Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

domingo, enero 29

"La sociedad desescolarizada" de Ivan Illich

Iván Illich
Prólogo Pedro García Olivo


En un tiempo en que la Escuela se universaliza sobre el cadáver de las distintas modalidades educativas no-occidentales, en que reduce a la mínima expresión las restantes instancias de transmisión cultural, con las que de algún modo competía, en que se sabe sin enemigo, sin paliativo, sin contrarresto, ídolo sin crepúsculo, autoridad incuestionable, la figura de Iván Illich cobra una importancia inusitada.

Así como contamos con una robusta tradición pedagógica, un amplio abanico de experiencias reparadoras de la escolarización, (...] así como son miles los autores que han pensado para la Escuela, viendo el modo de "mejorarla", "reformarla", "modernizarla", "actualizarla",... apenas podemos citar a unos cuantos teóricos "disidentes", entregados a la crítica "radical" de la institución de enseñanza, en la línea de lo que se ha titulado "anti-pedagogía" o "desescolarización".

Pedro García Olivo

Editorial Brulot, diciembre 2011
194 págs.    

Puedes escuchar la charla-presentación del libro aquí

lunes, enero 23

México, el vecino incómodo


Decir "México" en los medios de comunicación del estado español, es sinónimo "narcotráfico". Es necesario escuchar otras voces, para darse cuenta de que en este país, cada vez más militarizado, se están dando muchas experiencias de resistencia, autonomía y emancipación.

El pasado 16 de septiembre, se cumplió un año más de la “independencia” de México. En la celebración que se realiza en la embajada de México en Estados Unidos (Washington), llegó como invitado de honor el director general de la CIA David Petraeus. Jamás se había registrado la asistencia a este evento de un personaje encargado de operaciones de espionaje de los Estados Unidos. Petraeus fue nombrado por Obama titular de la CIA, y antes de ocupar este cargo fue jefe del Comando de las Fuerzas de Seguridad de Estados Unidos en Afganistan. Petraeus es un especialista en intervenciones en zonas conflictivas y estados “fallidos”, como considera Estados Unidos a los países en conflicto. Pero por lo que más destaca es por el diseño de estrategias de combate para grupos insurgentes y terroristas.
Este hecho, en apariencia insignificante, se da dentro de una escena de incertidumbre por parte del Estado Mexicano. El narcotráfico que lo ha rebasado, la inevitable crisis económica, el desempleo, los múltiples despojos que han favorecido a grandes corporaciones (Grupo Carso de Carlos Slim, Coca Cola etc), han despertado un nuevo proceso que está en gestación. Es evidente que todas estas acciones por tratar de rescatar lo irrescatable darán pie a manifestaciones de inconformidad como ha pasado ya en otras partes de planeta. Todos estos hechos han llevado a que el gobierno de Estados Unidos considere reemplazar la Iniciativa Mérida por una estrategia contrainsurgente, porque, según dice, la lucha contra el narcotráfico ha sido ineficiente por parte del gobierno de México. Ya la CIA, como parte del tratado bilateral firmado por Calderón en 2008 para la lucha contra el narco y la delincuencia organizada, ha aumentado el número de sus agentes en territorio mexicano.
La crisis del estado es evidente, y la situación cada vez es más insostenible. La corrupción es al igual evidente. Las expropiaciones de tierras, tan comunes para el avance de la producción capitalista, han extinto pueblos enteros, y el golpe ecológico es irreparable. Todas estas situaciones sumadas a la visible crisis económica que se avecina de nuevo, son un factor muy importante en el despertar de nuevos procesos sociales. Por ello el interés o la preocupación del Gobierno de Estados Unidos hacia México.
Sin embargo, detrás de todo esto también existe un gran interés económico por parte de ambos países. En el caso mexicano en específico, la lucha contra el narcotráfico puede ser vista como una forma de activar la economía por medio de la carrera armamentística, algo similar a lo que Estados Unidos hace cuando trata de invadir algún país. México, al no contar con poderío bélico, se conforma con crear una guerra interna en contra de un enemigo, si no ficticio, sí creado por él, y de paso asegura la estabilidad “democrática” al infiltrar y combatir la posible resistencia que pueda surgir dentro del entorno político-cultural-económico nada favorable en el que vivimos.
Un hecho que marcó un nuevo plan de seguridad y ha justificado la aplicación de métodos usados por los países de la OTAN para combatir al terrorismo fue el “granadazo” que en septiembre de 2008 ocurrió en la ciudad de Morelia. Precisamente durante la celebración del grito de independencia, un grupo de sicarios arrojó una granada en medio de la gente que estaba reunida para el evento. Las nuevas iniciativas también han causado más revuelo después del incendio en un casino de Monterrey. Pero, en ambos casos, los atentados se vinculan con el crimen organizado, y además de estos dos hechos que son de los que más se resaltan, existen muchos más.
Las circunstancias lo dicen. La estrategia de seguridad y de combate al narcotráfico de Felipe Calderón sólo ha contribuido a incrementar las muertes de civiles, a elevar las violaciones y los abusos de poder de los mandos castrenses. El miedo, la desconfianza y la violencia se han convertido en prácticas comunes, el Estado mexicano está en pleno declive, por eso la desesperación de militarizar bajo cualquier pretexto el largo y ancho del país. El problema del narcotráfico existe, es un hecho, pero su solución no es la “invasión” militar. El problema de la drogadicción, además de ser un problema de salud pública, sector del que deberían de salir posibles soluciones, es un problema que se sitúa en lo económico, una estrategia más de la extensa lucha de la clase dominante para tener sometida a la clase dominada. Se trata de la enajenación creada por el sistema mercantil en donde vivimos, que lleva a la clase dominada a buscar refugio en el vicio, o a inducir al vicio a demás compañeros de clase para poder sobrevivir con la compra-venta-consumo.
La situación global es cada vez más grave, la crisis del sistema capitalista es cada vez más aguda, y en todas partes busca cómo poder sobrevivir por cualquier medio. En México el despojo y el narcotráfico son sus principales caras.
El sistema mercantil está buscando una vez más una salida de emergencia ante una crisis que cada día se ve más cerca, y que sabe que puede ser la definitiva.

