Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

martes, abril 14

Los Centros de Internamiento de Extranjeros y el racismo en nuestros barrios

 


El pasado 30 de diciembre centenares de personas nos manifestamos en Madrid contra los Centros de Internamiento de Extranjeros, recorriendo el barrio de Carabanchel hasta el CIE de Aluche. Nuestra plataforma anarquista, Liza, nos sumamos por segunda vez a la organización de esta movilización que cada año denuncia el carácter racista y represivo de estas cárceles para personas migrantes, donde se encierra a quienes no han cometido delito alguno.

Durante el recorrido se corearon consignas contra las deportaciones, la Ley de Extranjería y las políticas migratorias criminales del Estado español y Europa. Vecinas, colectivos antirracistas y organizaciones solidarias acompañaron la movilización, visibilizando una realidad silenciada. Al llegar al CIE, se lanzaron mensajes de apoyo a las personas internadas, recordando que no están solas. La protesta reafirmó la exigencia del cierre inmediato de los CIE y la abolición de un sistema que vulnera derechos fundamentales.

Las migrantes son encarceladas en estas prisiones exclusivamente para personas extranjeras por el mero hecho de encontrarse en situación de irregularidad huyendo de situaciones de pobreza y miseria, pero también guerras y conflictos provocados por países neocolonialistas. Por lo que no puede separarse una raíz de clase y con la explotación capitalista de telón de fondo protagonista, de esta situación de vulnerabilidad y persecución a las personas que migran.

La construcción y mantenimiento de los CIEs responde a una política migratoria racista. El CIE es el macabro instrumento para el control de los flujos migratorios y garantizar el trabajo sin derechos en beneficio del gran capital. Además, se denuncia que en la industria del control migratorio se benefician empresas como Eulen enfocada en la gestión de centros de internamiento de extranjeros. Pero también Air Europa o Air Nostrum, que se ocupan de los vuelos de deportación, y El Corte Inglés, que vende ordenadores, aires acondicionados, colchones, muebles y otros productos destinados a estos centros, y las oficinas de Extranjería.

También se denunciaba al gobierno progresista integrado por el PSOE y SUMAR, por la construcción con dinero público de dos centros de internamiento en Mauritania y mantener los CIEs en todo el Estado español. Una política migratoria reaccionaria y racista semejante a la que aplica la ultraderecha en Italia. Señalar a las organizaciones fascistas y su mensaje de «los españoles primero» como el látigo impulsor de las conductas y políticas racistas.

Las políticas migratorias europeas, sustentadas en el racismo institucional y la lógica capitalista del control, no buscan proteger fronteras, sino mantener un orden colonial basado en la desigualdad. La violencia que se ejerce contra las personas migrantes es parte de un sistema que necesita cuerpos precarizados, irregulares y desechables para sostener su economía y seguir aumentando las tasas de ganancia del capital.

Por todo ello se activa cada año esta manifestación a finales de diciembre, para acompañar a las personas migrantes encerradas y, en cada ocasión, conseguir que más organizaciones y sindicatos sean altavoz contra estos centros de represión y tortura con un carácter específicamente racista. Es necesario configurar un frente común amplio antirracista y de clase, puesto que la migración es una de las cuestiones más usadas por la ultraderecha como arma mediática política. Detrás de la migración existen unas violencias materiales y profundamente racistas que deben ser combatidas.

Cuanto mejor sea la organización política y social en torno a estas luchas, más preparados estaremos para abordar la ofensiva antiimigración internacional que ya se está fraguando, y que se endurecerá más por la agenda marcada desde la extrema derecha europea y española. Pasar a la ofensiva es crear un programa y una agenda propia contra el racismo y el colonialismo que no solo sirva de autodefensa, sino como autoorganización colectiva para luchar directamente contra el capitalismo que sustenta ese sistema racista.

