Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

domingo, mayo 29

Desalojo de Plaza Cataluña. Así se las gasta el Estado...

En Barcelona, el día 27 de Mayo de 2.011, con motivo de las acampadas de los "Indignados", hubo un intento de desalojo por parte de la policía (léase asesinos sin escrúpulos) de la acampada de Plaza Cataluña. Este es el resultado:

Furgonetas de los mossos en retirada intentando atropellar gente:
http://www.youtube.com/watch?v=-Q70kLMTfes&feature=player_embedded 

Mosso   publica sus reflexiones en facebook; se enfurece por no haber podido pegar a nadie, ojo también con los cometnarios de sus amigos: 
http://www.facebook.com/photo.php?fbid=205736642796057&set=a.193424504027271.38149.191287524240969&type=1&theater 

Mossos apaleando a un mendigo que nada tenía que ver con la protesta:
http://s1087.photobucket.com/albums/j464/Duk10/Pobre/?albumview=slideshow 

Otro acto valiente de la policía autonómica catalana, cargar contra una persona en silla de ruedas:
http://www.facebook.com/photo.php?fbid=150940701640802&set=a.150865254981680.34602.150793398322199&type=1&theater

Una mujer mayor (sólo de apariencia física) para un vehículo policial: 
http://www.facebook.com/photo.php?fbid=176001152452959&set=a.175999762453098.47223.175993852453689&type=1&theater 

Al menos 10 mossos contra un hombre mayor:
http://www.youtube.com/watch?v=O7_XtGtR6sM&feature=share 

Un mosso espeta "Ven aquí si tienes cojones, hijo de puta!" a un manifestante:
http://www.20minutos.tv/video/K9UOsjqW-un-mosso-ven-aqui-si-tienes-cojones/0/

jueves, mayo 26

1974-1975: La revolución de los claveles. La Experiencia olvidada

En la madrugada del 25 de abril de 1974, una parte del ejército portugués, bajo el mando de los oficiales del Movimiento de las Fuerzas Armadas, MFA (1), lanza una ope-ración destinada a derribar el gobierno post-salazarista de Caetano.Desde hace trece años, el régimen fascista portugués estaba enredado en una guerra con las colonias africanas (Guinea-Bissau, Angola y Mozambique). Parecía incapaz de recuperarse (2). Los gastos militares repre-sentaban una carga asfixiante para la eco-nomía y penalizaban la necesaria moder-nización del Estado. Amenazados durante cuatro largos años de servicio militar, muchos jóvenes proletarios preferían emigrar, huir de la pobreza y el uniforme. Sin embargo, y a pesar de la fuerte represión policial, las luchas obreras no han conocido tranquilidad desde mediados de los años sesenta, y los sectores capitalistas modernos aspiran abiertamente a una transición hacia un régimen democrático parlamentario. La guerra colonial no se podía ganar y aparecía a los ojos de la población como un factor de inmovilismo. Hacía falta pasar página a toda costa.
Una vez desencadenado el golpe, el pueblo de Lisboa y de Oporto acude en masa a las calles, desa-fiando las consignas militares que pedían a la población que permaneciera en casa escuchando la radio y contemplando los acontecimientos en la pequeña pantalla. Por todas partes, desde las pequeñas ciudades hasta las olvidadas aldeas de lo más recóndito del país, el rechazo del régimen deshonroso va acompañado de una oleada de protesta social que no había sido prevista por los conspiradores condecorados. Así fue como dos años de intensa agitación social y política transformaron un golpe de Estado militar en una "revolución de los claveles" (3).
Desde los primeros días, los militares se vieron superados por los acontecimientos. En particular, la exigencia popular de detener el envío de nuevas tropas a África y del regreso inmediato del contingente precipitaron la búsqueda de una solución política a la cuestión colonial. Las manifestaciones por el fin de la guerra se sucedieron, las revueltas impidieron el embarco de las tropas, mientras que en África se rebelaban los soldados, dejando las armas y exigiendo volver.
Dos meses más tarde, en julio de 1974, los jefes militares hablan de la necesidad de transferir el poder a las organizaciones nacionalistas africanas que llevan la lucha armada en las colonias. Eso se logrará un año más tarde. La movilización popular contra la guerra impone de hecho el fin del colonialismo; es un hecho histórico definitorio e irreversible de la revolución de los claveles. Las concesiones hechas a toda prisa a las organizaciones nacionalistas -expertas en la guerra de guerrillas pero sin preparar para asumir el nuevo poder del Estado postcolonial- sólo fueron la respuesta burguesa a esta aceleración de la Historia.

La izquierda patriota contra las huelgas

Pasados los primeros días de fiesta en las calles, la agitación se desplazó a los lugares de trabajo. El fin del antiguo régimen significa, sobre todo, la posibilidad de reunirse y discutir libremente: en una palabra, el fin del miedo. Para los explotados, la arrogancia patronal, la dureza de las relaciones laborales y las vejaciones del asalariado se asimilaban al fascismo. Se organizaron asambleas y se intentaron las primeras ocupaciones. Inquieta, la junta militar condena las huelgas, las reuniones y los ataques contra la jerarquía de las empresas.
Una vez más, las consignas son ignoradas y el movimiento actúa como una mancha de aceite. Se reclama el aumento de los salarios, las vacaciones pagadas, la reducción de los horarios de trabajo y el fin del trabajo a destajo. Se expulsa a los chivatos, a los jefecillos y a los jefes de personal, muy a menudo ligados a la antigua policía política.
El Partido Comunista se posiciona contra esas acciones: "Vivimos en un régimen capitalista y no en un régimen socialista. Las empresas tienen propietarios. No corresponde a los trabajadores decidir quién debe trabajar o no" (4).
A veces, las reivindicaciones son poco precisas y no negociables, señal de que algo profundo está a punto de nacer: un deseo de cambiar la vida. La agitación gana las calles y los barrios, en los que se generalizan las ocupaciones de las viviendas vacías, bajo la mirada de los militares, cómplices del entusiasmo popular.
No hacía falta tanto para que la burguesía se volviera loca. En un primer momento, se adhiere al poder militar y al primer gobierno provisional -de participación comunista y socialista- que hace algunas concesiones, e instituye el salario mínimo con el fin de calmar la situación. Pero los patronos comienzan a despedir y a cerrar las empresas. Otros, ligados al antiguo régimen, emprenden la huida.

El miedo ha cambiado de bando

Rápidamente, una nueva oleada de huelgas contra los despidos invade todos los sectores, desde los servicios públicos hasta la metalurgia. Durante las primeras huelgas, los militares han intervenido como mediadores, se han presentado como aliados de los trabajadores ante los patronos, tratando de reducir los conflictos.
La huelga de Correos, en julio de 1974, y sobre todo la huelga de la compañía aérea TAP, en septiembre de 1974, marcan un giro en las relaciones entre los trabajadores, los militares y la izquierda.
Por primera vez desde el 25 de abril, los huelguistas descubren que hay unos límites que no se pueden sobrepasar, los del interés general del sistema. En junio, el ejército democrático dispara contra los presos de las cárceles de Lisboa que se han amotinado para exigir una amnistía más amplia y, unos días más tarde, los trabajadores de la TAP son sometidos al reglamento y disciplina militares. Los cabecillas son detenidos e interrogados, se examinan las fotos de los manifestantes con el fin de identificarlos y las batidas de la policía en el extrarradio están a la orden del día. Los soldados que rechazan las órdenes son detenidos.
Sin vacilar, el Partido Comunista se pone del lado de los ganadores: "En ningún país, ni los de las viejas democracias, se pueden permitir llamadas abiertas a la deserción y la agitación dentro del Ejército" (5).
En agosto de 1974, la ley elaborada por la izquierda restablece el derecho de huelga, pero prohíbe las huelgas políticas. Es el momento escogido por el Partido Comunista para lanzar una feroz campaña anti-huelga: "No a la anarquía económica", "No a la huelga por la huelga", "No a las huelgas irresponsables". Y el jefe comunista Cunhal repite: "La huelga general conduce al caos" (6). Consciente del vacío dejado por el desplome de los antiguos sindicatos fascistas, el Partido aprovecha la ocasión para crear un nuevo sindicato único (7): la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP).