Abraham Castro, librero y activista mexicano

Extraído del periódico CNT

viernes, enero 20

Entrevista a la Cruz Negra Anarquista de Colombia


La siguiente, es una entrevista sostenida la última semana de Diciembre con un compañero del Grupo Bifurcación-Eje Cruz Negra Anarquista de Bogotá, Colombia. Conversamos sobre la realidad de la prisión política en Colombia, de las miles de personas que se encuentran tras las rejas sin debido proceso, sobre las denuncias de torturas y tratos degradantes que han terminado en varios casos ocasionando la muerte de los reclusos. Esta realidad, silenciada por los grandes medios, precisa ser conocida y reconocida y que la solidaridad tanto nacional como internacional con los presos políticos se exprese en términos concretos.


José Antonio Gutiérrez D.
http://www.anarkismo.net  


¿Cuántos prisioneros políticos y de guerra existen en Colombia? ¿Por qué no se habla de ellos?


Para iniciar, debemos aclarar el concepto de presos políticos. Podemos evidenciar principalmente tres actividades por las cuales son detenidas las personas y se consideren como presos políticos sin que ellas posean un orden principal o jerárquico. Tenemos aquellas personas que son detenidas por actividades de lucha social en organizaciones sindicales, barriales, indígenas, campesinas etc. y son criminalizadas bajo señalamientos de pertenecer a la insurgencia. En un segundo aspecto encontramos a los detenidos que posicionan un pensamiento crítico o revolucionario frente al régimen, tales como estudiantes, académicos, docentes tanto de colegios como de universidades, lo que también se define como preso de conciencia. La tercera actividad por la cual se considera un detenido como político, son aquellos pertenecientes a la insurgencia, también llamados presos de guerra.