A continuación exponemos uno de los textos elaborado por la Plataforma contra los CIE’s:

El racismo en nuestros barrios

En los barrios el racismo institucional sigue criminalizando y violentando a las comunidades migrantes. Lavapiés -y en muchos otros barrios de Madrid- es a diario escenario de macro redadas y controles basados en perfil racial, prácticas que siguen siendo posibles bajo la Ley Mordaza y que impactan especialmente en personas migrantes y racializadas como denunciamos desde el antirracismo, la Plataforma contra los CIES, colectivos y organizaciones migrantes o no, racializadas o no, asociaciones de vecinxs, centros sociales okupados o autogestionados, sindicatos.

Asimismo, la presencia policial intimidatoria criminaliza con redadas a personas trabajadoras que simplemente esperan una oportunidad laboral en sitios como la Plaza Elíptica, o estaciones de metro y cercanías usadas por las trabajadoras migrantes para acudir a sus trabajos. Según datos de diversas organizaciones y colectivos por los DD.HH. muchas personas racializadas han sido rechazadas al intentar alquilar una vivienda, incluso con contrato y nómina. Y añadir que a bastantes no les permitieron empadronarse. Además, también han sufrido discriminación en entrevistas de trabajo, habitualmente relacionada con el acento, el color de piel o el nombre.

Racismo inmobiliario

En nuestros barrios constatamos que existe un racismo inmobiliario. El racismo estructural e institucional es uno de los grandes responsables de la discriminación inmobiliaria que enfrentan las personas migrantes y racializadas al intentar acceder a una vivienda digna. Este racismo no solo limita nuestro acceso a la vivienda, sino que también nos expulsa de nuestros barrios, aumenta la criminalización y violencia policial contra el colectivo migrante y, además, complica la regularización de nuestros papeles, ya que se nos exige tres años de empadronamiento como mínimo para poder solicitar documentación mientras se ha normalizado la negación de empadronamiento por parte de los caseros, según afirma el Sindicato de Inquilinos e inquilinas de Madrid. El rentismo en nuestros barrios es racismo y debe ser combatido con firmeza, organización y solidaridad.

 Delitos de odio

Por otro lado, están los delitos de odio. Los delitos de odio en España han aumentado últimamente escalonadamente. Así como los cometidos por miembros de la Policía Nacional, Municipales, Guardia civil y Municipal. En nuestros barrios, en nuestras calles, a la salida de las bocas de Metro, paradas de autobuses y en diversos lugares, hemos sido testigos de que la policía ha realizado identificaciones por el perfil étnico. En algunos casos las identificaciones han sido acompañadas de insultos racistas, burlas y violencia verbal.

Precariedad laboral

Además, la precariedad laboral tiene muchas veces su origen en estereotipos y prejuicios. A la población migrante se le hace difícil convalidar sus estudios y las contratan mayoritariamente para el cuidado de personas mayores, realizar labores de limpieza y jardinería, y la construcción. En la mayoría de los casos son contrataciones precarias al margen de los derechos laborales. Las mujeres migrantes son contratadas casi sólo para ejercer como empleadas de hogar. La precariedad se origina principalmente por la falta de acceso a la regularización administrativa. Exigimos la aprobación de una Ley de Regularización YA.

El racismo va de la mano del fascismo

En nuestros barrios existen acciones racistas que incitan al odio, contribuyen a la desinformación y a la estigmatización de las personas migradas, racializadas y gitanas. La difusión de bulos y mensajes racistas contra la población migrante y racializada tiene efectos directos: concentraciones hostiles frente a centros de menores, estigmatización de barrios y un aumento en las agresiones verbales y físicas. En este sentido, el racismo va de la mano del fascismo. Exigimos que se respete la dignidad y la integridad física de todas las personas, independientemente de su origen étnico, identidad y orientación sexual, religión y otras circunstancias. Es una responsabilidad institucional y política ante estas prácticas que están sucediendo a diario en nuestras calles.

 

Liza Madrid

 

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