Los coordinadores

El enfrentamiento con las nuevas fuerzas del Estado, el ejército y los partidos de izquierda radicalizan las luchas obreras. Las reivindicaciones se hacen políticas, criticando explícitamente la idea del "interés general" que impone la izquierda como límite para las luchas. La amplitud de la protesta contra el orden capitalista desborda los muros de las empresas, rompe las separaciones entre los diversos campos de agitación. En este momento preciso, los estalinistas portugueses se ven incapaces de limitar la protesta a las empresas y la separación entre lugar de trabajo y sociedad civil tiende a desaparecer.
A las manipulaciones políticas, los trabajadores responden con la auto-organización y la democracia de base. El recurso a las asambleas se generaliza, se forman comisiones de trabajadores que superan las divisiones corporativistas de los nuevos sindicatos, compuestos de delegados elegidos y revocables. El gran problema concreto, inmediato, es el de la coordinación de los diversos organismos en lucha. Se da el paso: se crean dos coordinaciones. La de Lisboa, la comisión interempresas, reagrupa la izquierda sindical. Pero la voluntad de algunos militantes no podía colmar la pasividad de la mayoría de los explotados. Así, adelantándose a las condiciones del momento, esas formas de organización van a funcionar contra el objetivo buscado de autonomía. Fuertemente influidos por las corrientes maoístas y otras formaciones de vanguardia, se convierten en lugar de enfrentamiento burocrático, vaciándose progresivamente de la participación de la base obrera. A pesar del carácter "retrasado" de Portugal y de su aislamiento, que impidieron que un proceso revolucionario pudiera desarrollarse hasta el final, estas organizaciones autónomas siguen siendo la expresión de la radicalidad del movimiento. Su corta vida impide que puedan tener una resonancia internacional. Pero su actividad marcó definitivamente los meses más calientes de la revolución de los claveles.
A comienzos de 1975, la situación económica sigue degradándose: las pequeñas empresas cierran, el gran capital nacional privado se exilia y las multinacionales están a la espera. El país vive una atmósfera de protesta generalizada, mientras que el Estado se ve debilitado por la existencia de varios centros de poder.
Los trabajadores militantes están divididos. Los "realistas", que siguen las consignas de los sindicatos controlados por el Partido Comunista, plantan cara a los que se ven tentados por el radicalismo revolucionario, organizados en varias comisiones de trabajadores. El éxito de la gran manifestación del 7 de febrero de 1975 en Lisboa, organizada por la comisión interempresas, contra los despidos y la represión capitalistas, la solidaridad manifestada por los soldados encargados de proteger el Ministerio de Trabajo (controlado por los comunistas) y la Embajada americana, muestran que esa corriente aumenta en su influencia. Más que la presencia de los comunistas en el aparato del Estado, lo que inquieta a los burgueses a partir de ahora es la radicalización de la agitación social así como a los políticos y militares, garantes de los intereses capitalistas del bloque occidental.
El Partido Comunista, por su capacidad de control y de represión del movimiento huelguista, se ha impuesto en las instituciones. Por su parte, el Partido Socialista no tiene medios de hacer fuerza en el enfrentamiento social y se pone bajo la protección de la jerarquía militar. Con la tentativa de golpe de marzo de 1975, las corrientes conservadores tratan de derribar la tendencia del momento. Pero el compromiso popular, el odio al fascismo son tales que los derechistas son barridos. Ese fracaso -y el consiguiente reforzamiento de las corrientes de izquierda del Partido Comunista- abre la segunda fase de la revolución de los claveles, con la constitución de un gobierno cercano a las posiciones del Partido Comunista.

Contra las colectivizaciones

Hasta comienzos de 1975, el proletariado agrícola de los latifundios del Alentejo -región situada en la mitad sur del país- permanecía a la espera, manifestando su apoyo al Partido Comunista. El primer gobierno provisional, por otra parte, se había apresurado a legalizar los primeros sindicatos obreros agrícolas.
Durante siglos, esos obreros habían sobrevivido a un sistema de trabajo temporero que simbolizaba para ellos la explotación y la miseria capitalista. A pesar de las intenciones anunciadas por los nuevos dirigentes de tener en cuenta una reforma agraria, los grandes propietarios no cambiaron de actitud. Como siempre, los obreros agrícolas se encontraron sin trabajo el invierno de 1974-1975. En un primer momento, el descontento se expresó por medio de acciones directas -incendios de cosechas y de bienes pertenecientes a los latifundistas- y los grandes propietarios fueron blanco de atentados. A comienzos de 1975, las primeras ocupaciones de propiedades surgieron espontáneamente, al margen de cualquier iniciativa del Partido Comunista y sus cuadros sindicales. Pero los obreros agrícolas no dejaron de llamar al ejército para que resguardara sus acciones.
Dos acontecimientos políticos -que traducen un cambio en las relaciones entre las fuerzas sociales- van a acelerar el movimiento de ocupación de las propiedades: el éxito de la manifestación de extrema izquierda obrera en Lisboa en febrero de 1975, y al mes siguiente, el fracaso del golpe conservador. Durante los primeros seis meses de ese año, el movimiento de ocupación se extiende a toda la mitad sur del país, con la excepción del Algarve, región de pequeñas propiedades. Si bien la lucha del proletariado rural no toma una forma explícitamente política, de contestación anticapitalista, su objetivo es claramente derrumbar las condiciones de propiedad existentes. Para conseguir los medios de vidas, expropian los latifundios. Los ocupantes no dividen las tierras en parcelas privadas, sino que organizan colectivamente el trabajo y la producción. Se crean cooperativas por aquí y por allá, pero de manera general la nueva forma de propiedad que se pone en marcha sigue siendo vaga.
No se trata de que durante el verano de 1975 los sindicatos agrícolas vayan a retomar el control del movimiento. En julio, el poder político interviene para darle un marco legal. La ley de expropiación de tierras transforma el movimiento de ocupación y de gestión colectiva de las tierras en reforma agraria. El espíritu colectivista de los obreros agrícolas, que no habían dividido los latifundios, facilita la tarea del Estado. A partir de este momento, el Partido Comunista y los militares reprimen las "ocupaciones salvajes, oportunistas e incluso antirrevolucionarias". Porque sobre el conjunto de las propiedades ya ocupadas, una buena cuarta parte queda fuera del campo de aplicación de la nueva ley… Para el Partido Comunista, la reforma agraria ha sido siempre concebida como una acción del Estado. Desde esta óptica, la nacionalización de los latifundios es la respuesta de éstos a la colectivización espontánea de la propiedad privada por parte de los obreros agrícolas.
Y aún más, para el Partido Comunista, la reforma agraria es un punto fundamental del proyecto de socialismo de Estado, cuyo fin es la reorganización de la producción agrícola y el aumento de la productividad. Las propiedades ocupadas, cooperativas o colectividades de producción, se convierten en Unidades Colectivas de Producción (UCP) gestionadas por cargos comunistas según criterios de rentabilidad económica, y se vinculan económicamente al Estado.
El Partido Comunista toma así el control económico y político de esta región que abarca la mitad sur del país. Pero, aunque el proletariado agrícola sigue viendo la reforma agraria como una reapropiación de los medios de vida, el aumento de la productividad y del rendimiento agrícola, programados por los comunistas, encuentra una fuerte resistencia. Los obreros agrícolas han aceptado sin quejas la nacionalización de las tierras colectivizadas, pero no están dispuestos a someterse a criterios de rentabilidad capitalista, y a plegarse al aumento de la productividad del trabajo mediante la reducción de la fuerza de trabajo.