En Colombia, según cifras oficiales existen cerca de 7.500 personas las cuales conforman la población carcelaria con carácter de presos políticos y de guerra. Aunque varias organizaciones, entre ellas la Asociación Bolivariana de Asuntos Humanitarios, estiman que esta población responde en realidad a la cifra de 9.500. No obstante, el gobierno Colombiano no les concede el estatuto de presos políticos ya que esto, por un lado significaría considerar los guerrilleros como beligerantes y no como terroristas; además de ser parte de la estrategia con que el Estado sigue negando la misma matriz política y social del conflicto que afecta Colombia desde más de 50 años. Esta es una de las principales razones del por qué no se habla del tema de presos políticos en Colombia.

Es así como miles de dirigentes y activistas del movimiento agrario, del movimiento obrero, del movimiento estudiantil, defensores de derechos humanos, indígenas, de los movimientos de las mujeres, se consumen día a día y por años en las cárceles de un régimen que los humilla, los somete, y los reduce a meras cifras, negándoles sus derechos elementales como seres humanos en su dignidad personal y su carácter de presos políticos sujetos de derechos a la luz de la legislación nacional e internacional.

¿Cuál es su situación? ¿Existen malos tratos o tortura?



En general, las personas privadas de la libertad, dentro de las cárceles colombianas se enfrentan a un sin número de condiciones que atentan gravemente contra la dignidad de las y los reclusos, donde se observa la alta incidencia de hacinamiento, las quejas de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes dentro de los centros penitenciarios y en lugares de detención temporal; el aislamiento prolongado usado como una medida de castigo; la falta de separación entre sindicados y condenados; la falta de servicios de salud física y mental para los internos.

A todo esto deben sumarse los problemas de infraestructura sanitaria, suministro de agua, alimentación deficiente, falta de ejercicio físico y horas de sol para algunos reclusos; el hacinamiento, precarias condiciones sanitarias, la no implementación de programas de prevención en salud consistentes y demás condiciones y limitaciones que constituyen el común denominador en los centros de reclusión y son factores de riesgo en la salud de la población privada de la libertad. El establecimiento de reclusión de Valledupar (Cesar), por ejemplo, en 11 años no ha podido garantizar el suministro permanente de agua. Con esto no queremos decir que si se mejora la estructura física de las cárceles estas serán instituciones positivas o humanitarias, sino que al contrario creemos que la cárcel cumple funciones políticas, económicas y sociales para mantener en pie unas relaciones de dominación necesarias para la existencia de un conflicto politico-social. Las condiciones a las que son sometidos los presos no es por “inoperancia” del sistema, si no por una estrategia social y política de abandono, de presión sicología, moral, para que el preso en definitiva abandone su sentido revolucionario y los que están fuera y no han caído, “sepan “las consecuencias.

Las modalidades de tortura física, tratos crueles inhumanos y degradantes, más denunciados durante la detención y en centros penitenciarios siguen siendo en su mayoría palizas, uso de gases lacrimógenos contra los internos, estiramientos y requisas denigrantes por parte del personal del cuerpo de custodia y vigilancia. En cuanto a la tortura psicológica, han aumentado las quejas por amenazas, aislamiento y hacinamiento.

¿Nos pueden nombrar los casos más graves que han ocurrido desde la llegada de Santos al poder? (nombra aquí por favor todos los presos muertos desde la llegada de santos al poder, las denuncias de torturas y violaciones y los presos críticos)



Durante los últimos años se han documentado un número de 358 personas privadas de la libertad en detenciones masivas contra obreros, líderes campesinos y sociales, cifra a la que se suman los más de 380 estudiantes de secundaria y universidades detenidos en el marco de jornadas de protesta. Colocando en evidencia el aumento de encarcelamientos masivos en los últimos años: bajo el gobierno de Uribe y bajo el actual gobierno de Juan Manuel Santos, quien durante el mandato anterior ocupó el cargo de Ministro de Defensa, lo cual permite llegar a la deducción que el actual gobierno no es más que la profundización de las doctrinas de Seguridad y el manejo del conflicto. Prácticas represivas como: encarcelamientos arbitrarios, montajes judiciales y como forma de acallar la reivindicación social y política, lejos de disminuir, ha recrudecido con Santos.

