
Lo que llamamos inteligencia artificial es un conjunto de ordenadores
que utilizan enormes cantidades de datos almacenados en lugares físicos
que consumen minerales, agua y energía. Ese lugar ideal que llamamos
“la nube”, donde almacenamos datos de manera incorpórea, en realidad es
un conjunto de ordenadores conectados a Internet.
Cada clic, cada búsqueda en Internet, cada archivo guardado en la nube requiere energía, agua y espacio físico.
Que nuestra vida digital parezca inmaterial es el mayor éxito del
tecnocaitalismo. Gracias a la metáfora de la nube digital, han
conseguido colar sus narrativas donde la tecnología parece fácil de usar
y difícil de comprender.
Internet, la Inteligencia Artificial, son algo material. Es un lugar
físico en el que se almacenan equipos que están funcionando 24 horas
diarias, todo el año. Esa supuesta “artificialidad” es falsa, en
realidad, es otra tecnología extractiva que necesita destruir el planeta
y consumir recursos para desarrollarse. Son centros de datos., cables y
cables submarinos, antenas, satélites, dispositivos… y un largo
etcétera de infraestructuras que sustentan el mundo digital actual.
La digitalización se ha convertido en sinónimo de progreso. Sin
embargo, detrás de “la nube”, se esconde un modelo basado en el
extractivismo de recursos: territorios drenados de agua y energía,
comunidades desplazadas y una acumulación de poder tecnologico en manos
de unas pocas corporaciones. La idea de que el desarrollo tcnologico es
progreso y es la solución a todos nuestros problemas está altamente
difundida, sea entre capitalistas convencidos, o entre un amplio sector
de la izquierda.
Tecno-colonialismo
Si hablamos de colonialismo, la colonización supone la usurpación y
apropiación de la tierra, des u riqueza y recursos; el sometimiento de
la población, etc. Este hecho está generalmente asociado a un país o a
una entidad territorial. Sin embargo, si le añadimos la capa
tecnológica, vemos que la tecno-colonización no responde a la usurpación
de países, sino sólo a aquellas zonas donde existen los elementos,
generalmente minerales, necesarios para la produccción de tecnología,
áreas con recursos energéticos y mano de obra barata para la producción o
áreas donde tirar la basura tecnológica sin coste para el productor.
Por ejemplo, estamos viendo cómo en República Democrática del Congo
(RDC)., se está produciendo una guerra impulsada por ruanda con apoyo de
Occidente, en sólo una zona, Goma, que es dónde se produce la
explotación minera de los elementos necesarios para producir tecnología.
La ambición de Ruanda no es colonizar RDC sino tan solo el área de
Goma.
La identidad del colono ha quedado diluida.
Tradicionalmente el colono, actúa en nombre de un país,
Estado/Nación, religión, es decir, que también tinene una identidad
fuerte y visible, pero en el tecno-colonialismo es mucho más difuso, sus
fronteras se nos escapan de entre los dedos aligual que sus
“gobernantes”, de hecho los tecno-colonos operan en la sombra. No suelen
ser ni el propio Estado ni el de otro país, sino empresas privadas
transnacionales.
Creemos que es necesaria una reflexión sobre las implicaciones del
desarrollo y promoción de la tecnología, pues su expansión tiene
relación directa con el cambio climático y sus consecuencia a nivel
global. Y esta reflexión debería llevar a posarnos preguntas como:
¿Para quién se crea la tecnología?¿Para quién es accesible? ¿A quién
beneficia?.¿Cómo nos afectan y como afectan las tecnologías a los
demás?¿Qué se busca con ella?¿En qué sentido y para qué la necesitamos?
¿Qué tipo de vidas, cuerpos y territorios produce?¿Realmente necesito
este dispositivo, esta aplicación/programa, hacer este click, entregar
esta información?¿Qué tecnologías posibilitan el tipo de mundo que
queremos habitar y cuáles son falsas pantallas que reproducen la lógica
neoliberal capitalista?
Podemos afirmar que la tecnología tiene fuertes impactos en todos
pero a veces no podemos ver que estos son diferenciados según las
intersdeccionalidades de las personas y comunidades.
Aterrizando en Aragón
Aunque como territorio del “norte global” nos libramos de algunas de
las afecciones de estas tecnologías (aunque a mucha m enor escala
conviene de que no nos olvidemos de que aquí también hay minería
destructiva, explotación laboral, contaminación…) en Aragón estamos
protagonizando un episodio más de extractivismo derivado de las
tecnologías de internet: los centros de datos.