El Estado contra el "poder popular"

La institucionalización de la reforma agraria no fue un caso aislado. De marzo a agosto de 1975, el gobierno de Gonçalves -que llevaba una política dirigista de intervención en la economía conforme a su orientación comunista- trata de normalizar la situación social. Para responder a las inquietudes populares ante el paro, y bajo la presión del Partido Comunista que encuentra en ello un medio de reforzar su implantación en el Estado, el gobierno acelera el proceso de nacionalización de empresas. Reglamenta sin parar, reprime movimientos, acciones o iniciativas independientes, buscando un acuerdo con las fuerzas políticas de la derecha, y de la Iglesia católica en particular. Por medio de financiaciones, y como lo había hecho con la reforma agraria, el Estado sofoca las experiencias de autogestión en la industria. En efecto, a partir del verano de 1974, y tras la ocupación de numerosas fábricas abandonadas por los patronos, se puso en pie una red de empresas en "autogestión", sobre todo en el textil. Esas empresas siguieron funcionando según las leyes del mercado, incluso aunque hubiera intentos de instaurar una mayor igualdad en los salarios, la rotación de tareas y el cuestionamiento de la jerarquía. En efecto, los trabajadores y las trabajadoras se limitaban a vender directamente al público las mercancías producidas y no lograban su salvación sino gracias al trabajo extra y al endeudamiento con el Estado. Al margen de una experiencia limitada de autogobierno de empresa, y en ausencia de una ruptura con la lógica capitalista, la autogestión se había transformado en auto-explotación.
En un año, el Partido Comunista ha pasado de ser un grupo clandestino a ser una fuerza política dominante en el Estado, una fuerza nada comparable con su implantación social. En las administraciones públicas y las grandes empresas, en los ministerios, sus militantes o compañeros de viaje ocupan puestos de responsabilidad.
Esta rápida ascensión y ese ansia de poder cristalizan miedos antiguos y hacen nacer una nueva hostilidad. Naturalmente, el Partido es rechazado por los sectores conservadores de la población sometidos al dominio de los notables, los caciques locales y la Iglesia, que conspiran abiertamente. Pero su actitud arrogante en el aparato del Estado y en los sindicatos, sus campañas productivistas de puro estilo estalinista y su oposición a los movimientos de huelga apuntan a los trabajadores más combativos. Se organiza una nueva corriente, denominada de "poder popular". Reivindican una alternativa al poder cada vez mayor del Partido Comunista y se han implantado en las zonas urbanas de Lisboa, Setúbal y Oporto, en torno a algunas comisiones de trabajadores o de habitantes de barrios pobres, y comités de soldados, organizaciones aparecidas en el verano de 1975. Si bien las concepciones vanguardistas del maoísmo dominan, las ideas de un socialismo no autoritario comienzan también a manifestarse.
En abril de 1975 tiene lugar en Lisboa el Congreso de Consejos Revolucionarios, por iniciativa de un pequeño partido que preconiza el reforzamiento de los vínculos horizontales entre organizaciones unitarias de base. Blanco de las fuerzas reaccionarias, que lo atacan, el Partido busca momentáneamente una alianza con la extrema izquierda y las organizaciones del "poder popular", para cambiar de opinión rápidamente y ponerse del lado de los militares conservadores que preparaban el golpe del 25 de noviembre de 1975. La posición de la dirección del Partido se siente responsable. En realidad, el aplastamiento de las corrientes izquierdistas por parte del Ejército no hizo sino cumplir los designios técnicos de los comunistas. "La actitud firme del Partido frente a una situación política y contra las acciones aventureras ha contribuido mucho a que el levantamiento militar del 25 de noviembre no haya desembocado en levantamientos en masa que muchos aventureros pseudo-revolucionarios hubieran deseado provocar y que habrían tenido trágicas consecuencias para el movimiento obrero y popular". Con ese reajuste de último momento, el Partido Comunista negocia su supervivencia política en la nueva situación. En el lenguaje estereotipado marxista-leninista, "salvar el movimiento obrero y popular" significa salvar la organización.

La ausencia de "doble poder"

Los límites de la experiencia portuguesa eran sobre todo inherentes al aislamiento de aquella agitación social y política en una Europa capitalista que seguía con aprensión los acontecimientos, temiendo un posible contagio a la vecina España. Ahora bien, la transición del régimen franquista hacia una democracia parlamentaria se desarrolla sin peligro para las fuerzas del capitalismo privado. Y el proyecto de un socialismo de Estado lusitano no podía encontrar el más mínimo apoyo en un bloque soviético, por entonces ya muy hundido en su crisis mortal.
Cuando una agitación social generalizada va acompañada del nacimiento de organizaciones independientes, todo ello dentro de un marco de debilitamiento del poder del Estado, se puede plantear la cuestión del doble poder. En Portugal, tras la caída del antiguo régimen, algunos cuerpos del Estado -las administraciones locales, los órganos represivos- parecieron afectados de parálisis. Pero esas instituciones no fueron desmanteladas, con la excepción de algunos servicios con demasiadas connotaciones con el antiguo régimen y finalmente superfluos en una democracia parlamentaria. El poder político había estallado, fraccionado en varios centros siempre en conflicto unos con otros. Pero nunca estuvo vacante, y nunca hubo doble poder.
La estructura golpista del Ejército -el Movimiento de Fuerzas Armadas- ha asegurado durante todo ese periodo confuso la continuidad del Estado. El Partido Comunista y el Partido Socialista cooperaron en el aparato del Estado con el fin de hacer aplicar mejor la ley y el orden. Para asumir bien ese papel, la izquierda ha jugado con el miedo constantemente, invocando los peligros del extremismo, del aventurerismo y, por último, la amenaza del regreso del fascismo.
Por su parte, los trabajadores, que habían descubierto su fuerza colectiva, no veían menos en el Ejército que en la izquierda la garantía de sus intereses. Y las organizaciones del "poder popular", cuando se enfrentaron al Partido Comunista y al Estado, han buscado siempre un apoyo en una de las fracciones del Ejército. Como si todos esperaran de las luchas en el interior del Ejército la salida del combate decisivo. Ya fuera respetando las instituciones legitimadas por los partidos de izquierda, ya fuera respetando la fracción izquierdista del Ejército.

Los últimos focos de la agitación social

El 25 de noviembre de 1975, un segundo golpe de Estado militar restaura la autoridad central del Estado, neutraliza los centros de poder de la izquierda militar. Lo fácil de la operación demuestra que las fuerzas militares, de las que se decía que estaban en manos de comités de soldados así como de grupos de extrema izquierda formados en el activismo y poseedores de armas, no era más que un camelo.
Las organizaciones de "poder popular" demostraron ser impotentes. Las luchas políticas incesantes, las divisiones, habían terminado por desgastar a los militares, vaciando a las organizaciones de toda iniciativa y de imaginación. En un movimiento social agotado, las autoproclamadas estructuras del poder militar revolucionario no eran más que conchas vacías.
Es importante desentrañar lo que durante dos años fue el producto de prácticas rígidas del vanguardismo, y lo que fue fruto de la acción autónoma de luchas, las experiencias de autogobierno. Las acciones directas, las ocupaciones de fábricas, la coordinación de las organizaciones autónomas, las expropiaciones de tierras y viviendas, las tentativas de gestión colectiva de la producción y el intercambio de bienes, la liberación de la palabra y del pensamiento crítico, todo ello vincula la "revolución de los claveles" a las corrientes modernas de emancipación social. Buscando respuestas a los problemas del momento, los trabajadores más combativos se enfrentaron al Partido Comunista y comprendieron la necesidad de construir un nuevo contenido para la idea del socialismo. El concepto recién nacido durante ese movimiento, no partidista, simboliza bien ese paso subversivo.
El fracaso de la "revolución de los claveles" significa la victoria de la transición democrática. La clase dirigente portuguesa podrá liquidar los arcaísmos del salazarismo y crear las bases de un nuevo ciclo de explotación del trabajo. Portugal está maduro para aportar su granito de arena al edificio europeo. Terminaron los días en los que "la poesía está en la calle", por emplear la expresión del pintor Vieira da Silva. A partir de ahora, será el día a día de la grisura y la náusea de la política insignificante, con su cortejo de mediocridades, de corrupciones, de sinvergonzonerías, de oportunismo y la violencia corriente en las condiciones de vida, del trabajo y del no trabajo.

Notas:

1.- El MFA fue creado clandestinamente en marzo de 1974 por oficiales de carrera opuestos a la política colonial del régimen. Convivían en su seno diversas tendencias, que iban desde los oficiales de izquierdas cercanos al Partido Comunista y de extrema izquierda a los oficiales democráticos conservadores.
2.- De 1926 a 1974, Portugal sufrió la mayor dictadura de la época moderna en la Europa occidental.
3.- En los primeros días, el pueblo puso claveles en los fusiles de los soldados insurgentes. De ahí la expresión tomada por los medios de comunicación.
4.- Declaración de un dirigente del Partido Comunista, 5 de diciembre de 1974.
5.- Entrevista de un dirigente del Partido Comunista, Expresso, 22 de junio de 1974.
Alvaro Cunhal, 25 de mayo de 1974.
6.- Como consecuencia, la CGTP se encontró en competencia con un sindicato sometido a la socialdemocracia, la Unión General de Trabajadores (UGT).

lunes, mayo 23

Por una Anarquía total YA



Este escrito surge de la indignación que nos causa ver que el movimiento “democracia real ya” se presenta como una verdadera revolución, cuando lo que realmente representa y defiende es la continuidad del sistema capitalista, parcheándolo con algunas reformas que no hacen más que otorgarle legitimidad. Las ideas reflejadas en el manifiesto de este movimiento son interpelaciones a los políticos, exigencias a un sistema que funciona perfectamente, a una democracia que permite una disidencia canalizada y controlable, mientras no se ponga en riesgo su perdurabilidad.
 