Uno de los ejemplos es Jhon Jairo García, privado de su libertad en la Torre F, nivel 5, patio 14, de la cárcel Nueva Picota -ERON- en Bogotá, el cual tras una trombosis producida por una infección agravada por inasistencia medica ( que podemos configurar como una forma más de tortura contra los detenidos), muere el 15 de Noviembre del 2011. De igual forma el preso político Ricardo Alfonso Contreras tras recibir una fuerte golpiza por parte de los guardias muere el 1 de Noviembre del 2011, hasta llegar a casos en donde se refleja la brutalidad del Estado, como lo es, el preso político Diomedes Meneses Carvajalino quien tras ser detenido por el Gaula de Barranquilla es torturado y postrado a una silla de ruedas para siempre; luego de estar fuera de combate se le impacta con balas explosivas a corta distancia, expulsión de uno de sus ojos con un objeto corto punzante, extracción de las uñas de los pies y finalmente se le intenta asesinar realizándosele una herida en el cuello. Actualmente Meneses Carvajalino ha perdido una de sus piernas y se encuentra en pésimo estado de salud .

De igual forma son cientos de prisioneros los que hoy son torturados por el Estado Colombiano, tanto física, psicológica y moralmente, evidenciándose con el aumento de los casos de presos políticos asesinados . Es así como, sólo en los 6 primeros meses del año 2011, han sido asesinados por el estado colombiano 7 presos políticos por tortura y negación de asistencia médica.

¿Qué organizaciones existen que estén apoyando a los presos? ¿Qué riesgos corren en su labor?



Existen varias organizaciones que apoyan a los presos políticos, desde organizaciones específicamente de ayuda jurídica, las mismas organizaciones a las cuales pertenecen los detenidos políticos, y organizaciones de solidaridad y denuncia permanente, al igual que grupos de apoyo que poseen la finalidad de denunciar la cárcel como una institución funcional para la desigualdad y la injusticia y que la identifican como un espacio de alta conflictividad y como uno de los pilares de la actual sociedad de dominación.

Los riesgos son bastantes. Las personas que hacen parte de estas organizaciones o que se solidarizan activamente con los detenidos políticos son perseguidas permanentemente por el Estado, por los grupos paramilitares y la permanente criminalización de dicha actividad. Esta persecución ha conllevado por ejemplo a la desaparición de varios defensores y activistas, muchos también han caído en las mazmorras , al igual que a algunos han tenido que migrar a otras latitudes y otros tantos han sido asesinados cobarde e impunemente por el Estado.

Según el Sistema de Información de Agresiones contra defensores y defensoras de derechos humanos en Colombia - SIADDHH del Programa No gubernamental de Protección a defensores de derechos humanos - en su informe “Somos Defensores”: “(…) las cifras demostraban que el nivel de amenaza contra la vida de los defensores y defensoras de derechos humanos en Colombia, crecían de manera exponencial, haciendo posible un escenario catastrófico para su ejercicio; pues en el primer semestre de 2011, ese escenario se hizo realidad. 29 asesinados, 145 agredidos”. Es así como los integrantes de estas organizaciones se ven, constantemente enfrentados a todo tipo de hostigamientos, amenazas, robos, entradas y escuchas ilegales.

¿Cómo se posicionan ustedes ante la iniciativa del intercambio humanitario?



Debemos entender en primer lugar que el intercambio humanitario no es la liberación del total de presos políticos y de guerra, si no de un mínimo porcentaje de dicha población.

Consideramos que el intercambio Humanitario tiene una funcionalidad política y social, en términos de la liberación de un grupo de personas (Insurgencia- Estado), entendiendo que esta liberación simplemente se convierte en una herramienta que se da dentro del marco del conflicto y que responde a las necesidades de diversos sectores. Sin embargo el intercambio humanitario no es una salida real para la libertad del grueso de prisioneros políticos y de guerra,

Por último, ¿qué es lo que los lectores pueden hacer para solidarizarse con los presos políticos en Colombia?



