico que nos sirve para introducir una reflexión complementaria a la de Gómez Casas: si no es posible conocer adecuadamente el anarquismo español sin comprender su lógica interna, tampoco es posible hacerlo prestando atención únicamente a su autorrepresentación, por el simple hecho de que el discurso y la práctica no siempre se avienen en armonía. Que el movimiento libertario se oponga al ejecutivismo y se dote de mecanismos para prevenirlo no invalida el hecho de que a lo largo de su historia hayan aparecido y sigan apareciendo en su seno dirigentes de la peor calaña.

Durante las jornadas libertarias celebradas por el Núcleo Confederal de Motril en conmemoración del 75º aniversario de la revolución social, José Luis García Rúa señaló en un debate la urgencia de analizar las causas de la degeneración ideológica sufrida por el movimiento libertario durante los primeros meses de la guerra de España. Además de una lectura desmitificada de la FAI, en la cual la específica fue, ante todo, el símbolo de las aspiraciones de una parte importante de la militancia confederal, tenemos ante nosotros una obra imprescindible para quienes compartimos la inquietud expresada por el compañero.


 [1] Citado en CASANOVA, Julián: República y guerra civil, en FONTANA, Josep y VILLARES, Ramón: Historia de España, v. 8, pp. 71-72.
[2] BRENAN, Gerald: The spanish labyrinth, Cambridge, Cambridge University Press, 1976, p. 255, y CARR, Raymond: The spanish tragedy, Londres, Weidenfeld and Nicolson, 1977, p. 41, citados en CHRISTIE, Stuart: ¡Nosotros, los anarquistas! Un estudio de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) 1927-1937, Valencia, Prensas Universitarias de Valencia, 2010, pp. 104-105.
[3] CASANOVA, Julián: De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España (1936-1939), Barcelona, Crítica, 1997, p. 85.
[4] GÓMEZ CASAS, Juan: Historia de la FAI (Aproximación a la historia de la organización espec del anarquismo y sus antecedentes de la Alianza de la Democracia Socialista), Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2002, p. 10.
[5] CHRISTIE, Stuart, ¡Nosotros, los anarquistas!, op. cit., p. 92.
[6] Ibidem, p. 12
[7] FERNÁNDEZ, Elías: «La otra historiografía justificativa. Ángel Viñas: El escudo de la República. El oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937 (Crítica, Barcelona 2007). 734 páginas», en Germinal. Revista de Estudios Libertarios, nº 4, 2007, p. 123.

Extraído de la revista Adarga

miércoles, agosto 21

La era de internet


Para abrirme una cuenta de correo
me dice el ordenador:
Demuéstrame que no eres un robot.

Qué hijo de puta.