Nosotrxs NO suscribimos el petitorio del manifiesto, pues es un discurso vacío, ambiguo, y que desvalora la revolución real.
 

Nosotrxs NO nos reconocemos como ciudadanos, NO nos incluimos en el movimiento “democracia real ya” porque estamos en contra de todo poder, incluso el emanado del pueblo. Estamos en contra de la socialdemocracia, de la representabilidad, de ser siervos del sistema. NO queremos un mundo de consumo feliz, de fábricas y empresas explotadoras.
 

Exigimos respeto al uso de la palabra “antisistema”; aplicársela a los políticos y banqueros es una incoherencia, pues estos representan la esencia del sistema actual, lo reafirman y lo protegen. En un comunicado del M-15 se dice que la policía que agrede es antisistema; esto no es más que un lavado de cara del funcionamiento real de este sistema, que contempla el dominio de la violencia en manos de los cuerpos de seguridad. Nosotrxs nos sentimos orgullosxs de ser antisistema, pues caminamos hacia la destrucción de todo lo que nos oprime, queremos un cambio real en nuestras vidas.
 

Rechazamos la prepotencia con la que este movimiento se desmarca de las acciones violentas revolucionarias, promoviendo como “única herramienta posible de cambio social” las formas pacíficas. Entendemos que esta afirmación no reconoce históricas revoluciones como fueron las acciones violentas durante la revolución social en la II república y durante la guerra civil en este territorio. También desacredita las luchas de los diferentes comandos y grupos autónomos de los años 70, 80 y 90 (Movimiento Ibérico de Liberación, Acción Directa, y una largo etc.), así como las acciones de resistencia violenta de algunos movimientos obreros. Y por señalar otras luchas en otros lugares, que también incluyen la respuesta violenta, recordamos la revolución sandinista y la luchas de liberación nacional armada, como la del EZLN. Actualmente, la lucha insurreccional se extiende por todo el globo en forma de acciones autónomas y violentas contra las estructuras y símbolos del capital y de la autoridad.
 

El sistema no se reforma, se destruye. Nada de lo que queremos nos lo van a dar ni se lo vamos a pedir. No vamos a caer en exigencias hacia quienes no reconocemos, decidimos tomarlo por nosotrxs mismxs. Este sistema lo conforman los banqueros, los políticos, los trabajadores, los ciudadanos y sus derechos civiles. Desde el petitorio del manifiesto se demanda un buen funcionamiento de este sistema, que haga respetar los derechos sociales, que garantice progreso, trabajo, consumo y felicidad. Nosotrxs no queremos un sistema de bienestar que se perpetua en contra de la vida y la libertad. No queremos ser los sujetos pacíficos y pasivos que lo conforman. Estamos en contra de la lógica de trabajo-consumo. El trabajo asalariado es esclavitud, prostitución de de nuestro cuerpo y de nuestra mente y energía al servicio del capitalismo. Así se mantienen las estructuras sobre las que se sostiene el estado de dominación: la masa trabajadora-consumidora es cómplice y parte fundamental para el buen funcionamiento de este sistema.
 

Una lucha no se mide por la cantidad de masa que mueve y por sus niveles de espectacularidad, sino por su contenido, sus formas, su coherencia y su continuidad. La revolución está en el día a día, en nuestras vidas, en lo que somos.
 

Nos indigna vuestra indignación, que sólo responde en defensa de intereses egoístas y que pretende soluciones acomodadas y superfluas, que no busca una revolución profunda y radical (ir a la raíz de los problemas), sino la mejora de las condiciones de explotación dentro de este modelo de falso bienestar.
 

Por todo ello, reivindicamos y proponemos:

- No reconocimiento de ningún sistema de gobierno que decida por nosotrxs sobre nuestras vidas, ya sea neoliberal, demócrata, socialista, comunista, populista, fascista, dictatorial, socialdemócrata, etc.

- No legitimación de la autoridad, en ninguna de sus formas, instituciones o estructuras de poder: familia patriarcal, ejército, policía, gobiernos, médicos, hospitales, psiquiatras, psiquiátricos, escuelas, universidades, roles de genero, cárceles (incluyendo centro de menores, centros de internamiento de extranjeros, zoológicos, etc), empresas, religiones...

- Abolición del trabajo asalariado y toda forma de explotación.

- Fin de la sociedad-cárcel, demolición de las prisiones y libertad para todas las personas presas. Fin del sistema de control social, de videovigilancia, de policía y ciudadanos policía.

- Solidaridad con nuestrxs compañerxs de lucha, perseguidxs, prisionerxs o muertxs en manos de quienes representan este sistema de exterminio.

- Acabar con el sistema económico basado en el dinero y las relaciones humanas mercantilistas que se generan en torno a él.

- Destrucción del sistema tecnológico-industrial; regreso a una vida en equilibrio y respeto hacia la naturaleza y el resto de animales, lejos de la no-vida, la aglomeración y la artificialidad de las ciudades.

- Fin de los roles sexuales que inculca la sociedad, inversión del género. Somos seres más allá de nuestros genitales.

- Liberación animal y de la tierra. Fin del uso del resto de animales como objetos/producctos de alimentación, vestimenta, entretenimiento, compañía, experimentación... y del uso y abuso de la naturaleza como un recurso al servicio de unas irreales necesidades humanas devastadoras.

- Ruptura de la apatía generalizada y continuidad de las luchas individuales y colectivas comprometidas, sinceras y coherentes.


 

           Fdo. Unxs cuantxs terroristas antisistema antisociales violentxs.

viernes, mayo 20

No votes, actúa!

El próximo 22 de mayo son elecciones municipales, y en algunas partes, también se eligen los parlamentos y gobiernos de las Comunidades Autónomas correspondientes. Como anarquistas siempre hemos estado en contra del Parlamentarismo. Estamos en contra porque nos parece insuficiente, nos parece tramposo y que representa los intereses de las clases dominantes. Para nosotrxs la Democracia es otra cosa. No queremos que nadie decida por nosotrxs, queremos tomar las decisiones que nos atañen nosotrxs mismxs, sin intermediarixs, sin esperar al "momento adecuado". Tomamos las decisiones aquí y ahora. No confiamos en que ningún político, por muy buenas intenciones que tenga, gestione nuestros impuestos y nuestros votos de una forma adecuada. ¿Y cuál es la forma correcta de gobernar? ¿Bombardear países porque lo diga Estados Unidos o la OTAN? ¿Recortar gastos sociales porque lo dice la Unión Europea y el FMI? ¿Darle la espalda al Sahara porque la ONU no hace nada? No creemos que ningún gobierno resuelva estas cosas, y muchas otras, porque éstas solamente las puede resolver un pueblo organizado y concienciado, que no deje que sus asuntos los resuelvan los políticos. Un pueblo que tome su vida en sus propias manos y no se deje manipular por nadie. Que le dé la espalda al Estado como sistema de organización social.
Por esto mismo, ya que nadie nos arreglará nada, no votaremos. Pero no votaremos porque tenemos una alternativa: la sociedad libertaria. Y ésta pasa porque seamos responsables de nuestras acciones. Pasa porque nos organicemos, porque pasemos a la acción. Como dice la canción: "nuestros sueños no caben en sus urnas".
Estos días hay numerosos actos, concentraciones, pegadas, jornadas... de colectivos y organizaciones libertarias de todas partes del estado llamando a la abstención, a la acción directa y a recuperar la capacidad que todas y todos tenemos de gobernar nuestro presente para cambiar nuestro futuro. Los anarquistas, en el momento en el que somos capaces de autoorganizarnos, autogestionarnos y actuar sin intermediarios, nos estamos absteniendo todos los días del año, no sólo cuando el poder llama a las urnas.
Los movimientos ciudadanos que han salido a la calle estos días, a pesar de su pluralidad, parecen tener como objetivo principal reforzar la democracia parlamentaria. No creemos que de este sistema actual se pueda rescatar nada. No es deseable que la clase política sobreviva, sea ésta de izquierdas o de derechas. No queremos que los políticos cambien, queremos que se vayan, que se vayan todos.
Aún con ello, saludamos todas estas iniciativas que se estan dando en distintas ciudades de carácter asambleario y horizontal, en varios casos apoyadas por el movimiento libertario local,  denunciando la actual situación socio-económica. Esperamos que se profundice en el debate, para llevar más lejos este movimiento incipiente pero que podría tener alguna posibilidad de concienciar a una parte de la sociedad, cosa que nunca hay que desdeñar.
En este sentido, exigimos la libertad sin cargos de los detenidxs el 15 M en Madrid. Rechazamos la violencia del Estado en todas sus formas. Y animamos a la población a resistir y a no dejarse ganar por el miedo. Ésto es lo único que les mantiene en el poder. Es el miedo lo que les hace fuertes. El día que lo perdamos, estarán perdidos.
El 22 de Mayo: abstención activa. El 23, a la calle de una vez por todas! Y hasta entonces a tomar las plazas. A por ellos!