Urge dar a conocer esta realidad invisibilizada de la existencia de miles de presos y presas políticas en Colombia, y sus terribles condiciones carcelarias. Y es urgente que la comunidad internacional se movilice en denunciar la práctica de la tortura contra los presos políticos. Así como los miles de montajes judiciales que sufren las organizaciones sociales y los activistas de derechos humanos, sindicales y sociales, bajo los cuales son encarcelados, con “pruebas” aducidas por autoridades militares e informantes paramilitares.

Creemos que la mejor forma de solidarizarse con los presos políticos es entender la solidaridad como un acto revolucionario, como la capacidad de generar espacios de apoyo y construcción colectiva. Estos espacios se pueden desarrollar de diversas maneras según sea la capacidad del accionar, las necesidades del grupo y las necesidades de los prisioneros y el entorno. Van desde charlas, cine foros, mítines, actividades de difusión, envío de cartas a los presos, acciones puntuales, etc.

Vemos en la solidaridad internacional un elemento de suma importancia en el proceso de apoyo a los prisioneros políticos y de guerra. Por ello instamos a los diversos grupos e individualidades de carácter revolucionario a desarrollar el tipo de acción que vea más afín.






Para contactarse con el Grupo Bifurcación –E CNA, pueden escribir a cruznegrabogota@riseup.net o revisarhttp://www.grupobifurcacion.tk/

También se puede contactar la campaña por los presos políticos y de guerra “Traspasa los Muros” en http://www.traspasalosmuros.net/ o la organización de defensa de los derechos de los prisioneros políticos y de guerra “Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos” en http://www.comitedesolidaridad.com/


martes, enero 17

Escuela y Demofascismo


Audio de "Escuela y Demofascismo", charla de Pedro García Olivo en las VI Jornadas sobre Educación y Exclusión Social organizadas por ASSI en febrero de 2011 en Zaragoza. La duración de la charla es de 50 minutos y gira en torno a los conceptos de anti-pedagogía y lo que él define como demofascismo. Escúchala pinchando en el siguiente enlace:

sábado, enero 14

Dales amor y puñetazos, TV


Tú ya sabes que eres
el lugar donde trascurre su vivir,
su sumisión y sus pocas ganas de protesta,
así que dales un tiro allí,
bárrelos con la escoba si se caen de un andamio aquí,
y al resto déjalos sueltos por la jaula para que canten
y discutan de fútbol,
y triplica los espacios y tiempos de la publicidad
porque nadie como ella
extiende la verdadera utopía del capitalismo,
y multiplica por ocho
el tiempo de la sección de deportes,
y duplica
los concursos donde haya que cantar la ovejita lucera,
bailar con un zombi extraído de la programación de 1980
o recordar el primer apellido de soltera de la mujer del príncipe.

Mejor más películas de acción para que parezca que está pasando algo.

Mejor dales drogas, terrorismo y religión
y nadie se reirá cuando hables de la ley y el orden.


Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del Sol, 2011.

miércoles, enero 11

La revolta permanent - Vitoria-Gasteiz (3/3/76) terrorismo de Estado


Durante el mes de enero de 1976 unos seis mil trabajadores iniciaban una huelga en contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Dos meses después convocaban por tercera vez una huelga general que fue masivamente seguida el día 3 de marzo. Ese mismo día la policía armada entró en la Iglesia San Francisco de Vitoria, en la que estaba previsto realizar una asamblea de trabajadores y, haciendo caso omiso de la decisión del párroco y del contenido del Concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos en un recinto cerrado y abarrotado de gente creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante medio asfixiados y con pañuelos en la boca fueron apaleados por los flancos y a los del frente les dispararon con metralletas y pistolas.La policía resolvió la situación que habían creado a tiro limpio, asesinando a Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de Grupos Diferenciales, con 30 años. Dos obreros asesinados directamente en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, más de sesenta heridos graves, la mitad con heridas de bala, y cientos de heridos leves.