Numerosos centrso de datos se han instalado en esta región y buscan
ampliarse. En el caso de Villanueva de Gállego, cuando todos los
edificios estén terminados, ocuparán una extensión superior a la del
propio municipio. Tierras anteriormente de cultivo, ahora son naves de
hormigón. Escogen territorios despoblados y envejecidos, donde la
contestación sea nula. Cuando unaz ona ya está despoblada es cuando
puede apareder una invasión del territorio. Y ahí ya da igual…
Internet y la IA consumen agua
Sí, asi es, uno de los efectos que más pasamos por alto. Para
refrigerar los centros de datos, hace falta agua, mucha agua. Y
normalmente agua potable.
Sólo en Aragón, donde el agua ya es un recurso escaso, se han
comprometido 755,7 millones de litros al año, equivalente a una pequeña
ciudad. En el caso de nuevo de Villanueva de Gállego por ejemplo, el
consumo multiplicará por 5 al de la población local. El Gobierno de
Aragón ha autorizado a Amazon a extraer agua de los acúiferos del
Gállego y del Ebro en 9 pozos en los que no va a haber control público
alguno.
El consumo directo de agua para refrigeración será la mitad que todo
el consumo de agua de la ciudad de Zaragoza(más de 300.000 personas y
sus negocios y empresas). Además, la alta temperatura a la que se vierte
el agua utilizada en los procesos de refrigeración puede tener un
impacto enorme en la fauna local.
Cuando el agua escasee y toque sequía, el grifo que refrigera estas
“macrogranjas” va a ser muy difícil de cerrar. La inteligencia
artificial , y no la sequía, será la que nos matará de sed.
Internet consume energía
Cuando todos los centros de datos que Amazon se ha comprometido a
levantar en Aragón estén a pleno rendimiento, consumirán más enenrgía
que el de toda la Comunidad Autónoma.
En estos territorios del Viello Aragón,tenemos bien recientes las
luchas por el impacto de las energías renovables. Macrogranjas solares y
mega proyectos eólicos. Destrucción del territorio ¿para alimentar a
quién?
Para hacernos una idea de la voracidad, Amazon recientemente ha
comprado una central nuclear en Pensilvania, para asegurarse la alta
demanda en electricidad y Google tiene el prouecto de instalar pequeños
reactores nucleares en sus instalaciones.
El actual boom de la inteligencia artificial (IA) está escalando este
problema a otro nivel. Los productos de IA generativa, como los
chatbots o las aplicaciones para crear artificialmente contenidos,
precisan de capacidades de computación nunca vistas hasta la fecha
multiplicando el consumo a valores inimaginables.
La promesa del trabajo
Estos centros aterrizan en los terrritorios con las dos promesas que
más necesitan hacer las autoridades locales a su electorado: progreso y
puestos de trabajo.
Pero la realidad es otra. Aprovechan los imaginarios asociados a la
industrialización, donde las fábricas empleaban una enorme cantidad de
mano de obra. Pero actualmente son instalaciones altamente automatizadas
y casi todo su trabajo es remoto.
En las zonas donde se han instalado no solo no han creado puestos de
trabajo, sino que los han destruido. La población local, tras el paso de
las burbujas de las promesas electorales see encuentra ua amarga
realidad: tienen instalaciones industriales que se han comido su
terreno, roban su agua, emiten ruidos, tienen que pagar sus costosas
infraestructuras y no gneran puestos de trabajo.
Conclusiones
Si la Inteligencia Artificial es útil o no es irrelevante. Podría ser
extremadamente útil, pero si aún así hace que el planeta arda, no es
buena. ¿Queremos quemar el planeta para producir ilustraciones baratas y
respuestas rápidas y poco fiables?
Abrir nuevos imaginarios de los usos de la tecnología es esencial
para no someternos a ella sino poder usar su potencial para el beneficio
común. Recuperar un imaginario tecnopolítico propio y radical frente al
impuesto por las grandes corporaciones, determinará cómo queremos
desarrollar la tecnología y con qué objetivo. Existen alternativas.
Repensemos su uso.
Como consumidores digitales podemos tomar responsabilidad de nuestro
rol. Asumir un papel activo y presionar con nuestras preferencias de
consumo. Hacer del consumo digital un proceso consciente, sobre el que
reflexionar en colectivo.
Pero no dejarnos aplastar por la individualización de la culpa en el
impacto ecológico de los datos, como ya hicieron con la huella de
carbono. Sino utilizar nuestros roles dentro de los colectivos para
generar cambios más significativos. Con nuestro consumo podemos
cambiarlo, pero no de manera individual sino colectiva, que es donde
reside nuestro poder. Nuestros gestos individuales son gotas perdidas en
la nada en solitario, y forman ríos dentro de una colectividad.
Gracias a “Tu nube seca mi río” por los textos e inspiración para escribir este artículo.
Extraído de la revista
Escatizar nº16
Extraído de la revista libertaria v”Ekintza Zuzena”nº52 2026