alasbarricadas.org

martes, mayo 17

[Chile] El "Caso Bombas" se sigue cayendo a pedazos

El montaje queda al descubierto y salen de la cárcel la totalidad de los inculpados en el “caso bombas”
 
vía Periódico Solidaridad

Tras 65 días en huelga de hambre, las y los procesados por el montaje “caso bombas”, han logrado una gran victoria: romper el cerco comunicacional y lograr que varios sectores de la sociedad cuestionen el viciado proceso que lleva en su contra el Estado.
Las y los compañeros han logrado obtener su salida de prisión (bajo la medida cautelar de “arresto domiciliario”), a la espera del juicio, que así como van las cosas, podría producirse en varios meses más. Los primeros compañeros en salir de la cárcel fueron, Vinicio Aguilera, Pablo Morales y Rodolfo Retamales (“El Garza”), los dos últimos ex militantes del Movimientos Subversivo Lautaro, a quienes se les sindicada como supuestos líderes de la “red terrorista”. Luego vino el turno de Camilo Pérez y Carlos Riveros quienes lograron obtener el cambio de medida cautelar el 29 de abril recién pasado. A continuación, consiguieron el mismo régimen cautelar, Omar Hermosilla, Andrea Urzúa y Mónica Caballero. Finalmente, el día 5 de mayo, los dos últimos encarcelados por este montaje, Felipe Guerra y Francisco Solar, han abandonado la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago y se encuentran hoy en sus hogares recluidos. Además, el juez del octavo juzgado de garantía aprobó el sobreseimiento para Cristián Cancino, quien sería, según la fiscalía, un colaborador de la “organización ilícita”.

sábado, mayo 14

En recuerdo a Patricia Heras

Una poesía suya:

"Absolución"

He ahorcado a mi inocencia.
Su orgullo adolecido aún voraz no impide que se mee encima,
su belleza efímera,
expira con los últimos latidos suplicantes.
Perdida entre flujos corporales viscosos y detritos.
La he visto patalear rabiosa e indefensa hasta morir,
parecía más humana que yo,
en su rostro desfigurado leo un pánico sumiso y crudo
que me arde entre las piernas...

Le he cortado el cuello a mi ilusión,
la colgué de un semáforo ciego
y vi cómo se desangraba incrédula,
borboteando nerviosa,
vi el dolor brillar muy cerca,
se fue apagando velado tras su mísero destino.

Abro la caja y está vacía.


Que la tierra te sea leve compañera

miércoles, mayo 11

¿A qué aspiramos?

No aspiramos a formar parte de una vida de miseria con una rutina marcada por el yugo del trabajo asalariado, ni a malvivir con un mísero salario, siempre con la candente amenaza de perder nuestro empleo y nuestro sustento. No queremos una vida precaria tampoco en lo social: rechazamos de pleno las válvulas de escape de ocio dirigido y alienante que el Sistema nos ofrece, ya sea la televisión, el alcohol u otras drogas. No aspiramos a llenar el vacío de nuestras vidas con el consumo de un ocio impuesto.

Tampoco aspiramos al viejo y caduco sueño de una paulatina mejora de nuestro status social mediante el estudio, el consiguiente "buen empleo" y regodearnos en una intelectualidad vacía de contenido. Primero, porque no nos conformamos con ese alienante tipo de vida donde seamos una pieza más del engranaje del "bienestar", donde el consumo intelectual y la rutina del trabajo asalariado nos reduzca a correctos ciudadanos biempensantes que como signo de autocomplaciencia crean ser personas con conciencia social votando a este o al otro partido de izquierdas. Segundo, porque ese modelo de vida está en crisis. El supuesto "bienestar" vendido a bombo y platillo por la socialdemocracia ha dejado de ser rentable para la clase dirigente. El número de excluidos de ese "bienestar" crece a pasos agigantados desde hace años y los "marginados" empiezan a dar muestra de de su descontento tal y como demuestran los brotes de rebelión en los suburbios franceses, por poner un ejemplo. Ha sido a partir de esta última crisis del Capital donde ha quedado patente la pérdida de interés de la burguesía en mantener adormecida a la clase trabajadora mediante el "bienestar". Las últimas reformas impuestas a los trabajadores son la materialización de esos ataques y no es difícil atisbar que la cosa no va a quedar ahí. La "clase media" solo tiene dos opciones: o asumir su condición de clase trabajadora y plantar cara a la clase burguesa o agarrarse a un mundo en ruinas que constituyó el letargo en el que fue sumida.
Tampoco aspiramos, pues, a mantener ese viejo sistema o a luchar por mantener algo que resulta insostenible: la conciliación entre dos clases antagónicas, proletariado y burguesía. Asumimos nuestra condición de oprimidos y explotados. Nuestra lucha no puede quedarse en la obtención de estériles mejoras, ha de atacar a la raíz del problema: la autoridad y la propiedad privada, pilares básicos en los que la burguesía se apoya. Y será solo mediante la aniquilación de esos pilares cuando consigamos la construcción de una sociedad nueva, una sociedad libre e igualitaria constituida por hombres y mujeres libres: la anarquía.
Para la consecución de ese fin tenemos que partir de una premisa: nuestros medios han de ser coherentes con nuestros fines. No podemos aspirar a una sociedad horizontal e igualitaria y en nuestra vida cotidiana tener comportamientos autoritarios, creer que somos superiores a los demás y que en base a ello tenemos derecho a decidir sobre la vida de nuestros iguales. Lo mismo podemos decir de nuestras propias organizaciones: tenemos que combatir cualquier signo de verticalidad que pueda surgir en nuestras estructuras organizativas. Cualquier síntoma de dirigentismo o autoritarismo, por pequeño que sea, ya está contaminando los fines que perseguimos.
Aspiramos al comunismo libertario, orden económico y social mediante el cual los trabajadores organizan la sociedad anárquica siguiendo una premisa: "de cada cual, según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades". La sociedad comunista libertaria, basada en la libre federación de personas (productoras o no) organizadas en comunas o colectividades, producirá según necesidades reales de dichas personas y no según las leyes del mercado, quedando el salario, origen de la desigualdad y de la plusvalía, eliminado.

Contra la esclavitud del trabajo asalariado,

Por el comunismo libertario.

Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas

domingo, mayo 8

C.I.R.A. (Centro Internacional de Recursos Anarquistas)

En el corazón de la ciudad de Lausana encontraremos el Centro Internacional de Recursos Anarquistas. Y a una hora en coche, Espace Noir, un centro social gestionado por una cooperativa.
 
El CIRA, fundado en Ginebra en 1957, se encuentra ubicado actualmente en Lausana, una hermosa ciudad a orillas del lago Lemans. En el número 24 de la céntrica Avenue de Beaumont, en una casa rodeada de árboles, se ha ido acumulando durante años un archivo único en el mundo, compuesto por alrededor de 18.000 obras. De éstas, muchas son libros, otras tantas números de los cerca de las cerca de 4.000 publicaciones periódicas libertarias que recoge el registro. También hay grabaciones sonoras y de vídeo, fotografías, ilustraciones y todo tipo de imágenes y documentos relacionados con el anarquismo. Todo este fondo se mantiene únicamente gracias a las donaciones y cotizaciones de los socios, a los que les está reservado el derecho a préstamo, que funciona también a distancia, por correo. Sin embargo, cualquiera puede visitar este interesante lugar, que abre sus puertas de lunes a viernes de 16 a 19 horas. Para más información, podéis consultar su web, www.cira.ch. en la que encontraréis también un catálogo online.
A unos 90 kilómetros al norte de Lausana, en el cantón de Vaud, se encuentra Saint Imier. Esta pequeña localidad entre montañas pasaría a la historia al celebrarse en ella, en 1872, la primera Internacional de carácter estrictamente anarquista. Y la tradición continúa, ya que en el número 29 de la calle Francillon está el local de la cooperativa cultural libertaria ESPACE NOIR (Espacio Negro). Los cooperativistas autogestionan este edificio de tres plantas en el que caben, entre otros proyectos, una cafetería- bar, una sala de exposiciones, una biblioteca- librería, un teatro y el cine (de los que funcionan con rollos de cinta de 35 mm) más pequeño del país. Además, el espacio está abierto a todo de iniciativas antiautoritarias y relacionadas con las luchas sociales o la defensa del medio ambiente. Su programación, su historia y todo lo demás, pueden consultarse en www.espacenoir.ch.
¡Anímate a colaborar!