El sábado, Manuel Fraga Iribarne entonces Ministro de la Gobernación junto con Rodolfo Martín Villa, Ministro de Relaciones Sindicales y el General Campano, director de la Guardia Civil, intentaban, visitando a los heridos, reducir el impacto de su decisión. Aquel jueves el Secretario General del SPD de Alemania cancelaba la entrevista con Fraga que participaba en una campaña diplomática para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarquía.

Todavía prohibidos los derechos de reunión, manifestación y de huelga, los sindicatos, ilegales también, en enero convocan huelgas en toda España. Tuvieron especial importancia en el cinturón industrial madrileño y en Vitoria. La respuesta del gobierno fue la habitual represión policial, que en Vitoria produjo cuatro manifestantes muertos y varios centenares de heridos el 9 de marzo durante una carga antidisturbios. En vez de solucionar el conflicto, los altercados se multiplicaron y las huelgas generales de protesta se sucedieron durante varios meses.Estos incidentes aceleran la acción de la oposición democrática, y su unidad de acción. La Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia se fusionan en la Coordinación Democrática o Platajunta el 26 de marzo. Esta nueva junta ejerce mayor presión política sobre el gobierno, exigiendo amnistía, libertad sindical, democracia y rechaza las leyes reformistas.

Se considera responsables a Manuel Fraga Iribarne y hombre clave en los últimos años del franquismo, y a Martín Villa, a pesar de que ambos eran considerados "reformistas" dentro del aparato franquista.

Este hecho muestra la divergencia de la nueva Iglesia con el franquismo desde 1965. Y es que si bien en los primeros años hizo oídos sordos a los lloros de la posguerra justificando la cruzada anticomunista, tras el Concilio Vaticano II se acercó a los trabajadores debido al cambio generacional, como había sucedido en el proletariado, mucho más agresivo que sus ascendientes (a los cuales se les consideraba el sustento pasivo fundamental del Régimen franquista por aquello de los "estómagos agradecidos").

36 años y los asesinos siguen sueltos.

domingo, enero 8

Monólogo del peatón (Julio Cortázar)


Monólogo del peatón

A esta altura de mi vida en una gran ciudad, lo mejor que le encuentro a un automóvil es que no sea mío. Desgraciadamente ellos no parecen compartir este rechazo, y me basta salir a la calle para ingresar en un sistema y un código en los que sólo la vigilancia más atenta puede evitar el rápido paso de la integridad a la papilla.

No todos tienen conciencia de la diferencia aterradora entre las aceras y las calzadas, allí donde un simple descuido significa la pérdida de todos los derechos del peatón; nada más ominoso que ese zigzag municipal a que nos obligan para que crucemos la calle en las esquinas, siguiendo como blandas ovejas los bretes dibujados por la doble hilera de clavos metálicos.

La ciudad se vuelve así un decurso rectilíneo capaz de enloquecer a todo espíritu amante de las curvas, la inspiración del instante, el atractivo de la vitrina de enfrente, el perfil de la chica que jamás alcanzaremos a ver de cerca a menos de apostarle la vida, lo que acaso es demasiado para un perfil.

Supongo que en la campaña los autos son más neutralizables, pero es un territorio que poco frecuento; urbano, en plena aglomeración de casas y cosas fascinantes, los sufro como un ejército de ocupación, una enfermedad de la tierra, un estrépito y un tufo que me agreden con su amenaza permanente, sus arietes prontos a abrirse paso entre peleles lanzados en todas direcciones.

Tal vez por eso no me desagrada recorrer la ciudad en auto, cuando es un taxi o me lleva un amigo; es el único lugar donde me siento a salvo, así como hay edificios tan horribles que lo único posible es entrar en ellos y contemplar desde alguna de sus ventanas la ciudad momentáneamente libre de su silueta. (Tal vez por cosas así nos soportamos a nosotros mismos, puesto que sólo nos vemos desde adentro).