Periódico CNT

jueves, mayo 5

"Noticia bomba" de Moncho Alpuente

Vivimos sentados sobre un barril de pólvora y alguien ha encendido la mecha, vivimos un tiempo de prórroga postapocalíptica, una postdata de la Historia interminable e irremediable de la raza humana dispuesta a desaparecer y a extinguirse por sus propios medios. La muerte lenta del cambio climático resulta incluso demasiado lenta para muchos suicidas impacientes, por eso hay kamikazes dispuestos a construir centrales nucleares en zonas de tsunami, en fallas sísmicas o en la puerta de casa (de la nuestra, nunca de la suya). Descerebrados políticos, científicos pirados y capitalistas voraces se conjuran para el expolio final, para el saqueo definitivo, gran liquidación final por quema de existencias. Las viejas monsergas antinucleares, asunto de hippies reciclados, ecologistas gafes y visionarios utópicos, imponen una vez más su impecable raciocinio, jugar con isótopos y confiar en que las fuerzas de la Naturaleza y del Azar no interfieran en el proceso es una apuesta de alto riesgo que una horda de tahúres sin escrúpulos realiza con nuestros fondos boicoteando a las energías alternativas para insistir en los combustibles fósiles y en las centrales nucleares. La gran catástrofe de Japón no ha servido de escarmiento, aunque ha producido tímidas reacciones y vagos propósitos de enmienda que se diluirán en el aire contaminado. Las revisiones que tenían que haber sido puntual y escrupulosamente realizadas se llevarán a cabo ahora ya partir de ahora, y alguna de las prórrogas forzosas otorgadas recientemente a las centrales más decrépitas serán revisadas a la baja, pero no se renuncia al modelo nuclear, como tampoco se renunció al petróleo, aunque en un acto contumaz de hipocresía los mandatarios,dignatarios e intermediarios del asunto se quejen de las amenazas al Medio Ambiente que ellos mismos provocan y promocionan y traten de desviar las culpas hacia los amenazados, insaciables consumidores de energía. Los grandes derrochadores que pusieron sobre el tablero de juego todos nuestros recursos llaman a la frugalidad y a la contención de las masas devoradoras. Nosotros somos los culpables por nuestra voracidad sin límites, ellos se limitan a satisfacer nuestras demandas, a darnos cuerda, a vendernos la soga con la que nos ahorcaremos.

lunes, mayo 2

Cibeles, Attis y la Semana Santa

Es práctica habitual de todas las formas religiosas, cuando conquistan una nueva plaza (además de valerse de la crédula ignorancia de la gente), el intentar reemplazar en su totalidad a la religión profesada anteriormente en el espacio ocupado (1). Esto se intenta tanto físicamente: utilizando sus lugares sagrados, o derribando sus antiguos templos y edificando sobre sus ruinas; como psicológicamente: con nuevos mitos, símbolos, rituales y formas morales; así como en el plano temporal: situando sus conmemoraciones y festividades donde estaban las anteriores.

Sin embargo, ninguna de estas formas, habitualmente, se consigue por completo sin pasar primero por lo que se denomina un "sincretismo religioso", que consiste en asimilar parte del antiguo culto modificando algunos elementos de la estructura de la nueva religiosidad, gracias, por un lado, al aspecto económico y el aprovechamiento de los antiguos espacios sagrados y sobre todo a los nuevos creyentes que consciente o inconscientemente se resisten a abandonar, totalmente, sus antiguas prácticas.

En lo que respecta a la forma física de dichas usurpaciones, y hablando de la religión católica, tenemos en este país innumerables ejemplos, tanto dentro de él, donde mezquitas y sinagogas fueron transformadas en iglesias o derruidas para construir encima templos, conventos o abadías; como en nuestras "conquistas" por esos mundos de Dios (del dios católico, naturalmente -al menos desde que llegamos allí-), donde con el paso del tiempo van apareciendo restos de edificios religiosos más antiguos debajo de las nuevas iglesias cuando éstas se caen de viejas, a consecuencia de otros avatares del destino, como incendios, terremotos o, simplemente, en el transcurso de alguna reforma. Sí, la Iglesia católica ha sido la campeona en esto de usurpar espacios sagrados de otras creencias. Hasta la basílica de San Pedro y los Palacios Pontificios están asentados donde en un tiempo se encontraba un santuario dedicado al culto de Cibeles y de Attis -y, seguramente, su centro de difusión por todo el Imperio Romano (2).

También en el plano psicológico tenemos muchos ejemplos; así, nos muestra Marcel Simón en "Hercule et le Christianisme", cómo las religiones cristianas están construidas sobre un arquetipo base: el mito de Heracles -el Hércules romano. Se trata del hijo de Zeus y de una mortal -Alcmena-, que es sometido al martirio de doce trabajos por orden de Euristeo -rey de Argólida, una región de Grecia- (el primero de los cuales, matar al león de Nemea, es el mismo que se reproduce en el logo histórico de la CNT -qué ironía ¿verdad?-). Heracles a pesar de todo, y en contra de lo esperado, sale victorioso de todas las pruebas.

No obstante, le espera una muerte cruel a través del fuego que, sin embargo, le purifica, y asciende a los cielos donde adquiere la inmortalidad como recompensa por sus sufrimientos.

Aunque esta fuente no es la única ni la más primitiva de las que bebió el cristianismo pues, igualmente, nos enseña el documental "Zeitgeist" (3) en su primera parte, cómo el cristianismo no es más que una vulgar copia de los mitos de los dioses solares de la antigüedad (que débiles mentales creen a pies juntillas).

Pero, todas estas mitologías a su vez y en especial el cristianismo, emanan del chamanismo clásico, donde el chamán (o brujo, como se le quiera llamar), con su magia, expulsa a los demonios y cura a los enfermos. ¿Os suena esto?
Sí, seguro que os suena, pero no es el único punto en el que coinciden el chamanismo y es cristianismo, así, la ascensión simulada al cielo, generalmente con la ayuda de una montaña, un árbol o un poste, constituye el rito esencial de la consagración chamánica de los pueblos altaicos (4), casi uno de los únicos grupos que hoy sigue practicando el chamanismo (Jesús contó, además de con el palo y el monte -el Gólgota-, con la inestimable ayuda de los romanos).

De la misma manera vemos cómo las plegarias que el chamán, entrando en éxtasis, lanza a Bai Ülgän -el dios chamánico de los tártaros altaicos-, que permanece "en medio del cielo, sentado sobre una montaña de oro" (5) (como el Santo Padre en la Colina Vaticana), se parecen sobremanera al Padrenuestro:

"Tú, Ülgän, creaste a todos los humanos...
Tú, Ülgän, nos dotaste a todos de ganados.
¡No nos dejes caer en el dolor!
Haz que podamos resistir al Maligno,
no nos hagas ver a Körmös (el espíritu maligno),
no nos entregues en sus manos...
¡No condenes mis pecados!" (6)

¿O será el Padrenuestro el que se parece, de forma sospechosa, a estas plegarias?

O como el Num de los samoyedos que, omnipotente (no es el único), ve y conoce cuanto ocurre en la tierra, recompensa a los que hacen el bien y castiga a los pecadores, habita en el séptimo cielo y no se le representa mediante imágenes (7). En estos dos últimos rasgos Num se parece más a Alá que a Yahvé, aunque a éste y a las demás figuras cristianas, también estaba prohibido representarles mediante imágenes, hasta el siglo III, que fue cuando se descubrió el negocio; y no solo de su comercio, sino también del atractivo que representaba la posibilidad del milagro. Un atractivo que han seguido haciendo "efectivo" hasta nuestros días.

Hasta estos cielos no solo llegó Mahoma -como él mismo nos cuenta-, en sueños y a lomos de un buraq -una especie de burro con alas y cabeza de mujer-, o San Pablo, que -según el "Apocalipsis de Pablo"- llegó hasta el décimo, sino que ya eran prácticas habituales de los antiguos chamanes (por lo que ya no me queda la más mínima duda ¡existen!).

Y es que las hazañas del chamán en el otro mundo, las pruebas a que es sometido durante sus descensos extáticos a los infiernos -también bajó Jesús cuando cascó, como refiere el "Credo de los Apóstoles"; aunque no nos cuenta nada de sus andanzas por allí- y en sus ascensiones celestes, recuerdan a las aventuras de los héroes que pueblan la literatura épica, de los personajes de ciertos cuentos populares (precisamente los más fantásticos) y (cómo no), de los mensajeros divinos, guías y fundadores de religiones. Pues ¿no es la religión un cuento para niños? Eso sí, un cuento terrible que transfiere al mundo real sus tentáculos y su horror.

Pero (¿desconociendo todas estas similitudes?) las autoridades eclesiásticas estimaron que las técnicas extáticas y las prácticas mágicas estaban inspiradas por el diablo y no dudaron en acosarlas, acorralarlas, y exterminarlas allí donde pudieron (a "fuego vivo", en algunos casos). El "hijo" persigue al "padre"... y lo mata.

Y no solo de las prácticas chamánicas toma sus raíces el cristianismo. Hasta más atrás nos podríamos remontar en el tiempo y en la evolución de estos "cuentos" y así veríamos, por ejemplo, cómo resucita la religión católica del totemismo primitivo el rito de la Comida Totémica y lo convierte en el Sacramento de la Comunión, pero que en el fondo se ve bien claro que no es más que lo mismo: el consumo ritual, por parte de la comunidad entera, de la carne y la sangre del animal totémico que es considerado como el padre de la estirpe. En el fondo, Dios Padre (aunque sea en el "Cuerpo de Cristo") y animal tótem, no son sino la misma cosa.

En el plano temporal también tenemos gran cantidad de ejemplos, así, la fiesta de San Jorge en abril reemplazó a la antigua fiesta pagana de la Pailia, San Juan Bautista sustituyó a las fiestas gentiles del agua y del fuego del solsticio estival, la fiesta de la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto, desalojó a la diosa Diana de su día y el día de Todos los Santos, el primero de noviembre, oculta el año nuevo celta y la fecha en que se creía, y no solo entre los celtas, sino en casi toda Europa, que las almas de los difuntos volvían a sus antiguos hogares.
Y, a pesar de que los Evangelios no dicen nada con respecto al día de nacimiento de Jesús -y es por ello por lo que al principio no se celebraba; aunque luego, pasado algún tiempo, se acordó hacerlo el 6 de enero-, en el siglo IV se hace coincidir la fecha de su alumbramiento con -entre otros dioses solares como Apolo, Helios, etc.- la del dios Mitra, que ya contaba con un culto de milenios.

¿O fue casualidad que los dos nacieran el 25 de diciembre -aniversario del Deus Sol Invictus (hasta que llegó el "Cristus")-, y que, además, tuvieran creencias semejantes sobre el fin del mundo, el juicio final y la resurrección de los muertos? (8)

Un sincretismo particular, en el plano temporal, podría haber ocurrido con la Semana Santa católica, cuyos inicios no están demasiado claros, pero donde encontramos sospechosas similitudes con otros ritos más antiguos.

Así, cuando la religión católica se impuso (por la fuerza, como a partir de entonces ya nunca dejaría de hacerlo) sobre la mitráica y el culto frigio (9) de Cibeles y Attis -además de sobre otros más minoritarios-, que habían convivido con ella en la Roma de los primeros siglos de Nuestra Era, podría haber bebido sincréticamente la católica de la frigia y haber ocupado, en muchos aspectos, su lugar.

La genealogía de estos dioses tiene infinidad de variantes, gracias a su extraordinaria antigüedad, sobre todo la de Cibeles, que se la venera, al menos, desde el neolítico. Aquí vamos a tratar de resumir las más aceptadas.

Cibeles era la Madre Tierra frigia y su historia representa en muchos aspectos al dios andrógino primordial, presente en innumerables mitologías. Y Attis era un dios local de la vegetación que acabaría sus días asimilado al sol y convertido en el centro de la teología solar romana. Estos dioses frigios, a los que se atribuía multitud de milagros, fueron adoptados e introducidos en Roma, hace poco más de dos mil doscientos años, durante el mandato del emperador Septimio Severo.

Pero mucho antes de llegar a Roma, el culto de estos dos dioses se había propagado ya por Grecia, donde sufriría ciertas modificaciones; así, según algunas tradiciones recogidas por Pausanias (10), Agditis es un monstruo hermafrodita, que nace de una piedra que Zeus dejó embarazada cuando en su sueño dejó caer su simiente en la tierra o, según otra versión, intentando poseer a Rea, su madre (y tía, pues era a la vez esposa y hermana de Cronos, su padre, con el que Zeus se enzarzara en una guerra -la Titanomaquia-, con ayuda de sus hermanos, después de habérselos hecho regurgitar a su padre, que se los comía según iban naciendo... pero eso es otra historia).

Agditis es, por miedo -pues parece que su libinosidad, dirigida igualmente tanto a hombres como a mujeres, no tenía freno-, castrado por los dioses con engaños: le emborracharon y, una vez dormido, le ataron una cuerda a los genitales, con la que al despertar, furioso, y salir corriendo, él mismo se los amputó.

Del órgano del monstruo brotó entonces un almendro con los frutos ya maduros, uno de los cuales lo colocó Nana, la hija del río Sangario, entre sus pechos, de donde fue absorbido inmediatamente -o fue ingerido por ella, como se dice en otra versión-. Bueno, el caso es que con el fruto del almendro -en la cosmogonía frigia se representaba como un almendro al padre de todas las cosas-, Nana, aún virgen (como cualquier madre de un dios que se precie), quedó embarazada.

¿Fantástico todo esto? Pues, ¿se queda atrás la Historia Sagrada con sus historietas pre y post-cristianas, nacidas estas últimas a la sombra de la vida de un personaje que, puesto que no hay ni una sola prueba que lo confirme, posiblemente ni siquiera existió? ¿No son fantásticos, su Padre Celestial, su creación en siete días, sus ángeles y arcángeles, sus demonios, su Paraíso Terrenal, su Santísima Trinidad, su Apocalipsis y su Juicio Final, su Cielo, su Infierno y su Purgatorio (ah no, este último no, que dejó de existir hace unos meses), su Inmaculada Concepción, sus sanaciones y conversiones vitivinícolas (¿¡Viva el vinooo!, diría también Jesusito, como nuestro amigo Rajoy?), sus multiplicaciones, flotaciones, resucitaciones, ascensiones, etc., etc., etc.?
Y es que no eran más ingenuos los antiguos creyentes que los modernos, sino que creían, como creen ahora millones de incautos, lo que les cuentan de pequeñitos.

Al dar crédito tanta gente a todas estas paparruchas, se demuestra lo grande que es el poder hipnotizador (¿o debería decir idiotizador?) de la fe religiosa que, por muy absurdo que sea todo lo que nos cuentan sus defensores a poco que se observe con un mínimo de rigor, no somos (ni seremos) capaces de hacerles ver lo ridículo de sus postulados.

También nos parece sospechoso lo prestos que están a alimentar esta fe unos señores que se erigen en intermediarios entre este mundo y el inventado a cambio, únicamente, de nuestra más total y absoluta sumisión en todos los aspectos. Solo nos queda saber si -sobre todo los grandes jerarcas, pero también los pequeños defensores de la fe- creen lo que predican o si, como León X (11), lo hacen solo por su rentabilidad; aun a sabiendas de que el poder hipnótico del absurdo crea seguidores que, al final, son más fanáticos, radicales e intransigentes cuanto más lejos están sus dogmas de la realidad, con el peligro que ello conlleva y el rastro que ha dejado -y sigue dejando- de sangre, dolor y muerte a lo largo de la historia.

Y todo esto ocurre no solo a través de la religión, sino también con cualquier otra forma de afirmación mentirosa e interesada, como en este país hemos tenido ocasión de comprobar durante cuarenta años seguidos, y que algunos idiotas (y otros tertulianos, articulistas y politicastros fascistas de la derecha "democrática" española) siguen añorando (aunque no lo digan).