A alguien podrá sorprenderle que escriba esto después de un libro como Los autonautas de la cosmopista, en el que se cuenta la forma en que mi compañera Carol y yo pasamos más de un mes en un auto y rodeados de autos, en una carretera enhebrada por millones de ellos en sus más variadas y vehementes manifestaciones. Pero el lector de ese libro sabe que nuestro viaje era precisamente un desafío a la costumbre, y que entre sus muchos lados patafísicos el más visible era el de buscar las excepciones en las reglas, el silencio en el estrépito, la calma en el fragor. Si una autopista vacía cesa de tener sentido, lo que contaba para nosotros era mostrar cómo el vacío sigue presente en lo lleno si se lo busca con las armas de la poesía, el azar y por qué no la locura. Si los autos hubieran sido para nosotros lo que son para el que se suma a esa horda desatada de la que hay que cuidarse a cada segundo sin por eso dejar de ser parte de ella, el viaje hubiera perdido no sólo su razón de ser sino el ser de su razón, y esa razón era precisamente el reto supremo, afirmar frente a los autos que podíamos verlos sin verlos, que podíamos aparearnos a ellos desde otra dimensión, que los neutralizábamos con las armas del juego, y que ese juego era uno de los rumbos de una vida más bella, menos atada a las rutinas y a los códigos.

Y eso sin ninguna jactancia ni sentimiento de superioridad, simplemente porque éramos un lobo y una osita y ya se sabe que eso cambia las perspectivas, las ópticas y no solamente el pelaje.

Desde luego que ese viaje lo hicimos en un auto, pero nuestro rojo dragón Fafner se hubiera ofendido al escuchar semejante calificación. Mi larga intimidad con él no provino de la relación usual auto-conductor, sino que sólo me decidí a ir a buscarlo a su caverna (un garage de Bourg- la-Reine) cuando estuve seguro de que Fafner era por encima de todo una casa que, como la alfombra mágica, podía llevarme a cualquier lado sin privarme de su techo, su cocina, su cama y su salón de estar. A partir de eso, el motor y las cuatro ruedas perdían esa insolente primacía que distingue a los autos comunes; tan es así que los fabricantes mismos, sin duda poco dados a la poesía, no se decidieron nunca a llamarlo auto o camión o camioneta, aunque de todo tenía un poco, y optaron por denominarlo “combi” que hasta hoy no he buscado entender demasiado.
Por cosas así no sentimos jamás que ese viaje lo hacíamos en un auto, primero porque gran parte del tiempo lo pasamos fuera de él explorando los paraderos, y después porque apenas nos metíamos dentro nos ganaba un sentimiento doméstico, la alegría de volver a casa y encontrar todo lo que necesitábamos, desde el trago reparador hasta la música y los libros, sin hablar de la nevera debidamente surtida de buenas cosas.

Cuando los autos se detenían cerca de nosotros en los altos del atardecer o a lo largo de la noche, no nos sentíamos ligados a ellos por ese sentimiento ambivalente que mueve a los automovilistas a intercambiar impresiones sobre sus respectivos vehículos apenas llevan un rato de conversación. Todo nuestro interés estaba concentrado en los viajeros, en esa gente que subía y bajaba de sus vehículos en etapas casi siempre fugaces (claro que no tenían como nosotros más de un mes para hacer un viaje de diez horas), y los niños o los perros nos atraían mucho más que los Mercedes o los Renault. Pienso ahora que en un viejo cuento, La autopista del sur, mi punto de vista fue exactamente el mismo aunque las condiciones variaran en todo sentido; también allí los autos sólo sirvieron como telón de fondo, limitándose a transmitir sus nombres a sus ocupantes, a la vez que la inmovilidad forzosa les quitaba eso que podríamos llamar la “autidad” y que es lo único capaz de darles un sentido; poco a poco se fueron convirtiendo en malos hoteles para una interminable pesadilla, cosa que por lo demás también puede suceder cuando corren a toda máquina por las autopistas.

¿Me reconciliaré alguna vez con los autos? Tal vez, pero para ello tendrían que ser muy diferentes de lo que son, y cuando hablo de autos hablo sobre todo de sus dueños y conductores.