Pero, sigamos con el tema, Nana dio a luz un niño al que abandonaría en el río Sangario (cómo me recuerda esto, entre otras muchas (12), a la historieta de Moisés). Allí le encontró el propio Agditis, que ya castrado pasaría a denominarse Cibeles, quien lo crió -un macho cabrío según otros relatos (que no sabemos de dónde sacaría la leche para amamantarle). Cuando creció, lo hizo con una belleza sobrehumana, fue amante de su padre/madre-adoptiva Agditis/Cibeles, y hasta de su bisabuela, la madre de Zeus (que debía de estar buenísima, cuando era perseguida por su propio hijo y amada por su bisnieto).
En fin, todo quedaba en familia.

Más tarde, el día de la boda de Attis con la hija del rey de Pessinus, se presentó Cibeles, que le amaba (y no como madre precisamente), en la sala del festín. Los asistentes se sintieron arrebatados por la locura, el rey se amputó los genitales y Attis, que huyó, se mutiló también bajo un pino, muriendo desangrado allí mismo (13), aunque luego renacería, también en forma de pino -al menos en la versión asiática que nos ha llegado.

Las fiestas de estos dioses frigios, en la antigua Roma se oficiaban en el transcurso de una semana durante el mes de marzo, alrededor del equinoccio de primavera y, "podemos suponer que debían diferenciarse muy poco o quizá nada de su original asiático" (14).

La Semana Santa católica no coincide hoy en el calendario, aunque sí lo hizo en sus inicios, y es por eso que, es su tiempo, hubo polémica entre los seguidores de ambos cultos. Los de Attis argumentaban que al ser el suyo más antiguo, era el original, pero este argumento fue facilmente refutado por los cristianos que, admitiendo como verdad la mayor antigüedad del rito frigio, descubrieron en ello la argucia de Satán que lo había colocado ahí previendo las mismas fechas para la Pascua de Jesús (15); sin comentarios. Luego, tras el Edicto de Milán (año 313) la Iglesia católica se encargó de borrar sistemáticamente las señas de identidad de los demás cultos, incluido éste, por supuesto.

En la actualidad, y desde el Concilio de Nicea (año 325), se sigue teniendo en cuenta, como referencia, el equinoccio vernal a partir del cual se tomará el primer domingo -día del sol- después de la primera luna llena para conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret, y ocupar el tiempo en que se celebraba la resurrección anual del dios Adonis -otro dios agrario, éste procedente de Siria, de mitos y ritos muy similares a los de Attis- y la pascua judía. Esto creo que lo hicieron para, después de muerto o moribundo el anterior, matar otros dos pájaros de un tiro (aunque aquí se les escapó uno); y es que matar, o inducir a ello, nunca se les dio mal a estos que se autodenominan "defensores de la vida" y que luego, además, pretenden que nosotros la hipotequemos para comprar una sillita en su cielo (eso sí, con su aval)".

El primer día -canna intrat, "la entrada de la caña"-, que nos recuerda sobremanera al Domingo de Ramos; la compañía de los canóforos llevaba al templo unas cañas recién cortadas, pues según la leyenda, el niño había sido encontrado entre las cañas del rio Sangario.

Pasados unos días, la cofradía de los dendróforos llevaba desde un bosque un pino recién cortado -arbor intrat-. El tronco era amortajado como un cadáver y a su mitad aparecía adosada una efigie de Attis. Esta era la representación del dios muerto, tal y como lo llevan haciendo tantos años los católico en "los pasos" de la Semana Santa.

El día siguiente, el "día de la sangre" -dies sanguinis-, los sacerdotes y los neófitos se entregaban a una danza salvaje al son de flautas, címbalos y tamboriles, se flagelaban hasta sangrar (como lo siguen haciendo hoy algunos católicos y musulmanes), se cortaban el cuerpo y los brazos para salpicar con su sangre el altar y el árbol sagrado y, cuando el frenesí llegaba al paroxismo, era cuando los neófitos -galli- y algunos fieles, se amputaban los órganos genitales.
Lástima que esto último no lo copiaran los neófitos católicos, pues podrían haber ahorrado así mucho sufrimiento a un gran número de chavales inocentes. No, los curas y monjas católicos solo se castran simbólicamente y a la vista está que el resultado no es satisfactorio.

A las lamentaciones fúnebres de la noche anterior, sucedía bruscamente una explosión de gozo cuando, al amanecer, se anunciaba la resurrección del dios. Era el día "de la alegría" -hilaria-, o como lo llamarían luego los católicos: "Domingo de Resurrección".

Después de un día de descanso -requietio- se iba en romería hasta el río, donde era limpiada la estatua de Cibeles -lavatio- y, al día siguiente, era cuando entraba en la "cámara nupcial" -pantos cubiculum-, como esposo mítico de Cibeles, el neófito, que ofrecía a la diosa los despojos de su mutilación.
En la tradición católica, como se habrá podido observar, además de no respetar el requietio, se condensan los otros dos ritos citados en las romerías y en las ofrendas a la Virgen del Lunes de Pascua.

También, como los católicos, tenían restricciones alimentarias y, puesto que el dios es considerado "espiga segada verde" (y tanto), estas restricciones se basaban esencialmente en la privación de comer pan; "pero en cambio no en la de comer faisán ¡golosa abstinencia!" -gulos abstinentia-, protestaría luego por ello San Jerónimo.

Además, el banquete ritual consistía en la ingesta del pan y el vino (¿a qué me recuerda esto?), y es por ello que Firmico Materno (16) lo interpretaría como equivalente demoníaco y funesto de la Eucaristía en su obra "De errore profanarum religionum", escrita poco tiempo después de su conversión al cristianismo, ignorando que este rito era mucho más antiguo que el suyo (17).

Conclusión: que se parecen tanto el culto frigio y el católico de la Semana Santa que podríamos considerar este último como el mismo de Cibeles y Attis, aunque travestido de cristiandad. Que la cultura de una sociedad se ve a través de sus ritos y costumbres. Que la tradición es algo profundo, que toca las fibras más sensibles de nuestro ser y que no hemos de verle mal alguno. Que no deben perderse los usos tradicionales, fuente inagotable de sabiduría, pues ¿quiénes somos nosotros para criticar una forma tradicional como esta? ¿Por qué habríamos de hacerlo? No, hemos de respetar las tradiciones y, sobre todo en este caso particular, no debemos ver contradicción alguna con la cultura y el buen juicio religioso. Así pues, ¿por qué pedirles a los católicos que nos dejen en paz con sus gilipolleces pascuales? No, hemos, por el contrario, de animarles a seguir con ellas, incluso, me atrevería a decir, a profundizar en ellas a través de la historia hasta llegar a sus fuentes, y entonces, alentarles a que el rito lo practiquen tal y como se practicaba en su original... sin modificación alguna.

NOTAS:
1.- Sobre todo las monoteístas, puesto que son excluyentes: "El único dios verdadero", "No hay más dios que Alá"; en contrapartida con los politeísmos, donde varios cultos pueden convivir.
2.- J. G. Frazer, "La rama dorada".
3.- http://video.google.com/videoplay?docid=694045731731727135#
4.- Altaicos: familia lingüística que se extiende desde Turquía hasta Japón, pasando por Mongolia y Siberia.
5.- Mircea Eliade, "El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis".
6.- Friedrich Wilhelm Radlov, "Aus Siberien II".
7.- Micea Eliade, "Historia de las creencias y de las ideas religiosas III".
8.- Fuente: Mircea Eliade, ídem II.
9.- En la antigüedad se denominó Frigia a una extensa región de la península anatólica atravesada por el valle del rio Sangarios (Sakarya).
10.- Pausanias: viajero, geógrafo e historiador griego (siglo II).
11.- Papa León X, en carta al cardenal Pietro Bembo: "Quantum nobis notrisque que ea de Christo fabula profuerit, satis est omnibs seculis notum" (desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo).
12.- Sargón de Acad; Karna, rey de Arga; Ión, rey de Jonia (Ionia); Rómulo y Remo; Sigfrido, el heroe nórdico...
13.- Ovidio, "Fastos" (libro IV).
14.- J. G. Frazer, "La rama dorada".
15.- Ibídem.
16.- Julio Firmico Materno: escritor y astrólogo siciliano (siglo IV).
17.- Los rituales dedicados a estos dioses en la Roma antigua han sido extraídos de J. G. Frazer, "La rama dorada" y de Mircea Eliade, "Historia de las creencias y de las ideas religiosas II".


Félix Casado