Los aceptaría si la ciudad estuviera llena de formas insólitas y coloreadas, de pinturas y dibujos en movimiento, de burbujas o de paralelepípedos que prismaran las luces al moverse, de una individualidad que cada vez falta más en nuestra civilización; los aceptaría si sus conductores, tantas veces solos en el volante mientras la gente sale de sus trabajos y busca ansiosamente un autobús ya lleno o ausente, invitaran a aquellos que coincidieran con su itinerario, los acercaran a sus casas y charlaran un poco con ellos. Ya sé que es mucho pedir, y que casi siempre el que se compra un auto no lo hace para acercarse sino para separarse, para reinar como un pequeño déspota dentro de su triste escarabajo reluciente. De manera que hasta nueva orden sigo andando a pie o tomando el metro; siento la brisa en la cara y el suelo bajo mis zapatos, me rozo con la gente y cuando puedo hablo con ella. Retrógrado, sin duda, pero mucho más feliz.


Motor 16, Madrid, n.º 13, 21 de enero de 1984.

jueves, enero 5

Bajo el Asfalto está la Huerta (BAH)



BAH! - es un colectivo dedicado a la agroecología que propone un modelo alternativo de producción, distribución y consumo agrícola. Este modelo se basa en la autogestión, sustentado en una estructura asamblearia y un funcionamiento horizontal que hace posible la relación directa productor/a - consumidor/a, implicando la participación tanto del colectivo de trabajadores/as como de los diferentes grupos de consumo de distintos barrios, localidades y colectivos de Madrid que han ido constituyendo y ampliando el proyecto.
La distribución se realiza mediante el sistema bolsas, que divide en partes iguales la producción entre los/as socios/as, de tal forma que todos/as reciben lo mismo (verduras y hortalizas, de momento) con frecuencia semanal.
Bajo el Asfalto está la Huerta cuenta con una fuente principal de ingresos que son las cuotas fijas de los/las socios/as, la cual se apoya también en diversas acciones, tales como cursos de agroecología, venta de camisetas, aportaciones solidarias, etc.
Además nuestras técnicas agrícolas garantizan la seguridad de estar consumiendo productos absolutamente naturales, con el uso de tratamientos de agricultura ecológica para combatir plagas y enfermedades y de cuyas condiciones, proceso de cultivo y de distribución tiene perfecto conocimiento y participación el/la consumidor/a.

Página web: http://bah.ourproject.org/

lunes, enero 2

Veganismo. De la teoría a la acción


La relación y el trato del ser humano con el resto de animales a lo largo de la historia se ha basado en las ideas de dominación y explotación por el simple hecho de no pertenecer a nuestra especie. Granjas factoría, laboratorios, zoos o espectáculos de entretenimiento son sólo algunos ejemplos del papel que les es asignado a los animales en la sociedad actual. Este es el fruto de una concepción cultural fundamentada en la idea de que los animales son recursos para nuestro beneficio.
 

Veganismo: de la teoría a la acción analiza desde una perspectiva ética cuestiones vinculadas con los derechos animales así como las diversas formas de explotación que padecen los animales hoy en día, promoviendo al mismo tiempo una alternativa hacia el veganismo. De igual modo, recoge las distintas formas de activismo que se han empleado en el movimiento de derechos animales a nivel global desde sus comienzos en los años 70.

Edita: Local Anarquista Magdalena, 264 páginas. P.V.P. 10 euros P.D. 7 euros.

Se puede encontrar en el local anarquista Magdalena (C/ Magdalena 29, 2ºizq - MADRID <M> Antón Martín ó Lavapiés)
Para cualquier información o pedidos (tanto particulares como distribuidoras) en la dirección: libreríamagdalena[arroba]gmail.com


En esta enlace: http://ondaexpansiva.net/?p=1077 podréis escuchar una charla a propósito de este libro que tuvo lugar en el IX encuentro del libro anarquista de Madrid. En la primera parte de la misma se hace una breve introducción a los capítulos del libro para dejar paso en la segunda parte a Michal Kolesar que nos traslada su experiencia práctica en pro de la liberación animal y nos aconseja sobre cómo afrontar la lucha en este campo.